Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

Steinbeck contra la pesadilla americana

Manuel Navarrete
Rebelin


...y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se estn llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia.

John Steinbeck

 

 

En estos das, el telediario vuelve a vendernos el mito de Obama. Mientras las tropas norteamericanas ocupan medio planeta y sus cabezas nucleares nos amenazan a todos, el telediario intenta convencernos de que los verdaderos peligros son Siria e Irn. Los mismos que en Libia, cuando asesinaban a Gadafi, eran freedom fighters, al cruzar la frontera y viajar hasta Mali se transforman misteriosamente en terroristas. Llamazares propone que el juez Garzn encabece la prxima candidatura electoral del PCE-IU (quiz su tctica electoral para asegurarse la victoria sea ilegalizar al resto de partidos). En fin, el desbarajuste demencial habitual.

Pero el telediario, plagado de ancdotas ridculas y casos supuestamente graciosos, alcanza el clmax cuando empieza a vendernos la pelcula de Spielberg sobre Lincoln. Lo compararan con Obama, qu original! Es cierto que, a pesar del genio interpretativo de Daniel Day-Lewis, el Lincoln de la pelcula est lejos del que conociera Marx: el de la pantalla es un politicastro demaggico que nunca dice lo que piensa, manipula a la gente contando absurdas ancdotas y tirando, a falta de argumentos, de su supuesto carisma, etc. El Lincoln real, un negrero reconvertido como Surez, al menos cambi las reglas del juego y, es justo decirlo, aboli la esclavitud. Ha cambiado alguna regla del juego Obama? Apago la tele y abro una pgina web alternativa. Vaya, Vicen Navarro nos escribe sobre lo que Spielberg no cuenta de Liconln. Pero y lo que Vicen Navarro no cuenta de Lincoln? Cierro la pgina web.

Abro mi libro de Howard Zinn y leo: No estoy, ni nunca he estado, a favor de equiparar social y polticamente a las razas blanca y negra (aplausos). No estoy, ni nunca he estado, a favor de dejar votar ni formar parte de los jurados a los negros, ni de permitirles ocupar puestos en la administracin, ni de casarse con blancos Mientras permanezcan juntos, debe haber la posicin superior y la inferior, y yo deseo que la posicin superior la ocupe la raza blanca. Mi objetivo primordial en esta lucha es la salvacin de la Unin, y no el salvar o destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Unin sin liberar a ningn esclavo, lo hara. Abro mi libro de Domenico Losurdo y contrasto la informacin. No hay error. Ambas citas son de Abraham Lincoln.

Al dejarlos, en el estante veo mi libro de Albert Manfred y lo abro. All veo otra cosa que ni la pelcula de Spielberg ni el artculo de Navarro cuentan: el desarrollo desigual del capitalismo en EE UU, que hizo que en el norte se desarrollara la industria y las granjas agrcolas, frente al sur basado en las plantaciones de tipo esclavista. Nadie habla de algo muy sencillo de comprender: con el capitalismo, a partir de cierto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, a la clase dominante no le interesa tener esclavos. Al fin y al cabo, al esclavo hay que mantenerlo, alimentarlo y cobijarlo, sin poder cobrarle nada a cambio. Al asalariado, en cambio, puedes venderle lo que l mismo produce.

Todo ello me lleva a pensar en algo: el sueo americano tiene tambin una versin progre, dispuesta a seducirnos con nuestro propio lenguaje. S, el neoliberalismo es muy malo, pero y Keynes? Y el New Deal? Sin embargo, en los mismos das en que iba al cine a alimentar el genocidio contra el pueblo palestino (como se sabe, en parte financiado por las donaciones de gente como Spielberg), terminaba de leer una novela que se me antoja el antdoto perfecto contra el sueo americano en cualquiera de sus versiones.

Me gusta diversificar, pero esta vez he ledo tres novelas seguidas de John Steinbeck, porque estoy absolutamente sobrecogido con su literatura de denuncia. Primero le la realista De ratones y hombres , con un nudo en la garganta; una obra que jams podr olvidar. Luego la simbolista La perla . Y por ltimo Las uvas de la ira , una autntica novela total, sntesis de simbolismo y el realismo; de lo mejor que he ledo en mi vida.

Hagmoslo a modo de anuncio publicitario: estis hartos de literatura insulsa que no dice nada? Estis acostumbrados a leer paparruchas contra la Unin Sovitica y que niega sus logros? Queris leer una novela en la que veis a nios muriendo de hambre en los Estados Unidos de Amrica, en plena mitad de la dcada de los 30? Queris leer una novela que no hable de las nubes o de chorradas, sino en la que se vea de una vez la maldita realidad: el desahucio de una familia obrera, la polica al servicio de los seoritos, el patrn pagando menos por tener a muchos parados haciendo cola, la gente buscando trabajo sin encontrarlo, los piquetes, los esquiroles, el hambre, la xenofobia, la injusticia radical de la propiedad privada, el no poder atacar a nadie porque el acreedor no es una persona sino un banco, la desesperacin de no poder volarle la cabeza a esos hijos de puta porque te colgaran o acabaras en la crcel y tu familia te necesita? Entonces leed Las uvas de la ira (y ved de paso la adaptacin cinematogrfica de John Ford).

Una obra cimentada ms sobre la imagen que sobre el discurso, quiz porque para escribirla John Steinbeck se bas en sus propios reportajes, escritos en 1936 para The San Francisco News. Estas crnicas describan la emigracin a California de los okies, los granjeros de Oklahoma desahuciados por las compaas, propietarias legales de la tierra que llevaban trabajando durante generaciones. Steinbeck subvierte los smbolos del sueo americano: si la emigracin primitiva hacia el oeste se hizo a costa de la expulsin y el genocidio de los indios, esta vez la emigracin forzosa no podr establecerse en ninguna tierra, porque todas pertenecen a la oligarqua financiera (que, por si haba alguna duda, tienen a las fuerzas armadas de su parte). Veremos emigrar a las familias ilusionadas, para acabar presas de la desesperacin, dispuestas a trabajar por un plato de comida y un techo pero que ni siquiera eso logran. Veremos a familias que buscaron el sueo americano hasta debajo de las piedras, sin encontrarlo, porque para el proletario el sueo americano no existe o, en todo caso, es una pesadilla.

Lo que ms llama la atencin de este libro es su profunda actualidad. Y, entre otras cosas, viene bien resaltarlo para tachar y eliminar de una vez por todas las tonteras del Partido X y similares. Aqu hay gente ignorante que se cree que un desahucio por parte de un banco es una cosa muy nueva (a diferencia de los comunistas, que, naturalmente, estamos "anticuados"). Que antes de la "revolucin neoliberal" el capitalismo era distinto, ms humano y mejor. Que lo raro, la excepcionalidad histrica, es lo de ahora, no el "Welfare State". Pues bien, esta novela es de 1939 y, al leerla, compruebas que entonces ocurra exactamente lo mismo que ahora, porque, aunque no est de moda decirlo, la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases; y la historia del capitalismo ha sido siempre (porque en funcin de sus leyes internas no puede ser de otra manera) la eterna y brbara infamia que padecemos ahora.

En 1938, Steinbeck escribi en una carta: Quiero sealar con el dedo a los codiciosos hijos de puta responsables de todo esto para que se avergencen, y donde mejor puedo hacerlo es en los peridicos. Naturalmente, sus artculos y novelas fueron perseguidos. Las uvas de la ira fue denunciada en el Senado y en los plpitos norteamericanos y, of course, prohibida en muchas bibliotecas. Me he acercado a la biblioteca pblica y he encontrado captulos crticos sobre Hemingway, Faulkner, Scott Fitzgerald, Capote y muchos otros. Pero, a pesar de que gan el Pulitzer y el Nobel, poco o casi nada sobre Steinbeck. Hay una prueba ms clara de que todo tiempo pasado no fue mejor, pero tampoco peor?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter