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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2013

Jos Mart: democracia sincera

Luis Toledo Sande
Rebelin


La herencia de Jos Mart, caracterizada por su valor planetario, encarna honor y responsabilidad especiales para Cuba, beneficiaria directa de su sacrificio y su luz. Con la gua de su legado alcanz el pas la liberacin nacional y desbroz el camino para un afn justiciero del que sera infamante desertar.

La inquebrantable tica de Mart valida el arranque de sus Versos sencillos : Yo soy un hombre sincero. Su obra escrita y en actos, que tuvo centro en la poltica, fue expresin de honradez. Lo confirm con el esmero tctico y estratgico que puso en el Partido Revolucionario Cubano, definido por Juan Marinello como creacin ejemplar de Jos Mart.

Esa organizacin, que se proclam constituida el 10 de abril de 1892, naci de la obra de doce aos callada e incesante, segn el propio Mart. Fue, por tanto, para decirlo apretadamente, fruto de una experiencia que aun como lecciones o retos las heroicidades y vicisitudes de la Guerra de los Diez Aos; la historia de los pueblos de nuestra Amrica, lacerada por la herencia colonial y el caudillismo; la opresin impuesta a Cuba por Espaa, y la voracidad de los Estados Unidos, potencia entonces naciente y presta a desplazar a la metrpoli europea en la dominacin de Cuba. Mart quiso frenar el expansionismo estadounidense, y buscar el equilibrio del mundo, con la independencia de las Antillas y de nuestra Amrica en general.

La repblica deseada por Mart para Cuba deba tener como ley primera [] el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. De lo contrario, no merecera ni una lgrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Lo proclam el 26 de noviembre de 1891, en el discurso Con todos, y para el bien de todos , umbral de los documentos rectores del Partido que se gestaba. En el Manifiesto de Montecristi plasm la aspiracin de que la guerra no fuese la tentativa caprichosa de una independencia ms temible que til.

Fundar un pueblo nuevo

Mart someti su creciente y bien ganada autoridad personal a una institucionalidad que impidiese el fomento del caudillismo, nocivo aunque lo animaran las mejores intenciones. De producirse, las deformaciones caudillescas haran que el Partido y su brjula dependieran de individualidades, tanto ms influyentes cuanto mayores fueran su autoridad y sus mritos.

Escritas por l, quien propici que fueran aprobadas en el seno de una emigracin patritica mayoritariamente obrera, las Bases de la organizacin explicitan un propsito bsico: fundar [] un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud.

Deseaba el bien de todos, pero conoca las fuerzas que se autoexcluan de ese fin. En el artculo titulado Los pobres de la tierra , alusin a aquellos con quienes en Versos sencillos haba dicho que quera echar su suerte y la echaba , habl de la patria, ingrata acaso, que abandonan al sacrificio de los humildes los que maana querrn, astutos, sentarse sobre ellos.

En los preparativos de la contienda resultaba prematuro o ni tiempo habra para ello anticiparse a teorizar sobre modos de gobierno para la paz. Pero reclama atencin un apunte que diversos estudiosos Cintio Vitier y Jorge Ibarra los primeros han destacado por las iluminaciones que aporta coherentes con el pensamiento general del autor, pero no ha recibido toda la atencin que merece. Tomado del volumen Fragmentos de las Obras completas martianas, y copiado, por apremio de espacio, sin los puntos y aparte que all tiene, expresa:

Ha de tenderse a una forma de gobierno en que estn representadas todas las diversidades de opinin del pas en la misma relacin en que estn sus votos. Un consejo de gobierno, que elija, cada ao, su presidente de su seno. El Congreso: electo cada cuatro aos. Que el pueblo elija los gobernadores; el Consejo de Gobierno corresponder al nmero de votos. De siete, por ejemplo, los siete que relativamente obtengan ms votos. Que cada opinin est representada en el gobierno. Que la minora estar siempre en minora: como debe estar, puesto que es la minora! Para [que] no se vea obligada a ser la oposicin, como es ahora, ni influir en el gobierno como enemiga obligada, y por residencia, sino de cerca, con su opinin diaria, y por derecho reconocido. Garanta para todos. Poder para todos. Sobre los puestos puramente polticos. Inamovibles los empleos.

