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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

Un ao de revoluciones y contrarrevoluciones en los pases rabes
Ao dos de las revoluciones rabes: esperanza y confusin

Santiago Alba Rico
Diagonal


El segundo ao de las revoluciones rabes se cierra con una situacin de dura confrontacin, militar y/o poltica, que genera desaliento, pero que al mismo tiempo revela los muchos cambios que ya se han producido en la regin. Si hay algo claro, es que ya no podemos volcar los forcejeos ideolgicos y geoestratgicos en los viejos moldes tranquilizadores.

Palestina, el verdadero centro del mundo rabe e islmico, refleja esta nueva confusin. En las calles de Gaza, tras los ltimos bombardeos de Israel, un desafiante cartel daba gracias a Irn, en rabe y hebreo, por las armas suministradas a la resistencia; en la acera de enfrente, otro cartel, esta vez slo en rabe, agradeca a Qatar el dinero de la reconstruccin. Qatar e Irn son enemigos y de hecho estn combatiendo por va interpuesta en Siria, marco de la nica guerra fra realmente existente: la que enfrenta a los islamistas sunnes y chies por el control regional. Qatar, enfrentado desde hace aos a Arabia Saud en el Consejo de Seguridad del Golfo, llega con su dinero a todos los rincones del mundo rabe y lo reparte sin mucho criterio, como denunciaba el propio Gobierno de EE UU en el caso de Libia y Siria. De su paradjica influencia como nueva potencia mundial da buena muestra la declaracin del cheikh [lder religioso] Qaradawi en Egipto en las vsperas del referndum constitucional: del resultado de la votacin ha amenazado dependen los 20.000 millones de dlares de ayuda qatar.

Los hermanos musulmanes

En su primera visita a Gaza en 25 aos, el gesto del dirigente de Hamas, Khaled Mechal, de izar la bandera de los revolucionarios sirios marca un desplazamiento geolgico en las alianzas vigentes hasta ahora en la regin. Acusado de traicin por el rgimen que durante dos dcadas ha hospedado su sede, apuesta ahora, de manera pragmtica, por su familia de procedencia, esos Hermanos Musulmanes que gobiernan en Egipto y que, bajo un nombre u otro, estn gobernando o van a gobernar toda la zona, desde Libia hasta Turqua. Todos se precipitan a visitar Gaza en estos das y las lneas son muy fluidas: los Hermanos Musulmanes aplican tres o cuatro polticas diferentes segn el pas ms o menos complacientes con EE UU e Israel mientras mantienen un pulso sordo con Arabia Saud, teocracia amenazada en el interior por el islamismo democrtico y que prefiere apoyar y financiar a los salafistas.

Hizbullah, por su parte, imprescindible para Hamas en la lucha por la liberacin de Palestina, trata sobre todo de que la redistribucin de fuerzas, que ha minado su prestigio popular, no haga estallar el Lbano, donde las divisiones siguen siendo ms polticas que sectarias, como lo demuestran los apoyos cruzados, a veces contra natura, dentro de las coaliciones 8 de Marzo y 14 de Marzo.

Pero la confrontacin siria, que desdibuja criterios ideolgicos y geoestratgicos aceptados por todos durante dcadas, tiene su equivalente en los pases en transicin. Egipto y Tnez experimentan procesos paralelos, con ciclos de movilizacin y desactivacin casi empticos, que reflejan una engaosa y a veces irracional oposicin a los gobiernos islamistas en la plaza.

Las acusaciones a estos gobiernos de dictadura religiosa y complicidad con el imperialismo ocultan una desconcertante descomposicin de los referentes ideolgicos. Mohamed Baredei y Amra Musa en Egipto, o Caid Essebsi y Najib Chebbi en Tnez, miembros prominentes de las respectivas oposiciones, son mucho ms pro estadounidenses que Mursi o Jalabi y desde luego mucho menos antisionistas.

Para aadir dificultades de orientacin, algunos grupos de naseristas y nacionalistas rabes, firmes defensores de Bachar Al-Assad, apoyan en Egipto el legtimo y democrtico gobierno de los Hermanos Musulmanes, denunciando una conspiracin extranjera contra la arabidad y soberana del pas. En Tnez, de forma muy parecida, la izquierda se suma a los fulul del rgimen en sus ataques a Nahda, y en nombre de la revolucin contribuye a mantener las viejas estructuras del Estado mientras pide la disolucin de las Ligas de Defensa de la Revolucin, cuyo lenguaje ultrarrevolucionario y legtimas demandas de ruptura al margen de los partidos recuerdan mucho al fascismo clsico.

Si queremos medir la verdad poltica en trminos de antiimperialismo, nos encontraremos con la sorpresa de que EE UU est a un lado y otro de las lneas; y de que el antiimperialismo, por su parte, se activa en lugares donde preferiramos no hallarlo. Si la medimos en trminos derecha/izquierda, acabaremos muy probablemente dando la mano al enemigo de ayer y volviendo la espalda al que pareca nuestro aliado.

En el ao II de las revoluciones rabes, slo hay dos cosas seguras. Que no hay nada seguro en un nuevo orden an sin fraguar en el que EE UU, que sigue siendo muy poderoso, tiene que negociar con nuevas fuerzas; y que los pueblos que han desbaratado nuestros esquemas ideolgicos y geoestratgicos todava no han terminado de pronunciarse.

Fuente original: http://www.diagonalperiodico.net/panorama/ano-dos-revoluciones-arabes-esperanza-y-confusion.html



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