Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2013

El papel singular de los griegos catlicos de Oriente

Ren Naba
Renenaba.com

Traducido para Rebelin por Caty R.


El Manifiesto Melquita 

El mundo catlico celebr en noviembre y diciembre de 2012 el quincuagsimo aniversario del Concilio Vaticano II que marc el hecho de que se tuviese en cuenta la especificidad de las iglesias de Oriente en tierra del Islam, un hecho que constituy una revolucin en la percepcin mutua de las dos ramas del catolicismo y una modificacin de sus relaciones sobre la base de una mayor igualdad.

Revisamos el papel de esta comunidad mientras Alepo, el foco melquita ms importante en tierra rabe, y Damasco, la sede de su patriarcado, son vctimas desde hace dos aos de una guerra interna que hace planear el peligro de un nuevo xodo de los cristianos rabes.

Los prelados legendarios: Mximos IV Sayegh, Philippe Nabaa, Hilarin Capucci, Cyril Bustros

Catlico romano de rito griego, de cultura rabe en tierra de Oriente, el melquita generalmente denominado griego catlico, es el heredero de Roma, Atenas, Constantinopla y Jerusaln, una cudruple civilizacin matriz del mundo moderno.

Sntesis de la humanidad por destino, una vocacin dictada por la historia y la geografa, el melquita o rito real se encuentra en la encrucijada y punto de friccin de los grandes ejes de la circulacin en Oriente Medio: en Marjayoun, Jezzine, Saida y Tiro en el sur de Lbano, en la regin limtrofe de la antigua Palestina; en Zahl y Baalbeck, en el centro de Lbano, en la zona fronteriza de Siria; y ms all, en Alepo, en el norte de Siria, en el borde del mundo turco y rabe en la alta Galilea, sector de demarcacin rabe-israel.

Ecumnica, la sede del patriarcado desde la prdida de Constantinopla, se sita alternativamente en el Cairo en invierno y en Damasco en verano, los dos polos del mundo rabe.

Alepo, la capital econmica de Siria, constituye una de las plazas fuertes de los catlicos griegos. La ciudad, camino de convertirse en un emirato islmico debido a la coalicin islmica-atlantista ha dado varios prelados eminentes a la comunidad, uno de los ms prestigiosos no es otro que el patriarca Maximos IV Sayegh, el hombre del Concilio Vaticano II que llev al papa Pablo VI a admitir a los patriarcas de las iglesias orientales en el rango de primus inter pares, con preeminencia sobre los cardenales.

A mis hermanos los patriarcas de las Iglesias de Oriente, a mis hijos los cardenales, distingue ya el Pontfice a sus ovejas desde aquel famoso Concilio que confiri la prpura cardenalicia a todos los patriarcas de Oriente elegidos a la cabeza de sus iglesias.

Otro prelado de renombre internacional procedente de Alepo es nada menos que Monseor Hilarion Capucin, antiguo arzobispo de Jerusaln expulsado por las autoridades israeles por su presunta connivencia con el movimiento nacional palestino.

Arabia Saud e Irn al ataque de los melquitas de Lbano

Zahl, capital de la Bekaa en el centro de Lbano, constituye la plaza fuerte de los melquitas en el pas. Una sorda rivalidad enfrenta desde hace un ao a Arabia Saud, lder de los sunes, y a Irn, lder de los chies, para ganar la adhesin de los melquitas a su causa, de cara a las prximas elecciones legislativas libanesas previstas para junio de 2013. El resultado de la batalla de Zahl podra determinar la mayora gubernamental del prximo mandato parlamentario y, sin duda, el presidencial.

El sur de Lbano, que cuenta con la mayor concentracin melquita de Lbano, alberga tres lugares principales del Lbano antiguo: Tiro, Sidn y Cana, de la antigua Fenicia. Un legado que los melquitas asumen sin ostentacin.

Su patriotismo, forjado en la adversidad, se refuerza con la ausencia de sectarismo y fanatismo, sentimientos funestos en una zona amenazada por el profetismo endmico. Ningn melquita figur en el crculo dirigente de la milicia cristiana en la guerra entre facciones libanesa (1975-1990), al contrario de otras confesiones religiosas cristianas como los maronitas o los griegos ortodoxos, cuya alianza con Israel, enemigo oficial del mundo rabe, afect considerablemente a su credibilidad.

As, la jefatura de la diplomacia libanesa tradicionalmente fue confiado por Lbano a brillantes diplomticos como los hermanos Salim y Philippe Takla, parientes prximos de los fundadores del diario egipcio Al-Ahram, uno de los ms bellos ejemplos de profesionalidad en el mbito periodstico de Lbano.

Su ambicin, basada en su herencia espiritual, es estar presentes en el debate contemporneo para extender su voz de otra forma que la va del poder. Sin pretensin pero sin concesiones. Con un espritu conciliador, por fidelidad a su tradicin, que concilia militancia y diplomacia.

Su demarcacin no implica separacin. Fue un patriarca melquita, Mximos IV Sayegh, el primero que blandi la reivindicacin de la autonoma de los patriarcas de Oriente frente a la curia romana. El lenguaje de la curia es el Latn, que yo domino, pero debo expresarme en griego, la lengua de nuestro rito, o en rabe, mi lengua materna y la del pueblo de mis fieles. No lo har en nombre de la reconciliacin. Por lo tanto hablar en francs, es decir, la lengua diplomtica del Vaticano pero no su lengua oficial, proclam de entrada en su discurso inaugural del Concilio.

Fue a otro prelado melquita, con exclusin de cualquier otra comunidad de Oriente, Philippe Nabaa, arzobispo de Beirut, a quien se confi la delicada tarea de velar la secretara del Concilio Vaticano II y armonizar las tormentosas relaciones de las iglesias de Oriente con la Santa Sede. Fue tambin un prelado melquita, Hilarion Capucci, arzobispo de Jerusaln, quien conoci las mazmorras israeles por ejercer la resistencia.

Y finalmente fue otro prelado griego catlico, el cuarto, Cyril Bustros, actual arzobispo de Beirut, quien asumi la pesada tarea de portavoz del Snodo de Oriente en octubre de 2010, el primero de su gnero en la historia de la cristiandad.

La declaracin del Snodo de las iglesias de Oriente

Declaracin atronadora de monseor Bustros que reson como una gran burla al del dogma oficial occidental:

Israel no puede apoyarse en el concepto de la Tierra Prometida que figura en la Biblia para justificar el retorno de los judos a Israel y la expatriacin de los Palestinos, dijo el arzobispo Bustros al arzobispo de Newton (Estados Unidos).

No se puede basar en el asunto de la Tierra Prometida para justificar el retorno de los judos a Israel y la expatriacin de los palestinos, dijo tambin el presidente griego melquita de la comisin en el mensaje del Snodo para Oriente Medio en una rueda de prensa.

En ese mensaje, los obispos y patriarcas orientales afirman que no est permitido recurrir a posiciones bblicas y teolgicas y utilizarlas como instrumentos para justificar las injusticias.

Para nosotros, cristianos, no se puede hablar de Tierra Prometida al pueblo judo, trmino que figura en el Antiguo Testamento, porque esa promesa qued derogada por la presencia de Cristo. Tras la venida de Jess, nosotros hablamos de Tierra Prometida como el reino de Dios, que abarca toda la tierra y es un reino de paz, amor, igualdad y justicia, explic.

No hay pueblo elegido, todos los hombres y mujeres de todos los pases se han convertido en el pueblo elegido, aadi el prelado.

Por otra parte puso de relieve dos problemas a la solucin preconizada por la comunidad internacional y el Vaticano de instituir un Estado judo y un Estado palestino para resolver el conflicto de Oriente Prximo.

En el marco de un Estado judo se preocupaba del riesgo de exclusin de un milln y medio de ciudadanos israeles que no son judos, sino rabes musulmanes y cristianos. Segn l, sera mejor hablar de un Estado de mayora juda.

La cuestin del retorno de los desplazados palestinos tambin es muy grave, aadi. Si se crean dos Estados se podr resolver este problema, afirm monseor Bustros.

En Lbano incluso, el pas floreci cuando confi sus relaciones a talentosos diplomticos, los hermanos Takla y Khalil Abou Hamad; su ejrcito a rigurosos jefes militares (Toufic Salem, jefe del Estado Mayor); sus finanzas a banqueros expertos (Henri Pharaon); su economa a intrpidos capitanes industriales (las familias Pharaon, Sehnaoui, Dbanne, Sklaff, etc.) y su tejido social a personas de gran integridad, el politcnico Charbel Nahas o el magistrado Salim Jreissati, uno de los juristas ms brillantes de su generacin.

Lejos de los alborotadores, la comunidad griega catlica ha pagado sin embargo un pesado tributo a la guerra debido a su configuracin geogrfica y humana.

Diezmada, no pretende sin embargo asumir un papel de comunidad marginal. Considera en primer lugar reconstituir en una primera etapa la rehabilitacin humana y espiritual de su principal base de implantacin, Lbano, para continuar aportando su concurso al dilogo de culturas y mantener su papel preeminente en el terreno de la prestancia moral y la pertinencia intelectual.

La comunidad griega catlica cuenta con casi diez millones de fieles en todo el mundo repartidos en 14 pases: Lbano, Siria, Egipto, Jordania, Palestina, Brasil, Venezuela, Canad, Australia, Estados Unidos, Chipre, Ucrania y La India). En Francia, los griegos catlicos disponen de una joya de la arquitectura medieval: la iglesia de Saint Julien le Pauvre, en la ribera del Sena, frente a Notre Dame de Pars.

Antes concentrados en la zona de competencia del Patriarcado de Antioqua, principalmente en Lbano (300.000 hogares), en Siria (80.000) y en Egipto (60.000), los melquitas se dispersaron debido a las guerras de Oriente Medio, principalmente a Amrica Latina que cuenta con casi 350.000 hogares, casi tantos como el conjunto de Oriente Prximo, Canad (20.000) y finalmente California, donde el distrito de Santa Ana alberga a 20.000 fieles.

La opinin bsica en Francia y en el mundo tiende a reducir a los cristianos rabes a los maronitas, debido a que esa comunidad generalmente se percibe pro occidental debido sin duda a la relacin privilegiada con Francia en la fundacin del Lbano moderno y probablemente a las posiciones pro israeles tomadas por las milicias cristianas en la guerra de Lbano (1975-1990).

Aunque los maronitas constituyen claramente la principal minora de las minoras cristianas de Lbano y por lo tanto dispone de la magistratura suprema, no es cierto que constituyan la comunidad cristiana ms importante de Oriente, claramente superados por los coptos de Egipto que cuentan con seis millones de fieles en Egipto y otros tantos en la dispora. Pero el tropismo pro israel manifestado por una amplia fraccin del campo maronita desde la fundacin del Estado hebreo, especialmente el papel de subcontratista del ejrcito israel asumido por los oficiales traidores, Saad Haddad y Antoine Lahad, el celo escandaloso de las sucesivas milicias cristianas de Bachir Gemayel, Elie Hobeika y Samir Geagea, podra explicar una parte de esta exposicin meditica en la prensa occidental y la confusin entre maronitas y cristianos rabes (1).

Notas:

(1) Sobre las relaciones entre Israel y los maronitas, Vctimas, historia revisada del conflicto rabe-sionista, de Benny Morris.

Como lectura complementaria aadimos el texto del pacto secreto entre la Agencia Juda de Palestina y la Iglesia Maronita.

Tratado entre la Agencia Juda de Palestina y la Iglesia Maronita

Cules son las implicaciones de la creacin de un Estado minoritario judo para la poltica de identidad en el Lbano?

Nosotros, los abajo firmantes:

1. Su Beatitud Antoine Arida, Patriarca Maronita del Lbano, en nombre de la Iglesia y la comunidad maronita, la mayor comunidad de la Repblica libanesa con ciudadanos que residen en otros pases, representados por exministro, en virtud de la autorizacin dirigida al Presidente de la Agencia Juda , el Profesor Weizmann el 24 de mayo de 1946, que a partir de aqu se llamar en este tratado la primera parte.

2. El Dr. Bernard Joseph, en nombre de la Agencia Juda de Palestina conocida en el Derecho Internacional como representante del pueblo judo en todo el mundo dirigida a la creacin del Hogar Nacional Judo en Palestina, que a partir de aqu se llamar en este tratado la segunda parte.

