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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2012

Una accin militar de EEUU en Amrica del Sur?

Ral Zibechi
La Jornada


La ltima edicin de la Revista de Anticipacin Poltica-MAP, publicada por el Laboratorio Europeo de Anticipacin Poltica (Leap), est en gran parte dedicada al anlisis de las tendencias regionales en Amrica del Sur entre 2012 y 2016. El captulo dedicado al tema tiene un ttulo sugerente: Incertidumbre entre dominacin estadunidense e independencia regional.

La publicacin sostiene que el actual escenario regional e internacional presenta condiciones excepcionales para que Suramrica se constituya en una regin geopolticamente soberana, luego del fracaso del Consenso de Washington y de la estrategia de integracin orientada por Estado Unidos a travs del ALCA. Analiza brevemente la poltica estadunidense de construir una alianza con sus aliados del Pacfico, con el objetivo de crear una barrera que podra dificultar las relaciones comerciales con Asia a los pases de la zona del Atlntico.

El punto lgido del anlisis es el militar. Los analistas del Leap sostienen que Amrica del Sur debe prepararse para una posible accin militar estadunidense, pas que est militarizando el territorio latinoamericano para fortalecer su posicin de dominio. El think tank geopoltico europeo, cercano al presidente Franois Hollande, se detiene en la creciente presencia militar del Comando Sur en la regin y concluye que con el xito del golpe institucional en Paraguay contra Fernando Lugo, Estados Unidos ha consolidado su poder militar en el corazn de pases del Unasur.

La conviccin de que la superpotencia en decadencia pretende recolonizar la regin recurriendo a acciones militares no es novedosa, salvo por el hecho de provenir de un importante centro europeo y por llevar los anlisis hasta las ltimas consecuencias. El hombre siempre ha utilizado las armas que ha desarrollado, y el mundo acostumbra a salir de las crisis sistmicas con una gran guerra, despus de la cual se dan las condiciones para el nuevo orden, son dos de las ideas-guas de ese anlisis.

Surgen de inmediato dos preguntas. Est la regin preparada para enfrentar una accin militar recolonizadora del Pentgono? Cmo imaginamos, y cmo nos preparamos para la transicin a un mundo nuevo, quiz slo multipolar, ojal tambin socialista?

La primera respuesta es que an no estn dadas las condiciones para enfrentar, como regin, a Estados Unidos. Slo Brasil y Venezuela tienen conciencia de las dificultades que vendrn en el futuro inmediato y se estn preparando para ello, segn las capacidades de cada cual. Brasil se dot de una Estrategia Nacional de Defensa bajo el segundo gobierno de Lula; est procediendo a revitalizar su industria militar y a construir los medios necesarios para su defensa, incluyendo, como ya se ha dicho en esta columna, la construccin de submarinos nucleares.

Sin embargo, tropieza con algunas dificultades y limitaciones. La nueva postergacin de la compra de cazas de ltima generacin, proceso que ya lleva dos dcadas, y sobre todo la reciente inclinacin por los F-18 de Boeing en vez de los franceses Rafale, revela cmo las presiones de la Casa Blanca consiguen resultados en pases que parecan firmes en sus decisiones.

Como se sabe, Venezuela tambin ha dado pasos importantes para defenderse de eventuales acciones militares pero sigue estando en el ojo del huracn desestabilizador de Washington y las derechas regionales. En los dems pases predomina o bien un claro alineamiento con la poltica del Pentgono (casos de Chile, Colombia, Per y ahora tambin Paraguay) o posiciones ambiguas como las de Uruguay. En todo caso, en la mayor parte de los gobiernos de la regin prevalece la conviccin de que no habr que enfrentar situaciones extremas.

La segunda pregunta sigue requiriendo un debate estratgico sobre cmo prevemos la llegada de los cambios y cmo nos preparamos para hacerlos realidad. En este punto se impone una reflexin lateral: los cambios de verdad, los que se relacionan con abrir el escenario poltico a nuevas relaciones sociales, a nuevas formas de poder y por lo tanto a una nueva sociedad, no vendrn de los gobiernos sino de los abajos, de la gente comn organizada en movimientos.

Lo contrario no puede ser sino la continuidad de la opresin bajo otras formas. Hemos aprendido algo de las revoluciones independentistas que slo cambiaron las lites y dejaron sin tocar las relaciones sociales y de poder? En un texto luminoso, El problema primario del Per, Jos Carlos Maritegui sostuvo: La repblica ha significado para los indios la ascensin de una nueva clase dominante que se ha apropiado sistemticamente de sus tierras. Fue ms lejos y asegur que el virreinato fue menos culpable de la situacin del indio que los republicanos que los adormecieron al inscribir demaggicamente sus demandas en un programa que nunca cumplieron.

As las cosas, surge el tercer problema: prepararnos para un futuro de guerras y confrontaciones impuestas por el imperio y las clases dominantes supone, en primer lugar, construir la conviccin subjetiva de la inevitabilidad de estos escenarios. Un anlisis que incluya como eje central la preparacin de fuerzas para esa eventualidad, que no se reduce a una cuestin slo militar sino implica algo ms profundo y previo: la disposicin anmica, que pasa por una tica de no involucrarse con los de arriba, se llamen burguesa, Estado, medios de la derecha u ONG.

Desde este punto de vista, en Amrica del Sur estamos an muy lejos. En la medida en que no tenemos recetas prontas para aplicar sobre cmo hacer y qu rumbos tomar, los ejemplos y referencias pueden ser de enorme ayuda. Esos hombres, esas mujeres y esos nios que el 21 de diciembre levantaron el puo en silencio en cinco ciudades de Chiapas nos muestran el estado anmico y organizativo necesarios para afrontar este periodo histrico. Escuchmonos a nosotros, bien adentro, para identificar lo que nos falta.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/28/index.php?section=opinion&article=015a2pol



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