Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2012

Racismo uruguayo al desnudo

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


La reaccin de la sociedad uruguaya ante un episodio racista ha sido gratificante.

En una sociedad tan asumidamente democrtica como la nuestra, no surgen con claridad fenmenos como los racistas tan alejados del deber ser uruguayos.

El racismo existe por doquier en el pas, pero adormecido, adormilado o almohadonado. Por eso, su expresin es generalmente fugaz, como las puteadas que algn taxista, aprovechando el anonimato, descarga sobre un ciclista oscuro.

Pero algo se mueve en Uruguay.

En un despertar de conciencia y orgullo tnico, nuestros coterrneos con orgenes distintos (y a menudo trgicamente opuestos) a los descendientes de los barcos, los afrodescendientes y los que llevan sangre aborigen, hasta hace poco confundidos en una ciudadana o una orientalidad sin matices, han empezado a reclamar un lugar diferenciado; el reclamo por la diversidad.

Y si la aquietada sociedad uruguaya ms conservadora poda tolerar o aceptar a negros que no hicieran hincapi en las diferencias, a negros que se confundieran en hbitos y estilos con la sociedad mayoritaria, no parece tolerar con igual amplitud de miras o espritu democrtico a quienes reivindican su especificidad.

El episodio con la joven afro golpeada cobarde y abusivamente por cinco valientes blancas tiene en s dos aspectos: el de la violencia brutal y patotera y el del racismo tan prstinamente enunciado por la exhortacin que al parecer la mayor de las atacantes le espet a Tania: Planchate las motas! Es esto ltimo lo que revela el carcter racista del episodio, ms all de la violencia en s inaceptable. Y es lo que revela lo que se mueve en Uruguay.

Por eso, una de las marcas de fbrica de la manifestacin fulgurante del 19 de diciembre fue la reivindicacin de las motas. Y en verdad, bastaba ver a muchos y muchas que las lucan para darse cuenta del extraordinario sentido de la reivindicacin.

Quin pudo ser tan imbcil o estrecho de miras para no poder ver belleza en motas? Es como negarse ver lo bello en cabelleras rubias o en una castaa y crespa por ejemplo

Pero la actitud, militante, de autoafirmacin, de lucir esa cabellera, y una estampa tan afro como la que porta Tania Ramrez, despierta reacciones racistas, las de un penoso hegemonismo as cuestionado.

Por eso tambin la manifestacin fue sabia. Un acierto, porque lo que ms se destacaba era esa autoafirmacin ausente tiempo atrs. O constreida al tamboril y al candombe.

La mani de ayer estaba pletrica de remeras y consignas reivindicando la belleza propia de lo afro, por ejemplo y el ya mencionado orgullo tnico.

La red juvenil y feminista afrodescendiente Mizangas, que integra precisamente la joven agredida ocup un lugar primordial en la jornada. Pero no slo Mizangas estaba. Vi remeras con similar actitud y onda de Africansima Negranzas, por ejemplo.

Ms poltico si cabe, vemos la presencia de un feminismo negro, con plena conciencia que tambin desde el feminismo se ha colado alguna vez un racismo velado de hegemona blanca. Tal vez esta conciencia podra haber permitido ampliar la consigna que vimos contra un racismo patriarcal, puesto que a menudo el racismo ha trascendido el sexo o el gnero, y aunque menos frecuente, tambin se podra hablar de un racismo matriarcal, pero quede esto como observacin puramente marginal y casi casi de inventario. Porque el tronco principal del racismo resulta francamente asociable al patriarcalismo.

Tambin fue preciso restregar prpados para poder leer que un comit israelita, consustanciado plenamente con Israel, enarbolara la lucha contra la discriminacin, acompaando a Tania. Cuando la discriminacin ha sido la poltica primigenia del sionismo fundante del Estado de Israel. Y, all, se la defiende a capa y espada. Sobre todo a espada

Pero ya N. Chomsky ha explicado los mecanismos del pensamiento o del pensar doble, mediante el cual, muchas personas sostienen posiciones opuestas ante cuestiones iguales y mantienen a su vez una envidiable buena conciencia

La manifestacin ha sido, a mi modo de ver formidable. Y su composicin, por mitades, aproximadamente, de afros y blancos tal vez, la mitad mayor, afros, es algo a lo que no estbamos acostumbrados y resulta reconfortante.

Solo cabe esperar que la recuperacin de la tan cobardemente agredida sea total y que los poderes del estado encuentren a las agresoras para que se las haga responsables de sus actos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter