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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

Jos Mart: Un Mahatma Gandhi con fusil

Luz Marina Lpez Espinosa
Rebelin


A qu hablar de mi mismo, ahora que hablo de sufrimientos, si otros han sufrido ms que yo? Cuando otros lloran sangre, qu derecho tengo yo para llorar lgrimas?


Ya a los diez y siete aos, casi un nio, tena un pensamiento humanista, libertario, nacionalista y universalista tan firme y coherente, que el imperio espaol agonizante, hizo gala de un podero que ya no amedrentaba a las dems potencias, ensandose con el atrevido adolescente que lo retaba desde su colonia antillana. Entonces lo conden a seis aos de presidio.

Y el epgrafe, escrito apenas a los diez y ocho aos, muestra ya el acero que revesta el alma del Apstol de la libertad cubana. Pero tambin el algodn de la que definitivamente estaba hecha. Porque es del mismo que en medio de las vicisitudes de la vida conspirativa, cantaba:

Cultivo una rosa blanca,

En julio como en enero,

Para el amigo sincero

que me da su mano franca.


Y para el cruel que me arranca

El corazn con que vivo,

Cardo ni oruga cultivo:

Cultivo la rosa blanca.


Maravilla el impulso vital que fluye del corazn y mente de este hombre: ensayista, poeta, dramaturgo, periodista, novelista, cuentista y hasta diplomtico, ttulos que lo aprestigiaron en toda Amrica y por los cuales ya sera consentido de la historia. Pero no, eso era accesorio, en medio de tan intensa actividad intelectual y cultural funga sin descanso como el gran idelogo, organizador y lder de la lucha por la independencia de su patria. Tal vez saba que el tiempo era breve, muy breve, y que a los cuarenta y dos aos rendira su jornada en uno de los primeros encuentros en la a la postre triunfante guerra libertaria.

El 10 de enero de 1891 Jos Mart public en la Revista Ilustrada de Nueva York, su famoso ensayo Nuestra Amrica, compendio magistral de un pensamiento poltico nacional y universal que abreva en el Bolvar del Congreso Anfictinico de Panam, inspira la nueva gesta independentista del Che, Fidel, Ral y tantsimos otros, y preavisa la causa latinoamericana y antillana que ms de cien aos despus emprendera tambin luminosamente Hugo Chvez. Todo ello est ah, en Nuestra Amrica.

Y es indispensable hablar de ello, porque no estamos tratando de una historia pasada, de un hombre que muri y cuyo sepulcro con merecimiento honramos, sino de una vida y obra que pervive y remonta la centuria con renovada vigencia. Y lo hace con una pertinencia que sorprende como juego cruel de la historia, que quiso que las urgencias y oprobios de esa poca slo cambiaran de nombre en el siglo que alboreaba.

Es que la celebracin de los ciento sesenta aos de nacimiento del poeta, pensador y revolucionario este 28 de Enero de 2013, coincide precisamente con la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos CELAC en Santiago de Chile, obra impulsada por dirigentes de hoy, pero que como dijo un analista francs, es creacin de Jos Mart.

Porque la naciente CELAC como una nueva OEA pero sin los Estados Unidos o sea esta s una legtima organizacin de estados americanos, siembra sus races en Nuestra Amrica. El Apstol vislumbr y proclam tres puntos esenciales para el destino de estos pueblos: que la independencia de Cuba, no se lograra sin la unidad, y que sta deba extrapolarse a todas las naciones del continente liberadas del coloniaje espaol. Y la ms importante, que el problema no era salir del imperio espaol, sino no caer en las garras desde entonces ya muy bien dispuestas, del norteamericano. Era la Historia disertando para el futuro a travs de uno de sus hijos.

Y no era gratuita la prevencin de Mart con la naciente potencia. Fuera de su conviccin fruto del estudio y la observacin, haba sufrido en causa propia su despotismo. Cuando con otros patriotas cubanos, Mximo Gmez, Antonio Maceo, Maya Rodrguez y Enrique Collazo, haba estructurado en Nueva York donde resida exiliado el proyecto insurreccional Plan Fernandina y se disponan a zarpar a la isla, los Estados Unidos recelosos del imperio espaol es cierto pero mucho ms de los que luchan contra los imperios, les decomis las naves y los pertrechos aprontados. An as, los patriotas partieron y desembarcaron a la isla por Playitas de Cajobabo, donde a los pocos das el 19 de mayo de 1895, el hroe de la revista para nios La Edad de Oro fue abatido por el ejrcito espaol en Dos Ros localidad de Pala Soriano.

Los mejores hijos de Amrica Latina y del Caribe en su dimensin poltica con sentido de patria, han de ser reconocidos como herederos del pensamiento martiano. Y aunque lenta, dolorosa y llena de reveses, la causa de esos hijos, los Allende, Juan Jos Torres, Jacobo rbens, Ral Sendic, Augusto Csar Sandino, Pancho Villa, Vctor Jara, Camilo Torres y cientos ms, empieza a rendir frutos de unidad y solidaridad en la Patria Grande. Porque los Evos, Chvez, Correas, Mujicas, Castros y Ortegas han tomado el testigo que da fe de que el relevo se ha cumplido fielmente. Y son entonces el ALBA, UNASUR, MERCOSUR, y ahora la CELAC.

Muri en olor de plvora y santidad un hombre que lo que demandaba de la vida y el mundo que le correspondi vivir, no era otra cosa que la paz con dignidad, respeto y solidaridad. Para as, dedicarse tal vez a lo que ms amaba: escribir para los nios.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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