Las antiguas potencias coloniales, en esta caso el Estado francés, raramente abandonan sus ambiciones. Su decisión de bombardear ciudades y de liderar una intervención de la que no se conoce su naturaleza y su alcance tiene que ver con el pasado pero sobre todo con el futuro. Mali es la puerta al desierto del Sahara bajo cuya arena se encuentran ingentes cantidades de gas y petróleo, además de oro, uranio y otros minerales preciosos. Asegurar el acceso y la explotación de esos recursos se antoja decisivo. Se ha construido un semiconsenso para que París vaya a la guerra en Mali, pero a la vista de los precedentes, la inquietud por lo que venga después se ha hecho muy presente en el mundo.
La intervención militar no puede solucionar el caos por sí sola. Tiene garantizada la victoria a corto plazo, sin embargo, la superioridad de tecnología y poder militar, por muy aplastante que sea, no puede evitar las consecuencias en el futuro. Los ciudadanos de Mali serán los próximos que aprenderan esta lección. Y la devastación definirá Mali y toda la región del Sahel por mucho tiempo, a costa de muchas, demasiadas vidas.
Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130114/382615/es/Guerra-Mali-como-empieza-como-acaba