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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2013

2013: Qu hacer?

Adolfo Castillo
Rebelin


La eleccin presidencial y parlamentaria del 17 de noviembre de 2013 constituir un momento de inflexin poltico-generacional en el prolongado experimento neoliberal aplicado desde 1973. Esta inflexin, empero, no estar exenta de tensiones, que a su vez anidarn potenciales conflictos de futuro. Examinemos algunas razones.

 

Un prembulo necesario. Tras los acuerdos entre Pinochet y la Concertacin de concordar en la mantencin del orden econmico y poltico, basado en la ideologa neoliberal, comenz a desarrollarse lo que puede denominarse una accin poltico institucional sistmica, es decir, operar con arreglo a la lgica modernizadora imperante y a su racionalidad instrumental. Todo vale para alcanzar los objetivos econmicos y de gobernabilidad del posconflicto. Es justo decir que la Concertacin tuvo en esto una actuacin sobresaliente.

 

Toda la prctica gubernamental y legislativa se orden en torno de las factores de poder que permitieron la reproduccin de los engranajes que dieron vida y dinamismo al sistema de produccin y reproduccin de privilegios para las minoras, mismas que participaron del reparto de los despojos del estado destruido en 1973, y que se enriquecieron con las empresas pblicas privatizadas, construyeron universidades-empresas, se apropiaron de las millonarias cotizaciones previsionales y tranzaron en la bolsa para principal provecho propio, o lucraron con la educacin pblica. Reparto en el que tambin participaron activamente los actores neo-sistmicos o nuevos conversos de la Concertacin, sea por conveniencia o por conviccin.

 

En el mismo eje temporal, pero en estratos diversos, tuvo lugar una emergente pero sostenida accin poltica no institucional, esta vez proveniente de la accin colectiva autnoma y de los movimientos sociales.

 

Desde el mismo da en que se instal el primer gobierno de posdictadura, comenz la accin poltica de los actores no sistmicos, y as el pas se fue informando de la depredacin ambiental, de la colusin entre poltica y empresas, del lucro en la educcin, de las demandas de los mapuche y otros pueblos originarios, del robo de agua por parte de empresas ligadas a integrantes de Concertacin y la Alianza, de las violaciones al medio ambiente por parte del Estado, de la corrupcin en los servicios pblicos con aquiescencia de las ms altas autoridades, y una interminable nmina de abusos que organizaciones ciudadanas han tenido el coraje de poner en la agenda pblica, pese a sufrir persecuciones, malos tratos e inclusive formas de violencia.

 

En un escenario poltico como el que ofrece el 2013, habrn de enfrentarse electoralmente estas dos opciones, las cuales pueden plantear matices pero que en lo esencial no alteran el cuadro en desarrollo: por un lado, habr accin poltica sistmica conservadora, y propuestas de accin sistmica reformista; la primera, ejercida por los partidos de las empresas y herederos de la dictadura, los segundos, por los partidos de la Concertacin que reprodujeron el modelo neoliberal e intentaron humanizarlo sin xito.

 

Por otra parte, se han venido conformando proyectos polticos que han emergido en la posdictadura y sacado lecciones de lo observado. Estos nuevos actores y sus prcticas, como de jvenes agrupados en Revolucin Democrtica e Izquierda Autnoma; PAIS, MAIZ, Partido Igualdad, por citar a los ms recientes y de prcticas nuevas, se localizan ms en un eje de accin poltica no institucional, aun cuando ya han debido enfrentar el escenario de las reglas heredadas de la dictadura retocadas pero no alteradas por la Concertacin, como el tema electoral.

 

La eleccin de noviembre de 2013 exigir a los potenciales competidores, sea en la arena presidencial o parlamentaria, adoptar definiciones claras frente a una sociedad exigente que dijo basta en octubre del ao pasado y se abstuvo de dar su voto a los mismos de siempre y opt en casos emblemticos por el cambio ciudadano, como en Providencia.

 

La cuestin que tensionar el cuadro ser el enfrentamiento de dos lgicas y de dos estilos de comprender la poltica del siglo 21 en Chile: aquella que buscar reproducir el proyecto neoliberal y su orden de privilegios para minoras, o aquel que buscar superarlo. Puede suponerse a priori que los actores sistmicos conservadores harn lo que est de su lado para preservan privilegios, con un gran poder para lograrlo dado los amplios recursos de que disponen. Respecto de los actores sistmicos reformistas, es an prematuro proyectar comportamientos, toda vez que no es conocido su candidato/a ni el programa que llevar a cabo, ni menos quienes formarn parte de un posible gobierno.

 

Las opciones del primer grupo se ven menguadas dada la baja aprobacin ciudadana de la Coalicin y de su falta de defensa de ideas propias. Las opciones de la segunda, que supuestamente corre segura por la magia de las encuestas, es aun ms incierta, pues no se ven anuncios de enfrentar el proyecto neoliberal en toda la lnea, no entendiendo la voz del pueblo.

 

Cuando se plantean la opcin de ampliar el arco poltico para sustentar un gobierno de mayora, los actores sistmicos reformistas deber echar mano a los actores polticos no sistmicos, lo que de concretarse traera consigo grandes tensiones a futuro, pues las lgicas de accin poltica de ambos son de aleaciones muy diversas.

 

En consecuencia, el campo de lucha poltica y social de 2013 es entre dos proyectos en torno a una contradiccin central: o se reproduce, o se transforma el proyecto neoliberal (orden econmico e institucional), y se resuelve la contradiccin entre democracia de mayora y participativa, y democracia de unos pocos y elitista.

 

Las decisiones que los actores incidentes adopten en los prximos meses habrn de considerar, por ejemplo, si alcanzar un escao en el Congreso Nacional constituye un acto de legitimacin y reproduccin del orden institucional o es un acto de transformacin; si formar parte de un gobierno de reformas reproduce o transforma. Y algunos partidos debern decidir si se suman al proyecto conservador o asumen su vocacin reformista o asumen su vocacin transformadora no sistmica.

 

En tanto, en las calles y en los intersticios de la sociedad real, seguirn anidando las propuestas que hagan viable el camino que permita retomar la senda trazada por los padres de la patria, los luchadores de la democracia y la justicia social.

El autor es Director Acadmico del Magster en Ciencias Sociale - Universidad de Arte y Ciencias Sociales -ARCIS

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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