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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2013

Una desesperada descripcin de los hechos

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Hay ocasiones en las que es conveniente aparcar la reflexin, el anlisis y la bsqueda de las razones para dedicarse exclusivamente a describir hechos y situaciones que responden a las ms bajas pasiones de esta especie nuestra, y que atentan contra las ms elementales normas de convivencia. El actual sistema socioeconmico se mueve an a sus anchas, haciendo y deshaciendo a su antojo, porque quienes mantienen el poder saben que las mayoras silenciosas no cuestionan su entidad. Cuando la actuacin poltica se convierte en provocacin es porque estn seguros sus actores de que el pueblo sometido no se enfrentar eficazmente contra ellos. Cuando los medios de comunicacin vomitan tanta basura en pocas de desigualdad radical como la que vivimos es porque estn absolutamente seguros de la ausencia del rechazo por parte de una sociedad doblegada frente a la manipulacin, a la mentira y al cinismo. Qu ms tendr que ocurrir para que reaccionemos, para que tengan lugar brotes de rebelda y abandonemos las acciones que desgastan a los que las llevan a cabo, pero que no daan a los que dominan? Queremos ahora ocuparnos, en particular, del clientelismo y del trfico de influencias como una rama ms de la corrupcin pura y dura, una corrupcin burda y masiva cuyos protagonistas son esos seres despreciables que con sus actos tratan de ocultar una intolerable pobreza humana.

Las privilegiadas jubilaciones de los polticos

A estas alturas de la historia no descubro nada nuevo si digo que los polticos gobiernan a favor de los que ostentan el poder real, por lo que ms tarde, cuando abandonen la poltica activa, encontrarn la recompensa. No es este el momento de discernir si es un previo acuerdo entre dirigentes de grandes entidades y polticos, o es el precio que han de pagar los primeros por los favores prestados con anterioridad. Tampoco merece la pena discutir si el perfil de los expolticos recolocados y agraciados es el idneo para cumplir las tareas de asesores, funcin con la que suelen ser contratados. Sencillamente nos limitaremos a sealar algunos casos de exdirigentes polticos que cobran desorbitadas cantidades de dinero, y que suman a los sueldos pblicos que les paga el Estado. Gonzlez y Aznar como expresidentes de Gobierno, exministros como Salgado y el anciano Solbes (PSOE) o Zaplana, Acebes y Piqu (PP) son algunos ejemplos de beneficiados. Y el caso ms reciente y sangrante es el de Rato que despus de arruinar una de las principales entidades financieras, por lo que se encuentra inmerso en un proceso judicial, ha sido nombrado asesor de Telefnica con un sueldo de unos 200.000. Cada da conocemos nuevos casos de abusos y desmanes. Hoy me entero de que los expresidentes de Comunidades Autnomas mantienen despachos, secretarias, chofer, asesores y un sueldo vitalicio. Por lo que parece la lista es interminable lo que nos sitan en un mundo de locura en el que se conjuga la penuria de la mayora con la abundancia de unos desvergonzados que se ren de los que les votan o les han votado.

Provocacin, e insulto a la juventud

En estos das, el caso Carromero, un delincuente espaol condenado en Cuba, se convierte en el exponente de lo que se cuece en los bajos fondos del partido poltico gobernante, lo que se traduce en la provocacin y el insulto para una juventud que est sufriendo paro y precariedad, a la vez que una demostracin evidente de que la justicia es una farsa y las leyes un instrumento al servicio del poder econmico o poltico. Este individuo, militante del PP, ha sido condenado a cuatro aos de crcel en el pas caribeo, pero ha sido repatriado para que cumpla la condena en Espaa. Y tal como muchos presumamos, nada ms llegar sus padrinos se han puesto en marcha para liberarle de la pena. A travs de un embrollo legal, quedar en libertad de inmediato, pero lo ms desgarrador es que se reincorporar a un puesto de trabajo de libre designacin (asignado a dedo) en el Ayuntamiento de Madrid con un sueldo de ms de 50.000, lo que supone una burla para esa juventud en paro cuyas aspiraciones no van ms all de un sueldo de 20.000 aunque tengan un par de ttulos acadmicos, sepan dos o tres idiomas y hayan cursado ms de un mster.

Es esta una nueva frmula, la asignacin a dedo, para colocar a militantes de partidos polticos o hijos de gobernantes en puestos de asesores, con unos sueldos desorbitados. Algunos padres de estos agraciados al menos tuvieron que pasar por un tribunal de oposiciones, aunque tuvieran que recurrir al enchufe para ser funcionarios antes que polticos.

Lo que est ocurriendo ahora con este aberrante reparto del empleo -en una situacin de paro, precariedad, escasez e inseguridad laboral- adems de ser un insulto para la sociedad, da lugar a una especie de depresin colectiva de jvenes (y no tan jvenes) que est afectando al conjunto de sus vidas al observar como la inmoralidad se convierte en norma, y rompe con las ms elementales reglas de contratacin laboral. Por otro lado, la escasez de trabajo potencia el egosmo, la insolidaridad, el miedo y la indiferencia entre aquellos que mantienen su ocupacin, aunque la situacin pueda dar un cambio radical de la noche a la maana como est ocurriendo ahora en Iberia, Telemadrid, en Paradores; como ya ha ocurrido en la construccin, en enseanza; y como ocurrir, segn nos anuncian, en sanidad y en la banca. Esto por poner slo algunos ejemplos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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