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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2013

La innovacin tecnolgica como arista de la transformacin social

Santiago Jos Roca
Rebelin


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El concepto de innovacin se ha popularizado, propiamente, en el contexto de la ideologa de mercado, en el cual la tecnologa es un bien mercantil que puede ser intercambiado de acuerdo con la dinmica de la demanda. En otras palabras, originalmente el concepto de innovacin tiene sentido en cuanto que los productos tecnolgicos se consideren como mercanca en un medio de libre cambio. Esto es lo que podemos sacar de documentos que constituyen referencias comunes sobre el tema, tales como el Manual de Oslo (2005), en el cual se tiene la siguiente definicin:

Una innovacin es la introduccin de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo mtodo de comercializacin o de un nuevo mtodo organizativo, en las prcticas internas de la empresa, la organizacin del lugar de trabajo o las relaciones exteriores (p. 56).

Dicha definicin sigue siendo utilizada por organismos tales como la Organizacin Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la cual, en documentos como el ndice Global de Innovacin 2012, contribuye con la consolidacin de la corriente principal de pensamiento sobre este tema. Ahora bien, el Manual de Oslo es un documento orientado a servir de referencia para la innovacin en empresas, y explcitamente seala que no se ocupa de la innovacin en el sector pblico. Por lo tanto, no existe contradiccin entre lo que pretende y la forma en que se desarrolla el asunto.

Sin embargo, documentos como ste suelen ser extrapolados a otros contextos, en los cuales los objetivos colectivos no se restringen a los fines del mercado donde priman los agentes econmicos orientados a la generacin de capital a travs de la competencia monoplica sino que, al menos en teora, deben ocuparse de fines polticos. Uno de esos fines polticos es la creacin de ciudadana, la cual, bien entendida, es el sentido de pertenencia a una comunidad poltica, y se fundamenta en la garanta de los derechos polticos y sociales de la poblacin, que es lo que persigue el inters de consolidar un Estado Democrtico y Social de Derecho y de Justicia; an ms, apuntalado por un Proyecto Nacional de carcter Socialista. En conclusin, la idea de innovacin que sirve a las empresas no puede ser la misma que sirve para la generacin de polticas pblicas que se propongan la democratizacin radical de los derechos a la participacin de la vida poltica y econmica del pas, tanto como la garanta de las condiciones que sustentan la seguridad social de las personas.

Lgicamente, viene entonces la pregunta de qu entendemos por innovacin en el contexto del Estado Democrtico y Social de Derecho y de Justicia, y desde el horizonte de la gestin socialista de la accin de gobierno. As, resulta necesario proponer algunas ideas que puedan servir para la reflexin en torno a las formas de concebir y desplegar una poltica de gobierno especficamente dirigida a la innovacin tecnolgica. Dicho inters es an ms pertinente en un pas como el nuestro, en el cual el gobierno est haciendo un esfuerzo ejemplar para transitar la senda de la dependencia hacia la independencia tecnolgica.

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Ya hace ms de medio siglo, un pensador como Heidegger hablaba de la existencia de una representacin comn sobre la tecnologa que la reduca a ser un medio para determinados fines, pero no en un sentido trascendente, sino ms bien en trminos instrumentales. As, la tecnologa no era otra cosa que la causa eficiente de ciertos efectos. Ciertamente, en general la tecnologa contina siendo vista como un instrumento y como un bien fsico. Lo que ha de reflejar el valor de un dispositivo tecnolgico es su capacidad para responder ante determinadas demandas, esto es, su funcionalidad. De forma tal que cuando hablamos de tecnologa estamos hablando de dispositivos y sistemas fsicos que toman significado para nosotros en razn de su funcionalidad y de la eficiencia con la que participan en determinados procesos tcnicos y sociales.

Es claro que la observacin de la tecnologa que reduce a un fenmeno fsico-funcional (bien con sus implicaciones mecnicas, electrnicas, energticas, de software, o cualesquiera), facilita su adopcin como mercanca en un contexto de mercado (es decir, como un objeto terminado, sujeto al valor de cambio). Sin embargo, es importante destacar que esta percepcin de la tecnologa la reduce a un producto. Al convertir a los dispositivos y sistemas (a su vez, dispositivos integrados por numerosos dispositivos y relaciones funcionales) en producto, dejan de observarse los procesos a travs de las cuales deviene tal como son; en cuanto a quines les dieron origen, quines se ven afectados directa o indirectamente por ellos, quines son sus usuarios y cmo es su relacin con el ambiente. En otras palabras, la percepcin social del objeto tecnolgico se encuentra despojada de implicaciones sociales y cognitivas, para quedarse slo con especificaciones funcionales y, en los mejores casos, econmicas (en el sentido en que la disciplina econmica embarga a las disciplinas comunicacionales u organizacionales). De este modo, las condiciones que permitieron que el dispositivo llegara a ser pasan a formar parte de un fondo oscuro, y lo que viene en primer plano en la propia existencia del dispositivo en cuanto efecto auto-reflejado de la razn funcional.

