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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2012

Tras el cese definitivo de la actividad armada de ETA
Qu destino para el Pas Vasco?

Enric Martnez-Herrera y Thomas Jeffrey Mile
Medelu


El cese definitivo de su actividad armada recientemente anunciado por ETA marca un decisivo paso adelante para el movimiento nacionalista vasco, que se encuentra ms cerca que nunca, en su siglo de historia, de alcanzar el objetivo de la secesin. Por lo tanto, la presente coyuntura es crtica tanto para el Pas Vasco como para Espaa en general, llena de posibilidades pero tambin de riesgos sin precedentes.

Durante los ltimos dos aos, los lderes de la ilegalizada rama poltica del Movimiento de Liberacin Nacional Vasco (MLNV), de izquierda radical, han presionado sistemticamente a la rama paramilitar de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) para que abandone la tctica de la lucha armada, a la vez que ha procurado forjar una colaboracin electoral con dos partidos legales que ha demostrado tener un enorme xito en las elecciones municipales, forales y generales de 2011, al obtener aproximadamente una cuarta parte de los votos. De hecho, este elevado resultado electoral ha permitido que los nacionalistas de izquierdas hayan conquistado un nivel sin precedentes de poder institucional, e incluso hayan logrado un impresionante sorpasso del todava hegemnico Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), demcrata-cristiano, en cuanto a representacin institucional.

La presin cada vez mayor desde dentro del MLNV para que terminara la violencia fue una respuesta a diversos factores, incluido no slo el reconocimiento de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado espaol en colaboracin con Francia haba minado progresivamente la capacidad paramilitar de ETA; sino asimismo el reconocimiento de la clara tendencia de la opinin pblica vasca de que exista una relacin inversamente proporcional entre el rechazo de Espaa y el nmero de muertes causadas por ETA; as como la situacin anmala de que el gobierno autonmico hubiera cado por primera vez en manos de una alianza parlamentaria entre socialdemcratas y conservadores espaolistas ; por no mencionar la Ley de Partidos Polticos de 2002, que se hizo a medida para excluir al MLNV de las instituciones democrticas, de los cargos pblicos y del acceso a subvenciones.

Los lderes de la rama poltica del MLNV haban llegado a la idea que la lucha armada de ETA haca ya tiempo que se haba vuelto contraproducente con respecto al objetivo de la independencia.

La deslegitimacin de la tctica del terror a los ojos de la opinin pblica vasca se puede remontar a mediados de los aos 1990, producto, en primer lugar, del trabajo de organizaciones pacifistas no gubernamentales y, ms decisivamente, de la emergencia de una masiva movilizacin patritica en contra de ETA, que explot pblicamente de manera repentina a raz del vil asesinato de Miguel ngel Blanco, concejal del Partido Polular (PP) de veintitrs aos de edad. El resultante reequilibrio de la balanza en cuanto a la capacidad de movilizacin por parte de militantes de ambas partes del conflicto nacionalista en la regin alter radicalmente el clima poltico de sta, al provocar, entre otras cosas, una escisin dentro del MLNV en s mismo, en torno a la cuestin de la violencia.

Este giro inesperado de los acontecimientos desencaden un replanteamiento de la relacin entre tctica y estrategia dentro del entorno nacionalista vasco radical, que condujo a una tregua en 1998 que durara quince meses y que ira acompaada de un intento de atraer a los elementos demcrata-cristianos y conservadores ms moderados del PNV, que controlaban las instituciones forales y el gobierno vascos, dentro de un frente nacionalista unido en busca de una agenda secesionista que apenas disimulaba estar mal disfrazada de federal. Las elecciones autonmicas celebradas durante esta tregua evidenciaron un espectacular cambio en los resultados electorales de la rama poltica del MLNV, y la catapult al papel de principal sostn del gobernante PNV en el Parlamento autonmico hasta el final de la tregua. El MLNV no pasara por alto la leccin de este intervalo, ya que muchos de sus lderes se dieron cuenta, por primera vez, de la relacin inversamente proporcional entre los niveles de violencia y los niveles de apoyo popular a la causa de la independencia de Euskal Herria (los territorios de Pas Vasco, Navarra y el Pas Vasco francs).

Por lo tanto, el reciente aumento del nacionalismo radical vasco no deja de tener un precedente ; y la derrota definitiva de la tctica del terror ha sido recibida como una oportunidad para incrementar los niveles de apoyo a la independencia en el Pas Vasco. Adems, el final de la violencia significa un final del cordn sanitario que anteriormente haba separado la rama poltica del MLNV del resto de fuerzas polticas vascas. Las perspectivas de forjar un frente nacionalista vasco eficaz y unido, capaz de consolidar su hegemona en las instituciones municipales y regionales, as como de movilizarse para una confrontacin pacfica, pero a su vez frontal, con el Estado espaol que lleve adelante el objetivo de la independencia, nunca ha parecido tan factible, especialmente a raz de la vuelta del Partido Popular al poder en Madrid, con una mayora absoluta.

