Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Turqua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2013

Las muertes de tres activistas kurdas y el proceso negociador

Txente Rekondo
Rebelin


La muerte a tiros de tres militantes kurdas en el centro de Pars ha abierto la caja de especulaciones en torno a la autora del atentado y en cierta medida ha pretendido dejar en un segundo plano el incipiente proceso que se estara gestando en el norte de Kurdistn y en Turqua.

Los autores del ataque han aprovechado el momento, han elegido con detalle a las vctimas y han dado muestras de una alta profesionalidad. Con los contactos entre el gobierno turco y cualificados militantes del PKK en marcha, la accin de Pars es una seal lanzada por aquellos, que como en el pasado, pretenden obstaculiza y boicotear cualquier proceso de resolucin como el iniciado.

Tampoco es casualidad que una de las vctimas, Sakine Cansiz, representaba un papel muy importante dentro del PKK. Era una de sus fundadoras, se haba posicionado de forma favorable a las conversaciones entre Ocalan (del que haba sido una estrecha colaboradora) y los representantes turcos, y perteneca a la importante minora alev (con su muerte algunos intentaran potencias supuestas tensiones entre sunitas y alevs dentro del movimiento kurdo).

Y la capacidad que han mostrado los ejecutores del atentado, actuando con impunidad en el centro de Pars, en un edifico tericamente bajo el control y seguimiento de los todopoderosos servicios secretos franceses, abre la puerta tambin a la posible participacin de otros servicios secretos, tanto turcos como de algn pas que en el pasado haya tenido buenos lazos con los citados servicios turcos, y que tampoco ven con buenos ojos una solucin al conflicto en Kurdistn.

La historia del pasado reciente en Kurdistn est repleta de actuaciones en contra de cualquier proceso de paz. Ya en 1996, un alto el fuego unilateral por parte del PKK fue respondido con la muerte de una decena de civiles kurdos, lo que recientemente se ha sabido que fue el trabajo de la poderosa Unidad de Guerra Especial, protagonista tambin de la muerte de importantes personajes en Turqua. Por ello, tal vez no deba sorprender que la mayora de las fuentes turcas prefieran apuntar la autora del atentado de Pars a supuestas disidencias dentro del PKK, y desviar de esa manera la atencin hacia los entresijos, todava complicados, del estado turco.

La versin de algunos protagonistas turcos pareca que se haba anticipado incluso a la propia accin de Pars. En ese sentido cabra ubicar las declaraciones de Yalin Akdogan, asesor principal del primer ministro turco, y que seal la presencia de grupos del PKK contrarios al proceso que buscaran daar el mismo. Al tiempo que algn periodista apuntaba a las diferentes voces kurdas, entre las que estaran las de Ocalan y las del PKK en Europa.

Tampoco han dejado de lado la posible participacin de actores extranjeros que estaran manipulando al PKK, y entre los que las fuentes trucas sealan a Iraq, Siria o Irn. Curiosamente estos cuatro estados tambin ocupan parte de Kurdistn, y al mismo tiempo que reprimen al pueblo kurdo mantienen otro tipo de enfrentamientos y tensiones con Ankara.

La guinda de esa articulacin dialctica, en clave justificativa, es la representacin de un PKK dividido entre diferentes facciones enfrentadas entre s, en base a supuestas diferencias clnicas o familiares, de origen geogrfico e incluso religiosas.

Todas esas teoras siguen aferrndose a lo que algunos ya definen como viejos paradigmas. En primer lugar est la creencia de que Turqua pertenece a los turcos, obviando los intentos reformadores del AKP que pretende introducir en la constitucin una Turqua para todos sus ciudadanos. El segundo clich presenta la inexistencia del problema kurdo, reducindolo a un mero problema de terrorismo. En tercer lugar se da un absoluto menosprecio a la realidad poltica del movimiento kurdo, presentando al PKK como un mecanismo al servicio de Ocalan, el KCK como poco fiable y el BDP como sin influencia. Y finalmente, se defiende que el problema es turco, negando la realidad regional del Kurdistn.

Sin embargo, junto a esas recetas y teoras caducas, cada vez son ms lo protagonistas que de manera abierta o no reconocen que a da de hoy los caminos de Kurdistn pasan por el PKK, de ah que aprovechando la actual coyuntura el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, se haya decidido a abordar un nuevo proceso negociador.