En particular, lo planteado sobre puestos polticos buscaba que estos no deviniesen privilegios en el vaivn del favoritismo.

Con el pueblo

El 24 de enero de 1880, en el discurso que puede tomarse como inicio pblico de la labor de doce aos que dio origen al Partido, Mart afirm: El pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones; y en Nuestra Amrica , a inicios de 1891, seal que en esta parte del mundo se haba incumplido un deber cardinal: el de hacer con los oprimidos [] causa comn, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hbitos de mando de los opresores.

Su claridad sobre la relacin entre tales intereses y hbitos de poder ilumina el alcance de aquel apunte, poco estudiado, que rompe los lmites de la democracia semifeudal o burguesa que l conoci. La super tambin el modo como concibi y estructur el Partido, con elecciones anuales y la posibilidad de que los dirigentes empezando por el Delegado, cargo para el cual fue electo l fueran depuestos por los electores, ante quienes deban rendir peridicamente cuenta. Buscaba crear las races para un funcionamiento social que en el mundo sigue siendo un desidertum incumplido, o burlado.

En campaa se dio a organizar una Repblica en Armas que respetara los requerimientos de la lucha armada y, a la vez, asegurase la representacin de la patria, para que esta no deviniese una mera secretara del ejrcito llamado a liberarla. La clara perspectiva se aprecia en textos como el resumen de su Diario de campaa sobre la entrevista con los heroicos generales Mximo Gmez y Antonio Maceo en La Mejorana.

En su empeo organizativo y de pensamiento procuraba que, sin demoras son derrotas, se celebrase la que llam Asamblea de Delegados de todo el pueblo cubano visible, para elegir el gobierno adecuado a las condiciones nacientes y expansivas de la revolucin. En plena guerra la Asamblea deba hacerse con representaciones de las masas cubanas alzadas, para que no fuera una reunin de enviados de los jefes.

Sin moldes ni frenos

Se trataba de abonar la democracia necesaria en la paz, y tambin para ello urga poner contencin a los planes de los Estados Unidos. De diversas formas, hasta el final de su vida, Mart denunci los manejos de la potencia en ascenso: regida por los monopolios, haba levantado en su territorio una tirana industrial, y fomentara a su alrededor gobiernos dciles a sus intereses y, por tanto, opuestos a todo proyecto sinceramente democrtico.

Se necesitaban prcticas democrticas nuevas, preparar creativamente al pueblo para que fuera capaz de librarse de quienes quisieran sentarse sobre l en una repblica a la que nadie puede llevar moldes o frenos. Pero Mart muri antes de celebrarse la Asamblea que l plane, y sus previsiones sobre los peligros en acecho se confirmaron. Tal realidad frustr el proyecto democrtico, de veras popular , amasado por l.

El valor de ese proyecto, como histricamente ha ocurrido con los grandes ideales liberadores en un mundo donde ha prevalecido la opresin, lo confirma lo que su frustracin acarre para nuestra Amrica y aun para el mundo todo. Pero la actitud honrada est en no resignarse ante los designios impuestos por las fuerzas hegemnicas o dominantes, y enfrentar los obstculos sin amedrentarse por las desventajas y la oscuridad en que la justicia pueda verse arrinconada en el planeta. El honor de los honrados vencidos ser preferible a la ignominia de los vendidos exitosos.

Si Mart someta su autoridad a una institucionalizacin que deba representar los intereses ms abarcadores y dignos de la patria, no era para debilitar la causa por la cual dio la vida, sino para fortalecerla, y no ilusamente. Cuatro das antes de caer en combate escribi en su Diario : Escribo, poco y mal, porque estoy pensando con zozobra y amargura. Hasta qu punto ser til a mi pas mi desistimiento? Y debo desistir, en cuanto llegase la hora propia, para tener libertad de aconsejar, y poder moral para resistir el peligro que de aos atrs preveo.

En ese texto desistir significa acogerse a las decisiones de una Asamblea democrtica que, entre sus prerrogativas, tendra decidir el futuro del Partido y trazar la Constitucin para la Repblica que deba asegurarle el camino a la soada para la paz. Pero la Asamblea se hizo sin el fundador: ya no sera la misma que l plane, ni lo seran las decisiones adoptadas en ella.

Muerto Mart, se violaron principios democrticos que l haba procurado sembrar con el Partido Revolucionario Cubano. Sus Estatutos secretos redactados por l mismo fijaron: Caso de muerte o desaparicin del Delegado, el Tesorero lo pondr inmediatamente en conocimiento de los Cuerpos de Consejo, para proceder sin demora a nueva eleccin.

Lo que perdura

Mart no expres sugerencia alguna habra infringido aquella norma cardinal sobre quin podra sustituirlo en un proceso que deba ser democrtico desde la base. La designacin de Toms Estrada Palma para ocupar el cargo de Delegado despus de la tragedia de Dos Ros, no fue fruto de la voluntad del hroe. Pero, si fuera cierto y ello requerira un escrutinio inviable en los lmites de este artculo, cuyo autor ha rozado el tema en otras pginas que Mart confiaba en aquel expresidente de la Repblica constituida en Guimaro, la ignominia de la deslealtad recaera sobre el triste personaje, no sobre la memoria del fundador.

Su legado vive inclume y luminoso, por la coherencia de su pensamiento y sus actos, no afincada en espejismos, sino en un penetrante conocimiento de la realidad y en una proverbial capacidad creativa para encararla. El Partido Revolucionario Cubano, escudo tico, no sera de los que el 3 de abril de 1892, en vsperas de la proclamacin de aquel, Mart sostuvo: Los partidos suelen nacer, en momentos propicios, ya de una mesa de medias voluntades, aprovechada por un astuto aventurero, ya de un cnclave de intereses ms arrastrados y regaones que espontneos y unnimes, ya de un pecho encendido que inflama en pasin voltil a un gento apagadizo, ya de la terca ambicin de un hombre hecho a la lisonja y complicidad por donde se asegura el mando.

En el corazn de Mart, y en el de sus ms fieles seguidores, empezando por los humildes pioneros en llamarlo Apstol, y sin excluir a nadie que honradamente lo apoyara, el Partido que l cre abrazaba aspiraciones limpias: Naci uno, de todas partes a la vez. Y errara, de afuera o de adentro, quien lo creyese extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano.

En ese texto no deslind si lo que el grupo quera era hipotticamente bueno o malo: lo decisivo estribaba en que lo bueno, para merecer el triunfo, deba quererlo el pueblo. De ah la necesidad de una prdica persuasiva, honrada y lcida, basada en el ejemplo. El da antes de su muerte escribi la carta inconclusa considerada con razn su testamento poltico, y que tambin lo es en lo tocante a las ideas aqu abordadas.

A Manuel Mercado, fraterno confidente, le dijo en esa carta: entiendo que no se puede guiar a un pueblo contra el alma que lo mueve, o sin ella, y s cmo se encienden los corazones, y cmo se aprovecha para el revuelo incesante y la acometida el estado fogoso y satisfecho de los corazones. Pero en cuanto a formas, caben muchas ideas, y las cosas de hombres, hombres son quienes las hacen.

Seguro de que Mercado lo conoca, aadi: En m, solo defender lo que tengo yo por garanta o servicio de la Revolucin. Convencido de que actuaba con la eticidad que dio consistencia a su prctica y a sus ideas en todos los t errenos, tambin le confi: S desaparecer. Pero no desaparecera mi pensamiento, ni me agriara mi oscuridad.Y en cuanto tengamos forma, obraremos, cmplame esto a m, o a otros. Queda en pie el ejemplo de quien defendi la utilidad de la virtud, no la virtud de la utilidad, y obr rectamente, sin resignacin cobarde o pragmtica ante las adversidades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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