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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2013

Entrevista a Alexandra Nario, delegada de las FARC en La Habana
"Poder participar en la poltica sin ser masacrado por el rgimen ha sido una bandera de nuestra lucha"

Ainara Lertxundi
Gara


La incorporacin de la guerrillera holandesa Alexandra Nario a la mesa de dilogo entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano gener un revuelo entre los medios que se desplazaron a Oslo a mediados de octubre. Discrepancias de ltima hora impidieron su presencia en la capital noruega, unindose das despus al resto de delegados de la guerrilla en La Habana.


Sobre ella se han escrito libros y reportajes de todo tipo. Su nombre de pila, Tanja Nijmeijer, tiene cerca de 496.000 entradas en internet. Alexandra Nario, el nombre que adopt al entrar en la guerrilla, se reafirma en sus convicciones y resalta los valores que le ha aportado estar en contacto con la miseria que vive el pueblo colombiano. Ha sido testigo de la muerte de Jorge Briceo o Mono Jojoy en un bombardeo y de otros ataques areos del Ejrcito. Desde la capital cubana, relata a GARA su experiencia, haciendo hincapi en la apuesta de las FARC por la paz y por un pas ms equitativo.

Qu le ha aportado la guerrilla a nivel ideolgico y personal?

A nivel ideolgico, el materialismo dialctico e histrico me ha abierto los ojos, en el sentido de que me ha hecho entender por qu el mundo est como est; uno aprende a ver la realidad desde el punto de vista de la lucha de clases, para as entender los procesos histricos. Pienso que -sin ser consciente de ello- yo tena una mentalidad eurocentrista, tomando como punto de partida siempre la socialdemocracia europea. Ahora he cambiado esa visin; creo que todos los pueblos del mundo buscan sus propias formas de ejercer la democracia y la soberana. En eso no puede haber lineamientos estrechos, limitaciones, ni imposiciones. Y aunque hay voces que dicen que me lavaron el cerebro, yo afirmo que he tenido la fortuna de ponerme en contacto con nuevas visiones del mundo, sobre todo aprender a mirar desde los escenarios donde abunda la miseria, las necesidades de la gente que padece hambre, falta de techo..., por ejemplo, y me he hecho a herramientas importantes que me permiten a m misma buscar las respuestas a las miles de preguntas que volaban en mi cabeza.

A nivel personal, mi militancia me ha ayudado a comprender mucho mejor a las personas. Todava soy crtica pero no juzgo tan rpido como lo haca antes. Aprend a trabajar en colectivo, pues antes crea que las tareas salan mejor si las haca sola, ahora entiendo que no hay nada mejor que el trabajo colectivo, as no sea lo que yo tena en mente. Aprend a compartir, tambin en situaciones de escasez. Honestamente, antes me dola por dentro tener que compartir cualquier cosa. Ahora recibo algo e instintivamente empiezo a pensar quin necesita, a quin le puedo alegrar la vida con un detalle.

Cul fue su primera impresin al llegar a Colombia?Cmo fueron sus comienzos en la selva?

Lo primero que me impact fue la pobreza. Recuerdo, cuando estaba haciendo la ruta escolar con los nios del colegio donde trabajaba -nios sin otras preocupaciones que sus notas o qu ropa ponerse- vimos una familia completa de indgenas descalzos caminando por la calle; desplazados. Los nios se burlaban y gritaban: Nosotros tenemos plata y ustedes no!. Sent vergenza ajena.

Otro recuerdo: unos hombres buscando comida en mi basura una maana cuando estaba esperando la ruta escolar. Sent vergenza, esta vez no ajena. Esos das fueron de una constante curiosidad, observar ese nuevo mundo que me rodeaba, me senta incapaz de resignarme a esa realidad. La guerrilla es la respuesta del pueblo a esa realidad, no solo de pobreza, sino tambin de terrorismo de Estado, que estaba todava por descubrir. De exclusin poltica. La pobreza es solo el sntoma ms palpable de ese Estado de exclusin de las mayoras y para m, fue el puente que me llev a investigar ms a fondo las cosas.

Apenas conociendo algunos aspectos de la sociedad colombiana, la existencia de una guerrilla se me hizo completamente natural. Y al mismo tiempo un ejemplo de no resignacin, de combatividad. Y sent tambin como natural mi ingreso a la selva, como consecuencia del proceso que haba vivido, no lo sent como una decisin radical, sino lgica.

Me identifiqu con esta causa, y eso fue suficiente. Como tal asum mi nueva vida, como algo natural, que no equivale a decir que fue algo fcil, tuve mis dificultades de adaptacin, fsicas, lingsticas, culturales, de todo tipo. Me desesperaba el sonido de los grillos, que se vuelve ms fuerte sobre las 16.05 de la tarde (ahora me hace falta). No conoca el machete, ni mucho menos saba manejarlo (ahora me hace falta). Muchos obstculos que sobrepasar. Pero aqu estoy.

Cmo es la vida en la guerrilla?

La vida es impredecible, por la misma dinmica de la guerra. Hoy ests aqu, maana all. Somos mviles, cargamos nuestra casa a la espalda como los caracoles. No nos apegamos a las cosas materiales. Por la misma dureza de la guerra, los guerrilleros no nos dejamos achicopalar por nada, en los campamentos hay un ambiente de alegra y camaradera. Trabajamos hasta las 15.00, luego nos baamos y tenemos la hora cultural, con canto, poesa, lectura de documentos, y discusin sobre las noticias o documentos. Por la tarde, hay relacin militar, donde se ventilan los problemas habidos en las ltimas 24 horas. Y, una vez a la semana, reunin de partido, donde hay educacin, anlisis poltico, crticas y autocrticas. Las tareas son muy diversas: organizacin de masas, educacin, alfabetizacin, cocinar, pagar guardia, pelear, hacer inteligencia, transportar alimentos, cargar lea y muchas cosas ms. Nunca es montona: hoy ests en una emboscada, maana en entrenamiento poltico-militar y pasado maana ranchando.

En estos diez aos, ha sido testigo de los bombardeos del Ejrcito. Cmo los describira?

Estuve en el bombardeo donde asesinaron al camarada Jorge Briceo, y antes tambin haba estado en otros bombardeos. Es difcil describirlos, lo nico que puedo decir es que es una forma de atacar tan cobarde, que sales con una fuerza renovada para combatir el terrorismo de Estado. Es en esos momentos que realmente cobra sentido esa palabra: terrorismo de Estado; cuando t te das cuenta de que ese Estado est dispuesto a hacer cualquier cosa para asesinar a sus propios ciudadanos, quienes simplemente tienen otras ideas sobre poltica, economa o democracia. Pngase a imaginar lo contrario, si la guerrilla tuviera aviones y bombardeara a la fuerza pblica masivamente, por la noche cuando estn durmiendo: Qu dira el mundo? Dira tambin que esas bombas de 500 kilos son armas convencionales? Pienso que todos los organismos de derechos humanos nos caeran encima, denunciando semejante crimen de guerra.

La tambin delegada de las FARC Sandra Ramrez ha denunciado el menosprecio por las mujeres por parte del enemigo, al que acusa de torturas e, incluso, mutilaciones. Qu papel desempea la mujer en la guerra? Y dentro de la guerrilla?

Hay muchsimas denuncias de mujeres prisioneras de guerra en manos del rgimen, desde torturas hasta violaciones por parte del Ejrcito y de carceleros. Es el mismo machismo tan latente en la sociedad latinoamericana que en la guerra coge unas formas espantosas y que se pueden resolver acabando la guerra o regularizndola. En la guerrilla, hombre y mujer son iguales, cualquier forma de discriminacin de la mujer es fuertemente combatida. Las mujeres que estamos en la guerrilla tratamos de ser un ejemplo para la mujer colombiana, oprimida de muy diversas maneras, mostrando en la prctica que las mujeres somos parte activa en esta lucha, que es la lucha del pueblo en su conjunto, hombres y mujeres.