Y de momento, en esta ocasin todo indica que ha sabido ir moviendo las diferentes fichas del complejo puzzle en la direccin deseada. El pronunciamiento de Erdogan ha ido acompaado por declaraciones de apoyo del principal partido opositor, el CHP (en el 2009 se opuso a un proceso similar), tambin las del poderoso movimiento Hizmet, dirigido por el influyente intelectual turco Fethullah Gulen, e incluso el apoyo explcito del actual presidente del pas,. Abdullah Gll.
Al mismo tiempo se han producido los pronunciamientos favorables de Ocalan y de otros dirigentes del PKK, as como del partido kurdo BDP, y tambin se ha sumado otra pieza clave, el de Massoud Barzani, presidente del Gobierno Regional, en el sur de Kurdistn (dentro de las fronteras de Iraq).

De momento parece que el primer ministro turco sigue reuniendo las piezas, y al mismo tiempo es consciente que esta apuesta, a tenor de las encuestas de opinin, no parece encontrar los rechazos del pasado, y tambin parece contar con el repelado de los pilares ms importantes del estado (el presidente, el Consejo de Seguridad Nacional, la Agencia de Inteligencia Nacional-MIT,), sin olvidar que tras los juicios y detenciones contra importantes cargos militares, los sectores ms intransigentes de los mismos estn muy debilitados (aunque no derrotados, como apuntan algunos sealando tal vez a lo acontecido en Pars).

Una serie de parmetros han ido cambiando en torno al conflicto del norte de Kurdistn, y esas transformaciones pueden abrir las puertas a un cierto optimismo ante el nuevo proceso. Nadie discute que el principal interlocutor es Ocalan (incluso algunos lo llaman el proceso Imrali, la isla donde est preso el lder kurdo), aunque representantes turcos tambin se han desplazado hasta las montaas Kandil, donde estn los principales comandantes del PKK, y tampoco conviene descartar las aportaciones que puedan darse desde el partido kurdo BDP.

Todava es pronto para definir la situacin como un proceso de negociaciones, aunque nadie duda que se est en la antesala del mismo, en la elaboracin de esa etapa. Los prximos cinco o seis meses sern claves para presenciar si la posible hoja de ruta acordada puede implementarse o si por el contrario, como en otras ocasiones los obstculos y las posturas contrarias al proceso acaban imponindose.

Segn pasan los das van conocindose nuevos datos en torno al actual proceso, y los antecedentes se sitan en las negociaciones que en Oslo mantuvieron representantes kurdos y turcos con la mediacin del Reino Unido en 2009-2010, y que acciones militares de ambas partes provocaron una suspensin. Y tambin ha sido clave en este nuevo impulso la huelga de hambre que en el 2012 han llevado a cabo los prisioneros y prisioneras polticas kurdas (mostrando una vez ms el papel activo del citado colectivo en el proceso), la finalizacin de la misma a peticin de Ocalan se interpreta como un signo de buena voluntad y as parace haberlo tomado el propio Erdogan.

Todava es pronto para desgranar la citada hoja de ruta, pero evidentemente en la misma estn temas como la desmovilizacin de la militancia del PKK, el desarme, la amnista (aunque no se utilice explcitamente esta palabra), las iniciativas polticas para atender las demandas histricas del pueblo kurdo, e incluso una posible monitorizacin internacional para asegurar el cumplimiento de lo acordado.

Son muchos los riesgos que sobrevuelan el incipiente proceso, las declaraciones de Erdogan han puesto nerviosos a algunos sectores de los poderes fcticos turcos, que aunque dbiles, todava pueden intentar condicionar el futuro o sabotearlo. Sin olvidar tampoco la posible actuacin de actores extranjeros, dispuestos a torpedear los avances para defender sus propios intereses locales y regionales.

Como seala una periodista local, el comienzo del proceso renueva la esperanza, sin embargo el proceso recin iniciado no es una carrera de velocidad de 100 metros. Se trata de un maratn poltico, que incluye muchos obstculos y requiere la paciencia y la voluntad de empujar ms all de la barrera del dolor. El premio al final de la misma, sin embargo, bien vale la pena.

Txente Rekondo es Analista internacional.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter