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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2013

Combates de este tiempo: Presentacin del libro de Julio Anguita en Cceres

Juan Andrade Blanco
Rebelin


Este libro contiene un proyecto poltico que Julio Anguita y una parte importante de la izquierda alternativa de este pas han tratado de definir durante los treinta ltimos aos, y que como todo proyecto tiene por mbito de materializacin el futuro. Por eso no se le poda haber dado mejor ttulo que el de Combates de este tiempo, pues el libro ofrece precisamente una conexin entre todos esos intentos del pasado y los retos de la izquierda en estos momentos de crisis civilizatoria. En definitiva, el libro responde a la idea de que sin memoria no hay prctica poltica emancipadora posible y que las experiencias del pasado, incluso aquellas que salieron derrotadas, generan un capital de aprendizaje que no se puede dilapidar y que nos impulsa hacia adelante.

El libro es una recopilacin de escritos de Julio Anguita desde los aos de la transicin hasta la actualidad. Se trata de intervenciones pblicas, mtines de partido y artculos en prensa que tienen la fuerza propia de los discursos de coyuntura, de las herramientas de combate. Escritos que destacan por su potencial evocador y por su capacidad propositiva: fogonazos de memoria que contienen anlisis y propuestas de este tiempo. En l se reflejan los grandes momentos de la historia reciente de Espaa y, sobre todo, las principales encrucijadas que atraves entonces la izquierda alternativa, y con las que hoy se vuelve a tropezar como si de un eterno retorno se tratase.

 

En primer lugar, en el libro hay escritos de la Transicin en los que se respira la vitalidad poltica del momento, pero tambin las cautelas y las crticas hacia un proceso en el que la falta de una ruptura democrtica con la dictadura y la participacin ingenua de la izquierda en los consensos haba facilitado la reacomodacin de las lites sociales en el poder y la preservacin en gran medida del estatus quo econmico. En segundo lugar hay varios escritos de sus aos al frente de la alcalda de Crdoba donde se defiende que la poltica municipal no es pura gestin desideologizada, sino una toma de partido constante: que cuando uno gestiona un presupuesto cabe optar por la iluminacin de un acomodado barrio residencial o la mejora de las infraestructuras y servicios de los barrios obreros. Tambin que el propsito de una poltica municipal de izquierda es demostrar a pequea escala la viabilidad de los amplios proyectos de transformacin social que se postulan a escalas mayores y que el mbito municipal es particularmente apropiado para construir cauces orgnicos donde la voz de los ciudadanos pueda escucharse: que gobernar desde la izquierda no es gobernar para los de abajo, sino gobernar desde abajo.

En el libro hay un volumen considerable de escritos de la poca de Julio Anguita como coordinador general de Izquierda Unida. En l abundan las intervenciones referidas a los tres retos ms importantes a los que tuvo que hacer frente la organizacin: tres cuestiones que generaron profundas divisiones internas, que a mi juicio se cerraron en falso y que, como se cerraron en falso, siguen lastrado a IU.

La primera encrucijada de IU tuvo que ver con la cada de la URSS y los debates en torno a la disolucin o no del Partido Comunista de Espaa. Julio Anguita intervino en ellos como Secretario General del PCE no desde una postura empecinada y nostlgica de defensa numantina de las virtudes de un modelo decrpito, sino desde la idea de que era necesaria una crtica y autocrtica de aquella experiencia histrica, pero una crtica y autocrtica desde los parmetros de la propia cultura comunista y nunca en los trminos que le reclamaban sus adversarios. En este sentido, Julio Anguita fue de los que apost en esos tiempos realmente difciles por la existencia del Partido Comunista y por la idea de que las crticas a los errores y, ms all de los errores, a los crmenes del Socialismo Real no empaaban la trayectoria de lucha de tantos comunistas por el socialismo y democracia y que ese fracaso no restaba sentido al comunismo como proyecto de futuro, como modelo ms racional de organizar la produccin y la convivencia.

La segunda encrucijada tuvo que ver precisamente con el proceso de conformacin de la Unin Europea que hoy est en crisis. Se produjo entonces un debate en el que el sector encabezado por Julio Anguita se opuso abiertamente al Tratado de Maastrich denunciando que se estaba construyendo una Europa donde los intereses de los mercados se impondran a las necesidades de los ciudadanos y donde la lgica de los Estados primara sobre los intereses del conjunto de la unin. Se denunciaba que con el paso de transferencias del Estado - Nacin a la Unin Europea se daba a los poderes financieros la oportunidad de confiscar la soberana de las pocas instituciones susceptibles de control democrtico existentes a nivel nacional, sin construirse otras europeas donde pudiera ejercerse ese control. Se denunciaba que la denominada independencia del Banco Central Europeo le convertira en una correa de transmisin de los grandes grupos financieros; que el parlamento de Estrasburgo apenas tendra competencias frente al poder oligrquico de la Comisin Europea; que crear una monedad nica sin un Estado detrs era un disparate; y que el dogma de la reduccin del dficit pblico conducira al desmantelamiento del Estado de Bienestar. A nadie se le escapa que de aquellos polvos vienen estos lodos y que el curso de los acontecimientos ha venido a dar la razn a quienes entonces se opusieron al Tratado Maastrich y a toda la literatura meditica que lo soportaba, frente a aquellas otras corrientes de IU y de Iniciativa per Catalua que, por pnico escnico, por miedo a ser tachados de antieuropesta o por esa necesidad acomplejada de formar parte del sentido comn rompieron la cohesin del colectivo y respaldaron el Tratado.

La tercera encrucijada tuvo que ver con las relaciones de Izquierda Unida frente al PSOE. Durante la etapa de Julio Anguita IU desat una oposicin valiente y sin complejos frente a las privatizaciones del sector pblico, las contrarreformas fiscales, las reduccin de las pensiones y las reformas laborales regresivas aprobadas por el PSOE en el gobierno y frente a la corrupcin generalizada del partido en el poder, denunciando casos tan sonados como el de Juan Guerra, las escuchas del CESID, Filesa, los Fondos Reservados y particularmente el terrorismo de Estado de los GAL. A cambio IU fue objeto de una operacin planificada de acoso y derribo por parte del aparato poltico, judicial y sobre todo meditico del PSOE, que construy la famosa Teora de La Pinza, segn la cual criticar al PSOE supona alinearse directamente con el Partido Popular. El mayor problema fue que esta campaa exterior penetr en Izquierda Unida desatando un agrio debate sobre su razn de ser y de relacionarse con otras fuerzas polticas que la rompi por dentro y que todava no se ha resuelto.

Finalmente los escritos ms abundantes en esta recopilacin se corresponden a la trayectoria de Julio Anguita tras dejar la coordinacin de IU. Se trata de una etapa muy activa en su vida poltica y que apenas ha transcendido a los medios de comunicacin, quiz porque en ella Julio no ha funcionado como el habitual divo de la poltica que vive de las glorias pasadas, como el antiguo dirigente que se resiste a soltar las riendas de su organizacin o como el ex lder que trata desesperadamente de permanecer en el mundillo meditico a base de declaraciones histrinicas. Por el contrario ha sido sta una etapa en la que Julio Anguita ha tratado de impulsar desde abajo movimientos cvicos donde aglutinar amplios sectores crticos. De estas experiencias cabe destacar el impulso a Unidad Cvica por la Repblica, un movimiento desde el que Julio Anguita contribuy a horadar el entonces denssimo blindaje poltico y meditico de la Monarqua, pero tambin a plantear que un proyecto autnticamente republicano va mucho ms all de la forma de Estado. En este sentido el libro termina con puntos suspensivos, pues a pocos se les escapa que las presentaciones que de l est haciendo Julio Anguita estos meses estn realmente dirigidas a promover un Frente Cvico contra el despojo de que est siendo objeto el pas y el Golpe de Estado fctico de la oligarquas.

Pero por encima de todo eso lo ms interesante del libro es que refleja elocuentemente lo que han sido y son las ideas-fuerza del pensamiento y la prctica de Julio Anguita, los puntos cardinales en los cuales se ha encuadrado su proyecto poltico, las constantes que pueden abstraerse en estos ms de 30 aos de compromiso. O dicho de otro modo: las ideas que durante un tiempo vertebraron el proyecto de la izquierda alternativa de este pas, pues los dirigentes no son sino los portavoces de los anhelos de la militancia ms activa y consciente. Y estas ideas, centrales a mi juicio para la reconstruccin de la izquierda, son:

1) La insistencia en la utopa como sea de identidad fundamental de la izquierda. Pero la utopa no entendida como ensoacin evasiva, ni como proclama retrica desvinculada de la prctica, ni como quimera alienante. La utopa concebida, en la lnea de Ernest Bloch, como lo que todava no es pero puede ser, como el espacio de redencin de un presente con el que nos sentimos disconforme. La utopa es el punto en el horizonte hacia el cual nos dirigimos y es por eso el principio regulativo de la prctica cotidiana. Utopa es hacia donde vamos, pero tambin lo que vamos anticipando con nuestras acciones en el presente.

2) La afirmacin constante del programa como el elemento central de cualquier proyecto poltico y el recelo consecuente de la poltica como eslogan, como consigna, como mistificacin. Es decir, la afirmacin de que la identidad de una organizacin poltica no radica en la rotundidad de sus siglas, ni en las alusiones a su pasado glorioso, ni en sus proclamas ideolgicas; sino en su en su capacidad de elaborar colectiva y racionalmente una alternativa y de sostenerla socialmente mediata la movilizacin. Que la unidad de accin en torno a un programa es la mejor forma de gestionar la diversidad poltico-ideolgica de una organizacin plural y de preservarla como un valor, y que el programa debe ser el punto de referencia para definir las relaciones con el resto de las organizaciones polticas. Lo que se planteaba es que las alianzas puntuales o de largo recorrido con otras fuerzas polticas deba hacerse en funcin de acuerdos programticos concretos y no atendiendo a la similitud entre las siglas, a pasados compartidos o a los cantos de sirena de eslganes sin contenido como la famosa Unidad de la Izquierda, La Casa Comn o el Juntos podemos.