Artculo 1. La primera parte reconoce expresa y plenamente el vnculo histrico que une el pueblo judo con Palestina, las aspiraciones del pueblo judo en Palestina y el derecho del pueblo judo a una inmigracin libre y a su independencia en Palestina. Declara tambin su aprobacin del actual programa poltico declarado de la Agencia Juda, lo que incluye el establecimiento de un Estado judo.

Artculo 2. La segunda parte reconoce expresa y plenamente la independencia del Lbano y el derecho de sus habitantes a escoger el rgimen que consideren oportuno. La segunda parte declara tambin que su programa de extensin y ampliacin no incluye al Lbano. Por el contrario respeta el Estado del Lbano con su forma y fronteras actuales. La inmigracin juda no incluye al Lbano.

Artculo 3. Las dos partes se comprometen a abstenerse de minar sus aspiraciones y estatus respectivos; el compromiso tiene una obligacin vinculante que restringe a los representantes de ambas partes -oficiales y no oficiales- dentro del pas, en el extranjero, en conferencias internacionales -sean occidentales u orientales- de expresar cualquier tipo de apoyo a decisiones o acciones que puedan daar a la otra parte. Tambin deben hacer todo lo posible para evitar tomar tales decisiones o realizar dichas acciones.

Artculo 4. Las dos partes se comprometen a proporcionarse ayuda mutua a los siguientes niveles: poltico, comercial, social y de seguridad con el fin de promocionar la posicin de la primera parte y realizar las aspiraciones de la segunda parte. Este compromiso incluye:

a) Elevar la percepcin de la opinin pblica en Oriente y Occidente sobre la causa de cada parte, de acuerdo con el espritu de este tratado.

b) Coordinar sus esfuerzos para abrir las puertas de cada pas con el fin de intensificar los derechos culturales y sociales y promocionar el comercio y el intercambio de oficiales de enlace al objeto de forjar buenas relaciones vecinales.

c) La primera parte reconoce el derecho de todos los judos a inmigrar a Palestina y se compromete a ayudar cuanto pueda a la realizacin de dicha inmigracin en caso de que sta se efecte a travs del Lbano.

d) La segunda parte se compromete, despus de la creacin del Estado judo, a respetar el carcter sagrado de los lugares santos de Palestina y se compromete asimismo, despus de conseguir el poder, a considerar este tratado como parte ntegra del programa del gobierno.

e) Las dos partes se comprometen, si as se solicita, a prestarse ayuda mutua con el fin de mantener la seguridad en sus respectivos pases. Este compromiso tiene la obligacin vinculante de tomar todas las medidas necesarias para impedir la entrada o salida de elementos hostiles capaces de sembrar el desorden pblico y la obligacin de abstenerse de proporcionar cualquier ayuda a dichos elementos.

f) Las dos partes se comprometen a intercambiar informacin sobre todos los temas, como la poltica de sus pases, su economa, la seguridad y las relaciones con terceras partes.

g) A nivel industrial, agrcola y de investigacin cientfica, las dos partes se comprometen a intercambiar informacin y asesora con objeto de sincronizar los esfuerzos libaneses y judos con el propsito de garantizar el mayor desarrollo de sus respectivas industrias, lo que incluye el sector turstico, la agricultura y la investigacin sobre la base de la cooperacin mutua.

h) Despus de crear el Estado judo, la segunda parte se compromete a reservar un trato amistoso a los representantes del Patriarca maronita para conseguir la compra de tierra y la construccin de un Patriarcado digno de la comunidad maronita.

i) La segunda parte se compromete a exigir a sus oficiales en todo el mundo que apoyen la causa de la primera parte y sus representantes en Washington, Londres, Pars y conferencias internacionales.

Artculo 5. Para conseguir las obligaciones mencionadas y otros medios prcticos de colaboracin y ayuda mutua, las dos partes mantendrn conversaciones directas o indirectas (mediante representantes) que dependern de los avances y circunstancias relevantes.

Artculo 6. Este tratado entra en vigor en el momento de su firma. Cada parte tiene el derecho de concluirlo con seis meses de antelacin.

En fe de lo cual las dos partes firman este tratado. Con doble original, Jerusaln, 30 de mayo de 1946. (Fuente: Archivos centrales sionistas 525/3269).

 

Fuente: http://www.renenaba.com/le-role-singulier-des-grecs-catholiques-ou-melkite-dorient/




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