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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2013

La nueva Venezuela necesita de una nueva comunicacin

Aram Aharonian
Rebelin


Venezuela asiste a la consolidacin de una nueva identidad poltica, el chavismo, que trata definir desde sus consensos internos hasta sus diferencias con los adversarios, y a construir un nuevo relato de pas, la nueva narrativa de identificacin popular superando definitivamente el del puntofijismo- y seas identificatorias propias.

Las nuevas realidades imponen nuevas estrategias y tcticas y tambin polticas que mantengan unido el cuerpo social, habida cuenta del fracaso sistemtico de la (falta de) poltica comunicacional. Hay que repensar, desde el chavismo, la forma de informacin y de comunicacin.

El riesgo de desaparicin fsica (o de accionar poltico directo de Chvez) parece ser oportunidad para abordar desde el chavismo el postergado debate de articular un liderazgo ms colectivo donde diversas figuras compartan la vocera meditica. y para definir una poltica informativa, teniendo en cuenta que, entre otras herramientas comunicacionales, seguramente llegue a su fin el Al Presidente.

La nueva etapa comenz el 8 de diciembre, cuando Hugo Chvez present segn palabras del socilogo Javier Biardeau su testamento poltico, y cambi la poltica comunicacional oficial y el manejo sobre la salud del Presidente.

Pero, y la oposicin? Hasta ahora, la mayora de los medios de comunicacin comerciales han manejado con un alto grado de irresponsabilidad y perversin la salud de Chvez y la situacin institucional del pas.

Pese a que las nueva realidad del pas impone nuevas estrategias y tcticas, nuevos lenguajes y protagonistas, en el futuro previsible los medios privados prolongarn seguramente sus polticas, sus posiciones, su escogencia de temas y de tratamientos, comportndose como actores polticos y actores con intereses financieros. Son corporaciones mediticas, no les interesa la sociedad, la realidad y mucho menos la verdad.

Los acontecimientos que se sucedieron en los primeros das de enero parecen haber consolidado tanto el chavismo -por un lado- como la espiral de odio y violencia que se ha apoderado de la oposicin, sobre todo en la mayora de los medios privados, que han mantenido desde el 2001 mensajes y cdigos invariables que intentan suplantar a los partidos por los propios medios, y en que stos asuman paulatinamente los poderes del Estado.

Como difusores de los puntos de vista de propietarios y anunciantes, es improbable que los medios privados modifiquen su mensaje mientras los gremios patronales no cambien su poltica, es decir, sus intereses, que apuntan al control total del Estado a travs de sus circuitos comunicacionales o de polticos manejados por stos, seala Luis Britto Garca.

Cmo informarn los medios privados de los planteamientos institucionalistas surgidos desde algunos de los principales voceros de la oposicin? Los invisibilizarn?

El reordenamiento poltico

En Venezuela se ha venido produciendo una reordenacin del campo poltico en torno a la figura del presidente Hugo Chvez, superando la conexin directa y la identificacin cuasi religiosa entre el lder y buena parte del pueblo.

Muchos siguen declamando sobre el carcter religioso del liderazgo de Chvez y el endiosamiento por parte de sus seguidores, pero muy poco se ha dicho sobre ese extrao fenmeno psicolgico de sus detractores que lo ha convertido en el propio Mefistfeles, explicacin cientfica de todas las calamidades del pas y responsable de todos los vicios de nuestra poltica, seala el opositor Leopoldo Puchi.

La grave enfermedad crea ansiedad y desequilibrios en el cuerpo social, ms an si se trata de un liderazgo que ha removido las aguas del conflicto social venezolano y en el que se sienten representados vastos sectores populares. La carga emocional, no puede ser ignorada y esta delicada situacin poltica debi y debe manejarse con suma responsabilidad y sensatez por los crculos dirigentes.

