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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2013

La difcil decisin: destruir Damasco o una breve permanencia de Asad

Abd al-Wahab Badr Khan
Al-Hayat


Los tres primeros meses del nuevo ao sern decisivos: O se propone una solucin internacional con la que se muestre de acuerdo la oposicin y que sea consentida por el rgimen, o Siria entrar en una espiral de varias guerras en el marco de una nica guerra: entre el rgimen y la oposicin como ahora, entre las sectas y confesiones, entre las zonas que quieren determinar los rasgos de su futuro (kurdos, alaues) y entre los pases que se enfrentan por medio de los sirios Todo ello en el contexto de una cada asegurada del rgimen, unida a la desintegracin del Estado, el desmembramiento del ejrcito y la destruccin del tejido social.

El informe de los investigadores de Naciones Unidas sobre el cada vez mayor talante sectario de la lucha puede sorprender a algunos o puede que se considere exagerado o ignorante de la realidad no sectaria del pueblo sirio, apoyndose en que el discurso de la oposicin se ha mantenido limpio a pesar de la incitacin de los vdeos filtrados por los shabbiha en los que haba humillaciones a los smbolos religiosos mientras maltrataban a sus detenidos. Pero la sectarizacin era un instrumento del rgimen ya tiempo atrs para afirmar su dominio y atraerse la fidelidad de sus fuerzas de color sectario, como qued patente en los primeros das de la revolucin, cuando comenzaron las ejecuciones sumarias de los militares que se negaban a disparar contra sus ciudadanos. Del mismo modo, la crisis se convirti en una lucha por la existencia para los alaues del rgimen pues: o se el rgimen se mantiene en su poder o destruyen el pas. Por su parte, los otros (concretamente los sunes) se han encontrado en una situacin de enfrentamiento que no esperaban que les pusiera rpidamente en la tesitura de elegir entre la muerte o la vida.

Lo cierto es que la revolucin no comenz por un impulso sectario sino que su mero estallido puso de manifest la realidad y naturaleza del rgimen y cmo no tiene inters en buscar soluciones nacionales, sino que eligi asesinar y no se preocup por liderar las soluciones polticas cuando el exterior se lo sugiri antes que el interior, como tampoco vio en la pasividad de la sociedad internacional ms que un permiso para seguir aterrorizando. Eso le ha permitido que la revolucin se deslice hacia lo que l quera en un principio: del pacifismo puro y las aspiraciones de libertad y dignidad a la militarizacin forzada y las aspiraciones de recuperar Siria de su ocupacin interior para llegar al cerco del enclave securitario donde se atrinchera el rgimen en Damasco. Saddam Hussein anunci en su momento que la guerra de 2003 se detendra a las puertas de Bagdad y que la batalla de la capital la hara fracasar, para complementarla despus una guerra de resistencia que echara a la ocupacin estadounidense. Pero lo que sucedi tras la cada de Bagdad fue una guerra civil que llev a Iraq a la situacin actual. Naturalmente, hay una diferencia esencial y grande en el caso de Bashar al-Asad, que es la no presencia de fuerzas de ocupacin extranjera y la realidad de que se enfrenta a su pueblo, pero juega la carta de la batalla de Damasco con la mentalidad de su homlogo iraqu y los miedos actuales giran en torno a las posibilidades de que Asad llegue a dar rienda suelta al escenario de la guerra civil sectaria.

Creen todos aquellos que conocen a Bashar y su rgimen que el desplome de su hegemona no cambiar nada de los fundamentos de su pensamiento; es decir, que luchar hasta el final, pero qu final? La gran destruccin se convirti en un logro para l cuando perdi la carta de la solucin militar y fue imposible destruir al pueblo-enemigo. Ello ha quedado patente en Alepo y ahora se prepara para volver a demostrarlo en Damasco, con su insistencia en la violencia durante veintin meses en los que la oposicin se ha ido viendo gradualmente obligada a aceptar el reto y seguir su ejemplo, pues ha buscado la confrontacin armada y la ha conseguido. Incluso, ha llegado al grado de bombardear desde el aire con barriles y bombas de racimo y de fsforo hasta llegar a los misiles Scud y ha mencionado de pasada las armas qumicas. El exterior ha sido informado- segn los nuevos datos- de que puede utilizar las armas qumicas solo si la zona de la costa se ve amenazada, pues es a ella a la que se espera que se repliegue con quien luch junto a l. De ello se extrae que el repliegue no tendr lugar ms que si pierde en Damasco o si se le ofrece una solucin internacional conveniente para la entidad alau en la costa. Puesto que en ambos casos no se quedar en la capital, est decidido a alcanzar el logro de su destruccin. Sus consideraciones se concentran en que, si se excede en la destruccin, acumular justificaciones para romper con Siria, y ello es lo que ahora se ha convertido en su causa, incluso en la causa de sus dos ltimos aliados: Irn y Hezbollah.

