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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2013

La democracia peligra

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Ante los ms recientes acontecimientos de corrupcin, como son las cuentas del PP y de sus dirigentes en Suiza, o los sobres con dinero negro que cobraban, o que siguen cobrando, vaya usted a saber, ante toda esta basura que se amontona da tras da, algunos dicen, en aras de la regeneracin poltica, supongo, que la democracia est en peligro, a lo que yo pregunto: cmo va a estar en peligro algo que no existe? La creencia de que el actual rgimen poltico es una democracia se sustenta en el inters de unos y en la ignorancia, en la ingenuidad o en la ausencia de reflexin de otros.

La democracia por la que han luchados tantos y tantas, la democracia reivindicada por el pueblo se ha quedado en un espejismo. Slo vivi una verdadera democracia este pas en algunas fases de la II Repblica, sobre todo, despus del triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, pero poco dur la alegra en la casa del pobre. Era la democracia de la izquierda real, de las clases populares. Los sectores ms reaccionarios renegaban de ese modelo y anhelaban que en cualquier momento la furia cuartelera le diera un mazazo, como as ocurri a los pocos meses de nacer uno de los perodos ms florecientes y progresistas que han tenido lugar en este pas.

El rgimen poltico actual ya nace tarado por la herencia del otro rgimen, el de la Dictadura. A pesar de todo, la izquierda formal lo dio por vlido, y el pueblo llano se sumergi en la euforia propia de una sociedad silenciada y castigada durante tantos aos, y celebr la fiesta de la Democracia, no sin perder de vista a esa amenaza golpista que se convirti en una permanente espada de Damocles, eso que tan bien representaba el humorista Peridis en sus vietas.

En principio, a finales de los setenta, los polticos no se reconocan como clase o casta, sobre todo aquellos de los partidos de izquierdas. La corrupcin, el clientelismo y el trfico de influencias no era uno de los grandes problemas de aquel entonces, al menos la ciudadana no detectaba todas esas lacras. Incluso algn Presidente de Gobierno dimiti, no sabemos si por decencia o por la presin de otros poderes de mayor calado. Pero, la cosa ha ido degenerando hasta llegar a esto que tenemos en donde existe una relacin inequvoca entre democracia y corrupcin. Todos esos que se sientan en escaos, u otro tipo de poltronas, han ido cogiendo confianza y su perfil, su funcin y su honestidad se han ido degradando hasta llegar al extremo que hoy nos ocupa. Ya no les importa asumir que son una clase, una clase privilegiada, que llevan 30 aos en poltica, es ms, presumen de ello, y se jactan con un vano orgullo de que son nuestros representantes. Vaya representantes Si aquellos que nos representan son unos corruptos quiere decir que toda la sociedad es corrupta? Yo me niego a que me represente gentuza como esa, no me siento representado por ellos, ni les elijo como tales representantes, es decir, me niego a votar en una situacin como esta en la que nos encontramos.

El cinismo, el engao y el desmentido de la evidencia se han convertido en tnica general. El revuelo de las denuncias, por muy escandalosas que sean, tiene una vigencia corta, la que determinen los medios de comunicacin. Luego el asunto pasa a los jueces que tardan 10 o 20 aos en resolverlo, exculpando a los culpables, o indultndoles despus a travs de endogmicos procedimientos.

La degradacin ha concluido en un esperpento que, aparentemente, es rechazado por una gran mayora, sobre todo, cada vez que aparece la punta de alguno de los icebergs de todos esos que flotan sobre un mar de mierda. Lo que sera conveniente es que nos acordramos de estas cosas cuando nos llaman a las urnas a las que an se acude al sonido de las flautas de esos magos de Hameln.

Lo que vulgarmente se conoce ahora como democracia ha quedado reducido a una segmentacin de un sector privilegiado y una masa votante, a modo de compartimentos estancos, con una puerta de comunicacin que se abre slo cuando llaman a las urnas. Luego la puerta se cierra y los elegidos disponen de un largo perodo para hacer y deshacer a sus anchas sin tener que dar explicaciones a nadie. Quin es el populacho para pedir explicaciones!, pensarn. Lo que no encuentra respuesta, al menos por ahora, es el por qu no se escarmienta, por qu una y otra vez el pueblo llano acepta las condiciones de este sucio juego, o por qu se deja engaar una y otra vez. No escarmientan, no seor. Es esto lo que perderemos?, es esto lo que muchos temen que desaparezca? Pienso que esto de que est en peligro la democracia son expresiones vacas y poco meditadas.

Alguien que asuma que esto nos lleva a un callejn sin salida se preguntar: qu se puede hacer para cambiar el estado actual? La situacin es compleja, y el margen de maniobra escaso. Rememorando antiguas sentencias: esto si que est atado y bien atado. Algunos movimientos sociales han denunciado esta forma de hacer poltica y han reivindicado una Democracia participativa, pero todo ha quedado en una simple manifestacin o proclama de buenas intenciones. La mayora an cree que hay que votar en este contexto, aunque no esgrimen argumento de por qu hay que hacerlo. Votar a esta panda de mangantes? Tal vez los que as se manifiestan teman un resurgimiento de movimientos totalitarios, pero, aunque en estas lneas no hay espacio para argumentar, hay que sealar que las condiciones actuales no son proclives a la aparicin de ese tipo de cobertura poltica que fue necesaria en tiempos pasados en los que la produccin era la principal fuente de enriquecimiento.

Profundizando en el anlisis de la situacin que se vive en esto que llamamos pases desarrollados, y particularmente en este pas nuestro, hay que decir que lo que est pasando responde al agotamiento de un ciclo histrico que estuvo marcado por la actividad productiva y la reinversin del capital acumulado. Ahora ya no es as, ahora estamos inmersos en el mercado del dinero y en la corrupcin. El modelo ha enfermado y no se encuentra tratamiento adecuado para su regeneracin. Tampoco se vislumbra, desde la razn, una posible alternativa real que le sustituya. Es posible dibujar otro sistema, pero slo en el terreno de las ideas. Un sistema que cambie radicalmente la trayectoria actual, es decir, estatalizar la economa y encontrar buenos, honrados y verdaderamente representativos gestores que la administren. Sin embargo, como digo, esto slo es posible en las mentes de los componentes de algunos sectores sociales. Nos encontramos a aos luz de que esto pueda convertirse en realidad, en el supuesto de que este fuera algn da el deseo mayoritario.

Existe una estrecha relacin entre el estado de salud del sistema y la poltica. Lo mismo que con tantas otras tantas dimensiones: organizacin social, ideologa, cultura, educacin, etc. A un sistema socioeconmico en descomposicin le corresponde una prctica poltica corrupta como la que estamos padeciendo ahora. La desorientacin y el descontrol es tal en estos momentos que quedan desatendidas prcticas en manos del poder real que a lo largo de la historia han servido para mantener una especie de estado de equilibrio entre dominantes y dominados. Desde Scrates y Platn ya exista una preocupacin por la estabilidad social y establecan pautas sobre el control de la natalidad, por ejemplo.

Si no somos capaces de combatir contra los que ahora nos dominan, utilicemos el nico arma que ahora tenemos, no les demos cobertura poltica, y dejmosles que sean ellos los que nos propongan otro modelo. Visto lo que hay: qu otra cosa podemos hacer?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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