Sin embargo, tales perspectivas estn lejos de ser una certeza. Los analistas polticos tienden a simplificar en exceso las fracturas dentro del cuerpo poltico vasco. De hecho, un enfoque exclusivo de la escisin nacionalista oculta las cuestiones que ms preocupan a la mayora de la ciudadana vasca, que no pertenecen a la divisin que separa a nacionalistas vascos y a espaolistas, sino a la divisin que separa la derecha de la izquierda.

Durante las seis legislaturas en las que el PNV gobern la autonoma, los nacionalistas vascos cristiano-demcratas, en coalicin con diferentes partidos de izquierdas, construyeron un modelo social que es una excepcin dentro del panorama espaol neoliberal en su conjunto. Lo hicieron en gran parte gracias a la presin de la izquierda abertzale. No slo el gobierno vasco utiliz su poder autonmico, incomparable con cualquier otro en el mundo occidental, para proveer prestaciones sociales relativamente generosas, en las que se incluan vivienda pblica, sanidad pblica de alta calidad y renta bsica universal ; sino asimismo, fue el nico gobierno autonmico en Espaa que desarroll polticas industriales proactivas. stas quizs sean el logro ms importante de este modelo social. Ha permitido que el Pas Vasco renueve exitosamente las relativamente altas tasas de empleo y de buenos trabajos, muchos de ellos proporcionados por las cooperativas, propiedad de los trabajadores. Por el contrario, en el resto del Estado, los buenos trabajos han desaparecido considerablemente, debido a que la economa ha llegado a estar dominada por la especulacin en el mercado inmobiliario y en la construccin, junto con un turismo de bajo coste. Todo esto de acuerdo con la gran estrategia para una hegemona neoliberal constitucionalizada en el Tratado de Maastrich, un plan que reserva a Espaa poco ms que el papel de una Florida europea.

De ah que el modelo social vasco destaque frente a la sombra situacin general de Espaa. Las condiciones de vida de los trabajadores en la regin son mucho mejores que las de sus colegas del resto de Espaa, que han sido abandonados en gran parte a las fuerzas del nepotismo y del mercado, forzados a humillarse entre s para conseguir trabajos precarios en una atmsfera de desempleo extremadamente alto, mientras el incipiente Estado de bienestar espaol est siendo desmantelado perniciosamente en nombre de la austeridad, en otras palabras, est expuesto a los dictados de las finanzas mundiales.

Sin embargo, este modelo social vasco no est falto de penumbras. La igualdad de oportunidades es un principio fundamental de cualquier rgimen de bienestar progresista ; y cuando se le juzga por ese estndar, el modelo vasco sigue siendo deficiente. Esto se debe a que las medidas progresistas aplicadas han sido contrarrestadas por polticas etnolingsticas regresivas de construccin nacional, junto con prcticas de clientelismo ampliamente extendidas y partidistas. La combinacin de stas hacen que las perspectivas de movilidad social entre generaciones y entre clases sean extremadamente difciles para la prole de la mayoritariamente castellanohablante clase trabajadora emigrante interna.

Se presenta as una improbable, aunque factible, alternativa al frente nacionalista. Un frente popular intertnico en que el bloque izquierdista-nacionalista forjado en torno al ncleo del MLNV pudiera aliarse con los partidos socialdemcratas representantes de los trabajadores castellanohablantes en la lucha para superar las contradicciones entre el modelo social progresista de la regin y sus polticas exclusivistas de construccin nacional, su clientelismo y su sectaria cultura poltica postcarlista.

Sin embargo, un escenario de frente popular capaz de corregir estos dficit democrticos no sera fcil de construir. Por un lado, requerira que cambiasen en el MLNV los resentimientos permanentes de violencia represiva e incluso de terrorismo patrocinado por el Estado, aunque algunos de estos recuerdos pueden estar disminuyendo veinticuatro aos despus del ltimo ataque mortal de los GAL. Por otro, requerira un enorme esfuerzo curar las heridas psicolgicas y econmicas infligidas a las clases populares castellanohablantes, por no mencionar las de los representantes polticos, activistas de base, intelectuales y agentes del Estado aterrorizados por atreverse a defender la unidad espaola, muchos de los cuales se vieron forzados a un exilio poltico o econmico.

