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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

La metamorfosis del trabajo

Luis Moliner Prada
Pblico


Artculo 35.1

Todos los espaoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre eleccin de profesin u oficio, a la promocin a travs del trabajo y a una remuneracin suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningn caso pueda hacerse discriminacin por razn de sexo.

(CONSTITUCIN ESPAOLA Aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978)

El sistema econmico, social, poltico y cultural sobre el que se basan la experiencia del trabajo y las relaciones laborales de la era moderna capitalista e industrial arranca con fuerza en el s. XVIII, se consolida y expande a lo largo del XIX, llega a su apogeo en el segundo tercio del XX y entra en un periodo de profundas transformaciones en la transicin entre milenios.

Buena parte de lo que sabemos actualmente sobre trabajo y relaciones laborales fruto de una importante tarea interdisciplinar es un conocimiento retrospectivo, que va incrementando su valor arqueolgico en la misma medida en que disminuye su potencial explicativo del presente y predictivo del futuro que se nos viene encima. A veces tenemos la impresin de estar avanzando a gran velocidad hacia un porvenir inexplorado, con un vehculo todoterreno, equipado con un magnfico retrovisor (que nos ofrece una ntida imagen panormica del camino recorrido), pero con un parabrisas embarrado, a travs del cual vislumbramos slo una imagen borrosa del horizonte hacia el que nos dirigimos, echando mano de la brjula y aferrados a un rumbo que hemos definido mediante un sistema de coordenadas obsoleto.

Conocemos acerca del pasado probablemente ms que ninguna generacin anterior, pero afrontamos cuestiones, desafos, amenazas, oportunidades y dilemas concernientes al futuro desde una incertidumbre sin precedentes sobre lo que podemos saber y esperar de ese porvenir.

En pocos campos de la existencia humana, el vrtigo y el desasosiego asociados al no saber hacia dnde se progresa (y a la consiguiente desorientacin histrica) se hacen tan visibles y palpables como en el del trabajo.

Mientras tanto, los compaeros de viaje neoliberales proclaman a los cuatro vientos que la respuesta terico-prctica a los interrogantes que nos inquietan el nimo nos la brinda la razn instrumental de una

sociedad centrada en el mercado, de una economa orientada al crecimiento permanente y de una organizacin del trabajo y de las relaciones laborales basada en la desregulacin, la flexibilizacin y la reingeniera de procesos. Algunas de estas soluciones suenan a recetas tpicas del protocapitalismo del siglo XVIII, aplicadas a problemas generados en la transicin hacia el XXI.

Por su parte, los neosocialistas nos acompaan en esa progresin hacia el futuro dispuestos a compartir con nosotros lo que conservan del utillaje intelectual y poltico que han elaborado en los dos siglos precedentes, as como de los proyectos de desarrollo del Estado del Bienestar neocapitalista, a cuya materializacin tanto esfuerzo han aportado en el siglo recin concluido.

En suma, a primera vista parece que, ante preguntas que plantea el futuro, se tiende a echar mano a respuestas del pasado, lo que significa afrontar la era de los biochips con esquemas intelectuales e ideolgicos construidos en la de las chimeneas.

La actual metamorfosis del trabajo conlleva discontinuidad con el presente, de prolongacin de tendencias pasadas y de puesta en prctica de planes actuales: la introduccin a gran escala de las tecnologas de la informacin y de la comunicacin, la globalizacin de la economa y las nuevas formas de organizacin flexible del trabajo. Todo ello nos aportar elementos y criterios bsicos para la comprensin de la llamada crisis de la civilizacin del trabajo y para la prospeccin de los desarrollos futuribles de la institucin del trabajo asalariado y de la estructura del empleo, en un milenio que arranca con cambios profundos en el espacio, el tiempo, la organizacin, la naturaleza, las formas y las funciones de la actividad laboral.

Para terminar un recordatorio del paradigma hegemnico que nos rodea que sistematizamos siguiendo a Joseph Ramoneda en Despus de la Pasin Poltica (Ed Taurus)

El breviario de nuestro tiempo puede enunciarse as:

Todo lo que implica crecimiento de la produccin y acumulacin de riqueza es bueno de por s.

Los gobiernos deben evitar al mximo interferir en las decisiones econmicas. Su papel es acompaar las estrategias de alta tecnocracia representada por los directores de los bancos emisores.

El inters es prueba de la capacidad de accin racional del ciudadano, un factor positivo en tanto que evita las impertinencias polticas.

La mejor decisin es aquella que otorga mayor libertad a los mercados, todo lo dems se dar por aadidura.

Donde hay mercado la libertad se acabar imponiendo.

El Estado es ineficiente por tanto hay que debilitarlo en el mayor grado posible

No hay alternativa al modelo neocapitalista regido por el FMI.

No hay salvacin fuera del sistema de produccin y trabajo.

MORALEJA: la llamada sociedad liberal no concibe otro modo de existencia que el que est ligado al trabajo, con lo cual la idea de libertad se constrie enormemente. Slo hay libertad para operar en el mercado. El entramado econmico demuestra los lmites de la libertad en la sociedad permisiva.

Fuente: http://blogs.publico.es/econonuestra/2013/01/31/la-metamorfosis-del-trabajo/



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