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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

Hctor Llaitul desde la prisin
"Un Pueblo oprimido tiene derecho a la Rebelin"

Juan Jorge Faudes
Punto Final

Entrevista exclusiva Punto Final / Rebelin.org


Por qu razn la CAM ha sido tan enftica al condenar el atentado incendiario de Vilcn con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay?  

Por una cuestin poltica y tica, sin embargo, he ledo el comunicado al que usted hace referencia y ste no se refiere a la situacin particular de la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, ms bien da cuenta de una situacin general.

En esos trminos, y respecto de una cantidad de hechos, que han involucrado la muerte de personas, as como quemas de galpones y viviendas de campesinos chilenos y escuelas, que han ocurrido en zonas de conflicto, las hemos rechazado categricamente, principalmente, por una cuestin poltica, al respecto, la posicin de la CAM ha sido muy clara. Efectivamente, podran tratarse de hechos comunes, y esperamos que as sea, lo claro es que la mayora han sido adjudicadas, intencionadamente, a la CAM, desde el incendio de Carahue a principios del 2012.

En el caso de Vilcun, existen otras caractersticas, por tratarse de una familia de descendientes de colonos en conflicto con las comunidades del sector, algunos de ellos son grandes latifundistas y otros slo parceleros, por esta razn lo lgico era esperar alguna declaracin al respecto que aclarara lo hechos.

Cuando las acciones no son adjudicadas y explicadas, o al contario tampoco son rechazadas y slo reina el silencio, queda un manto de dudas y confusin, y para eso estamos los dirigentes, para dar cara, para argumentar, lo que no significa declararse culpable. Si nadie las adjudica podemos suponer que son autoatentados, que fue un delito comn, que hay infiltrados, etc. etc.

Le doy un ejemplo, cuando ocurrieron los hechos en Choque se hablaba de un emboscada a un Fiscal lo que confundi a las comunidades del sector y por temor guardaron silencio, pero cuando fui detenido lo primero que hice fue asumir dicha accin y explicarla como lo que realmente era, un enfrentamiento, algunos familiares de los presos y parte de la comunidad se indign conmigo, pero luego lo entendieron pues era lo que haba que hacer y el tiempo nos dio la razn. No estamos para engaar a nuestro pueblo.

Como CAM creemos en la autodefensa y nos ha costado aos legitimarla como una forma de accin poltica, hay hechos que echan por la borda todo el camino recorrido y afectan a nuestro pueblo en su conjunto.

La CAM ha sido la primera organizacin mapuche que ha reivindicado el uso de la violencia, la ha argumentado y justificado con sendos argumentos polticos, prcticamente irrefutables, desde la perspectiva de un Pueblo ocupado y oprimido, violencia reconocida inclusive en el mbito internacional como el derecho a la rebelin y que ha obtenido la simpata de amplios sectores.

Sumado a lo anterior, el actual Estado Capitalista globalizado o neoliberal, es un Estado militarizado por naturaleza, lo que nos da el derecho a rebelarnos y a defendernos.

Los argumentos existen, los objetivos para nosotros como organizacin estn claros y son de conocimiento pblico, entonces, si hay otras expresiones del movimiento mapuche que piense que atacar campesinos o parceleros, a supuestos testigos protegidos, quemar escuelas etc. son una accin poltica, que lo diga y argumente sus razones, les emplazamos a que lo expresen pblicamente y como creen que esto contribuye al proceso de reconstruccin mapuche y a un proyecto de Liberacin Nacional.

Ahora bien, debemos dejar en claro que a este gobierno y a los empresarios, no les interesa la defensa de estos sectores involucrados en el conflicto. Ellos, los representantes del poder se involucran cuando las expresiones de resistencia afectan realmente sus intereses y solo utilizan el discurso en defensa de parceleros y agricultores, para crear las condiciones mediticas, para incriminar y reprimir a los sectores mapuche anticapitalistas.

Respecto de las acciones de resistencia, sabemos que todas involucran riesgos, sobre todo las de mayor envergadura, riesgos que slo pueden aminorarse a travs de la planificacin y la disciplina militante, y si aun as ocurre un hecho fortuito y lamentable, la obligacin de los responsables de dicha accin es afrontar con la verdad y clarificar los hechos.