Sin embargo, es perturbador que la Conferencia Episcopal abriera el fuego hablando de una interpretacin acomodaticia de la Constitucin y anunciando, como consecuencia, un escenario de violencia. La Iglesia perdi otra oportunidad de jugar un papel de mediacin poltica, como sostn a las instituciones

Tambin hubo apresuramiento desde el oficialismo, hablando de un criterio de continuidad antes de que se expidiera el Tribunal Supremo de Justicia, e, incluso, sembrando dudas sobre la obligatoriedad de convocar a elecciones, en caso de falta absoluta.

Son lamentables expresiones y campaas- surgidas del antichavismo nacional e internacional, ya que en ningn caso la sentencia puede ser catalogada de convalidacin de una usurpacin, como si la oposicin hubiese sido despojada abusivamente de un poder que le perteneciera por derecho. Hasta la OEA sabe que es imposible sustentar que el chavismo sigue en el poder porque ha dado un golpe de Estado: acaba de ganar las elecciones presidenciales del 7 de octubre y las de gobernadores en diciembre.

La derecha regional e internacional aparece con mucha ms capacidad de percepcin poltica, ms consciente del peligro que supone Chvez, el chavismo y la actual Venezuela. El uso sistemtico del latifundio meditico a su servicio para desprestigiar a Venezuela es el mejor exponente.

En la ltima dcada se han producido hechos relevantes, como que grandes mayoras dejaran de ser objeto de poltica para pasar a ser sujetos de poltica y, a la vez, una mayora ninguneada, invisibilizada por ms de dos siglos- hoy empoderada y consciente que, como ciudadanos, tienen derechos, los mismos que les fueron usurpados durante dcadas.

Esto habla a la vez de la construccin parcial, paulatina- de una identidad nacional (ms all de las regionales) junto una creciente autoestima, lo que va logrando la descolonizacin del imaginario. Los rostros, imgenes y voces invisibilizados por las elites gobernantes y los medios de comunicacin comercial, comienzan a aparecer para quedarse, con sus acentos y tonadas, su diversidad tnica y cultural.

Despus de dos siglos de verse con ojos extranjeros Tenemos que terminar de borrar las frmulas extraas a nosotros mismos, deca Chvez) , los venezolanos comienzan a verse con ojos propios. Aparece la nocin de nacin y de soberana, ms all del concepto de territorialidad, y se va asumiendo, a la vez, la identidad latinoamericana, integradora, integracionista, ms all del discurso oficial.

Una nueva etapa

Ese 8 de diciembre comenz sin que nadie lo decretara- una nueva Venezuela, que debe superar la situacin de extrema afectividad y suspensin del juicio crtico, que, a decir de Marycln Stelling, es una red afectiva miedo, amor, odio y violencia que media nuestra relacin con la realidad y afecta en consecuencia la percepcin de la misma.

Hoy, manejados por la emocionalidad y alentados y alimentados por ciertos medios de comunicacin, sectores polticos asumen y se hacen cmplices de una naturalizacin y banalizacin de la violencia, perdiendo, en consecuencia, la sensibilidad colectiva en relacin con la violencia destructiva en todas sus modalidades, fsica, psicolgica, emocional o poltica, seala Stelling.

Y lo cierto es que cuando la violencia se despoja de su carcter de excepcionalidad se desdibujan sus lmites y desaparecen los criterios para evaluarla. En este juego amigo-enemigo algunos medios inducen al odio y alimentan la violencia. La poltica concebida como un ejercicio blico no reconoce la pluralidad ni la diversidad.

La oposicin sin proyecto, sin futuro?

Armando Durn, exministro de Carlos Andrs Prez, seala que, en una ambigedad suicida, muchos en la oposicin siguen an las normas que definan aquel falso bipartidismo adeco-copeyano que muri definitivamente en las elecciones de 1998, de adversarios sin enemistad, que diluan sus diferencias en la tranquila alternancia, todo perfectamente de acuerdo con el diseo trazado por los estrategas de Washington para armonizar en Venezuela, como en Estados Unidos lo hacan demcratas y republicanos, los tpicos de una democracia bipartidista moderna.