Sobre usted se han escribo varios libros y reportajes de todo tipo. Cmo se ha sentido a lo largo de estos aos siendo el foco de atencin, y ms ahora?

Como para m fue un proceso tan natural, al principio me sorprenda sobremanera el asombro de mucha gente al ver una holandesa en la guerrilla colombiana. Para m, francamente esa atencin en muchos casos limita con sensacionalismo, amarillismo, todo el mundo tiene una opinin sobre m y sobre las FARC, mucha gente sin siquiera conocer el conflicto o la situacin de miseria que vive el pueblo colombiano. Son rpidos en juzgar, pero muy perezosos a la hora de estudiar las causas, las razones del alzamiento en armas del pueblo colombiano. De forma sumisa adoptan los conceptos doctrinarios terroristas, narcotraficantes, secuestradores sin pensar crticamente.

Tengo que decir que tambin hay otro lado de la medalla, hay gente que, motivada por mi ingreso, empez a ver la importancia del internacionalismo y la lucha contra el gran capital, y eso obviamente me llena de satisfaccin.

El Gobierno colombiano y las grandes corporaciones mediticas utilizaron en su contra y en contra de la guerrilla unos prrafos de un diario suyo incautado durante una operacin del Ejrcito. Qu aprendi de aquello? Qu huellas le dejaron?

Mi diario fue un reflejo de todas mis vivencias durante los primeros aos en la guerrilla. Contena alegras y tristezas, pensamientos crticos y ataques de rabia o de mal genio. Sacaron cinco o seis frases y con eso hicieron una gran manipulacin meditica. Como si fuera un escndalo que ac hay contradicciones, problemas y defectos. Somos humanos! Por qu en mi diario no hablo de las cosas que tanto se le imputan a las FARC? Del reclutamiento forzoso de nios, ataques a la poblacin civil, narcotrfico....? Nadie se ha preguntado eso, y muestran como un enorme escndalo el hecho de que tengamos defectos. Lo que aprend de todo ese episodio, fue que el Estado colombiano no escatima esfuerzos ni dinero para satanizarnos y que uno tiene que ser cuidadoso con eso, en el entendido de que la gran prensa que est al servicio de las transnacionales, respecto a nosotros no tiene intencin de hacer relucir la verdad, sino el formato de tergiversaciones y desprestigio que se ha creado para combatirnos.

Uno de los cursos que recibi en la selva fue impartido por Simn Trinidad. Las FARC han pedido al presidente estadounidense, Barack Obama, que lo indulte. Por qu tanta insistencia? Albergan esperanzas de que pueda participar en la mesa tras la negativa de la Casa Blanca a indultarlo?

Insistimos en la participacin de Simn Trinidad en la mesa, porque ha sido y es hombre de paz, con una enorme capacidad poltica y una firmeza ideolgica que ha sido demostrada durante todos estos aos. Confiamos en que el Gobierno estadounidense, tras tantos aos de aportarle a la guerra en Colombia, con equipos blicos, asesores y tecnologa punta, planes militares especficos de contrainsurgencia, recapacite y haga tambin un aporte muy importante a la paz de este pas.

Yo creo que la voluntad existe, escuchando diversas declaraciones que altos funcionarios de ese pas han dado en apoyo a la paz de Colombia, pero lo complicado es que el Gobierno colombiano, que fue el que lo extradit inventndose pruebas falsas, no conceda siquiera la gracia de una simple solicitud al Gobierno esta- dounidense en el sentido de que analicen el caso, que entre otras cosas comporta una condena por asuntos diferentes a los que se argumentaron para extraditarlo.

Por qu Bogot puso trabas a su inclusin a la mesa de dilogo?

Creo que no fueron tanto jurdicas, como dicen, sino polticas. A ellos, quienes estn bajo rdenes directas de Washington, reciben ayuda militar extranjera, hacen concesiones permanentes al capital extranjero, les incomoda esta piedrita en el zapato; les da temor que tal vez mi presencia pueda despertar un sentido crtico en mucha gente, que tal vez las FARC no sean terroristas como ellos afirman. Por otra parte, ellos saben que mi presencia es reflejo de la fuerza que en los movimientos revolucionarios tienen hermosos y profundos conceptos como internacionalismo y solidaridad.

En qu situacin se encuentra el campesinado? Cmo es su contacto con las comunidades ms afectadas por el conflicto?

Todos coincidimos en sealar el problema de la tierra en Colombia, su tenencia y uso desigual, su acumulacin en muy pocas manos mediante el despojo violento como causa fundamental del conflicto. El 1,15% de la poblacin posee el 52% de las tierras, tema que hay que resolver con urgencia. La concentracin y despojo de la tierra ha dejado en el ltimo cuarto de siglo cerca de 6 millones de hectreas arrebatadas. Algunos calculan que pueden ser 8 millones; esa acumulacin de tierras sigue su curso, a travs del paramilitarismo desplazan a los campesinos y despojan las tierras para entregarlas a las grandes empresas multinacionales, para sacar petrleo, carbn, oro... todas las riquezas naturales que tiene Colombia.

Nosotros pensamos que esa libre entrada de los inversionistas tiene que ser controlada, que primero est la soberana del pas, la soberana alimentaria y el bienestar de su gente. Esa concentracin y despojo de la tierra hace que el campesino viva en un estado de total abandono, no tiene salud, carreteras por donde sacar sus productos, viviendas en estado deplorable, hay mucho analfabetismo. Y en su gran mayora son ellos los que llegan a las filas de la insurgencia. El contacto nuestro con las comunidades es muy estrecho, debido a que son sus hijos, sus hermanos y hermanas quienes estn en la guerrilla. La guerrilla va, habla con la poblacin, hace que ella misma se organice, y ellos nos llegan con sus problemas, preocupaciones y conflictos.

A m me ha tocado construir puentes con la poblacin, se hacen todo tipo de trabajos en conjunto. Me acuerdo que una vez estbamos en una casita haciendo dos olladas grandes de sopa cuando el Ejrcito nos sorprendi y nos toc salir. A las 9 de la noche llegamos cansados a un sitio. Nos acostamos hambrientos porque no habamos comido y estbamos seguros de que no bamos a comer hasta el da siguiente. Cuando a las 10.30 de la noche nos despertaron los compaeros de la casita, quienes haban venido con una mula a traernos la sopa. Orgullosos porque nos haban encontrado y el Ejrcito no! Son experiencias muy bonitas que se viven con la poblacin.

En Oslo, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, dijo que son las FARC las que estn en deuda con las vctimas, obviando la pregunta que le hicieron sobre el terrorismo de Estado. Por su parte, Ivn Mrquez ha resaltado que las FARC desean la reconciliacin de la familia colombiana. Qu pasos estara dispuesta a dar la guerrilla en ese sentido?

Nosotros siempre pensamos en las vctimas de esta guerra impuesta por el Estado. Nuestro alzamiento en armas ha sido una reaccin justa, legtima, contra el terrorismo de estado. Pero tambin sabemos que la confrontacin ha generado enla contraparte tambin consecuencias y hay casos de soldados de los que sus familias no tienen noticia y seguramente otro tipo de situaciones que hay que analizar. Sobre eso, las FARC-EP siempre han sido claras en decir que estn dispuestas a contribuir en el esclarecimiento de los casos, de manera directa con los familiares y no con los que juegan con el dolor ajeno acusndonos de todo, sin tomar en cuenta por ejemplo que muchos soldados de los que han cado en combate jams han sido recogidos del campo de batalla y son presentados como desaparecidos a sus familiares.

En Oslo, varios colombianos exiliados comentaron a GARA que se debe privilegiar una paz estable y duradera sobre el castigo, mientras que el periodista francs Romo Langlois consider que la solucin pasa por un gran proceso de la verdad. Qu significan para ustedes trminos como castigo y verdad?

Las FARC-EP pensamos que es importante encontrar la verdad, sin manipulaciones mediticas, sin la desinformacin y el uso de la propaganda fascista que usan como parte de la guerra contrainsurgente. En esa bsqueda hay una responsabilidad fundamental, histrica, del Estado, la cual no se puede seguir escamoteando. Por lo dems, por siempre nuestras normas internas son claras en no permitir que la insurgencia se convierta en victimaria de su propio pueblo.

Otro de los puntos de la agenda pactada en La Habana en agosto con el Gobierno es la participacin poltica. En la entrevista a GARA, Marco Len Calarc afirm que si se resuelven las causas que dieron origen y alimentan el conflicto, las armas pierden vigencia. Ven cerca ese da? Qu garantas exigen para que no vuelva a ocurrir lo de la Unin Patritica?

Poder participar en la poltica sin ser masacrado por el rgimen ha sido un sueo y una bandera de nuestra lucha desde que la iniciamos. Qu tan cerca est ese da, depende de la voluntad del Estado colombiano. En la mesa hay que buscar precisamente cmo se garantiza esa participacin poltica. Son los asuntos que esperamos se puedan conversar y solucionar. No tendra sentido luchar 48 aos para entregar los fusiles y luego enfrentarnos -desarmados- al mismo terrorismo de Estado que ha reinado durante tantos aos. Tienen que producirse unos cambios estructurales, polticos, econmicos, sociales de fondo, ya que realmente la experiencia de la Unin Patritica ha sido una leccin histrica sobre el carcter criminal y traicionero del Estado. Las FARC no son una organizacin bisoa a la que la contraparte pueda llevar a la rendicin o a la entrega de armas y desmovilizacin con simples promesas.

El director de la Polica Nacional de Colombia, Jos Roberto Len Riao, ha dicho que las FARC preparan una oleada terrorista una vez finalice la tregua. Cmo valoran estas declaraciones?

Tras de ladrn, bufn, se dice en Colombia. Tras de que el Gobierno no quiere crear un ambiente de paz, mediante un cese bilateral al fuego, ni quieren acuerdos para regularizar la guerra para aliviar el sufrimiento de los colombianos, estn quejndose porque no cumplimos o porque estamos preparando grandes oleadas terroristas. Es difcil tomar en serio a los que lanzan este tipo de comentarios. En otras palabras: si no tienen el valor de tomar decisiones de paz, deben de tener al menos el valor de quedarse callados.

Llevan ya ms de un mes dialogando en La Habana. Qu ambiente se respira en la mesa y entre los delegados de ambas partes?

El ambiente es bueno, se respira respeto de ambas partes. Somos dos partes en conflicto y como tal hay contradicciones y muchos puntos de vista diferentes, y se trata de buscar soluciones a ellos. Recordemos que sobre los puntos de la Agenda propiamente no se puede esperar que existan resultados mejores que los que ya tenemos si tomamos en cuenta que son muy pocos los das que se han dedicado al estudio del primer punto referidos a polticas de desarrollo rural integral. Antes estuvimos muy centrados en resolver aspectos metodolgicos y tcnicos que nos servirn de mucho para abordar los temas con mayor fluidez.

Cules son sus previsiones para este ao que empieza?

No quisiera ponerme a brujear, lo nico que puedo hacer es reiterar la voluntad de paz de las FARC-EP en su conjunto. S puedo augurar, con certeza adems, que las FARC volveremos a emprender con mayor determinacin, con optimismo, con mucha esperanza las jornadas de dilogo del prximo ao. De hecho, nosotros estamos estudiando, elaborando propuestas, intercambiando con la gente puntos de vista para construir iniciativas que permitan que el proceso avance. Queremos la paz y queremos un pas ms equitativo, queremos que se valore y se respete a las grandes mayoras y su derecho a una vida digna.


Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130106/381124/es/Participar-politica-es-una-bandera-lucha


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