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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

La decadencia del sindicalismo estadounidense oculta nuevas formas de activismo obrero

Michael Paarleberg
The Guardian

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


El proceso para convertir la poblacin activa norteamericana en mano de obra desechable contina a buen ritmo, segn el informe publicado esta semana por la Oficina de Estadsticas Laborales (BLS, por sus siglas en ingls) de Estados Unidos. La afiliacin sindical se encuentra en su punto ms bajo de casi un siglo, apenas el 11,3 por ciento del total de trabajadores, el mismo nivel que tena en 1916. Para situar este dato en una perspectiva histrica adecuada, los miembros de un sindicato son hoy da tan escasos como en la poca en que serlo poda significar caer muerto a balazos en un campo minero asesinado por la guardia nacional de Colorado 1.

 

Esto no quiere decir que exista un clamor popular para que vuelvan los das felices en que ardan las fbricas textiles o los mataderos eran fuente de tuberculosis, ni que los trabajadores se manifiesten para que los patrones les retiren sus pensi ones y las pausas para ir al bao. Las encuestas muestran que la gente deseara tener ms peso, y no menos, a la hora de tomar las decisiones sobre sus condiciones laborales, y que muchos trabajadores no afiliados a ningn sindicato se afiliaran si surgiera la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, la mayor parte no suele tener esa oportunidad, bien por intimidacin abierta o bien por la evolucin actual de grandes parcelas de la economa hacia empleos temporales, con dedicacin parcial, mal pagados y sin derecho a prestaciones.

La decadencia de la actividad sindical no es nada nuevo; en Estados Unidos comenz a mitad de la dcada de los cincuenta y se aceler a partir de los setenta. Lo que resulta novedoso este ao son las causas: mientras que, desde hace t iempo, la prdida de afiliacin sindical se relaciona con la desindustrializacin, ahora se concentra en los trabajadores de la administracin pblica, el ltimo bastin del sindicalismo organizado. Hace dcadas, cuando comenzaron los cierres de fbricas, muchos sindicatos se pasaron al sector pblico, en torno a lo que se consideraban trabajos estables: profesores, bomberos, policas, y trabajadores de la sanidad y los cuidados infantiles.

Luego lleg la recesin y una nueva oleada de gobernadores republicanos que aprovecharon la situacin para castigar a sus oponentes polticos. Uno de los mayores deterioros sindicales se produjo en Wisconsin, donde el gobernador Scott Walker despoj a la mayor parte de los funcionarios de su derecho a la negociacin (excluyendo curiosamente a los sindicatos que le haban apoyado).

Pero si el mercado laboral est adaptndose a la realidad de un pas sin presencia sindical, el activismo obrero est haciendo lo propio. El ltimo ao, dos de las acciones sindicales ms notorias en Estados Unidos (un da de huelgas "relmpago" en los restaurantes de comida rpida de Nueva York y en los almacenes Walmart de toda la nacin) fueron coordinadas por grupos que no forman parte de los sindicatos tradicionales, las Comunidades para el Cambio de Nueva York y OUR Walmart, aunque ambos recibieron apoyo sindical. Y ninguna de las dos huelgas tuvo como objetivo un reconocimiento formal como sindicatos.

En aquellos sectores donde los sindicatos no haban conseguido organizarse a causa de su naturaleza contingente o informal, se han creado redes de nuevos centros de trabajadores (entre las que se encuentran los Restaurant Opportunities Centers, Retail Action Project, National Day Laborer Organizing Network y National Domestic Workers Alliance). Y sus triunfos (al desvelar infracciones contra la salud y la seguridad en el trabajo, conseguir el pago de aumentos y salarios atrasados y liberarse de algunas prcticas cercanas a la esclavitud domstica) se han conseguido principalmente fuera del mbito del ente que gobierna los sindicatos, el National Labor Relations Board (consejo nacional de relaciones laborales).

Una semana antes de que el BLS publicara su aleccionador informe, Chicago aprob una nueva ley que impone sanciones muy estrictas a las empresas que no paguen a los trabajadores sus salarios debidos. Se trata de una prctica ilegal que suele tomarse a la ligera, y es tremendamente habitual en muchos sectores; se utiliza para forzar a los empleados a trabajar fuera de horario, evitando el pago de horas extras o simplemente para no tener que pagar al personal por el trabajo realizado.

Yo trabajo como voluntario en una asesora legal para trabajadores de ingresos reducidos llamada DC Employment Justice Center. La mayor parte de los casos que he visto en el ltimo decenio estaba relacionada con alguna forma de sustraccin salarial perpetrada contra trabajadores de la construccin, limpiadores, personal domstico y de cocina de restaurantes, la mayora procedentes de Amrica Central.

En una ocasin, el carpintero con quien me entrevistaba haba sido contratado para instalar paneles de escayola en una obra, tarea por la cual se le pagara una cantidad global a trmino. Pero cuando finaliz el trabajo, el constructor no se present para pagarle.

"Bueno, -me dijo- mis amigos ya me advirtieron de que no trabajara para ese tipo porque nunca paga".

"Quieres decir que se le conoce por pagar sueldos bajos?" le pregunt.

"No, -contest riendo- quiero decir que no paga a sus empleados en absoluto. Nunca".

La ley de Chicago se aprob con el apoyo de los sindicatos, pero a la vanguardia de la lucha estaba otro grupo no-tradicional de trabajadores llamado Arise Chicago (En pi, Chicago), formado por una red multiconfesional de lderes religiosos. En los ltimos aos se han conseguido otras victorias, la mayor parte de las veces mediante juicios y la aprobacin de legislacin de mbito estatal y municipal: pago de las bajas por enfermedad, horas extras e indemnizaciones por discapacidad, adems de obligar a las ciudades a presupuestar fondos apropiados para que se cumplan los convenios salariales y la reglamentacin de salud y seguridad en el trabajo.

Estas victorias son importantes y se traducen en empleos ms seguros y ms comida en la mesa para los trabajadores. Pero es importante no perder de vista lo que se ha perdido: una institucin de participacin colectiva y una manera de reglamentar que los trabajadores se sienten con los empresarios en igualdad de condiciones y decidan las bases de lo que tendrn que hacer durante ocho o ms horas al da. La desaparicin de dicha institucin y la ruptura del equilibrio de poder entre ambas partes crean las condiciones apropiadas (desde discriminacin y accidentes laborales hasta robo descarado) contra las que combaten estos nuevos movimientos de trabajadores.

El abogado laboralista Tom Geoghegan observ en una ocasin que los muy desacreditados abogados de tribunales prosperan cuando se quiebra el imperio de la ley y cuando el Estado les traspasa sus responsabilidades reguladoras en aras de la austeridad. Si despides a los inspectores de la carne tendrs en su lugar a soplones y abogados.

Hoy en da, los trabajadores siguen buscando un trato justo. Pero ahora tienen que reclamarlo en los tribunales y en los ayuntamientos, cuando antes podan luchar por ello en la mesa de negociaciones.

1- En referencia a la masacre de Ludlow, en la que agentes de la Guardia Nacional de Colorado y de la compaa minera atacaron un campamento de 1200 mineros que estaban en huelga. Muriero n entre 19 y 25 personas, incluyendo a 2 mujeres y 11 nios asfixiados y abrasados en una sola tienda.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/jan/25/unions-decline-worker-activism



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