Hay un 1% seudo-radical (segn Olivares de El Universal), que sobreestima su fuerza a causa del tuiter, mientras otros se preguntan si hay que seguir exigiendo que Chvez regrese o que se publiquen sus exmenes mdicos y especulan sobre el amor-odio entre Diosdado Cabello y Nicols Maduro, o prepararse y ponerse a trabajar desde ya para mejorar sus posibilidades de cara a esas cercanas elecciones presidenciales.

Pero resulta que ese 1% seudo-radical cuenta, por ahora, con el altavoz de una prensa opositora cartelizada, y en un nuevo intento de subvertir el orden e irrespetar la Constitucin hizo circular el documento Manifiesto de la Sociedad Democrtica Venezolana y a su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, firmado entre otros por Oscar Lusinchi, Enrique Tejera Paris, Pedro Pablo Vidal, Oswaldo lvarez Paz, Mara Corina Machado, Diego Arria, Marciel Granier, Luis Henrique Otero y Oscar Garca Mendoza.

Durante los aos bolivarianos, estos medios cartelizados intentaron asumir la competencia de decidir cules leyes deban ser consideradas vlidas y cules no; por su propia decisin difundieron como verdicos actos ejecutivos que no haban sucedido (la renuncia del Presidente); designaron y destituyeron a dirigencias polticas en las filas opositoras, y han intentado usurpar la funcin jurisdiccional desconociendo repetidamente tanto actos administrativos como resultados electorales y sentencias de los tribunales, formulando a su vez sentencias mediticas inapelables contra personas e instituciones, recuerda Luis Britto Garca.

Cerco meditico y sndrome de la plaza sitiada

Los medios se acogen a la estrategia meditica internacional: hoy, carentes de credibilidad, reproducen las informaciones elucubradas en el exterior por una derecha con la clara intencionalidad poltica de socavar las instituciones, desarticular la integracin latinoamericana, terminar con el chavismo y, sobre todo, apoderarse de las riquezas naturales venezolanas.

CNN en espaol, ABC y El Pas de Espaa, El Nuevo Herald de Miami, La Nacin de Buenos Aires, O Globo de Brasil, entre otros medios, completan eso que se ha dado en llamar el cerco meditico sobre Venezuela, que no es ms que una orquestada, planificada campaa de descalificacin, distorsin y manipulacin informativa contra Venezuela, que luego es amplificada por la prensa comercial venezolana.

Tambin se nombra este fenmeno como la guerra de Cuarta Generacin, meditica, dirigida a los sentimientos, las percepciones, a crear imaginarios colectivos virtuales, lejanos a las realidades.

Segn William Lindt, creador del trmino, en la guerra de cuarta generacin (los operadores) son expertos en la manipulacin de los medios de comunicacin para alterar la opinin nacional y mundial hasta el punto del el uso diestro de las operaciones psicolgicas que a veces impide el compromiso de las fuerzas de combate Las noticias de la televisin pueden convertirse en un arma operativa ms poderosa que las divisiones acorazadas.

En el contexto de guerra y de confrontacin vale todo para derrotar al enemigo o al menos controlarlo, aislarlo. En Venezuela esta estrategia se encuentra con una suerte de vaco, que es una oposicin desarticulada, fragmentada, de facciones que aflora como partido poltico de unidad en coyunturas electorales, y terminadas stas se fragmenta nuevamente, recuerda Stelling.

Ahora est fragmentada nuevamente una colcha de retazos- y desorientada sin Chvez: se qued sin lder para odiar y le cuesta demasiado una idea, un proyecto de pas.

Pero en esta trampa de la guerra, aquellos que trazaron y dirigieron la comunicacin bolivariana se sintieron seducidos por la teora de la plaza sitiada hay que defenderse continuamente de la eventual agresin imperial-, que bien sirvi a la Cuba revolucionaria en los primeros aos del bloqueo, una teora impensable en un pas con cientos de radios privadas, decenas de televisoras y de diarios privados.

