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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2012

Izquierda Unida: hacia la revolucin democrtica

Manolo Monereo
Rebelin

Este artculo recoge, en lneas muy generales, la intervencin del autor en el plenario de la X Asamblea de IU


Quisiera comenzar esta intervencin recordando a Francisco Fernndez Buey intelectual comunista, marxista y fundador de IU. Su memoria y ejemplo nos acompaaran siempre.

No hace demasiado tiempo, paseando por Crdoba, recordaba Julia Anguita, con cierta sorna, que a l, en IU, le aprobaban los informes por unanimidad y que luego cada cual haca lo que le vena en gana.

En esta Asamblea, la primera cuestin que habra que recuperar es la veracidad, la coherencia entre lo que dice y lo que se hace, huir del lenguaje falsario y desterrar eso de que el papel lo aguanta todo.

Una segunda cuestin en la que merecera la pena detenerse tiene que ver con la caracterizacin de la etapa histrica en la que vivimos, distinguiendo entre normalidad y excepcin. La historia avanza a saltos, el tiempo histrico se comprime y acelera, las verdades y hbitos de la etapa de normalidad ya no sirven. Lo fundamental es saber que vivimos una etapa de excepcin histrica, de agudizacin de los conflictos de clase y de ruptura con los fundamentos tradicionales del poder.

Habra que hacer una tercera distincin: el factor tiempo es muy importante. En esta Asamblea, en los debates que hemos tenido en estos meses parecera que tendramos todo el tiempo del mundo y no es as. En los periodos de excepcin se dan enfrentamientos frontales y se definen las correlaciones de fuerzas futuras. Para decirlo con ms claridad: en los prximos dos o tres aos, como mucho, se concretar si la reaccin avanza o retrocede, si las clases trabajadoras defendern o no los derechos sociales y laborales conquistados y si seremos capaces de construir una nueva sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, una democracia plebeya.

Esta Asamblea tiene por delante el debate de cuatro cuestiones fundamentales planteadas en las tesis polticas: 1) la rebelin democrtica; 2) el proceso constituyente; 3) la construccin del bloque poltico y social; 4) la necesidad de una revolucin interna en IU como fuerza y como organizacin poltica. Todo esto significa un giro radical, sustancial, que nos exigirn cambios profundos en los modos de hacer y practicar la poltica, nuevas relaciones entre trabajo en las instituciones y los movimientos sociales y, es fundamental, formas de organizacin diferentes a las tradicionales. No es poca cosa.

Quisiera, en esta intervencin, hacer referencia a algunas cuestiones no abordadas o insuficientemente analizadas en las tesis polticas. La primera tiene que ver con el anlisis y caracterizacin de la crisis. Se trata, evidentemente, de una crisis capitalista y, ms all, de la crisis de una entera civilizacin. Seguramente, el aspecto ms relevante sea la inaudita acumulacin de crisis en la crisis, es decir, una crisis econmico-financiera que abre una crisis geopoltica y en las relaciones internacionales, que profundiza al lmite la crisis ecolgico-social del planeta, y, sobre todo, una crisis del occidentalismo como predominio poltico cultural de la modernidad capitalista euroamericana.

En las tesis no se tiene suficientemente en cuenta los cambios geopolticos, destacadamente la decadencia de EEUU (y su aliado subalterno, la Unin Europea) y el ascenso de nuevas potencias. Estamos en plena transicin geopoltica mundial y lo decisivo es la tendencia a la multipolaridad. Lo que eso significa es una gigantesca redistribucin del poder a nivel mundial. El problema radical es que, histricamente, estas crisis se han resuelto siempre, tarde o temprano, con la guerra, con la expansin del militarismo y con enorme sufrimiento de las poblaciones. La lucha por la paz debera ser una prioridad de nuestro trabajo.

Una segunda cuestin tiene que ver con la Unin Europea. Nuestra posicin es clara en este tema: el federalismo europeo que tradicionalmente hemos defendido tiene que ser sustancialmente revisado. La Europa alemana impide cualquier avance democrtico y perpeta las desigualdades sociales y entre pases. La cuestin del euro tiene que ser planteada con todo su radicalidad.