Aun as, las hostilidades entre los socialdemcratas espaolistas y la izquierda abertzale ha disminuido durante los ltimos aos. Las conversaciones entabladas por el Gobierno de Rodrguez Zapatero con los lderes civiles del MLNV y los jefes militares de ETA en 2006 destacan como un punto de inflexin a este respecto. Estas conversaciones, que recibieron muchas crticas de la oposicin conservadora espaolista en su momento, supusieron que no se asesinara ni se secuestrara a nadie durante ms de un ao. Ms importante an, fueron parte de la tctica del Gobierno para que finalizara la violencia al integrar a la izquierda abertzale en el juego parlamentario.

Esto fue un cambio significativo de alejamiento de la represin y de giro hacia el acuerdo. El cambio sirvi para crear expectativas entre los lderes civiles del MLNV de que se les permitira recuperar los beneficios de la inclusin democrtica, que haban perdido en 2002, cuando el PP, que gobernaba entonces tambin con mayora absoluta (aunque con la aquiescencia del PSOE), aprobaron una ley antidemocrtica por la que se prohiba todo partido que no rechazara explcitamente la violencia poltica (al menos en la variedad domstica).

Despus del final del alto el fuego, el Gobierno de Rodrguez Zapatero inicialmente endureci su postura hacia el MLNV civil. Pero, como se volvi cada vez ms claro que el MLNV civil estaba presionando a ETA para poner fin a la violencia, el Gobierno pronto recuper la confianza en su tctica a favor del acuerdo. En este tono, a lo largo del ltimo ao, el Gobierno ejerci una considerable influencia sobre el sistema judicial para que hubiera una interpretacin menos rgida de la Ley de Partidos Polticos, por encima de las enrgicas objeciones de PP y UPyD (Unin, Progreso y Democracia) y de los medios de comunicacin afines, as como desde diversas asociaciones de vctimas del terrorismo. Finalmente, una interpretacin flexible de la ley antidemocrtica permiti la inclusin de los miembros civiles del MLNV en listas electorales legales y prepar as el terreno para su reciente xito electoral.

En suma, aunque sigue habiendo mucho dolor y motivos de queja, se ha producido un considerable acercamiento entre los socialdemcratas y la izquierda abertzale en los ltimos aos. Este acercamiento reciente puede facilitar futuras colaboraciones en la bsqueda de reforzar el modelo social vasco, una bsqueda en la que otras formaciones de izquierda ms pequeas aunque pertinentes tambin pueden desempear un papel significativo. A su vez, tal colaboracin en el proceso de refuerzo democrtico en el Pas Vasco podra servir como importante fuente de inspiracin para quienes busquen reorientar el PSOE, que se extravi en el Congreso de Suresnes hace mucho tiempo.

Hay que admitir que estas perspectivas son un tanto lejanas, aunque el escenario no es tan improbable como las perspectivas para una reedicin de la coalicin parlamentaria de partidos espaoles que actualmente gobierna el Parlamento Vasco. El final de la violencia y la consolidacin del compromiso creble de tcticas pacficas por parte del MLNV ha puesto fin a la anmala sobrerrepresentacin del PSE (Partido Socialista de Euskadi) y PP, por lo que ser extremadamente improbable que puedan repetir una mayora parlamentaria.

Un escenario ms probable es una coalicin reeditada entre el PNV y PSE. Ahora que el PNV ha sido condenado al ostracismo en la oposicin y excluido de los crculos del poder autonmico durante la presente legislatura, como castigo por la imprudencia federal de Ibarretxe, muchos socialdemcratas del conjunto del Estado y del Pas Vasco sucumbirn a la ilusin de que merece otra oportunidad para demostrar que es leal a Espaa y un socio de coalicin fiable en la tarea de administrar el territorio.

Mucho depende de la voluntad poltica de los lderes del PNV. La lucha por la hegemona entre los bloques demcrata-cristianos e izquierda abertzale dentro del movimiento nacionalista vasco, en una coyuntura en la que los segundos estn ganando rpidamente impulso, puede hacer que al PNV le asuste adherirse al frente nacionalista, por miedo a ser rebajados al papel de socio minoritario.

La izquierda abertzale podra vencer esta reticencia del PNV slo si le concede predominio institucional a cambio de pasos adelante inmediatos e importantes hacia la realizacin del sueo de una independencia. Lo que al final prevalezca entre los lderes del PNV, teniendo en cuenta los intereses sectarios-partidistas y las tcticas o las convicciones nacionalistas y la estrategia, sigue siendo una cuestin abierta crucial difcil de predecir.

Enric Martnez-Herrera y Thomas Jeffrey Mile profesores en la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) y en la University of Cambridge (Reino Unido), respectivamente.

Fuente: http://www.medelu.org/Que-destino-para-el-Pais-Vasco


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