Los voceros chavistas se convirtieron en expertos en denunciologa, olvidndose de construir una comunicacin democrtica, donde todos tengan voz e imagen y donde la ciudadana participe protagnicamente de los debates sobre la realidad y el futuro del pas que se est construyendo. Es una estrategia reactiva; se responde a la agenda del enemigo, y no proactiva, donde se disea la agenda comunicacional y poltica.

El chavismo; y ahora qu?

Para remontarse al origen de las crticas por la falta de una poltica comunicacional, hay que trasladarse a 1999, cuando el entonces ministro de la Secretara de la Presidencia, Alfredo Pea, termin con toda la institucionalidad comunicacional del Estado (obviamente para dejar que las grandes empresas mediticas dictaran las pautas y crearan el imaginario colectivo), con el pretexto de que Chvez es el mejor comunicador del mundo, y dejaba al descubierto la falta de soberana comunicacional, lo que qued en evidencia cuando el golpe del 2002.

Poco despus se aprobaba la Ley Orgnica de Comunicaciones, de corte neoliberal, y an vigente, madre de los males que vendran despus con la Ley el Reglamento de las emisoras comunitarias.

Nadie duda del carisma y la calidad de comunicador de Chvez. En un vocabulario coloquial, intimista, informal, logr informar (y formar) a una ciudadana que siempre haba sido considerada objeto (y no sujeto) de polticas. Durante ms de una dcada los venezolanos se enteraron de lo que suceda en el pas a travs de Al Presidente, primero radial y luego tambin televisado.

Pero no hemos comprendido qu etapa histrica estamos transitando, dando fin de la etapa de la resistencia (al colonialismo cultural) para comenzar la difcil etapa de la construccin de nuevas alternativas, de una comunicacin democrtica, de una sociedad de participacin popular, encaminada al socialismo.

Construccin significa cambiar paradigmas, reiventarnos; sugiere proceso, avances y tambin retrocesos. Pero lo primero que debemos democratizar y de ciudadanizar es nuestra propia cabeza, reformatear nuestro disco duro, liberar los mil cuatrocientos centmetros cbicos de nuestro cerebro.

Jams se articul una poltica comunicacional y hasta algn alto funcionario se anim a decir que la mejor poltica era no tener poltica. Es ms, cualquier funcionario pretende que sean interrumpidos los programas en los horarios estelares de la que debiera ser la televisin pblica para que aparezca su imagen grabada en actos protocolares banales.

Nunca se comprendi de qu se trataba la guerra cultural, y mientras se creaban costossimos sistemas televisivos, los formatos y contenidos seguan los lineamientos del enemigo, al grado de que todas las televisoras estatales y/o fomentadas por el Estado no lograron jams sobrepasar el 10% de la audiencia. Una televisin pblica sin pblico, una informacin llena de consignas slo para los convencidos. Una vocera sin credibilidad (en los ltimos dos meses, el nuevo ministro del rea logr ganar credibilidad con su profesionalismo y tica).

Los grandes medios empresariales operan sobre la mentalidad y la sensibilidad de las sociedades, tratando de generar una nueva fuente de historia, falsificada, fragmentada, artificial, superficial, descontextualizada, De poco sirve tener cientos de medios populares (mal llamados comunitarios) si dependen de las pautas oficiales (financieras y programticas), cuando los medios comerciales acaparan la atencin de las audiencias.

Se siguen los paradigmas del enemigo, que nos hicieron creer que comunicacin alternativa era sinnimo de comunicacin marginal. Basta descubrir a qu es alternativa: al mensaje nico, a la imagen nica, a la tnica hegemnica. Y entonces comprender que alternativo no se contradice con masivo: se puede masificar un mensaje con una red de medios populares.

Tener nuevos medios para repetir las formas inescrupulosas y la informacin digitada, que nada tienen que ver con el debate democrtico, las formas de la comunicacin hegemnica, es ser cmplice del enemigo.

Una televisin revolucionaria debiera desarrollar una nueva retrica y una nueva esttica de respeto al pblico y al contenido que se transmite. La cua y los negros comerciales son la ideologa del capitalismo. No se puede difundir un mensaje socialista (un mensaje no es la repeticin de consignas) con los procedimientos del capitalismo.

Pese a muchas declaraciones, durante ms de una dcada el gobierno no ha intervenido para lograr que los medios acaten las disposiciones constitucionales y legales. Apenas una medida, la no renovacin de la concesin a RCTV, mientras se negociaba con otros medios privados con generosas y hasta prdigas pautas publicitarias a ciertos medios privados, seala Britto Garca.

El efecto fue que redoblaran sus ataques al gobierno (con financiamiento de ste) y sirvan de promotores ante los organismos internacionales de acusaciones temerarias de falta de libertad de expresin.

Muchos han ledo solapadamente a Gramsci (es decir, leyeron solo la solapa del libro) para disertar sobre hegemonas. Sln embargo, el nuevo ministro, Ernesto Villegas, seal acertadamente que hablar de una hegemona revolucionaria es todava una utopa, ya que podemos tener muchos recursos para tratar de dar la batalla, pero todava existe una hegemona cultural capitalista que es visible incluso en nuestros mismos

hbitos, en nuestros gustos, en nuestra manera de accionar, en la manera como miramos a nuestros semejantes. Ante esa hegemona cultural la visin de la revolucin es contrahegemnica, dijo.

No est mal como para empezar a tomarse en serio este tema, el de la nueva comunicacin en tiempos de clera y de nueva etapa poltica en el pas.

Desafos comunicacionales de corto plazo

Entre los desafos del gobierno, de ac en ms, estn el extender an ms la participacin y el control popular, debatir y priorizar nuevos objetivos y metas, y revitalizar los sueos colectivos. En el breve plazo deber mostrar estrategias comunicacionales en cuanto a la participacin popular, las nuevas realidades polticas en la oposicin y en el chavismo, los temas econmicos y financieros, sin olvidar los de seguridad y la construccin del imaginario colectivo del camino hacia el socialismo del siglo XXI


Participacin popular: Los prximos comicios, en mayo, sern para elegir alcaldes y concejales. Lo cierto es que hasta el momento el PSUV ha abandonado la escogencia de sus candidatos por elecciones primarias en cada circuito, pero la presin de las bases se mantiene, en la exigencia de fecha para garantizar la participacin popular para la seleccin de los abanderados bolivarianos, de forma que sta no se haga por imposicin de la cpula. Una u otra decisin deber ser comunicada a la ciudadana en general y al chavismo en particular.

Como dijera Chvez, La democracia de elites, representativa es contrarrevolucionaria. Un gobierno tomando decisiones entre cuatro paredes, expropindole al pueblo su soberana, tambin es contrarrevolucionario "

La percepcin poltica: La Mesa de Unidad Democrtica se ha abstenido de hablar de usurpacin y desconocimiento de la decisin del TSJ, pero sectores ms alienados a las directivas de Washington como la meditica Mara Corina Machado, impulsada como sucesora de Henrique Capriles como abanderada presidencial- le ganan la batalla en el chismorreo poltico, desconociendo a Nicols Maduro y soando con una primavera rabe, tuiteada y televisada.

Slo campaas proactivas e informativas permanentes, con voceros con credibilidad pueden romper con la desinformacin chismorreica.

La percepcin econmica: Pese al crecimiento econmico y la baja tasa de desempleo, la escasez y la inflacin siguen preocupando. La explicacin de que son consecuencia de la especulacin no satisface ni alcanza, si no se busca corregir la baja productividad y definir de alguna forma la presin empresarial para sacar las ganancias fuera del pas, que mantiene un dlar paralelo galctico sin lograr eliminar la fuga de capitales.

No bastan las cifras macro para tratar de explicar lo que la ciudadana palpa todos los das. Una estrategia de informacin debiera incluir contenidos formativos en lo econmico: el pueblo merece comprender de qu se trata y cmo se trata.

Hugo Chvez sealaba que l slo ech las bases del socialismo: Quiero construir el edificio () Invito a todos a que pensemos, diseemos y pongamos en prctica acciones en todos los mbitos para llenar de fuerza transformadora a la democracia revolucionaria .


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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