Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2012

Bahrin
Una represin destinada a dividir a las comunidades religiosas

Mnica G. Prieto
Periodismo Humano


Desde el pasado octubre, las detenciones y la represin contra manifestantes aumentan en Bahrin, donde se desarrolla desde febrero de 2011 una de las revoluciones ms olvidadas. Penas como la de Nabil Rajab, uno de los ms importantes defensores de Derechos Humanos del reino condenado a dos aos de prisin por sus comentarios en Twitter, lleva a muchos a desdear la va pacfica como motor de cambio. Los activistas temen que el sectarismo, promovido por el rgimen para presentar el levantamiento como una maniobra de Irn, envenene a la sociedad bahrein.

Mohamed al Tajer, elegante abogado bahrein y presidente de la Organizacin Bahrein para la Anti-Violencia y la Rehabilitacin (BRAVO), slo titubea cuando se le plantea la ltima pregunta. Tras media hora de gil conversacin en un conocido hotel de Beirut, donde se celebra un foro sobre las violaciones de Derechos Humanos en Bahrin de las que l es testigo y tambin vctima- el letrado slo guarda silencio por unos segundos cuando se compara su pas con Siria, donde otra revolucin movida por las mismas aspiraciones de justicia termin en guerra civil.

Encuentran los bahreines solidaridad por parte de los activistas sirios, cuya legitimidad tambin les es negada por algunos? Muestran los manifestantes del reino del Golfo empata por los manifestantes sirios? El abogado se revuelve en el asiento. Bueno, es que el caso de Siria no es como el de Bahrin. Estamos deacuerdo con el hecho de que Bashar Assad es un dictador, pero tambin hay un juego internacional para aislar a Irn y al Hizbul libans. La comunidad internacional quiere acabar con el rgimen no porque viole los Derechos Humanos, sino para sustituirlo por alguien de su conveniencia.

Hace slo un ao, era muy difcil obtener una respuesta similar entre los activistas de Bahrin, que comenzaron oficialmente su revolucin el 14 de febrero de 2011 -al tiempo que sirios, yemenes y libios y semanas despus de los levantamientos en Tnez y Egipto- y que ven su movimiento, que exige igualdad social y reformas democrticas, negado por la clase poltica y los medios de comunicacin internacionales. La empata entre bahreines y sirios, o libios o yemenes, era absoluta en cuanto compartan un espritu y un arrojo insospechado.

Ahora el sectarismo, azuzado por los regmenes chies y sunes, desde Irn a Arabia Saud o desde Siria a Bahrin, est envenenando las relaciones sociales entre musulmanes y dividiendo a la comunidad islmica o, lo que es lo mismo, debilitndola. Pas en Irak, tras la invasin angloamericana y las maniobras que provocaron una guerra civil entre chies y sunes, y ocurri en Palestina (de mayora sun) entre las facciones apoyadas por Tehern y las apoyadas por EEUU y sus socios regionales, que terminaron dirimiendo sus diferencias a tiros en un amago de guerra civil en 2007 del que slo se puede considerar ganador a Israel.

Entre la tolerante sociedad de Bahrin, el sectarismo imperante es toda una novedad a la que es imposible abstraerse. Al principio, esta revuelta no era sectaria. En las manifestaciones participbamos sunes y chies, todos con la aspiracin de obtener reformas. El rgimen trabaj duro para aumentar la discriminacin. No son los sunes los que demolen nuestros templos, sino el rgimen de los Hamad. Es el rgimen el que permite a los fanticos que hablen contra la mayora chi, recuerda el abogado.

El caso de las husseiniyas o templos chies derrudos por las autoridades bajo la ms peregrina excusa ya son 35 las mezquitas que han sucumbido a las excavadoras enviadas por el rgimen- es el ejemplo ms grfico de ese esfuerzo por dividir a la sociedad, pero no el nico. Los manifestantes, en algunos medios, son descritos como terroristas chies.

El rgimen est usando la carta sectaria de forma vastsima. Lo hizo desde el principio en los medios de comunicacin oficiales, porque las protestas unan a sunes y chies, y el mensaje ha calado hasta el punto de que los sunes boicotean negocios dirigidos por chies, explica Ahlam al Khouzaie, responsable de Asuntos Femeninos del Consejo Ejecutivo del partido chi Wefaq, el ms grande del archipilago y tambin el que ocupaba todos los escaos no designados por la familia real (sometidos a escrutinio) hasta que la represin de la revolucin le hizo retirarse del Parlamento en febrero de 2011. El responsable de la Sociedad Juvenil para los Derechos Humanos, Mohamed al Maskati, arroja un nombre como ejemplo. En uno de los Caf Costa ms cntricos, por ejemplo, ya no se ve a ni un solo sun. La franquicia la tiene un empresario chi, dice con cierta desolacin.

La divisin social ha sido una de las tcticas del rgimen del rey Hamad bin Khalifa (su familia, sun, lleva ms de dos siglos en el poder) para intentar superar la insurreccin social que comenz hace 22 meses. Pero la estrategia se remonta a aos atrs. Desde que lleg el rey Hamad al poder, la discriminacin entre chies y sunes es mayor, sostiene Tajer. Esa flagrante desigualdad los chies son excluidos de los altos cargos, no pueden alistarse en el Ejrcito (y, por ese motivo, las Fuerzas de Seguridad son nutridas con paquistanes, egipcios, jordanos, sirios o saudes a quienes se concede la nacionalidad: ya son 50.000 los sunes atrados por los Khalifa en lo que la comunidad chi considera un intento de cambio demogrfico) y tienen dificultades incluso para tener propiedades a su nombre- resulta incompatible con la realidad del archipilago, donde el 70% de la poblacin, chi, es controlada por una dinasta sun que representa slo al 30%. Para los activistas, esa es la clave por la que el mundo ha vuelto la cara a los acontecimientos en el reino.

Los intereses de Occidente el reino es la sede de la V Flota norteamericana- pasan por proteger a la dinasta wahabi sun de Arabia Saud y por debilitar a su archienemigo chi Irn, no importa cuntos derechos humanos se violen por el camino. Y Bahrin es una pieza destacada en ese puzzle. La forma ms simple para engaar al mundo es con el sectarismo. El rgimen presenta nuestra protesta como levantamiento de chies contra sunes, como un intento de Irn de controlar Bahrin en el futuro. Por supuesto, a Washington no le resulta cmodo justificar la represin en Bahrin, pero la posibilidad de que los Hamad sean sustituidos por un rgimen pro-iran le lleva a guardar silencio, contina Al Tajer. La comunidad internacional est cansada del rgimen, pero pone sus intereses estn en peligro con su inaccin. En Kuwait o Arabia Saud ya hay manifestaciones diarias. Mantener vivo el levantamiento en Bahrin encender la mecha de todo Oriente Prximo, prosigue el letrado.

Casi dos aos despus del inicio de la revolucin bahrein, y a pesar de haber sido prohibidas por el Ministerio del Interior el pasado octubre, las manifestaciones siguen siendo peridicas (un centenar desde la prohibicin) si bien ahora son ms frecuentes en localidades del extra radio, que suelen estar rodeadas por las fuerzas de Seguridad. Por ello, algunas poblaciones llevan semanas cercadas. El hecho de que los uniformados no sean originarios de Bahrin facilita los abusos contra los manifestantes, y el largo centenar de muertes por fuego real, pelotas de goma o inhalacin de gases lacrimgenos, que suelen ser lanzados a corta distancia y contra el interior casas particulares- ha llevado a la radicalizacin de las protestas, que cada vez terminan de forma violenta con ms frecuencia.