La tercera cuestin hace referencia a lo que algunos hemos llamado la crisis orgnica del capitalismo espaol. Hablamos de toda una etapa histrica que se ha cerrado: la que va desde los primeros gobiernos socialistas hasta el 2007. Lo bsico es entender que esta crisis del patrn de acumulacin capitalista espaol abre una crisis de rgimen, de Estado y de la poltica en sentido fuerte. No voy a detenerme mucho aqu; subrayar, sobre todo, que detrs de la crisis de rgimen est el cuestionamiento profundo del bipartidismo poltico dominante. Lo hemos dicho muchas veces y hoy conviene repetirlo: el bipartidismo ha sido un modo de organizar el poder al servicio de aquellos que no se presentan a las elecciones y detentan el poder econmico, meditico y cultural. La alternancia ha sido eso, diferencias entre partidos dominantes siempre resueltas en favor de los poderes fcticos.

La pregunta que las tesis polticas no se hace es la siguiente: Cmo combatir realmente el bipartidismo? Aqu y ahora tenemos dos experiencias, la andaluza, gobernar con el PSOE y la extremea, dejar gobernar al Partido Popular Este debate no puede ser eludido y tiene que realizarse a fondo, hasta sus ltimas consecuencias. Nuestra propuesta es tambin difana: no hay posibilidad de regeneracin democrtica en nuestro que no pase por la ruptura con el bipartidismo y la construccin de una gran fuerza democrtico-popular (el bloque polticos y social) que derrote a la derecha, le dispute la hegemona al PSOE y, no se debe de olvidar, neutralice a la extrema derecha emergente.

Tambin en este tema el factor tiempo es muy importante. Los poderes fcticos harn todo lo posible por perpetuar el bipartidismo (siempre con la derecha catalana y vasca) y hoy andan extremadamente preocupados por la decadencia del PSOE. Tenemos que hacer un enorme esfuerzo poltico para construir el bloque poltico-social alternativo precisamente en un momento donde el PSOE vive una crisis profunda. Hay que insistir: no tenemos todo el tiempo del mundo.

La propuesta de un proceso constituyente es decisiva. Algunas veces parecera que se trata de una posicin poltica voluntarista o arbitraria. No es as. Han sido los poderes econmicos los que han puesto en crisis el rgimen constitucional del 78 y han iniciado la transicin hacia otro que bien pudiramos llamar de democracia oligrquica. As de claro y evidente. Lo fundamental es que se est haciendo sin tener en cuenta al soberano, es decir, al conjunto de ciudadanos y ciudadanas. Reclamar un proceso constituyente es reivindicar la soberana popular y el ejercicio de los derechos y libertades violadas por los poderes fcticos con la complicidad, hay que insistir una y otra vez, del PP y del PSOE.

Para ir terminando, Cayo Lara ha venido poniendo el acento en algo que es muy importante: IU gana votos y pierde afiliacin. l habla hasta de tragedia por esta cuestin; verdaderamente lo es. La pregunta que habra que hacerse es por qu? La cuestin podra plantearse del siguiente modo: hoy las clases subalternas necesitan ms que nunca organizacin, pero las viejas formas-partido ya no sirven.

Fijmonos en dos asuntos para entender lo que se quiere decir. De un lado, el predominio absoluto del eje electoral-institucional en el funcionamiento regular de IU. Primera paradoja: nos institucionalizamos cada vez ms cuando los rganos representativos tienen cada vez menos poder y la democracia decide cada vez menos. De otro lado, las viejas formas-partido tradicionales del movimiento obrero haban socializado enormemente la poltica y sus modos de ejercerla. Hoy lo que predominan son partidos de cuadros cada vez ms profesionalizados y, segunda paradoja, donde hacen poltica fundamentalmente los que viven de ella. Para la izquierda transformadora esto es mortal.

Lo importante para el movimiento obrero organizado era que miles de hombres y de mujeres dedicaban una parte de su tiempo libre a la cosa pblica, a la organizacin, al partido. Es lo que se ha llamado una economa moral de la multitud o un sector pblico voluntario. Pues bien, necesitamos hoy ms que nunca formas de socializacin de la poltica que promuevan el compromiso y el trabajo voluntario de miles de hombres y mujeres; la autoorganizacin social y formas agregacin social y econmicas que generen un (contra) poder de los que no tienen el poder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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