Utilizando trminos que han venido popularizndose en ciencias sociales y en educacin sobre todo desde una perspectiva constructivista podemos contraponer a una concepcin de la tecnologa como producto, la concepcin de la tecnologa como proceso. Ahora bien, no son pocos los aspectos que se abren desde esta otra perspectiva, ya que el dispositivo o sistema tecnolgico comienza a compartir el foco de atencin con otros aspectos. An ms, las respuesta a estas preguntas se reflejan entre s, es decir, no se puede contestar unas sin las otras. Entre dichas cuestiones podemos mencionar las siguientes:

En suma, vista en cuanto efecto material, la tecnologa puede pasar fcilmente a convertirse en objeto de intercambio mercantil. Sin embargo, desde un enfoque ms amplio, los dispositivos y sistemas tecnolgicos emergen como parte de determinadas dinmicas sociales y cognitivas y, por lo tanto, no son otra cosa que la expresin de un determinado modo de sociedad. No obstante, la situacin es tan compleja que una sociedad que genera tecnologa tambin es constituida tecnolgicamente (por lo tanto, podramos decir que no se trata de una relacin lineal sino dialctica ), por lo cual no se trata de aplicar cierta forma de determinismo social para contrarrestar un determinismo funcional, sino de tener conocimiento de que el fenmeno de la tecnologa se encuentra tambin condicionado histrica y culturalmente en nuestras sociedades.

As, la forma en que se manifiesta la tecnologa en nuestra sociedad responde a un conjunto de dinmicas que fluyen por medio de un sistema complejo y abierto de relaciones sociales. Necesario es conocer esas formas, describir cmo funcionan y qu actores participan, para entonces comenzar a operar con y contra ellas para fomentar un tipo de tecnologa que responda a la escala de legtimas necesidades sociales, y no a requerimientos propios de un contexto de explotacin. As, en cuanto que el desarrollo tecnolgico es una cuestin de marcos de interpretacin y de decisiones es decir, de voluntades , es tambin un problema poltico, y no slo una cuestin de artefactos. De all surge la posibilidad de plantear una poltica tecnolgica que no se limite a la dimensin funcional de los sistemas y que supere una visin economicista y mercantil de su despliegue en la sociedad.

Por cierto, no nos engaemos al pensar que las instituciones que fomentan el modo tecnolgico capitalista desconocen que el desarrollo tecnolgico posee un importante componente poltico. Ellas se preocupan por hilar el contexto en el cual una tecnologa orientada por los fines del capitalismo tiene sentido. As, el mencionado informe patrocinado por la OMPI presenta ciertos ndices para valorar la innovacin en un pas, de los cuales varios son de contenido poltico y fundamentan el patrn de medida en el liberalismo poltico y econmico. De esa forma, esta organizacin introduce valoraciones polticas en una materia que supuestamente atae a la economa y al desarrollo tecnolgico; disciplinas que, desde una percepcin comn, son neutras.

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Resulta obligatorio ir ms all de este cuestionamiento inicial porque, entre otras razones, se trata sobre todo de construir una nocin de innovacin que sea capaz de competir con la concepcin de la innovacin capitalista y, an ms, que pueda servir para articular la gestin participativa del gobierno en torno a la satisfaccin de necesidades sociales a travs del eje de desarrollo tecnolgico. Por lo tanto, adems de fundamentar otra concepcin de la innovacin, es necesario proponer las bases para el despliegue de procesos de innovacin en nuestro pas.

En cuanto al primer problema, hace algunos aos, el Presidente Chvez seal la necesidad de darle contenido al Proyecto Nacional venezolano en el rea de ciencia y tecnologa. En ese momento expres:

... nuestra sociedad socialista, una sociedad de conocimiento, ms que de conocimiento, ms all, una sociedad con conocimiento, con sabidura, la sociedad del talento, la sociedad creadora, creativa, ese es el rumbo que nosotros le hemos dado a nuestro Proyecto Simn Bolvar, pasar por la Sociedad de la Informacin, la Sociedad del Conocimiento, rumbo a la Sociedad del Talento ... (CENDITEL, 2010 )

Avanzar ms all de la Sociedad de la Informacin y del Conocimiento, es trascender las formas hegemnicas de definir el papel del conocimiento, la ciencia y la tecnologa en el mundo actual. En particular el concepto de Sociedad de la Informacin, ms extendido que el segundo, coloca a la tecnologa digital en el centro de un proyecto de transformacin social pero, en cuanto que deviene de un pensamiento que ignora sus propios lmites, deja de lado los procesos histricos que le dieron pie (Roca, 2012). En otras palabras, se olvida a menudo que Sociedad de la Informacin como tambin Sociedad del Conocimiento son conceptos que buscan darle sentido homogneo a una realidad que es fundamentalmente contradictoria y que se encarna en los avatares propios del capitalismo contemporneo (como el desarrollo de las TIC, pero tambin la flexibilizacin del trabajo, la migracin de capitales, el auge de la economa especulativa, entre otros aspectos). Al llamarnos a trascender estas formas hegemnicas de conceptualizar el papel del conocimiento en nuestra realidad, se nos pide que participemos en un proceso prctico y reflexivo de darle forma a otra manera de concebir y desplegar la gestin del gobierno popular en el rea de ciencia y tecnologa, la cual supere las directrices que impone el papel de las tecnologas en las sociedades capitalistas.

Una Sociedad del Talento no puede ser otra cosa que una sociedad en la que el saber sea radicalmente socializado hasta el punto de que se genera conocimiento tcito y estructurado de forma significativa, para promover el cambio social, lo cual es facilitado por dinmicas que favorecen la generacin de conocimiento y su manifestacin en formas tecnolgicas que responden a necesidades sociales. En este sentido, es necesario destacar dos dimensiones de la cuestin. Por una parte, una sociedad con conocimiento se convierte tambin en una sociedad creadora porque cultiva la capacidad de inventar; de ah la importancia de la democratizacin de los canales de generacin de saberes para la conformacin de una sociedad que crea conocimiento. Pero igualmente importante, es que dicha sociedad coloca sus valores culturales y cognitivos a disposicin de la realizacin de proyectos de vida compartidos. De esta forma, la creacin, bien entendida, se encuentra a disposicin del logro de bienes sociales, en el mismo sentido en que, como recuerda Chvez en el discurso mencionado, moral y luces son los polos de una Repblica (Bolvar).

Ahora bien, se requiere la conformacin de marcos polticos y conceptuales que permitan visibilizar las necesidades y darle sentido a las acciones propuestas (por ejemplo, la vivienda popular es una necesidad en un contexto poltico, en otros no). Como consecuencia, las necesidades sern estructuradas en marcos conceptuales amplios, porque se harn visibles a partir de su formulacin en iniciativas, propuestas, programas, planes y proyectos de accin. En un marco socialista, donde resulta preeminente la planificacin y la participacin democrtica en la vida social, el inters por el cultivo de la conciencia social genera las formas educativas y los medios de planificacin para que las necesidades reales de las mayoras puedan ser visibilizadas y atendidas con sentido estratgico (un caso ejemplar es la reciente discusin pblica del Plan de Desarrollo Econmico y Social de la Nacin). De esa manera puede llegarse a la formulacin de proyectos nacionales, los cuales proporcionarn orientacin y significado a los diversos esfuerzos que la sociedad puede realizar para sustentar la vida en comn.

Dichos proyectos no devienen simplemente del esfuerzo de los especialistas en planificacin, sino que son, en primer lugar, expresin de las condiciones histricas de lucha social, por lo que pueden responder a diversos intereses de grupo. De all que una poltica de vocacin popular se preocupe por mantener el control democrtico de los medios de participacin y planificacin pblica. Si en un momento dado las condiciones de lucha social facilitan la preeminencia de un proyecto histrico socialista (en sntesis, uno que favorece la hegemona de la conciencia social por encima de la hegemona de los intereses particulares), dicho proyecto est obligado a plantear los medios educativos, tcnicos y tecnolgicos en el contexto de los cambios sociales que le ataen para convertirse en una alternativa de vida para la poblacin. De ah que la adopcin de un proyecto socialista conduzca a la desagregacin de polticas y acciones de gobierno que, con una perspectiva integral, apunten a la transformacin de la realidad subjetiva y material en que se desenvuelve.

As, retomando la concepcin sobre tecnologa que esbozamos antes, parece claro que un proyecto tecnolgico socialista est llamado a fomentar procesos sociotcnicos y relaciones culturales que permitan la generacin de procesos educativos y productivos que formen parte de la construccin colectiva de un proyecto nacional. En otras palabras, el despliegue de una concepcin poltica de la tecnologa, en trminos de la accin de gobierno, debe reforzar la materializacin de las condiciones en que la tecnologa, en cuanto que proceso, contribuya a nutrir una dinmica social que sirva al desarrollo integral de la poblacin y a nuestro desarrollo como Nacin. As, posee dos tareas: debe apoyar que se de respuesta a las necesidades sociales y debe contribuir con la formacin de la conciencia social. De ah que los fines sociales del sistema de generacin de tecnologa sern determinados por el proyecto nacional y, por tanto, apuntar a generar formas tecnolgicas diferentes a aquellas que emergen desde la perspectivas de otros modelos de sociedad (Varsavsky, 2004).

El examen de un sistema tecnolgico nacido en el contexto socialista debera mostrar resultados diferentes a los de otros contextos. Por ejemplo, se podra responder a las preguntas que referimos anteriormente sobre los sistemas tecnolgicos de la siguiente manera:

Si el sistema de generacin de saberes tecnolgicos deviene de un proyecto histrico cristalizado en un proyecto nacional entonces de dnde surge la innovacin? Como consecuencia de lo que hemos sealado, podemos decir que, en parte, la innovacin tecnolgica es una cualidad emergente de ciertas condiciones creadas en el sistema de generacin de saberes. En otras palabras, no se trata de un fin buscado, como si fuera posible establecer una lnea recta entre el inters de innovar y su realizacin, sino que ms bien se trata de un resultado indirecto del arreglo del sistema. Esto quiere decir que, en cierto modo, la innovacin tecnolgica no se puede controlar pero, en cambio, s se pueden fomentar las condiciones (polticas, jurdicas, financieras, educativas, tcnicas, etc.) para que pueda emerger libremente en una sociedad que posee inters por el bien general. As, un proyecto histrico orientado a la democratizacin radical de las relaciones sociales lo cual involucra la creacin de un sistema de poder hegemnico generar un sistema tecnolgico adecuado para este fin y, por tanto, buscar implementar los canales que favorecern iniciativas tecnolgicas que, directa e indirectamente, apoyarn a la innovacin.

En este contexto, innovacin no significa solamente la introduccin de un nuevo saber o de una nueva aplicacin en los procesos de generacin de valor mercantil. En cambio, significa tambin que los saberes y sus aplicaciones se encuentran dirigidos a responder a necesidades planteadas a partir de proyectos de vida colectiva. Sin embargo, lo que parece simplemente un cambio de objetivo en la definicin inicial de innovacin, conlleva en realidad cambios significativos en el sentido de que el ejercicio de la gestin participativa de gobierno es una praxis compleja que involucra a distintos actores. Por lo tanto, si en un contexto capitalista el apoyo a la innovacin requiere que se busque influir en las condiciones de mercado valindose de recursos pblicos, en este otro contexto lo que se pretende es que la iniciativa pblica y privada responda ante la necesidad de impulsar ciertas condiciones de bienestar general, a su vez, reflejadas en la Constitucin y en el Proyecto Nacional. Ello implica, por cierto, que lo que ha de generar el sistema no son slo efectos materiales, sino tambin bienes intangibles, tales como otros saberes, seguridad social y nuevas relaciones de trabajo.


Referencias.

Chvez, H. (2010) La Sociedad del Talento. Discurso pronunciado el 10 de noviembre de 2007. Mrida: Centro Nacional de Desarrollo e Investigacin en Tecnologas Libres.

Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE) (2005) Manual de Oslo. OCDE-Eurostat.

Roca, S. (2012). La 'Sociedad de la Informacin': de la economa de la tecnologa a la poltica de las redes. Revista Nuestramrica. Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnologa e Innovacin; pp. 131-154.

Varsavsky, O. (2004). Hacia una poltica cientfica nacional. Caracas: Monte vila.

(*) Santiago Jos Roca es investigador del Centro Nacional de Desarrollo e Investigacin en Tecnologas Libres (www.cenditel.gob.ve). Mrida, Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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