Segn los activistas, se trata de una estrategia de los Hamad para manchar la imagen del movimiento no violento mediante una represin combinada con torturas y con las detenciones de los activistas ms conocidos y comprometidos con la lucha pacfica. En la reciente revisin del juicio de Nabil Rajab, en cuya defensa han salido algunos de los ms conocidos defensores de los Derechos Humanos del mundo, su pena se redujo a dos aos de prisin por haber criticado a la familia real en un tweet y haber participado en manifestaciones pacficas. En muchos casos no se puede hablar de detenciones sino de secuestros de ciudadanos, denuncia Baqr Darwish, miembro del Foro de Bahrin para los Derechos Humanos.

La situacin est empeorando, hasta el punto de que los mercenarios de las fuerzas de Seguridad [tachados como tales por no ser bahreines, y acusados por ello de tratar con total desconsideracin a la poblacin] entran en las casas a medianoche sin orden de arresto. Eso es ilegal en cualquier pas. Si se reacciona con violencia, se hace como legtima defensa. La violencia viene del rgimen: nosotros no tenemos otra opcin que mantenernos pacficos, prosigue Ahlam al Khouzaie.

Nos empujan a la violencia para poder retratarnos como terroristas en el exterior y as justificar su represin, apunta el abogado Tajer. Hay una frustracin ante la ausencia de logros que est haciendo que se pierda el control de la calle. Los manifestantes se sienten abandonados: no hay apoyo internacional, aumenta el nmero de muertos, crece la represin, incluso se est revocando la ciudadana de algunos ciudadanos, crecen los arrestos sin cargos y a los abogados no se nos permite defender a nuestros clientes. Muy al contrario, somos intimidados y amenazados.

Tambin son detenidos y extorsionados. En el caso de Mohamed al Tajer, no slo fue arrestado cuatro meses por concentracin ilegal terminara en la misma celda que varios de sus defendidos- sino que incluso le grabaron un vdeo sexual con su esposa, en su propia casa, que amenazaron con difundir si segua participando en el levantamiento contra el rgimen. Finalmente, tras su intervencin en una conferencia internacional sobre Derechos Humanos, el vdeo fue filtrado en Internet. Es ms grave el asunto de los 31 bahreines a los que han arrebatado la nacionalidad, explica quitando hierro a su caso. No slo no tienen a dnde ir, sino que quedan sin derecho a asistencia sanitaria, a educacin, a cualquier tipo de servicio social. De ellos, 19 no tienen una segunda nacionalidad.

Slo hay un precedente histrico que terminara siendo anulado- de revocacin de la ciudadana en Bahrin. De ah que los casos de 31 activistas hayan chocado a la opinin pblica. Con la experiencia siria viva, es lgico temer que en Bahrin donde la ausencia de armas en manos de la poblacin marca la diferencia- se produzca algn tipo de enfrentamiento sectario entre chies y sunes, aunque Ahlam al Khouzaie lo duda. Algunos se han dejado envenenar por el sectarismo, pero en Bahrin gozamos de una base firme de convivencia que est por encima de las sectas. Pero nos asusta la divisin sectaria promovida por el rgimen. Afortunadamente, la Comisin Internacional para Bahrein confirm que Irn no haba tenido ningn papel en las protestas. Pero ahora, entre los naturalizados, hay miedo a acudir a zonas chies, por ejemplo.

La Comisin Independiente de Investigacin sobre Bahrin, encargada por el rgimen, fue una de las grandes puestas en escena destinada a parar el aluvin de crticas internacionales. Un ao despus de que emitiera sus conclusiones en las que recomendaba al rgimen de los Khalifa investigar las muertes, poner fin a las torturas y liberar a cientos de presos polticos- slo tres de las 26 recomendaciones han sido cumplidas, segn ONG internacionales. La mera Comisin y sus resultados son de puro consumo meditico, justifica Al Tajer. Es ms, la represin se ha recrudecido en los ltimos tiempos, especialmente desde octubre, cuando acontecimientos internacionales como las elecciones presidenciales en Estados Unidos aliviaron la presin meditica nunca especialmente agresiva- sobre Manama.

