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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2013

Atreverse a fracasar, atreverse a ganar

Mike Markusee
Red Pepper

En la lucha por el cambio social, el xito y el fracaso son a veces difciles de determinar. Slo si aceptamos que podemos fracasar asumiremos los riesgos que podran conducir a un mundo mejor. Traducido para Rebelin por Christine Lewis Carroll.


Nos acercamos al dcimo aniversario de la protesta global contra la guerra del 15 de febrero de 2003; seguro que la gente se pregunta qu se consigui con la misma. Est claro que no se consigui parar la guerra. Un fracaso que los iraques han pagado y siguen pagando muy caro. Fue una prdida de tiempo, un ejercicio de futilidad? Hay respuestas a estas preguntas, pero para convencer stas no pueden ser simplistas.

Retrocedamos hasta el 15 de noviembre de 1969, a Washington D.C. y la moratoria por la paz en Vietnam. Esta manifestacin fue probablemente el mayor acontecimiento en contra de la guerra de la poca, a la que acudi medio milln de personas segn algunas fuentes y el doble segn otras. Viaj el da anterior desde los suburbios de Nueva York en un autobs alquilado por activistas locales y pas la noche en el suelo de una sala de reuniones de los cuqueros. Al da siguiente vagaba entre la muchedumbre, compuesta principalmente de jvenes, escuchaba los discursos y me senta desanimado y confuso.

Tena 16 aos pero ya era veterano despus de tres aos de protesta contra la guerra, periodo en el que haba visto florecer el movimiento. En la primavera de 1966 haba acompaado a mis padres a mi primera protesta en Washington D.C. que se consider un gran xito porque convoc a 10.000 personas. En el ao 69 quiz haba diez veces ms y me pareci un fracaso.

Pete Seeger tena entonces 50 aos pero ya era un Matusaln de la lucha y lider a la muchedumbre verso tras verso de la cancin Dad una oportunidad a la paz, recin sacada. Estuve descorts a propsito de esto porque crea que decamos o debamos decir mucho ms que dad una oportunidad a la paz. De modo que me un a una marcha de escindidos que coreaba Ho Ho Ho Chi Minh, NLF is gonna win [el Frente de Liberacin Nacional va a ganar] y me lanzaron gas lacrimgeno a las puertas del Departamento de Justicia.

Nada de esto fue muy satisfactorio y durante el largo paseo en coche de vuelta a casa me senta deprimido. De qu haba servido todo? Durante aos habamos protestado cada vez ms personas y con ms conviccin y sin embargo se intensific la guerra. Qu influencia tuvo nuestra intensa actividad? Qu influencia tuvo cualquier protesta? Mi normal malestar adolescente se haba entrelazado con una experiencia precoz de frustracin poltica.

Mi escepticismo sobre el efecto de la manifestacin pareca justificado cuando cinco meses ms tarde, a finales de abril de 1970, los Estados Unidos extendieron la guerra hasta Camboya. En el transcurso de las protestas que siguieron mataron a tiros a seis estudiantes, cuatro de la Universidad de Kent en Ohio y dos de la Universidad de Jackson en Misisip. El resultado fue la mayor huelga estudiantil en la historia de Estados Unidos: ms de cuatro millones de estudiantes en huelga en las universidades e institutos de todo el pas. Y todava no se puso fin a la guerra.

Transcurrieron todava dos aos y medio antes de firmar el tratado de paz en Pars en enero de 1973. Para entonces haba muchos millones de muertos, impedidos, afligidos y traumatizados. No obstante el movimiento contra la guerra de Vietnam se considera ampliamente el movimiento antiblico de ms xito de la era moderna frente al que los movimientos ms recientes han medido su fracaso.


Vindicacin retrospectiva

Muchos aos ms tarde me enter de que la manifestacin de la moratoria fue en realidad tremendamente eficaz. En julio de 1969 Nixon y Kissinger haban dado un ultimtum a los vietnamitas: si no aceptaban los trminos de Estados Unidos del alto el fuego el 1 de noviembre, tendremos, con gran reticencia, que tomar medidas de enormes consecuencias. El gobierno estadounidense amenazaba y de hecho planeaba activamente una agresin nuclear contra Vietnam del Norte. En sus memorias Nixon reconoci que el factor clave en la decisin de no realizar la opcin nuclear fue que despus de todas las protestas y la moratoria, cualquier intensificacin militar de la guerra dividira seriamente a la opinin pblica estadounidense. Nuestra accin evit lo que habra constituido la segunda guerra nuclear mundial, aunque en aquel momento no podamos saberlo.

Resulta que la marcha de ese da fue cualquier cosa menos un ejercicio de futilidad. De hecho es difcil pensar que hubiera un da mejor gastado en el transcurso de una vida. Mi abatimiento adolescente fue totalmente mal encauzado.

Pero este tipo de vindicacin retrospectiva es extremadamente raro. La mayora de los das en los que protestamos no se recompensar de manera tan tangible. Lo importante es que no sabemos ni podemos saber qu protesta, panfleto, reunin, ocupacin, actividad marcar la diferencia. Somos siempre los perdedores, los que nos enfrentamos al poder y por tanto la probabilidad es que fallemos. Pero no tendremos xito si no nos arriesgamos a fracasar. De otra manera cuando surgen las posibilidades de xito pasan de largo sin realizarse.


Ms all del xito y del fracaso

Me temo que adoptamos con demasiada facilidad el paradigma capitalista de xito y fracaso. Es decir, la inversin es valiosa slo si produce ganancias que se pueden medir. Si no es as, es un fracaso, capital muerto. De modo que buscamos pruebas de que nuestros esfuerzos han tenido impacto o representen un hecho diferenciador. Cada xito se cataloga como bueno mientras el mayor nmero de fracasos se queda sin tabular. Al hacer esto parecemos a veces desesperados y nos agarramos a un clavo ardiendo. Me pregunto si sta es la mejor manera de convencer a la gente de invertir sus esfuerzos en una causa. Despus de todo siempre habr actividades cuyas recompensas son ms tangibles y ofrecen ms confianza.

Al evaluar nuestros esfuerzos polticos tenemos que echar por la borda la demarcacin desolada del neoliberalismo entre el xito y el fracaso, porque borra todo lo que hay entre uno y otro y -peor todava- borra cualquier combinacin de los dos. En la poltica de la justicia social, el xito no adulterado y el fracaso absoluto son raros. Cada revolucin que tiene xito o cada gran reforma han tenido consecuencias involuntarias, han creado nuevos problemas, han quedado por debajo de sus objetivos. En la poltica, los fracasos contienen las semillas de los xitos del mismo modo que los xitos ocultan las races del fracaso.

A los capitalistas les gusta invocar la razn riesgo/recompensa para justificar sus beneficios. Tristemente hay gente en la izquierda que emula su lgica estrecha. Estas personas prometen a los activistas un rdito sobre su inversin, una garanta de que la historia est de nuestra parte.

Pero para nosotros no puede haber una razn estable entre riesgo y recompensa. Debemos arriesgarnos desafiando las posibilidades y reconociendo la probabilidad de que no habr recompensa. Al mismo tiempo tomamos el riesgo slo por la naturaleza de la recompensa que buscamos: un paso de gran valor hacia una sociedad justa. No somos en absoluto indiferentes ante el desenlace. Pretendemos y necesitamos tener xito porque las consecuencias del fracaso son reales y extendidas.


Invertir en una causa

As que hacemos la inversin. Ponemos nuestro tiempo, nuestra energa y nuestras habilidades a disposicin de la causa. Es una inversin mayor que la del capitalista y nos hace vulnerables como nunca lo es el capitalista.

Se nos ensea a despreciar y temer el fracaso, pero para comprometernos con la poltica del cambio social tenemos que ser lo suficientemente valientes para fallar. La ciencia avanza mediante el fracaso: cada experimento que tiene xito slo es posible despus de una multitud de fracasos. En la evolucin humana, el fracaso -incapacidades, imperfecciones- condujo a la compensacin e innovacin.

Hay cosas peores que el fracaso. Se puede aprender ms de un fracaso que de un xito si lo reconoces como tal. Pero si la nica leccin que aprendes del fracaso es no arriesgarte a fallar nunca ms, entonces no has aprendido nada.

Los riesgos innecesarios deberan evitarse siempre. No tenemos suficientes recursos que derrochar. Pero la eliminacin del riesgo es imposible si te enfrentas al poder. Lo nico que se consigue sin riesgos es reproducir las relaciones sociales existentes. No hay verdad, ninguna belleza sin riesgo porque slo se pueden conseguir a pesar de la resistencia, contra las instituciones y los hbitos de pensamiento. Para tener un xito de importancia tienes que ocupar un lugar en la repblica de lo incierto, donde el riesgo es tuyo y no tu participacin en el trabajo de otros. La accin realizada en el pleno conocimiento de la posibilidad del fracaso y sus consecuencias es lo que marca la diferencia.


Fuente: http://www.redpepper.org.uk/dare-to-fail-dare-to-win/

rCR



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