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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2013

De qu estamos hablando: Chvez y el liderazgo de la Revolucin Bolivariana

Carlos Carcione, Gonzalo Gmez, Stalin Prez Borges, Juan Garca, Zuleika Matamoros y Alexander Mar


Son tiempos de reflexin y debate. Todava perdura el impacto de la Cadena de Radio y Televisin de la noche del 8 de diciembre y todo lo derivado de la intervencin quirrgica del presidente Chvez. Hoy estamos todos pendientes de la evolucin de la salud del Comandante y sin embargo es necesario que adems de acompaarlo con toda la energa, espiritualidad y en la accin poltica electoral, como lo est haciendo su pueblo, nos preparemos para dar cumplimiento a los desafos que la historia nos pone delante. Este tiempo de incertidumbres es un tiempo que no buscamos. Que no queramos. Pero tenemos que avanzar hacia los caminos que nos ayuden a encontrar salidas a la encerrona difcil en la que la realidad ha puesto a nuestro pas y a Nuestra Amrica toda.

Lo primero es aprender a distinguir lo urgente e inmediato de lo importante y estratgico. Lo urgente: que no se produzca la crisis, el vaco. Al menos que no se produzca como esperan los que quieren ver muerta a la revolucin bolivariana. Para eso, Chvez, frente a la peor eventualidad, dej unas lneas trazadas. Lo estratgico: asumir que de darse este caso nada ser como antes. No podemos esconder la cabeza, tenemos que mirar la realidad cara a cara. Sin miedo. Despus de todo, el pueblo bolivariano rescat en varias oportunidades a su revolucin. En el supuesto de que Chvez no pueda seguir al frente del gobierno eso ser extraordinariamente difcil y necesitar de todos nosotros. Pero nunca y en ningn idioma, difcil quiso ni quiere decir imposible.

De lo inmediato o urgente: la definicin principal que pareciera se ha instalado es una bsqueda esotrica, numerolgica, alrededor del debate sobre una supuesta fecha lmite para la toma de posesin del gobierno. El 10 de enero de 2013 se ha convertido por simple banalizacin periodstica y manipulacin constitucional en una especie de fin de mundo como el 21/12/12 de los mayas. Las preguntas que habra que hacer en todo caso son: Hay alguien en su sano juicio, en este pas, que simplemente se atreva a negarle el derecho al pueblo bolivariano de que su comandante Chvez asuma su nuevo periodo en la fecha en la que su recuperacin se lo permita? Hay alguien que suponga que este pueblo, que saco fuerzas de la angustia un 11 de abril, tolerar que le roben constitucionalmente su triunfo del 7/O?

Quizs el Comandante sea mucho ms consciente que cualquiera de nosotros de su grave situacin y por eso dej una orientacin clara: si por cualquier razn no pudiera asumir y hubiera que llamar a nuevas elecciones presidenciales el candidato de Chvez es Nicols Maduro. A algunos puede gustarnos ms o menos. Algunos quizs hubiramos preferido otro candidato. Y hasta es posible, que de haber tiempo suficiente, lo mejor hubiera sido que el candidato lo eligiera, o en todo caso lo refrendara el pueblo bolivariano. Pero para lo inmediato esa es la lnea y Maduro es el candidato de Chvez.

Hay otro problema urgente que se ir colocando cada vez con ms fuerza y que debemos debatir, de lo contrario ser una poderosa arma en manos de la oposicin y el imperialismo. El pueblo bolivariano necesitar tener, ms temprano que tarde, una informacin global y un pronstico tentativo, emitido o suscrito por el seguramente gran equipo mdico que atiende a Chvez. Se ha avanzado en la forma de comunicar este grave, triste y doloroso problema, pero ese avance es insuficiente y este desconocimiento puede dejar al pueblo bolivariano dbil, con la guardia baja y expuesto a los ataques de la oposicin.

Ahora, lo estratgico.

Ms all de los deseos y de la claridad sobre lo inmediato, lo ms importante es que nos preparemos para el peor escenario. Los enemigos del proceso ya lo estn haciendo. Los desafos que nos pondra por delante esta posibilidad no deseada, son muchos y no pueden ser abordados todos en un solo artculo, pero proponemos trabajar sobre dos de esos desafos. Uno: Debatir cmo construir una nueva institucionalidad revolucionaria. Dos: Cmo construir el liderazgo de esta etapa que se abrira.