3) La afirmacin de la necesaria autonoma de cualquier proyecto que se pretenda alternativo. Es decir, la concepcin de Izquierda Unida como un movimiento poltico y social que aspira a construir con otros movimientos sociales un proyecto alternativo y no como un partido poltico al uso que solo es capaz de definirse en positivo o en negativo frente a los partidos ahora mayoritarios y que aspira a ser el apndice, el aadido, el soporte o el simple e ingenuo elemento de contencin de cualquiera de ellos, del PSOE o del PP.

4) La idea de que la izquierda es cambio y la derecha permanencia y que por tanto debe estar en constante renovacin; pero que la renovacin no es ni una claudicacin de principios ni un frvolo agiornamiento esttico o generacional, sino un intento porque las ideas de la izquierda se instalen en nuevos marcos organizativos y polticos para su mayor difusin y hegemona social. Y en consecuencia, su apuesta por la refundacin de IU como un proceso que debe hacerse no desde los acuerdos cupulares entre los dirigentes de los clanes habituales, sino desde abajo, desde la capilaridad de las organizaciones de base, en torno a propuestas de accin con otros colectivos y siempre al calor de la movilizacin social.

5) La consideracin de la identidad comunista como una identidad inclusiva y no sectaria, como una identidad que, como dice expresamente Julio Anguita, fundamenta ideolgicamente su compromiso y le estimula e impulsa hacia el encuentro con otras identidades en la perspectiva de construir sntesis polticas y programticas.

6) La concepcin de la comunicacin poltica como una forma de pedagoga popular, pero no de populismo; es decir, la afirmacin de que a los dirigentes de la izquierda se los tiene que entender, y se los tiene que entender sin que eso implique vulgarizar el discurso. Y aqu es donde se ha puesto de manifiesto en el caso de Julio Anguita una habilidad inusual en los dirigentes polticos: la de su capacidad didctica de traducir anlisis complejos a un leguaje comprensible y al mismo tiempo riguroso o sus estrategias de acercarse a la gente utilizando el leguaje ms comprensible de los derechos humanos y no una jerga corporativa hiperideologizada.

7) No tener pnico escnico, ni sufrir tampoco la tentacin de caer en el esteticismo de la marginalidad. Cumplir ese viejo aserto revolucionario que dice que el arte de la vanguardia consiste en aspirar siempre a ser mayora, pero no tener miedo a quedarse en minora. Tener la valenta de salirse de los grandes consensos cuando nuestro programa lo requiera, como sucedi con Maastrich y con la Monarqua. Es decir, tener la valenta, como el mismo dice, de no salir en la foto, de no ceder a la tentacin de disfrutar con los halagos del adversario, de evitar a toda costa que el enemigo te pase la mano por el lomo.

8) Que la poltica transformadora debe ser una pasin razonada. Que frente al esteticismo y al nihilismo de la posmodernidad hay que imponer la fuerza de la razn y que frente a la frialdad y al clculo de los polticos profesionales hay que poner el pulso de la pasin, por lo menos hasta donde el corazn lo permita.

Por ultimo, visto con perspectiva, en IU ha habido y sigue habiendo tres almas, que son, como dira Max Weber, tres tipos ideales. Estas tres almas no se corresponden exactamente con corrientes definidas orgnicamente o con figuras concretas, sino que se trata de tres pulsiones que coexisten y se solapan en el seno de la organizacin, de tres almas que han transmigrando de unas corrientes a otras, de unos dirigentes a otros o que han convivido de manera esquizoide. La primera es un alma tradicional, conservadora, ortodoxa, identitaria, retrica, aferrada a los grandes smbolos, nostlgica de las viejas glorias: una izquierda que anda agarrada siempre al palo de la bandera para que no se la lleve el viento de la historia. La otra es un alma pragmtica, contenida, posibilista, calculadora, institucionalizada, que apela constantemente al realismo y la renovacin, pero que es incapaz de concebir la prctica poltica ms all, en el mejor de los casos, de la socialdemocracia clsica. Un alma tacticista, tan ingenua como resabiada, que piensa que negociando con el poder puede cambiar al poder, cuando lo habitual es que en esos casos el poder le cambie a uno. Pero frente a esas dos almas hay un alma alternativa, anticapitalista, radical pero no retrica, profundamente democrtica, en constante renovacin, heterodoxa, abierta a las nuevas experiencias de lucha y en conexin con la mejor memoria de las luchas pasadas. Creo sinceramente que ste alma habita en el libro que nos presenta Julio Anguita y que su lectura puede contribuir a que se encarne en las luchas cotidianas de la gente.


Nota: la presentacin tuvo lugar en el hotel gora de Cceres el 20 de octubre de 2012. En la mesa estuvieron Vctor Casco, Ricardo Gmez, Juan Andrade y Julio Anguita.


 

Juan Andrade es miembro del Frente Cvico y profesor en la Universidad de Extremadura.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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