Mientras tanto, la capital sigue pidiendo armas sofisticadas y a pesar de las promesas no es seguro que obtengan pronto lo que necesitan para determinar el resultado de la lucha. Los pases candidatos a proporcionar armas parten de que esa es la nica opcin que dar resultados. Los pases que se espera que cubran esas armas- encabezados por EEUU- tienen miedo de la ferocidad del rgimen y su alta de principios, pues la historia no ha registrado tal grado de destruccin sistemtica en ningn pas, ni siquiera a manos de invasores extranjeros. Les lleguen las armas o no, la oposicin seguir con su lucha sin dudar y sin temeridad tambin.

Las expectativas confirman que el coste de la batalla de Damasco ser muy alto, pues el rgimen har todo para alargarla con el fin de comenzar a negociar y para no perderla con vistas a conservar lo que le queda de prestigio y obtener garantas para la secta de cara al futuro. Y aqu tenemos a Lajdar Brahimi viniendo a Damasco por tierra desde Lbano, en medio de las noticias que hablan de que lleva bajo el brazo una solucin extrada de los Acuerdos de Ginebra en la que destacan dos ideas que aparentan equilibrio, pero que en realidad son mutuamente excluyentes: 1. Traspaso de poder para comenzar con la etapa de transicin; 2. Que Asad se quede despus de traspasar sus poderes. Ello supone en la prctica activar el escenario de Faruq al-Sharaa que era posible a regaadientes- hace un ao; es decir, antes de que se doblaran el nmero de vctimas de la revolucin para acercarse actualmente a las 50.000, antes de que se doblaran el nmero de heridos, emigrados y desplazados y antes de que aumentaran las prdidas de la destruccin de forma descontrolada. Si lo que se dice es cierto, con que a Asad se le diga que los estadounidenses y los rusos estn de acuerdo en su permanencia temporal o durante tres meses despus del traspaso de poder, o hasta el final de su presidencia a mediados de 2014 y la forma de decrselo como lo ha hecho Brahimi, dndole una receta envenenada para avivar los enfrentamientos y alargar la crisis, Asad sabe que todos sus planes estaban en lo correcto y que puede pasar a la segunda fase para empujar a EEUU y Rusia a descubrir lo que tienen guardado para la gran negociacin a la que se dirige mientras negocia con el exterior y contina con el asesinato y la destruccin en el interior.

En tal contexto, la oposicin se encontrar bajo las presiones de los amigos y deber adoptar una decisin difcil y ambigua: la gran destruccin o la solucin poltica con una participacin del rgimen. No hay duda de que la mayora de la oposicin tiende a un total rechazo a semejante solucin y tambin hay opositores que tienden a cualquier solucin que pueda detener la violencia e impida al rgimen destruir el espritu de Damasco y su ciudad antigua, considerando que ello es un precio mayor que el de la cabeza de Bashar, pero pedirn un calendario corto para la transicin y garantas relacionadas con: 1. La unidad territorial y poblacional de Siria; 2. La preservacin del Estado y el ejrcito; 3. Traspaso de todos los poderes del presidente y su permanencia simblica durante un tiempo muy breve; y 4. Simultaneidad del inicio del perodo de transicin con la reestructuracin activa de los servicios de seguridad. A cambio, en lo referente a Asad, una solucin como esa no cambiara el final al que se dirige. Jugar con los detalles y procrastinar al estilo de Ali Abdallah Saleh, especialmente en lo concerniente a la entrega del arma de la lite, mientras consigue garantas del repliegue de sus oficiales a la zona de la costa, donde es casi seguro que provocar otra batalla en colaboracin con Irn y Hezbollah.

Fuente: http://www.elaph.com/Web/NewsPapers/2012/12/782446.html?entry=todaysarticle

Publicado por Traduccin por Siria


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