Antes de octubre, las agencias de relaciones pblicas contratadas por el rgimen haban hecho un buen trabajo. Poco se escribi sobre el largo centenar de personas que han perdido un ojo en la represin de protestas en las que, segn los activistas, los uniformados tienen rdenes precisas de disparar. Unas 120 personas han muerto en las manifestaciones en 22 meses de protestas.

Tras el nombramiento de dos rostros internacionales el ex jefe de Polica de Miame John Timoney y su homlogo britnico John Yates- la violencia, segn las ONG locales, habra empeorado en todo caso. Ahora se puede hablar de intento de asesinato de algunos activistas. Se dispara con fuego real, se disparan botes de humo contra las personas, se lanzan contra las casas Se han documentado al menos 30 casos de fallecimientos por gas lacrimgeno, entre ellos muchos nios nonatos. Hay un porcentaje de abortos durante las represiones policiales. Por supuesto, no hay estadsticas porque los hospitales (controlados por el rgimen) no reconocen que sea a causa del gas inhalado, aade Khouzaie.

Los crmenes son deliberados. No podemos pedir a la gente que se queden en sus casas esperando a ser agredidos, contina Al Tajer. Segn las cifras del abogado, 1800 han sido arrestadas desde el inicio de la revolucin bahrein. Puede que la cifra se haya doblado desde octubre. Ahora se detiene a un ritmo de 50 personas por semana, explica. Adems, casi 2000 personas han denunciado haber sido objeto de torturas, tres personas han sido condenadas a muerte y 600 trabajadores chies, segn cifras manejadas por Al Wefaq, siguen desempleados tras haber sido cesados por su confesin religiosa. Eso, a pesar de que en el ltimo ao, ni un agente de polica ha muerto en las manifestaciones.

Los exiliados se cuentan por miles. El caso de Ibrahim al Madhoon resulta muy significativo. Este miembro de Wefaq, ex director general de una compaa de transportes, haba intervenido en medios de comunicacin regionales criticando a los Khalifa. Estaba en Beirut cuando las fuerzas de Seguridad entraron en su casa en su busca y arrestaron a 11 miembros de su familia. Mi mujer estaba en camisn, y la insultaron de todas las formas, le decan vamos a joderte. Dos de sus hijos fueron condenados a 20 aos de crcel, aunque las penas seran rebajadas posteriormente. En cualquier caso, Madhoon no ha vuelto a ver a su familia, salvo a uno de sus hijos, ya que al resto le quitaron sus respectivos pasaportes. No les dejan salir del pas y a m no me dejan regresar, dice.

Cuando se inquiere a Madhoon sobre la radicalizacin de las manifestaciones, se pone a la defensiva. Pngase en su lugar. Si yo hubiese estado en casa cuando llegaron las fuerzas de Seguridad, hubiera defendido a mi esposa con todos los medios. No somos los enemigos de los Khalifa, somos los enemigos de la Justicia, afirma. Antes el sectarismo no exista: son los regmenes los que han construido esas diferencias entre nosotros. Yo estoy contra el rgimen de los Khalifa por lo que hacen a la gente, no por ser sunes.

Es, bsicamente, lo mismo que ha hecho Bashar Assad en Siria, reflexiona Maskati, uno de los ms comprometidos defensores de Derechos Humanos de toda la regin. Presenta el levantamiento como un problema sectario, y lo triste es que, como ocurre con Assad, algunos creen ms en lo que dice el rgimen que en las denuncias de represin elaboradas por las ONG independientes, lamenta el presidente de la Sociedad Juvenil para los Derechos Humanos. El problema es que cuanta ms represin y ms muertos, ms aumenta el odio y ms se asocia a toda la familia Khalifa y a su comunidad religiosa con los malos. Sin embargo, Maskati considera lejano an el escenario de una confrontacin sectaria. Hay un problema sectario pero an no tiene la importancia necesaria para ello, aduce.

Fuente: http://periodismohumano.com/en-conflicto/bahrein-una-represion-destinada-a-dividir-a-las-comunidades-religiosas.html



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