La CAM ha debido descartarse, desde un tiempo a esta parte, de algunas acciones por las razones polticas que le he mencionado y porque la experiencia nos dice que cuando ningn grupo o sector quiere pagar los costos de alguna accin errtica o sta no logra la simpata de la opinin pblica, lo ms fcil es decir que son autoatentados o simplemente callar cuando el Gobierno acusa a la CAM.

La CAM ha asumido y asumir las situaciones y acciones en las que participa, y los costos que esto implica. Lo ha hecho en forma pblica, a travs de voceros polticos y/o a travs de comunicados clandestinos de los propios ORT.

 

Usted, en su libro Weichan habla de una tica de la accin poltica, podra referirse con ms detalle a este punto?

En este punto, lo primero que podemos decir es que la existencia de una tica de la accin poltica est en correlacin directa con un proyecto de liberacin propio, por tanto, a los lineamientos polticos estratgicos que en sus distintas aristas conllevan una conducta, un quehacer, una actitud para materializar la lnea.  

En lo referido especficamente al mbito de las acciones de resistencia, stas deben tener un fuerte componente valrico que adems de instalar el derecho a la violencia de los oprimidos, se sobreentienda en la necesidad de lograr cambios para el logro de justicia y dignidad. Desde esta perspectiva, partimos del hecho de reconocernos mapuche, como un pueblo que antao forj una solida cultura cosmovisionaria basada en los espiritual en donde el respeto por la vida es la esencia, y no solo por la vida de las personas, sino de todos los dems seres de la naturaleza y de los distintas fuerzas espirituales en los diversos estadios del Mundo Mapuche. De hecho, partimos creyendo en que un ser no muere en su totalidad, sino que seguir existiendo y en articulacin con la vida en el aqu y ahora, por eso, cuando nuestros viejos an hoy- cortan un rbol, deben enseguida plantar un brote y cuidar su crecimiento, es una relacin con todo. Es el respeto por el ser humano, por la mapu y la biodiversidad, toda nuestra inspiracin. Ahora, al momento del quehacer en la lucha actuamos en concordancia.

De partida, no utilizaramos la violencia si no existiera opresin e injusticia, y cuando se hace, se trata de respetar al mximo los principios, partiendo por identificar claramente al enemigo estructural, el poder econmico y la oligarqua comprometida con el despojo del Wallmapu.

Tambin se debe considerar anlisis de la realidad en todas sus dimensiones, para que las acciones sean efectivamente un aporte y que estas enlacen con la acumulacin de fuerzas necesarias para avanzar en nuestras propuestas. Por lo mismo es que se identifican acciones que claramente no contribuyen. Como organizacin, hemos definido claramente que nuestro enemigo principal, es el capital nacional y trasnacional que hoy contina la expoliacin de nuestro territorio y nos condena al exterminio. Por tanto, la direccionalidad de nuestra lucha ha sido esa y no otra.

La tica de la accin poltica es la inspiracin de los weichafe, ya que esta se fundamenta cuando entramos en un proceso de autoafirmacin mapuche, es la identidad, es nuestra cultura, la espiritualidad. Eso nos retrotrae al tiempo de los antiguos Reche, quienes se ordenaron a los principios emanados del Ad Mapu, del itrofilmogen.

 

Siempre los rganos de Resistencia Territorial (ORT) de la CAM reivindican sus acciones?

Anteriormente, no siempre los ORT las reivindicaban, pues era la CAM la nica organizacin que realizaba acciones de dicho tipo en zonas de conflicto, por lo que muchas de ellas se explicaban por si solas, aunque siempre el discurso oficial y los medios trataban de desvirtuarlas. Sin embargo, ahora, es prcticamente una obligacin reivindicarlas, para diferenciarlas de otros hechos, pero en el ltimo tiempo se me ha sealado que estos comunicados no son difundidos por los medios de comunicacin, nos parece que con el objeto de invisivilizar la confrontacin real con el sistema capitalista planteado por la CAM.

Adjudicarse una accin de resistencia no significa aportar al trabajo del enemigo, al contrario es, en primer lugar, capitalizarla para la lucha del territorio en donde se realiza y para el proyecto del pueblo mapuche en su conjunto. En segundo lugar, con el objeto de salvaguardar la seguridad de otras grupos mapuche y finalmente, para subir la moral combativa de las comunidades y terminar con el recurso de la victimizacin del que tanto abusan algunos dirigentes mapuche.

Pero debe quedar claro, son los ORT, los nicos encargados de reivindicar sus acciones, entregando en lo posible los componentes y argumentos de sus expresiones. En muy contadas ocasiones es la direccin de la CAM o su vocera, la que se pronuncia al respecto.

 

Cuando en el comunicado en el que deslinda su responsabilidad por el incendio con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, la CAM se refiere a "acciones errticas" de grupos "ajenos a nuestra organizacin", se refieren a esos grupos, ex CAM, "desprendidos" de Ercilla, Vilcn y LleuLleu que tambin mencionan en el comunicado, o se refieren a grupos cuya real identificacin usted y la CAM desconocen?

Como vocero de la CAM debo asumir dicho comunicado, aunque pienso le falt claridad y se prest para la confusin e interpretaciones mal intencionadas, razn por la cual se realiz uno ms claro y elaborado. Aqu, quisiera precisar, una cosa es descartar responsabilidades del hecho en Vilcun y otra fue expresar una realidad objetiva que sufri la organizacin en un momento dado.

La CAM, al manifestar su descarte y sealar que a partir del ao 2011 ya no tiene presencia orgnica en algunas zonas, no deslinda responsabilidades en alguna comunidad o sector en particular. Por lo dems el Gobierno y sus servicios conocen perfectamente esta situacin y lo sabe tambin a travs de algunas pginas mapuche.

Respondiendo a su pregunta, cuando se habla de esta serie de acciones errticas, ocurridas en zonas en conflicto, claramente, dice el comunicado nos referimos a grupos "ajenos a nuestra organizacin es decir, a grupos cuya real identificacin la CAM desconoce, por una razn obvia, ya no tenemos presencia orgnica en dichas zonas.

Por un tiempo, no realizamos ningn pronunciamiento respecto de estos hechos, pero a estas alturas y considerando la gravedad de algunos y sus efectos negativos para la lucha mapuche, la CAM ha tomado una postura clara de deslinde. La decisin de afrontar y apartarse de estas acciones es categrica y ser una constante en adelante.

Por lo anterior, emplazamos a nuestros hermanos y hermanas, con quienes tenemos diferencias, a dejar de autoengaarnos con el recurso de los autoatentados, que por cierto existen, pero no son la constante, pues dicho argumento slo genera confusin.

La CAM ha definido afrontar la realidad y hacer los esfuerzos posibles por llamar a la rectificacin, emplazando si es necesario, pues en esta lucha estamos muchos comprometidos, sobre todo aquellos que con mucho esfuerzo, hasta el sacrificio se las han jugado por instalar las legtimas expresiones de resistencia y autodefensa de nuestro pueblo para avanzar hacia la liberacin nacional.

 

Cuando hablan en el mismo comunicado de la tesis de la infiltracin derechista Qu elementos de prueba pueden exhibir adems de la evidente funcionalidad del hecho a los intereses de la derecha? Pueden tener que ver con las Junta de Vigilancia Rural que promueve, organiza y asesora el gobierno regional a travs de Carabineros? Con los comandos paramilitares autollamados Trizano? Con organismos de inteligencia?

Nos referimos a estos ltimos y tambin a quienes, desde el empresariado, latifundistas y la derecha, a travs de dinero y la cooptacin, reclutan gente en grupos cercanos o incluso al interior del movimiento mapuche, en calidad de colaboradores que actan solapadamente y les podra permitir azuzar acciones sin discriminacin de objetivos y consecuencias. Esta realidad ha quedado develada en variados juicios, ya son una constante desde hace aos.

Creemos que el Gobierno y sus organismos, o el empresariado y oligarqua, estn absolutamente comprometidos con este tipo de acciones, ya sea por infiltracin u omisin, en espera que algo ocurra para crear el montaje, montajes que ya tienen una direccionalidad previa, la CAM.

Un ejemplo, en Antiquina-Caete, se trat de vincular la muerte de Zapata con una accin de un ORT en Tranaquepe-Tirua, para lo cual hasta el Ministro Chadwick viajaba al lugar en ese mismo momento, pero cuando se hizo imposible vincular ambos hechos, el Ministro no viaj y todos se olvidaron de ste cuidador asesinado, es decir, no result el montaje, no se pudo involucrar a la CAM, entonces da lo mismo.

Lo de las juntas de vigilancia rural tienen su propio curso y ha sido lo normal y comprensible en el marco de la confrontacin. Obviamente estn al servicio del poder de dominacin en la zona, expresado en los intereses de las forestales y los latifundios, en menor grado los agricultores, donde su justificacin obedece a responder a la defensa de particulares y campesinos, pero todo saben que detrs de ellos estn los empresarios y la gente de derecha, y sus objetivos son claros en defensa de los intereses del empresariado. Ellos son muy bsicos y se mantienen en sus circuitos, no tienen la capacidad de infiltrar e intervenir, ms bien son identificables.

De los grupos paramilitares de derecha, por ahora no existe tanta constancia, en cierto momento fueron activos, pero al parecer para el gobierno de turno resultan contraproducente y pueden traer consecuencias a su propio gobierno. Esto no quiere decir que no estn tratando de armarse y de organizarse en contra de nuestro pueblo, siempre estn muy presentes en las distintas esferas de la represin, pero en lo que a operaciones complejas se refiere, no existen antecedentes concretos.

 

Despus del atentado de Vilcn se han producido ataques de encapuchados a la lonco Juana Calfunao y han sido incendiadas algunas escuelas. Da la impresin que ello no corresponde a ningn patrn de acciones provenientes de organizaciones mapuches, por radicales que sean Qu opina usted?

Sobre algn ataque a la lamngen Calfunao, no tenemos antecedentes salvo lo que ella ha denunciado en conjunto con su familia, lo cual ciertamente proviene de sectores extremos que confrontan con esta comunidad.  

Respecto de algunas escuelas incendiadas, creemos que estas responden a dos tipo de patrn de accin, por un lado, entenderlo como hechos en donde han tenido responsabilidad grupos de antimapuche, ligados principalmente a parceleros y colonos que residen cercanos a algunas comunidades, que pretenden con dichos hechos enlodar la lucha mapuche y de paso hacerse notar como grupos de choque. Esta situacin es as, cuando las escuelas estn muy validadas por la comunidad y en ellas trabajan miembros destacados y respetados por estas.

Otras escuelas, pudieran ser objeto por representar el colonialismo ideolgico - cultural del winka, por lo cual, se piensa, hay que sacarlas de las comunidades, as tambin respecto de algunas iglesias evanglicas y sedes comunitarias en donde se funciona con lgica occidental. En este sentido, nosotros podemos decir, que no es que no compartamos el anlisis de fondo y sus efectos, mas bien, nos apartamos de ellas, porque pensamos que hoy debemos sobreponer el diagnostico, el anlisis para dar curso a lneas de expresin estratgica que identifican bien el problema de contradiccin con el sistema capitalista y a todo lo referido al entramado del poder. Luchando contra las estructuras de poder real, expresado hoy en la disputa territorial que tenemos con el empresariado forestal, hidroelctricos, etc. y con latifundistas, descendientes de colonos, que persisten en sostener un andamiaje de territorialidad usurpada.

 

Cree posible que ms que acciones errticas o de infiltrados derechistas, existan algunos grupos radicalizados de jvenes weichafe con menos experiencia poltica, cuyo inters sea polarizar el conflicto al incentivar la violencia por ambas partes y cerrar cualquier opcin de dilogo?

Efectivamente, puede que existan grupos radicalizados de jvenes mapuche. Esta situacin es posible porque en nuestra juventud existen muchos factores de injusticias, discriminacin, racismo y abusos que favorecen el desapego y las reacciones emocionales.

No solo se trata de que estos grupos tengan poca experiencia poltica o estn influenciados externamente, sino tambin porque en sus comunidades no han existido procesos de maduracin de elementos ideolgicos y culturales, que fortalezcan el trabajo y lucha en pos de nuestros derechos, lo que es responsabilidad de los lonko y dirigentes. Hemos observado que producto de estas insuficiencias muchas de las manifestaciones radicales terminan en negociaciones con el Estado, inclusive con la derecha econmica y poltica.

Nosotros en la CAM conocemos estas realidades, ya que provenimos de comunidades y nos hemos pasado dcadas construyendo desde ah. Por eso fuimos muy enfticos y categricos en poder construir un referente poltico propiamente mapuche, que recoja el legado de lo mejor de nuestros antepasados, tratando siempre de evitar la infiltracin y/o la intervencin de agentes externos, as como de la influencia de organizaciones y partidos de la orientacin que sea, porque las consideramos no mapuche, de tipo occidental, impropias para nuestra reconstruccin y lucha.

Hoy evidenciamos mucho intervencionismo en las comunidades y no solo del Estado o de las mismas forestales y sus planes de buena vecindad, que contrata hasta antroplogos y otros profesionales, tambin de otros sectores polticos, activistas que tienen sus propios intereses, muchas veces ocultos, difusos. Es ms, muchas de las comunidades movilizadas y autoproclamadas autnomas, estn cruzadas por esta realidad. Sinceramente, creemos que son varios los sectores que deberan asumir su cuota de responsabilidad en lo que est ocurriendo.

Nosotros creemos que esto slo se puede contrarrestar, con un verdadero proceso de autoafirmacin, en lo ideolgico poltico pero, principalmente, en lo cultural y valrico, para evitar as que el enemigo y otros intereses nos desve del proceso de lucha propio. Esto implica seguir aumentando la capacidad ideolgica, estudiando, debatiendo, organizndose. Nosotros decimos, escuela ideolgica, trawun, llellipun, newen, kimun, feyentun.

 

El ministro Secretario General de la Presidencia, Cristin Larroulet, asegur en una entrevista a Canal 13 que estamos en presencia de un grupo terrorista organizado, con mtodos terroristas, con nexos internacionales que provienen con capacitacin, con entrenamientos y con contactos con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) Qu opinin le merecen esos dichos? Tienen algn asidero? Qu puede decir de la CAM y las FARC?

Sobre los dichos de este ministro no procede realizar ningn tipo de comentario, porque no se ajustan a la realidad y solo son parte de esta fuerte campaa de demonizacin del movimiento mapuche.

Por ahora, lo que debiera importar es que no hay pruebas, son solo deducciones malintencionadas y mucho estigma.

Lo que s existe en la CAM, son hermanas y hermanos consecuentes, sacrificados, annimos y desinteresados, lejanos a la farndula mapuche y que se esmeran da a da por su pueblo, es un orgullo que el Gobierno piense que la CAM es un enemigo poderoso, pese a que somos slo una expresin del pueblo mapuche, bajo constantes golpes y encerronas, no slo de parte de nuestro enemigo poltico estratgico sino tambin de grupos anti CAM cercanos y al interior del movimiento mapuche.

 

El gobierno, adems de aplicar la Ley Antiterrorista a los autores del atentado de Vilcn, nombr a Francisco Ljubetic como fiscal especial, form un equipo jurdico tambin especial, mandat a la ANI a coordinar informacin con Inteligencia de las FF.AA., aument la dotacin policial y cre una zona de control diurna y nocturna Qu opinin le merece todo ello?

La ley antiterrorista, amenaza de estado de excepcin, fiscales especiales, equipos policiales de elite, ANI, inteligencia, militarizacin de las zonas en conflicto, dan cuenta de un tipo de abordaje del tema mapuche de carcter absolutamente represivo, que no se condice con el discurso de perseguir solo a grupos especficos. Lo que verdaderamente ocurre y lo que se observa es un verdadero estado de sitio en la denominada Araucana. Definitivamente, estamos en presencia de un verdadero Estado dictatorial, una dictadura militar, as con todas sus letras, basta pasar por fuera de las comunidades para darse cuenta de la cantidad impresionante de puestos de vigilancia, control, campamentos y agentes encubiertos. En otros trminos cascos militares, armamento de grueso calibre, tanquetas, sumado a un clima de beligerancia que el Estado chileno no puede negar. Y si a esto sumamos la serie de hechos en la que se acta con arbitrariedad frente a las comunidades, restringiendo los derechos ms bsicos de la poblacin mapuche, no hay duda de que estamos frente a un estado de opresin absoluto.

Al hacer un diagnostico de la realidad que se vive en muchas comunidades concluimos que la situacin es de violencia generalizada. No tan solo son los frecuentes allanamientos, tambin los cercos comunicacionales, incursiones nocturnas, operaciones encubierta o de inteligencia, etc. Lo que trae como efecto, indesmentiblemente terrorismo de Estado en Wallmapu, manifestndose concretamente en que muchas familias no pueden desarrollar normalmente sus actividades, ni siquiera pueden dormir tranquilos en sus hogares y los jvenes optan por no dormir en las casas, lo que incluye una serie de traumas y secuelas en nios menores que asimilan el miedo y la confrontacin.

Esta es la realidad concreta en las diversas zonas mapuche, sobre todo aquellas que se encuentran movilizadas por sus derechos. Sin embargo, el Gobierno, que no pueden desconocer esta situacin, se encuentra obsesivamente empaado en mostrar otra realidad, ocultando y distorsionando los hechos. Por ahora sus esfuerzos estn en demonizar al movimiento mapuche, captar apoyo para la represin indiscriminada y dotarse de los instrumentos jurdicos y polticos, mucho de ellos fascistas, para afrontar al pueblo mapuche.

 

Considerando la diversidad de posturas al interior del pueblo mapuche, cul cree usted que son las partes reales en pugna hoy y los intereses que estn defendiendo en el llamado conflicto mapuche? Cree que puede haber una salida en que los intereses de todas las partes en pugna sean satisfechos total o parcialmente? Cul es a su juicio una salida realista y poltica a la situacin que hoy se vive en el Wallmapu?

Efectivamente existe una diversidad de posturas al interior del pueblo mapuche, lo cual es normal y legtimo que as suceda, eso si lo que nosotros definimos y agrupamos como activas reciben la denominacin de Movimiento Mapuche autnomo, Nosotros somos una expresin ms dentro de este abanico de posiciones. Ahora bien, hay que diferenciar entre las expresiones que si tienen un constructo ideolgico y poltico como para levantar una propuesta y/o un proyecto de lucha y las diversas otras expresiones autodenominadas autnomas que an no estn bien definidas, tambin es evidente que en el ltimo tiempo estas expresiones han aparecido con mayor fuerza y ms radicalizadas, pero que deben entrar tambin al debate, a la construccin ideolgica.

Nosotros creemos que a estas alturas sera bueno sacar una radiografa lo ms asertiva posible del movimiento mapuche en la que vaya quedando ms claro cules son los verdaderos planteamientos y lneas de accin de cada agrupacin, esto en aras para una mejor comprensin y definiciones creando as las condiciones de un debate interno al interior de nuestro pueblo que favorezca el proceso de lucha.

Por ahora, nosotros identificamos algunos referentes que se han posicionado en el mbito del quehacer poltico Mapuche, ms claramente los que tienen su postura frente al Estado y la forma en cmo se relacionan con el poder, situacin que los hace elaborar ciertas propuestas y mbitos de accin, se debe reconocer que solo algunas expresiones han sido abiertas y pblicas en sus propuestas.

Respecto a una salida realista y poltica para la actual situacin;

A mi juicio en el corto plazo no veo una salida realista y poltica a la situacin que se vive hoy en el Wallmapu. Aqu hay un problema estructural con fuertes intereses econmicos territoriales. Es una confrontacin entre nuestro Pueblo Nacin y un Estado Capitalista. Entonces al observar las ltimas iniciativas de parte de este gobierno, estamos nuevamente en presencia de lneas absolutamente desacertadas, que de seguro no son por desconocimiento, sino que orientadas e intencionadas en volver a engaar a nuestro pueblo y a su vez a la ciudadana que tambin clama por justicia para los mapuche.

No solo se persiste en las soluciones cortoplacistas en el marco de la integracin forzada, sino que se reinstalan con este gobierno de derecha medidas que buscan claramente generar el aniquilamiento de nuestra identidad y cultura mapuche, en correlato con polticas que favorecen procesos de inversin capitalista en zonas mapuche. As entendemos la porfa de reinstalar la represin indiscriminada y masiva a nuestro pueblo, y la serie de engaos ya enunciados ampliamente.

Por tanto, como no existe la voluntad de parte del Estado de resolver los temas de fondo que para nosotros son de territorialidad y autonoma para la nacin mapuche, a nuestra expresin y organizacin no nos queda ms que seguir en la senda de la resistencia y en el quehacer poltico ideolgico para lograr la acumulacin de fuerzas necesarias y as instalar las bases para la liberacin, siempre sustentado a nuestros derechos histricos y polticos que son finalmente territoriales. Estamos y vamos por la reconstruccin Nacional Mapuche y por la Liberacin definitiva de las estructuras de dominacin, razn por la cual prevemos un largo proceso de lucha, la que por cierto debe ser eminentemente poltica y estratgica, cuidando lo que ms se puede aspectos centrales de nuestra propuesta autonomista, anticapitalista y revolucionaria, siendo tambin una tarea cuidar los contenidos de las propuestas, esfuerzo que debe ser en conjunto con las dems fuerzas que estn por la reconstruccin nacional.

Sinceramente, creemos que cuando nuestro pueblo haya recuperado suficiente territorio y tengamos la fuerza necesaria para su defensa, se darn las condiciones para una mayor tratativa con el Estado y este ser en el terreno poltico.

 

De qu manera la huelga de hambre en que usted y sus compaeros estn empeados aporta a la solucin del conflicto?

La verdad es que las huelgas de hambre en las que nos hemos involucrado como CAM no buscan precisamente la solucin del conflicto, estas mas bien obedecen a denunciar situaciones extremadamente graves en cuanto a la violacin de nuestros derechos como presos polticos y que se refieren a la injusto y mal que hemos sido procesados, a las irregularidades y a las persecucin de que hemos sido objeto permanentemente por parte del estado representado hoy por el gobierno de turno.

En los hechos, es en los procesos en contra de los militantes de la CAM es donde ms se refleja la saa en que se persigue a los mapuche. Actualmente somos la expresin ms concreta de persecucin a la causa mapuche. Persecucin que es poltica y que en ocasiones escapa a los lmites conocidos en materia de respeto a los DDHH.

Solo para graficar un poco, podemos enunciar que fuimos procesados y condenados con la utilizacin de la Ley Antiterrorista, fuimos objeto de doble procesamiento, violacin del principio NON BIS IN IDEM. Seguimos bajo la amenaza de nuevos procesamientos, con la obsesiva intencin de vincularnos a ciertos hechos, lo que nos arroja la probabilidad de montajes y/o operaciones de inteligencia para el efecto. En este preciso momento soy objeto de un traslado ilegal, forzado a otro recinto penal para aislarme de las comunidades y sectores que solidarizan con nuestra situacin carcelaria. Existe la idea del castigo, por ser sostenedor de las ideas y planteamientos de nuestra organizacin y cada vez que el conflicto se agudiza determinan medidas que a nuestro juicio son claramente una forma de persecucin poltica. El aislamiento, la separacin, la restriccin de visitas, el monitoreo constante, los castigo, son expresiones de persecucin poltica impuesta por el Estado. En definitiva, es la suma de las irregularidades y vulneracin de mis derechos, lo que ha obligado a permanecer constantemente en largos periodos de huelga de hambre, es mi forma de seguir luchando desde las crceles del estado chileno. Ahora bien, tambin se debe entender que las huelgas de hambre se inscriben en lo que al proceso se refiere, ya que siempre se estn vinculadas con las luchas de las comunidades y por los derechos polticos y territoriales de nuestro pueblo.

 

Por qu la CAM es una y perseguida poltica y judicialmente?

Bueno, es por nuestros planteamientos polticos e ideolgicos, lo que, como ya hemos dicho, estn claramente plasmados en el proyecto poltico y estratgico, el cual fue elaborado hace ya 14 aos y en el no solo se da contenido del proceso, sus argumentos, las definiciones, sino que explica lo que se iba a desarrollar. Ahora bien, remitirse a ese documento y su anlisis dan una explicacin de la postura de la CAM, de sus lneas de accin, y es ms, da cuenta de los principios que inspira a su militancia.

Hay aqu ideas fuerza, matrices que como variables estratgicas son aplicables para la expresin de lucha poltica e ideolgica de la cual lo que ms se desprende es la definicin anticapitalista del quehacer y la organizacin para luchar por los derechos histricos de nuestro pueblo.

Pero es bueno aclarar, que de todas las expresiones de la CAM, las cuales tambin son transversales al movimiento mapuche, pareciera que el sello CAM son las acciones de resistencia, es cierto que est en el imaginario de la gente comn que la CAM solo hace resistencia de esta forma, lo cual no es as. De hecho, ha sido el Estado con su discurso oficial y los medios de prensa al servicio del poder quienes han instalado esta ida y percepcin. Ms aun cuando tambin se ha instalado la criminalizacin con este sentido, presentndonos como delincuentes y terroristas.

Pero nosotros, hemos sido enfticos y hoy volvemos a reafirmar que a nuestra organizacin, a su expresin poltica ideolgica se le persigue por su prctica poltica y su consecuencia con los lineamientos autonomistas y revolucionarios, y esto se refleja ms fielmente en la lucha por el territorio y la autonoma en concreto, en la cotidianeidad y en la coherencia. Es en definitiva, por la propuesta y puesta en prctica del CONTROL TERRITORIAL que somos perseguidos, intentos de desarticulacin, campaas sucias y/o montajes.

Es por el control territorial que somos definidos de enemigos internos del estado capitalista, es por la disputa territorial al capital nacional y transnacional, es porque efectivamente hemos estado presente y contribuyendo, sosteniendo recuperaciones de territorio a los empresarios forestales que cuando pasan a manos mapuche se vuelve prctica el Control Territorial para reconstruir nuestro mundo, autoafirmacin, identidad, dignidad, valores y cultura propia, las bases para la reconstruccin Nacional Mapuche y para asentar las verdaderas bases para una propuesta de liberacin nacional.

 

Opiniones sobre los distintos encuentros, mesas de dialogo y cumbres indgenas. Existe representacin del movimiento mapuche en lucha?

De estas instancias hemos sabido demasiado en el contexto de la confrontacin entre nuestro pueblo nacin mapuche y el estado chileno, y la verdad es que son mucho de artificiales y circo para la opinin pblica en general, ya que cada vez que el conflicto se agudiza existe un clamor por el dialogo y la bsqueda de soluciones, son muchos sectores que as lo demandan, sobre todo desde el exterior que pareciera que en el ltimo tiempo han tomado fuerte consecuencia y un rol protagnico con lo que sucede en este pas. Bajo estas premisas, obviamente el gobierno busca crear la imagen de apertura y de estar dispuesto a dialogar, pero si se observa bien los hechos, muchas veces estas instancias son puro show meditico y bajo circunstancias que mueven a risa y perplejidad porque no hay capacidad resolutiva, ni voluntad poltica y finalmente todo queda en nada.

Adems, como se puede dialogar si el Estado y sus representaciones estn prcticamente con la pistola en la mesa y desafiante e imponiendo reglas, en un contexto de gendarmes y /o carceleros, imponiendo condiciones a los interlocutores validos, cuando a su vez tienen militarizado el Wallmapu, sitiadas comunidades y con la marcha de nuevas campaas represivas. Es por esta razn que creemos que no se puede conversar ni menos llegar a algn tipo de acuerdos. No estn dadas las condiciones, aun no.

Lamentamos que en el presente escenario aun persistan los oportunistas de siempre y uno que otro aparecido, quienes sin tener los fueros y la insercin en los verdaderos procesos de lucha pretendan validarse como interlocutores del movimiento mapuche, hacindole el juego al gobierno de turno y al empresariado comprometido con el conflicto.

Desde nuestra parte, hacemos el llamado a los distintos sectores comprometidos con la lucha territorial y poltica de la nacin mapuche a continuar con el proceso, de forma consecuente y unitaria, la concatenacin de esfuerzos en materia de nuestros histricos derechos permitir acumular fuerzas para el logro definitivo de la autonoma y territorio para nuestro pueblo nacin.


 

PUNTO FINAL, EDICIN N 775, ENERO-MARZO, 2013

www.puntofinal.cl




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