Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

La necesidad de una estrategia de seguridad y defensa comn
La UNASUR y la geopoltica de los espacios martimos complejos

Patricio Carvajal
Dossier Geopolitico


Cul es el futuro geopoltico de Amrica Latina? Seguir siendo Amrica un espacio geogrfico libre de conflictos? Estas dos interrogantes nos sitan de lleno en el mbito de la reflexin Geopoltica y de las Relaciones Internacionales. La Geopoltica es la base de la poltica exterior de los Estados y constituye a la vez el fundamento de una estrategia de defensa y seguridad; para el caso de Amrica Latina, desde la fundacin de la UNASUR, la seguridad y defensa deben entenderse como una propuesta regional. No podemos continuar con una estrategia de seguridad y defensa de carcter nacional. Ese tipo de estrategia est obsoleta y no constituye un instrumento adecuado para los desafos de la poltica mundial del siglo XXI. Ahora bien, desde una perspectiva Geopoltica Amrica Latina fue un espacio marginal hasta fines de la Guerra Fra. Sin embargo, la Guerra de las Malvinas (1982), demostr que la estrategia britnica corresponda no exclusivamente a la de un Estado soberano, sino a la estrategia de la Unin Europea comunidad econmica en ese momento- y de los intereses militares de la OTAN. Con el fin de la Guerra Fra (1989 -1991) se aprecia ms an el significado geopoltico de las Malvinas en la estrategia europea.

Concluida la Guerra Fra Amrica Latina redefine su poltica regional con el mundo a base de dos principios: el realismo perifrico propuesto por el especialista argentino en Relaciones Internacionales, Carlos Escud, y el de centralidade da periferia propuesto por el Gegrafo brasilero M. Santos (199 . Para Escud el realismo perifrico consiste en el compromiso que tienen los Estados latinoamericanos en el mbito de las Relaciones Internacionales, esto es, el respeto del derecho internacional y el cumplimiento de los tratados y acuerdos que dichos Estados han suscrito con el resto del mundo. Todo incumplimiento de esa normativa reduce a los Estados latinoamericanos a la condicin de Estados parias de la comunidad internacional. Sin duda la propuesta de Escud estaba fuertemente determinada por la experiencia de la Dictadura Militar argentina y su aventura blica sobre la islas Malvinas. Para nosotros, latinoamericanos, las Malvinas son argentinas. Eso no puede estar en cuestin si queremos que la UNASUR se consolide y alcance una poltica regional de seguridad y defensa. Por otro lado, la propuesta de M. Santos se refiere a que los espacios latinoamericanos durante la existencia de los imperios coloniales europeos constituyeron la periferia del sistema mundial, segn criterios geohistricos (Braudel, Wallertein). Con el proceso de Globalizacin que sucede a la Guerra Fra, la poltica mundial pasa de una bipolaridad (USA/URSS) a una multipolaridad (EEUU, UE, Rusia, China, India, Brasil, Japn). Esto implica que nuevos actores emergen como potencias regionales con aspiraciones a ocupar un sitio en la poltica mundial: las ex colonias europeas: Amrica, Asia, frica. El bloque geopoltico emblemtico de esta nueva realidad corresponde a los BRICS. Los pases que conforman esta unidad geopoltica se sitan en un vector internacional distinto a los de los pases de la TRIADA (EEUUJapnUnin Europea) (Ohmae).

Ahora bien, cmo concebir una Geopoltica y Estrategia martima de la UNASUR? Un punto de partida pueden ser las propuestas de Escud y Santos, ya mencionadas. Por otro lado, contamos con un pensamiento geopoltico martimo latinoamericano que nos permite formular esta estrategia comn. En efecto, es necesario prestar atencin a los discursos geopolticos martimos de los Almirantes Storni (Argentina), Buzeta, Ghisolfo, Martnez (Chile) y Vidigal (Brasil). Buzeta propuso en su escrito de Geopoltica de 1978 un programa que llam El Gran Proyecto Suramericano, cuya base es la integracin regional. En la dcada de 1980 el Almirante Ghisolfo postul una Geopoltica especficamente naval, cuyo eje es la Isla de Pascua. Esta estrategia naval insular se complementa con el dominio argentino de las Malvinas, pues teniendo el dominio de ambos espacios insulares se tiene el control de las rutas ocenicas del Pacfico Sur y del Atlntico Sur. El Almirante Martnez postul en 1993 una OcanoPoltica que pona nfasis en la Convencin de Jamaica (1982). Por ltimo, el Almirante Vidigal en su propuesta de una Amazona Azul (2006), incorpora a territorio brasilero las 200 millas de ZEE. De acuerdo con los criterios formulados por estos Almirantes en sus respectivos discursos, la UNASUR debera explicitar que el espacio martimo de los Estados ribereos de sus miembros corresponde a las directrices de los Almirantes mencionados. Pero dicha declaracin, si se hiciere, no sera an suficiente para consolidar una geopoltica y estrategia martima de la UNASUR. Para esto ltimo se requiere de una estrategia especficamente naval. En otras palabras, definir la existencia de una Fuerza Naval conjunta de la UNASUR, que en un principio podra estar conformada por las Marinas ms poderosas de la Alianza: Argentina, Brasil y Chile. El desarrollo de esta estrategia es imprescindible para la seguridad y defensa de los llamados espacios martimos complejos. En efecto, si atendemos al desarrollo de las Fuerzas navales submarinas de China (T093/T094), India (T Kilo, T Scorpene), Japn (Soryu class), Rusia (Borey class) y Estados Unidos (Virginia class), podemos apreciar la importancia que le asignan esos Estados al control de los espacios martimos. A modo de ejemplo, se puede destacar la entrada en servicio en la Marina de los EEUU de los submarinos clase Virginia, unidades multipropsitos que potencian la estrategia nuclear con operaciones tcticas especficas. Una Fuerza Naval conjunta de los Estados del ABC requiere de un incremento sustantivo de la fuerza de submarinos, la creacin de bases submarinas en los espacios insulares del Pacfico y del Atlntico Sur, y el desarrollo de unidades de superficie que puedan operar permanentemente en los mares australes. La Fuerza de submarino de la Armada chilena con la clase Scorpene se sita en un nivel de alto desarrollo tecnolgico similar al de las Marinas arriba mencionadas, aunque sin duda requerira de ms unidades de este tipo dado el extenso espacio ocenico de nuestro litoral. El Programa Submarino nuclear brasilero, que tiene la clase Scorpene como base, es una respuesta adecuada a los desafos de seguridad y defensa del espacio regional. El caso de la Marina argentina es preocupante, dada la reduccin permanente de presupuesto que afecta a las Fuerzas Armadas y la falta de una estrategia martima congruente con los desafos de la poltica mundial del siglo XXI, y de una estrategia conjunta con Brasil y Chile.

La explosin demogrfica que afecta al planeta, la demanda creciente por recursos para la alimentacin de esa poblacin, la necesidad de agua y otros bienes sealan que muy pronto la Convencin de Jamaica (1982) y el Tratado Antrtico (1959) sern convenciones internacionales pertenecientes a la Historia del Derecho y no a una dogmtica jurdica internacional. Por consiguiente, son necesarias nuevas Convenciones Internacionales sobre los espacios martimos complejos. En este sentido el concepto de Geojurisprudencia desarrollado por la Geopoltica alemana y el Derecho Pblico alemn (Haushofer, Schmitt) nos pueden proporcionar una base conceptual rigurosa al momento de concebir estas nuevas convenciones. La cartografa elaborada por el equipo del Profesor Dr. Martin Pratt del IBRU, deja en evidencia la controversia que ya se ha desatado entre los Estados miembros de la Comunidad Internacional por el control de los espacios martimos complejos. Para finalizar, citamos las palabras del ex canciller de Brasil y actual Ministro de Defensa, Dr. Celso Amorim, que pueden servir de  base para la Geopoltica martima de la UNASUR: Mas a poltica de defesa deve estar preparada para a hiptese de que o sistema de segurana coletivo baseado em normas venha a falhar, por uma razo ou por outra como de resto tem ocorrido com indesejvel frequncia. Essa uma das razes pelas quais devemos fortificar nosso poder brando, tornando-o mais robusto. Por isso, nossa estratgia regional cooperativa deve ser acompanhada por uma estratgia global dissuasria frente a possveis agresores [Pero la poltica de defensa debe estar preparada para la hiptesis de que el sistema de seguridad colectiva basado en normas vaya a fallar por una u otra razn como de hecho ha ocurrido con indeseable frecuencia. Esta es una de las razones por las cuales debemos fortificar nuestro poder blando, volvindolo ms slido. Por eso nuestra estrategia regional cooperativa debe ser acompaada por una estrategia global disuasoria frente a posibles agresores] (Amorin, 2012:14)

http://www.dossiergeopolitico.com

Patricio Carvajal. Profesor Asociado, Universidad de Playa Ancha- Chile, Departamento Disciplinario de Historia, Ctedras de Historia Moderna y Contempornea, Centro de Estudios de la Cuenca del Pacfico / CECPAC UPLA

Fuentes

Amorim, C (2012). A Poltica de Defesa de um Pas Pacfico, en: Revista da Escola de Guerra Naval, Junho de 2012. vol. 18. N 1, pp. 7-15

Carvajal, P (2011). La geopolitica dell Unione Europea per lAtlantico meridionale, en: EURASIA, Rivista di Studi geopolitici

Carvajal, P; Monteverde, A (2012). La Geopoltica martima de los Almirantes Buzeta, Ghisolfo y Martnez. Universidad de Playa Ancha, Centro de Estudios de la Cuenca del Pacfico / CECPAC

Le Dantec, F (200 . Cooperacin o conflicto? Relacin Argentinochilena. Santiago de Chile

www.dur.ac.uk / IBRU / International Boundaries Research Unit

www.geopolitique.net/ Institut Franais de Gopolitique



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