La institucionalidad revolucionaria.

Cumpliendo la promesa de su campaa electoral de 1998, una vez electo presidente, el comandante Chvez jur sobre la moribunda Constitucin de la IV Repblica e inmediatamente convoc a la Asamblea Constituyente. Con la refrendacin popular de la misma, la naciente Repblica Bolivariana de Venezuela tuvo, en el papel, una de las Constituciones democrticas ms avanzadas del mundo actual. Pero haba que construir en la realidad lo que el pueblo que se puso de pie en el Caracazo y que acompa el 4 de febrero y el 27 de noviembre del 92, mayoritariamente exiga y haba aprobado en el 99.

Ese camino se mostr mucho ms complejo de lo que se podra haber supuesto. La primera definicin que tenemos que aceptar es que an hoy tenemos un Estado cuartorrepublicano. Moribundo como la constitucin sobre la que jur Chvez, pero todava en pie. Hubo avances importantes pero parciales. Esos avances siempre encontraron y siguen encontrando obstculos firmes que al impedir que las transformaciones sigan avanzando empujan para atrs al proceso de manera reaccionaria.

Por ejemplo: para atacar graves problemas que este Estado ha demostrado que es incapaz de solucionar, se recurri a las misiones y a las grandes misiones. Se empez con los temas urgentes como Salud. Barrio Adentro fue y sigue siendo un ejemplo de cmo atacar los problemas de grave desatencin en salud, pero todava no alcanzamos la construccin de un Sistema Nacional nico. Y estamos atrapados entre una atencin de calidad pero primara, una medicina privada que se fortalece y enriquece da a da y que hace sangrar al pueblo y a ese mismo Estado, y un sistema pblico anmico, que a pesar de las enormes inversiones realizadas no cumple su objetivo. Lo mismo ocurri en Educacin, y el ltimo ejemplo de esto es la Gran Misin Vivienda Venezuela. En trece aos el drama de la vivienda no haba dejado de crecer. Tuvo que haber una decisin firme de Chvez y una Gran Misin para que se hayan construido en apenas un ao 200.000 viviendas dignas demostrando que era y es posible atacar y resolver esta deuda.

Se han cambiado nombres de instituciones, los ministerios por ejemplo son ahora del poder popular, pero no se cambi esencialmente su funcionamiento, composicin ni adquirieron eficiencia revolucionaria. Mientras tanto, el real poder popular de las comunidades avanz en un principio con los consejos comunales o las mesas tcnicas, pero el mismo Comandante ha reconocido que su sueo de las Comunas est completamente estancado. Hay una ley, un ministerio, pero los avances en la realidad son muy pocos, casi inexistentes.

El avance ideolgico de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana es innegable, sin embargo no est consolidado. Lo que pone en riesgo una de las clave fundamentales del proceso, la clave cvico militar. Articulistas de la oposicin, que apuestan claramente por barrer al chavismo de raz, sealan que an se podran hacer volver atrs los avances revolucionarios en la FANB y que estas vuelvan a ser democrticas y profesionales. Es decir sostenedoras del viejo estado comandado por ellos, y saben de lo que hablan.

Slo un ejemplo ms para no fastidiar, el problema de la organizacin de los trabajadores. La nueva Central Sindical Bolivariana lleva apenas un ao de construida. No logr agrupar an a la mayora de los trabajadores y ha dejado por fuera a una parte organizada del movimiento sindical revolucionario. Adems no ha pasado pruebas cruciales que seguramente vendrn y sus dirigentes tienen pendiente su legitimacin por parte de sus bases.

Entonces por qu se avanz en lo que se avanz? Aunque el sistema poltico diseado en la Constitucin no est plasmado en la realidad, se produjo un fenmeno poltico. Se fue construyendo un sistema en el que la institucin fundamental, la que empuja para los avances, muchas veces apoyndose y siempre empujada a su vez por la propia movilizacin popular y otras veces slo cabalgando esa fuerza movilizada; esa institucin, la que sostiene todo el funcionamiento del sistema poltico de este proceso tiene nombre y apellido propio: Hugo Chvez.

Chvez es el sistema poltico de la Revolucin Bolivariana. Y cmo se ha visto no hay otra institucin que cumpla ese papel, su ausencia planteara el enorme desafo de construir una nueva institucionalidad claramente revolucionaria y no personalista. Para esto es imprescindible la activa participacin de los trabajadores y el pueblo revolucionario, el otro polo fundamental de la fuerza y dinmica del proceso.

Si no logramos avanzar en el debate y construccin de una democracia socialista radical, nos quedara el cascarn vaco de la democracia electoral representativa, en la que la nica participacin popular es con el voto cada cierto tiempo. De ser as se fortaleceran enormemente las presiones reaccionarias de ese Estado capitalista, cuartorrepublicano, que aun domina. Por eso el primer gran debate estratgico es: cmo construir esa nueva institucionalidad. Y eso solo puede hacerse apelando a las claves constituyentes del proceso bolivariano, es decir, con la activacin inmediata de una verdadera participacin del pueblo trabajador movilizado, en los debates pero tambin y sobre todo en la toma de decisiones.

Construir el liderazgo en una nueva etapa no buscada

Es bueno recordar que estamos trabajando con la hiptesis menos deseada, la de la imposibilidad de que el comandante Chvez pudiera mantenerse al frente del gobierno. Esta hiptesis nos plantea de manera aguda el problema del liderazgo del proceso. Para saber de qu hablamos es necesario revisar la construccin del liderazgo del propio Hugo Chvez.

Desde el 4 de febrero de 1992 Chvez es el principal protagonista de la poltica venezolana. Pero su liderazgo se fue construyendo en un proceso de identidad extrema con los sectores ms oprimidos de un pueblo que haba estallado de indignacin y odio contra el neoliberalismo en el Caracazo. Un pueblo insurrecto, sin conduccin visible. Los puntos fundamentales del crecimiento y consolidacin de ese liderazgo son:

1) Las insurrecciones militares del 4 de febrero y del 27 de noviembre.

2) La eleccin del camino electoral luego de haber salido de la Crcel.

3) El triunfo electoral del 98.

4) El cumplimiento de su promesa de convocar la Asamblea Constituyente.

5) El golpe de estado en su contra en Abril del 2002 y la levantamiento popular que lo recupera.

6) El triunfo contra el Sabotaje Petrolero y el Paro Patronal. 6) Su triunfo en el Referendo Revocatorio, las Misiones y Grandes Misiones.

7) La declaracin del carcter socialista de la revolucin bolivariana en 2005 y su triunfo electoral en 2006.

8) Las nacionalizaciones de todo lo privatizado, en especial Sidor en 2008.

9) Las ltimas tres semanas de campaa electoral en octubre de 2012.

10) La mejora en el nivel de vida de los sectores populares.

11) El intento proclamado de construccin de un socialismo indito, con respeto por la crtica propositiva, que exprese la pluralidad del pensamiento revolucionario.

La actuacin de Chvez en todos estos hechos fue creando una relacin ntima, un punto de contacto nico, sin mediacin, directo, con el pueblo bolivariano. Se fue construyendo una enorme confianza en su palabra y su persona que queda a salvo hasta de los errores de su gobierno. En relacin a esto ltimo, se ha instalado la creencia popular de que, en todo caso, Chvez no sabe o que la responsable de los errores y el maltrato es nicamente la burocracia que lo rodea. As se fue construyendo un liderazgo adems de poltico, espiritual, sentimental con un pueblo que se identifica con su color, con su condicin, con su discurso. Un pueblo que elige un socialismo bolivariano, difuso, antiimperialista y en el que sobrevive un estado capitalista que empuja hacia atrs las conquistas populares del proceso y que por eso mismo provoca conflictos, contradicciones y choques. Ese liderazgo se fue consolidando a pesar de los errores o incluso dialcticamente tambin por ellos. En el ltimo perodo, su enfermedad, desde que apareci, consolid al extremo esa relacin, agigantando el sentimiento de familiaridad, de cario, de amor, hacia el lder.

El liderazgo de Hugo Chvez es propio de los liderazgos carismticos. Mientras que el PSUV no despierta entre la poblacin entusiasmo, ya que no logr montar una estructura de debate orgnica, para la accin poltica general, la crtica propositiva o incluso como contralor del programa del gobierno. Se fue construyendo as un liderazgo indiscutible y casi indiscutido, amado, pero no socializado. Unos de los momentos ms bonitos de la revolucin fue cuando durante el ao 2009 se desarroll a lo largo de unos pocos meses un debate extendido sobre la necesidad de una direccin colectiva del proceso y del partido y sobre la necesidad de la propia separacin del partido y el gobierno. Debate y crticas reconocidas como correctas por el propio Chvez a la vuelta de su primera recuperacin de la enfermedad. Pero la direccin colectiva que en los ltimos tiempos fue mencionada como una necesidad por el propio Chvez, en nuestra hiptesis actual no tiene lugar. Era posible construirla con Chvez como centro, como articulador de la misma, hoy, sin embargo, la bsqueda es otra. Porque no ha sido socializado su liderazgo, ni puede ser trasladada a los principales dirigentes del partido y del gobierno la relacin nica, que el Comandante tiene con el pueblo revolucionario. Chvez puede nombrar a Nicols Maduro como candidato y este muy probablemente ganara unas supuestas elecciones presidenciales, es posible tambin que eso sucediera con ms o con menos, si hubiera nombrado a otro dirigente como candidato, pero lamentablemente no puede transferirle ni a l ni a los otros dirigentes de su equipo, las cualidades que lo hicieron el lder indiscutido de la revolucin. Entre Chvez y los otros dirigentes hay un abismo.

Esta nueva etapa, nos pondr frente al desafo de la construccin de un nuevo liderazgo, que esta vez debe ser colectivo desde el principio, de lo contrario no tendr posibilidades de xito. La historia muestra que los lderes como Chvez se dan una vez cada muchos aos. Ese nuevo liderazgo tiene que ser esencialmente poltico y felizmente tiene una materia prima fundamental que existe en abundancia en el proceso bolivariano. Esa materia prima se encuentra, en algunos cuadros que hacen parte actualmente del equipo de gobierno en distintos niveles de responsabilidad. Pero sobre todo se encuentra en las decenas de miles de hombres y mujeres annimos que en cada momento difcil salieron a poner el cuerpo y marcaron la direccionalidad para la accin revolucionaria de nuestro pueblo.

Estn all, son aquellos que organizaron el 13 de Abril, los que comandaron sobre el terreno la recuperacin de la industria petrolera, los que luchan da a da para que los avances de la revolucin no retrocedan o se estanquen por la arbitraria accin de la burocracia. Son los que no esperan privilegios de un Estado corrupto y corruptor. Son los que cada vez que el propio liderazgo de Chvez estuvo en peligro empujaron acciones que cambiaron la situacin y lo recuperaron. Las ltimas veces que pudimos ver su accin fue en episodios electorales: son los que hicieron posible el maravilloso acto de cierre de campaa del 4 de octubre, el triunfo del 7 y el triunfo del 16 de diciembre.

Con ellos, con todos ellos, hay que trabajar y construir ese nuevo liderazgo colectivo que debe revolucionar las formas de organizacin popular, de los trabajadores y sobre todo las de accin y elaboracin poltica. Se puede y se debe crear al calor de los debate un instrumento poltico que colectiva y democrticamente construya sobre las bases de la cara ms revolucionaria del chavismo. Muchos de estos sujetos son individuos, otros pequeos colectivos, otros forman corrientes regionales o nacionales. En ellos hacen vida dirigentes sociales, sindicales, comunitarios, estudiantiles, campesinos, dirigentes de base, que junto a los verdaderos intelectuales orgnicos de la Revolucin Bolivariana, los que nunca tuvieron miedo de hacerle frente a debates difciles, forman la gran reserva a la que hay que convocar para esta construccin titnica.

Este tiempo nos marca una enorme responsabilidad. El dolor, la tristeza, la incertidumbre, no pueden paralizarnos. Mientras esperamos y pedimos el milagro de la vida, tenemos que prepararnos para defender y salvar a la Revolucin Bolivariana en su hora ms difcil. Nuestra historia y la de la Patria Grande latinoamericana exige que asumamos la otra tarea que encomend Chvez, esta vez a su pueblo: Hacer irreversible la Revolucin.

* Carlos Carcione, Gonzalo Gmez, Stalin Prez Borges, Juan Garca, Zuleika Matamoros y Alexander Marn son Militantes de Marea Socialista


Fuente: http://www.aporrea.org/ideologia/a156622.html


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