Portada :: Mentiras y medios :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2013

Esas prisas por enterrar a Chvez

Isaac Rosa
eldiario.es


Al presidente venezolano Hugo Chvez muchos medios le tienen preparada la necrolgica casi desde su llegada al poder hace catorce aos. Y estos das estn impacientes por ponerle la fecha y el punto final.

En el periodismo es costumbre tener en un cajn los obituarios de aquellas personalidades cuya edad avanzada o salud delicada les hacen candidatos a morir en cualquier momento. De otra forma no podran salir al da siguiente de su muerte con varias pginas de artculos, anlisis y balances de su vida y su legado. A veces el sealado invalida toda previsin, y sigue cumpliendo aos, lo que no causa ms inconveniente que una peridica actualizacin de su necrolgica, hasta el da en que muera y le coloquen la fecha y el punto final al artculo.

En el caso de Hugo Chvez, la mayora de grandes medios, venezolanos y extranjeros, y muy especialmente espaoles, tienen desde hace aos su necrolgica poltica en un cajn. Es fcil imaginar quines firman esos artculos, y cmo caracterizan a Chvez y su obra poltica. La mantienen en el cajn, pero ms de una vez les puede la impaciencia y la sacan antes de tiempo, confundiendo la realidad y el deseo.

Lo vimos cuando el golpe de Estado de 2002, en que ms de uno se pas de frenada, y se ha repetidoen las sucesivas elecciones que Chvez ha ido ganando: antes de cada paso por las urnas, la prensa antichavista de aqu y all abra el cajn, vea la necrolgica amarilleando, y se convenca a s misma (y nos intentaba convencer) de que los das de Chvez estaban contados, que esta era la definitiva, que la oposicin tena todas las papeletas para ganar y que en pocos das la revolucin bolivariana sera historia.Luego llegaba el recuento, y nada, de vuelta al cajn, a esperar mejor ocasin. Y as ms de una dcada, dando una y otra vez por muerto a Chvez, echando la primera palada de tierra y descorchando el cava demasiado pronto.

Desde hace ao y medio la enfermedad de Chvez hace que su esperanza de vida poltica coincida con la biolgica. De modo que la necrolgica poltica que espera en el cajn se convierte ahora en necrolgica vital; la muerte poltica deseada por sus enemigos se calca en su muerte real, que supongo tambin deseada por quienes ven en su desaparicin la ltima (y la nica) posibilidad de derrotarlo.

Por eso no sorprende que los mismos que llevan aos precipitndose en anunciar el fin de Chvez, bullan hoy de excitacin ante la incertidumbre por su salud, y una vez ms confundan realidad y deseo difundiendo partes mdicos fantasmales que le dan horas de vida, o que incluso lo dan ya por muerto. Apuesto a que no solo tienen listos los artculos, columnas y fotografas que acompaarn la noticia de su muerte; tambin la portada con que la saludarn.

Tambin es fcil de entender que los mismos que llevan catorce aos esperando ver pasar el cadver por su puerta, hoy fantaseen (realidad por deseo, otra vez) con el fin de la revolucin bolivariana, y asimilen la enfermedad y posible muerte del lder con la enfermedad y muerte de su proyecto poltico. Da mucha pereza leer el ensimo anlisis que agota el campo semntico del cncer y usa el tumor, la metstasis, el tratamiento, el coma, etc, como metfora de Venezuela y del chavismo. Ms pereza todava da escuchar a tanto experto en constitucionalismo venezolano como ha aparecido entre nosotros, con juristas, editorialistas y tertulianos opinando con seguridad sobre qu suceder el 10 de enero.

Evidentemente, la necrolgica no solo se la tienen escrita a Chvez desde hace aos: es todo su proyecto poltico el que esperan enterrar con l. Y tambin aqu se precipitan en coger la pala, y quieren ver divisiones, incertidumbre, debilidad de los sucesores, oportunidades para la oposicin en nuevas elecciones. Estoy seguro de que aqu tambin se llevarn un chasco: si muere Chvez en fechas prximas, comprobarn que hay vida ms all de l, que bajo el personalismo hay una estructura de Estado, unas instituciones slidas y leales, unos dirigentes intermedios, y sobre todo un pueblo que sigue apoyando la revolucin.

Pensar que pocas semanas despus de ganar cmodamente las elecciones presidenciales, y de haber arrasado en las elecciones regionales, el sistema poltico levantado por Chvez va a derrumbarse cual castillo de naipes por la falta del lder, es otro ejemplo de whisful thinking que acabar en decepcin. Los mismos que acusan de exceso de personalismo a Chvez son los que ms personifican en su figura todo lo que pasa en Venezuela; y por eso creen que sin l llegar el borrn y cuenta nueva.

Salvando las distancias, tambin se pasaron dcadas advirtindonos de que la revolucin cubana se vendra abajo en cuanto faltase Fidel Castro, y ah tienen Cuba, con Fidel retirado desde hace cinco aos. No es el mismo caso venezolano, pero quizs la enfermedad imprevista haya actuado como desatascador para quienes, desde dentro de la revolucin bolivariana, teman un chavismo sin Chvez, y ahora cuentan con una transicin (donde Chvez no est sin haberse ido del todo) en la que se ven obligados a asumir el poder y acelerar el relevo.

Lo indudable es que el proyecto poltico de Hugo Chvez sigue teniendo apoyo, suficiente para sobrevivirle. Sus dos recientes victorias as lo indican, y tambin la conmocin en que tantos ciudadanos viven hoy, y el cario que muestran a su presidente. Una conmocin y un cario que provoca burlas por aqu, por parte de los mismos que, el da en que el rey pase por un trance similar, nos animarn a rezar por l y mostrarle cario. Yo no rezo por nadie, pero a la vista de lo que ha cambiado en la ltima dcada no solo Venezuela, sino toda Amrica Latina, prefiero que la necrolgica de Chvez siga amarilleando en el cajn unos aos ms.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/venezuela_chavez_medios_6_87901220.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter