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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Entrevista al escritor comunista tunecino Gilbert Naccache. I parte.
"Hacia la democracia?"

Alexandre Bisquerra y Lilia Weslaty
nawaat.org

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos y Caty R.


Esta entrevista consta de ocho captulos y corresponde a la transcripcin de una nica entrevista a Gilbert Naccache que se realiz en septiembre de 2012. Acudimos a l para recoger su visin de la Revolucin de 2011 y de la actualidad tunecina a la luz de los anlisis desplegados en su obra Vers la dmocratie? De lidologie du dveloppement lidologie des droits de lHomme. Buena lectura.

Gilbert Naccache es un joven revolucionario tunecino de 73 aos del que probablemente no oyeron hablar durante la Revolucin de 2011. Su nombre no se cit entre los de los blogueros y las webs activistas que rpidamente se encontraron bajo los focos. Pero Gilbert Naccache ya haba participado en todas las luchas. Militante comunista incluso antes de la independencia, miembro dirigente (a mediados de los 60) del movimiento de izquierda radical tunecina Perspectives, encarcelado en varias ocasiones en la poca de Bourguiba, siempre fue uno de los promotores de esta Revolucin que finalmente surgi llevndose los restos del Estado unipartidista que Gilbert Naccache denunci siempre.

Al Estado unipartidista, la estructura poltica a la que debe sus aos de prisin, Gilbert Naccache ha intentado comprenderlo sumergindose tanto en las fuentes de su experiencia militante como en el pensamiento poltico marxista. En su obra Vers la dmocratie? De lidologie du dveloppement lidologie des droits de lHomme, es donde encontramos ese anlisis. Publicado despus de la Revolucin tunecina de enero de 2011, el libro restituye un trabajo de anlisis y reflexin iniciado en la corriente de los aos 80 y acabado en 1994. En esa poca se derrumbaron por todo el mundo, al menos en apariencia, los regmenes unipartidistas: en la Europa del Este con el final de la URSS, en el oeste de frica todos los regmenes se orientaron oficialmente hacia el pluripartidismo y en el Magreb, donde surgen las revueltas de 1984 en Tnez y despus en Argelia en 1988, y desembocan unas en un golpe de Estado y otras en la guerra civil. Ms de 20 aos despus del giro de finales de los aos 80, la simultaneidad de las revueltas polticas de aquella poca, en Europa del Este y en el Magreb, todava no se ha analizado.

Sin embargo ese trabajo nos ayudara a comprender, desde la antigua URSS al Magreb, las dinmicas del hundimiento de los Estados unipartidistas como caracterstica a menudo formal de los cambios aportados por la cada de esos regmenes. La oleada de comparaciones, a veces precipitadas y a veces justificadas, entre las revoluciones rabes de 2011 y la democratizacin de la Europa del Este en 1989, ha permitido reabrir esta reflexin, pero una reflexin que a veces pasa por encima del punto esencial: Tambin los pases del Magreb vivieron movimientos de protesta muy fuertes a finales de los aos 80. Sin embargo esos movimientos no desembocaron en cambios revolucionarios y Gilbert Naccache conclua su reflexin en 1994, en el momento en que Argelia se hunda en el decenio negro y el poder de Ben Al apretaba la tenaza en Tnez.

En 2012 podemos retomar el hilo de la reflexin de Gilbert Naccache. Podemos recuperar dos de las notas que dedic al final de su obra a las situaciones de Argelia y Tnez, dos ejemplos que segn el autor ilustran mis opiniones. Naccache aborda una de las grandes cuestiones afrontadas desde el principio de la Revolucin tunecina: Cmo gestionar la sociedad y el Estado despus del final del unipartidismo? Un reto que se basa en primer lugar en una refundacin total del campo poltico: Intent descifrar los signos que, despus de 50 aos en el poder, mostraban la integracin del RDC en el Estado y constataban la imposibilidad de Tnez de cambiar de orientacin, incluso nicamente en el plano de la democracia, sin excluir por completo a ese partido del poder e incluso de la sociedad. Un trabajo de larga duracin que implica pensar a largo plazo, fuera de los campos y las representaciones que nos resultan familiares.

As, el autor recuerda que en la guerra civil de Argelia: el conflicto se present como el enfrentamiento de dos proyectos de civilizacin opuestos. Adems la tendencia general no era la de analizar las cosas serenamente sino tomar partido, apoyar al bando ms afn. Esa trampa de la divisin solo es uno de los riesgos menores a los que en este momento pueden tener que enfrentarse los pases revolucionarios, como lo demuestra regularmente la actualidad en Egipto o en Tnez.

Rearmar, segn sus palabras, ideolgica e intelectualmente a los revolucionarios para que puedan enfrentarse a los desafos y las trampas que amenazan a la Revolucin, es concretamente la contribucin que deseara aportar Gilbert Naccache con su obra. Volviendo al carcter superficial de los anlisis que siguieron a la cada del comunismo (y tambin a la cada de los regmenes de Ben Al y Mubarak en 2011) cuyos desarrollos eran simplemente polticos, e incluso ticos, y trataban exclusivamente de las manifestaciones de la oposicin entre la dictadura y la protesta. He intentado, seala, ver si otros tuvieron en cuenta los problemas que abordo aqu [] pero los autores que encontr no han intentado profundizar en la naturaleza real de esas dictaduras ni en las causas del mantenimiento de esos regmenes durante mucho tiempo, y todava menos en la influencia que han tenido fuera de sus fronteras. Y tampoco aportaron ninguna explicacin de su cada repentina y relativamente indolora.

Inspirado por los Cuadernos de la crcel del pensador italiano Antonio Gramsci, Gilbert Naccache se pregunta por las relaciones Estado-sociedad civil y explica la permanencia del unipartidismo por la debilidad de la sociedad civil. Sin embargo avisa a sus lectores de que la sociedad civil, vector de disidencia en un Estado unipartidista, tambin funciona, a largo plazo, como garante del orden social instituido, como podemos comprobar en las democracias occidentales. Por lo tanto la voluntad de cambio social tambin debe inscribirse en una profunda reflexin respecto a las clases sociales y apoyarse en reivindicaciones concretas nacidas de la base que permitirn liberar a las fuerzas productivas con el fin de posibilitar un autntico desarrollo.

Partiendo de su experiencia en la protesta poltica y de sus convicciones polticas marxistas heterodoxas, Gilbert Naccache traza en sus reflexiones un camino que podra inspirar a los jvenes de Tnez y ms all, puesto que en el fondo nos habla de democracia real. Por esta razn le entrevistamos.

Primera parte. Los orgenes del golpe de Estado del 7 de noviembre de 1987

-Usted public por primera vez su obra, Vers la dmocratie? De lidologie du developpement a lidologie des droits de lHomme, en 1991. La URSS y el bloque del Este acababan de hundirse, los regmenes monopartidistas del oeste de frica empezaban a organizar elecciones pluralistas. Al mismo tiempo Tnez (y Argelia) salan de un perodo de grandes revueltas sociales: 1988 en Argelia; 1978 y despus 1984 en Tnez

-Yo dira que incluso antes que los pases del Este Tnez fue el primer pas que vivi la crisis del sistema unipartidista: fue el 7 de noviembre de 1987. Por supuesto la resolucin de aquella crisis pas finalmente por un golpe del Estado, pero el fondo del problema era que el sistema poltico del Estado unipartidista haba llegado al lmite de sus posibilidades de supervivencia sin cuestionar el capital del pas. Hasta entonces, mal que bien, se lleg un pequeo aumento de las riquezas, del comercio, pero el peso del exterior cada vez era ms fuerte: el Plan de Ajuste Estructural (PAS) de 1986 fue la manifestacin ms evidente

El PAS era una forma de obligar a todos los Estados a continuar dando a la comunidad internacional -entendiendo como tal a las fuerzas econmicas que dominaban el mundo- una parte de los recursos. Y para dar esa parte de los recursos a lo que podramos denominar el imperialismo o mejor todava imperialismo es un trmino muy general- al mercado mundial, haba que recortar el mercado nacional, es decir, dar menos en casa y ms al exterior Insoportable! En esas condiciones el sistema no tena justificacin histrica, tena que cambiar y cambi.

-Entonces mantiene un anlisis global de ese perodo como una crisis generalizad de las dictaduras que se basaban en el modelo del Estado unipartidista?

-De 1987 a 1992, en todos los pases concernidos realmente ya no se poda producir ms riqueza, innovacin tecnolgica, aumento de los recursos. As pues, por todas partes el sistema sufri una grave crisis que provoc protestas por doquier. No solo se protestaba porque haba avanzado la idea de la democracia, sino simplemente porque ya no responda a las necesidades sociales.

-Y cules son los cambios que conoci el sistema?

-El sistema cambi formalmente por todas partes. Es decir, que se introdujeron adaptaciones, reformas aparentes y una especie de pseudopluripartidismo aqu y all. Pero esencialmente no cambi nada! Como no se aport ninguna solucin real, que era necesaria para poder participar en el baile mundial, se vieron obligados a girar hacia un rgimen cada vez ms basado en la seguridad, y todava ms, pasar de un rgimen semimafioso a uno de mafia total. La centralizacin de la mafia, que comenz bajo Ben Al, es una seal muy importante de esa transformacin. Antes de Ben Al, la mafia tunecina no estaba centralizada, aunque ya exista el hampa, generalmente en manos de la polica.

El bandido a pequea escala que pretenda hacer juego personal estaba reprimido, el pequeo cabecilla que gozaba de la proteccin policial y se mantena en los lmites marcados no arriesgaba nada hasta la llegada de Ben Al. Con ste se centraliz todo Incluso el hampa! Uno de los agentes motores de esta centralizacin fue su hermano, el cual empez su carrera como cabecilla de barrio (tena una pequea banda en Hammam Lif) y un buen da se embarc: Una vez que su hermano se convirti en director de la seguridad nacional, empez a extorsionar a los dueos de las cafeteras de la Goulette; les deca, Mirad, corris el riesgo de que os ataquen los bandidos, podis tener problemas; si me pagis una cuota semanal os proteger. Naturalmente los dueos de las cafeteras se rieron, pero al da siguiente la polica cerr todos los establecimientos. Tres das despus pagaron todos.

Ese fue el principio de la utilizacin casi oficial del aparato de Estado al servicio de la mafia, y desde entonces todo se centraliz muy deprisa en manos del padrino Ben Al. Pienso que la organizacin tambin triunf gracias a la complicidad de la oposicin, la cual siempre se niega a hablar de estos asuntos: No estamos hablando de robos, violaciones o asesinatos, esas no son cuestiones polticas. El resultado es que nadie hablaba y nunca mezclaron a Ben Al en esos asuntos. Incluso es inaudito que hasta el 14 de enero de 2001 nadie en Tnez haba atacado pblicamente a Ben Al como ladrn, criminal, traficante de drogas o mafioso, nadie!

Sin embargo, el 28 de diciembre de 2010, delante del Palacio de Justicia, en el corazn de la capital tunecina, los abogados salieron y se manifestaron por primera vez con las palabras Ben Al ladrn, Ben Al asesino

Entonces esa fue la primera vez! Y fjese en que no fue una iniciativa de los partidos polticos! En todo caso, hasta que empez la Revolucin nadie habl de ello. Esperaron a que cayera el rgimen.

-El rgimen cay ms rpido de lo que se poda imaginar?

-No s que pensara usted en ese momento, pero prcticamente el 20 o el 22 de diciembre de 2010, yo estaba seguro de que la suerte de Ben Al estaba echada. Para m la nica cuestin que se planteaba y continu abierta, prcticamente hasta el 14 de enero, era la siguiente: Acabar todo esto a la portuguesa? (Vase la Revolucin de los Claveles en Portugal), o desembocar en algo totalmente nuevo?

Recuerdo que en una emisora de radio francesa me plantearon las cuestiones siguientes: Es una revolucin? El Estado lo superar? Entonces respond que el nico problema que se planteaba era saber si las futuras autoridades, las de despus de Ben Al, podran frenar el movimiento popular. Puse el ejemplo de la respuesta de Einstein a los curiosos que le pedan que explicase la teora de la relatividad: Pongamos que hoy, a las 14 h., los rusos lanzan un misil nuclear a Estados Unidos. Y Estados Unidos no tiene ninguna posibilidad de detener ese misil, que explotar a las 18 h. Entre las 14 h. y las 18 h. en Nueva York las personas creen que siguen vivas, que hacen el amor, que van al cine, que estudian, pero nada de eso es verdad. Ya estn muertas. Y eso es lo que yo repeta entonces: todo el mundo cree que Ben Al todava est en el poder, pero no es verdad, ya no est en el poder! Y todo lo que pueda hacer quedar como acciones de ultratumba.

Segunda parte: Cmo se debilit el sistema del RCD?

Tras la cada del destituido presidente Zine El Abidine Ben Al, se vio bastante rpido que el sistema poltico de la dictadura no iba a desaparecer de la noche a l a maana. Dos aos despus del ya famoso 14 de enero, el RCD, el que fuera partido nico tunecino oficialmente disuelto el mircoles 9 de marzo de 2011, sigue estando de forma indirecta en el centro de los debates polticos mientras que muchas reformas tardan en corporeizarse con relacin a retos como el de la justicia transicional, la lu cha contra la corrupcin, la economa y el desarrollo. La ventaja que ofrece Gilbert Naccache en su libro Vers la Dmocratie? De lidologie du dveloppement lidologie des droits de lHomme es la de haber reflexionado de forma global ya desde principios la dcada de 1990 sobre el final de los regmenes unipartidistas y sus consecuencias. En esta segunda parte de nuestra entrevista examinamos el desmoronamiento del partido nico en los ltimos aos del rgimen de Ben Al.

-Qu le haca estar tan seguro, tan convencido, de que se estaba produciendo el final del rgimen?

-Lo que me convenci fue un acontecimiento que sucedi a principios de 2010. En aquel momento se lanz en Tnez la campaa para la reeleccin de Ben Al en 2014. Sin embargo, Ben Al acababa de ser elegido presidente tras las elecciones del otoo de 2009. En aquel momento no lo comprend directamente, esta campaa no poda ser un mensaje que se tomase al pie de la letra! No tena sentido que inmediatamente despus de una eleccin, o ms concretamente apenas tres meses despus de la eleccin de alguien para un mandato de cinco aos, se hiciera campaa para la reeleccin de ese mismo individuo.

As que esta campaa solo poda querer decir una cosa: Ben Al, no olvides que nosotros somos quienes te elegimos! Adems, ya estamos en campaa y te volveremos a elegir con una condicin: que no presentes a tu mujer, ni a tu yerno ni a nadie porque hemos acordado que t tienes la presidencia y haces en ella lo que quieres y nosotros cuidamos a la sociedad y hacemos lo que podemos.

-En resumen, era una campaa contra Lela? [la mujer de Ben Al]

-No era especficamente una campaa contra Lela Trabelsi, sino ms ampliamente contra de las derivas del poder. Los apoyos del rgimen del RCD se sintieron amenazados por la desmesura del carcter mafioso, incluso espectacularmente mafioso, de los sustitutos que pareca preparar Ben Al.

El mensaje que especificaba esta campaa era que a no ser que se llevaran a cabo unas negociaciones claras, el partido no apoyara a ninguno de los potenciales sustitutos en liza en aquel momento y por lo tanto no aceptara votar a Ben Al.

A todas luces, la mayora de la gente no comprendi entonces el alcance de esta campaa, que incluso se percibi como una campaa que sentaba las premisas de un Ben Al de por vida. En realidad, se puede decir que todas las personas que firmaron este llamamiento lo firmaron contra Ben Al y no a favor! Era un llamamiento contra Ben Al en el sentido de que sonaba como una seal de desaprobacin hacia los potenciales sucesores que Ben Al pareca consagrar en aquel momento.

Sin embargo, en este discreto enfrentamiento entre el partido nico y el dictador destituido hubo una especie de repeticin. El 20 de marzo de 2007, tras los acontecimientos de enero en Soliman, Ben Al pronunci un discurso al que nadie prest atencin (porque ya nadie escuchaba los discursos de Ben Al). No obstante, fue un acontecimiento significativo ya que Ben Al dijo entonces: Necesitamos una oposicin fuerte. Ahora bien, en el pasado de Tnez ya se haba conocido un presidente que haba dicho necesitamos una oposicin fuerte , lo dijo Bourguiba, en 1981, que fue liquidado polticamente en 1987.

As pues, en aquel momento empec a prestar ms atencin. Tras aos de caresta, el antiguo partido comunista Ettajdid obtena lo que no haba obtenido en mucho tiempo (aunque, por otra parte segn la Constitucin, que especifica que el Estado debe conceder subvenciones a los partidos polticos, tena derecho a ello), es decir, una subvencin pblica antes de la organizacin de su congreso.

Por consiguiente, Ettajdid organiz su congreso en el verano de 2007. Desgraciadamente, el congreso se centr esencialmente en el futuro poltico del secretario general de aquel momento. El movimiento se content con un congreso absolutamente banal y los militantes no fueron capaces de mantener una discusin poltica: resulta sorprendente? Dos das despus de la clausura del congreso, la ciudad de Tnez estaba cubierta de carteles Ben Al 2009 . El mensaje era claro: dirigido a Ben Al, quera decir que la apertura al multipartidismo era ms que suficiente, que la democracia no vala la pena, que el RCD era quien pona al rey. Las nicas intervenciones del RCD tenan la funcin de especificar a Ben Al algo bien simple: Nosotros te elegimos, por lo tanto no puedes trabajar solo, no puedes decidir solo y menos contra nosotros . Es evidente que lo que quera decir una oposicin fuerte era un partido nico ms dbil!

-Y por qu deseaba Ben Al una oposicin fuerte?

-Cul fue el debate entre Ben Al, sus consejeros ms cercanos y los consejeros estadounidenses? La cuestin era la siguiente: en la situacin de seguridad firme actual, no podemos saber de dnde viene el peligro . Un grupo de treinta personas haba logrado instalarse en un rincn de Tnez, hacer pasar unos camiones de armas a travs del desierto y ello tanto ms fcilmente en cuanto que haba diferentes trficos y que cualquiera poda hacer pasar mercanca pagando a la mafia lo que fuera necesario Ben Al convoc entonces a los dirigentes del RCD, que tambin era un temible servicio de inteligencia, para preguntarles por la situacin: Unos hombres se han entrenado militarmente durante un mes, en presencia de vuestro milln quinientos mil miembros y ni uno de ellos se ha dado cuenta? Para qu me sirve entonces el partido ?.

Se comprob que la situacin de seguridad firme no garantizaba nada. As que fue a partir de ese momento cuando los consejeros estadounidenses defendieron la apertura democrtica basndose en un argumento simple: si la gente puede hablar es ms fcil saber de dnde viene el peligro, mientras que en una situacin en la que la gente no habla, es imposible saber quin est disimulando su oposicin al rgimen. As que la oposicin deba hacer el trabajo que no poda garantizar el partido nico ya que la simple existencia de aqulla permita a la gente hablar, tomar postura y por lo tanto definirse cada persona. Es algo bastante evidente, pero que a la gente acostumbrada al partido nico le resulta difcil admitir.

-Solo decir eso poda significar el final del partido nico

-Por supuesto, el partido nico no lo acept! Y eso hizo que Ben Al se detuviera y cesara la democratizacin. En 2007 lleg el mensaje del partido: Ben Al 2009. Este mensaje fue bien recibido y dio el resultado que esperaba el partido, es decir, que en Tnez no hubo una oposicin fuerte. No hubo nuevas elecciones que habran permitido expresarse a la oposicin, no hubo peridicos subvencionados no cambi nada.

En 2009 la situacin empez a volverse terrible [como buen padrino, Ben Al siempre puso una serie de biombos para que la gente creyera que l no saba, que estaba manipulado y, si fuera necesario, haca saltar un fusible: al principio hizo saltar a Kamel Eltaief, despus a Slim Chiboub y luego, en caso de necesidad, habra hecho saltar a los Trabelsi]: en la batalla que enfrentaba a un Ben Al senil (incapaz de luchar) con su familia poltica, Ben Al invent la solucin Sakher El Materi para preservar un equilibrio y poder zanjar la cuestin*.

Ahora bien, el RCD comprendi que ni Materi ni Lela Trabelsi convenan al pueblo tunecino, que aquello iba a provocar un levantamiento. En junio de 2010 se puso a los medios dirigentes tunecinos al corriente de las intenciones de las autoridades estadounidenses: stas abandonaron a Ben Al. Se supo en octubre de 2010 gracias a las revelaciones de Wikileaks.

El partido espera que Ben Al reaccione ante su familia poltica, los estadounidenses lo abandonan. Ben Al se enfrenta entonces a un pas en el que ya no tiene el apoyo del partido nico ni un apoyo exterior que le d una aparente legitimidad, la situacin econmica es catastrfica y el ejrcito nunca ha estado con l. Por consiguiente, ya solo la polica permanece con l.

Tercera parte: Guerra dentro del sistema. La polica, Facebook y el partido nico

En esta tercera parte de la entrevista se analizan los pilares del sistema de Ben Al. Segn el exmilitante del Movimiento Perspective, si el RCD hubiera defendido el rgimen se habra vencido provisionalmente a la Revolucin, con Facebook o sin l.

-Usted afirmaba que la vspera de la Revolucin a Ben Al solo le quedaba la polica para mantener su poder. Pero los propios policas haban estado muy enfadados durante los ltimos aos, estaban muy mal pagados

-S, sobre todo en el caso de la base! Efectivamente, Ben Al no estaba completamente seguro ni siquiera de la polica, que aunque sea corrupta sabe que quien la paga es el gobierno y no el presidente.

Su apoyo solo puede ser incondicional cuando el presidente tiene una posicin muy fuerte. Pero la cpula del aparato de seguridad y policial estaba completamente podrida e integrada en la mafia. Estas personas, cuya posicin financiera segua siendo estable pero eran perfectamente conscientes del hecho de que la posicin de Ben Al ya no era segura, renegociaban su apoyo.

Como Ben Al se dio cuenta relativamente de la situacin, desplaz su centro de gravedad, que antes estaba a medio camino entre el ministerio del Interior y el Partido, para situarlo solo en torno al ministerio del Interior. Y al hacerlo se priv de una fuente de informacin esencial. Y es que el Partido entra hasta en las casas. En Tnez haba tres tipos de servicios de informacin: los de la polica, los del ejrcito y los del Partido. Por consiguiente, Ben Al se vio privado de un apoyo poltico, de un apoyo policial y de un apoyo popular.

Solo tena con l a los agentes econmicos, los cuales estaban todos descontentos de la mafia de los Trabelsi que vena a sacar su parte. Por lo tanto, era imposible que permaneciera en el poder! As que, en mi opinin, puede que Ben Al pudiera reprimir esta revuelta pero, de todos modos, no poda salir de la crisis que esta haba causado.

-Cree que era posible una represin a imagen de la de enero de 1978**?

-Yo crea que la represin poda ser mucho ms brutal y que quiz poda dar algunos resultados, pero me pareca que la represin provocara an ms rpidamente la ruptura dentro del rgimen. Quiz Ben Al pudiera ganar contra Sidi Bouzid, contra Menzel Bouzaane, pero en ese caso las personas del aparato de represin deberan tomar entonces la delantera para evitar que el Partido se basara en las revueltas para cambiar en detrimento de l. De todos modos, Ben Al no sobrevivi a la crisis.

-Cules son las razones del xito de la Revolucin?

-La fuerza inaudita de la Revolucin tunecina fue que no reclamaba otra cosa que dignidad y reconocimiento, es decir, el rechazo de la situacin tal como era. As, no se poda luchar en absoluto contra ella. Recuerde mayo del 68 en Francia: mientras los estudiantes se mantuvieron en una postura de simple protesta, obtuvieron un amplio apoyo y cristalizaron el descontento de gran parte de la poblacin. En cuanto el movimiento se introdujo, aunque fuera subrepticiamente, en la va de una hipottica toma de poder, perdi su carcter casi consensual. Eso permiti a de Gaulle pararlo. Mientras el movimiento revolucionario es un movimiento de rechazo no se puede hacer nada: ninguna represin puede acabar con un movimiento de rechazo.

Tambin Facebook aceler enormemente la victoria de la Revolucin. Si no hubiera existido Facebook, la Revolucin habra ganado de todos modos, pero habra habido todava ms muertos en Thala, en Kasserine y en Menzel Bouzaane. Por qu? Porque desde el momento en que el movimiento lleg a la costa se volvi invencible y esta propagacin fue posible rpidamente gracias a Facebook. Con todo, no creo que la preparacin de la Revolucin en Facebook fuera ms importante que los movimientos de la cuenca minera en 2008, que las huelgas de estudiantes de vez en cuando, que muchas otras cosas que finalmente contribuyeron al mismo tiempo al movimiento. Es cierto que la existencia de Facebook cre una diferencia y que en un momento dado pareci que la informacin era el aspecto principal del movimiento, aunque no lo era. No es la informacin lo que hizo que la gente muriera o no, o que avanzara o reculara ante los policas. Es que haba una voluntad, una determinacin que solo estaba dictada por algo interno de los manifestantes, de su medio; era un rechazo del modo de vida, de una manera de vivir aplastado: no queran seguir con ese modo de vida!

Gracias a Facebook se dieron cuenta de que su enemigo era implacable y de que, por lo tanto, era fundamental llegar hasta el final, y tambin de que no estaban solos. As que hoy tenemos Facebook, pero en mi poca haba chicos y chicas que acarreaban paquetes de octavillas de un lado a otro. Hoy, con Internet, disponemos de unos medios de comunicacin mucho ms rpidos y completos. Los seguidores de Facebook no hicieron la Revolucin, pero fueron sus recaderos. Afortunadamente, los recaderos fueron ms rpidos y eficaces que nunca y hay que rendirles homenaje, pero no hay que confundirse.

-No hicieron la Revolucin pero fueron uno de los factores determinantes que marcaron la diferencia?

-No, para m el factor esencial fue la ausencia del Partido: el RCD no defendi el rgimen. El RCD solo habra defendido el rgimen si la Revolucin hubiera sido derrotada provisionalmente, con o sin Facebook.

-Kamel Morjane, exministro de Exteriores bajo Ben Al, dijo incluso que el RCD haba ayudado a la Revolucin, lo que es irrisorio

-Es probable que incluso algunas personas de la base del RCD participaran en las manifestaciones. Lo ms importante para comprender el xito de la Revolucin fue la desercin del Partido, que hizo que el final de Ben Al fuera inevitable, pero que tambin debilit tanto al propio Partido que no pudo desempear el papel que hubiera podido ser el suyo; la solucin normal, la ms plausible para el Partido era la solucin a la Ceausescu o un nuevo 7 de noviembre***, ms serio, con unas concesiones ms importantes, pero no pudo hacerlo.

-Deca usted que las personas del aparato de represin deberan haber tomado la delantera para evitar que el Partido se apoyara en las revueltas para realizar el cambio... No es lo que pas al final?

-Acaso el Partido estaba en posicin de realizar l mismo el cambio a semejanza de lo que ocurri en 1987? Sobre esta pregunta, yo desconoca todava la magnitud de la ruptura entre el Partido y el ministerio del Interior. Pero retrospectivamente es evidente: a partir de la tarde del 14 de enero la polica (quiz el ejrcito desempe un papel en ello [1]), y no el Partido, dirigi los acontecimientos. As, los sucesivos juramentos del primer ministro de Ben Al, Mohamed Ghannouchi, y despus del presidente de la Cmara de Diputados, Foued Mebazaa, fueron orquestados por la Guardia Presidencial. Los primeros das despus del 14 de enero fueron los de un proceso esencialmente dirigido por la administracin de seguridad o, ms generalmente, por el aparato de seguridad, incluido el ejrcito. Los dems cuerpos del Estado dieron un giro acrobtico en el ltimo momento para aferrarse a la Guardia Presidencial, la cual hizo a continuacin lo necesario para que evitar una depuracin demasiado exhaustiva. Despus, Bji Cad Essebsi sigui por el mismo camino y as, cuando Farhat Rajhi crey en la misin que pareca que se le otorgaba, fue rpidamente liquidado, etc.

-Por consiguiente, la insurreccin popular fue ms rpida que el cambio de rgimen?

-S, y se debi a que la Revolucin tena unas races mucho ms profundas de lo que ellos se imaginaban. Hay que recordar que en 1987**** las condiciones estaban maduras para una revolucin pero entonces no hubo nadie para expresarla y realizarla. Adems, la situacin vivida por la poblacin, incluidas todas las clases, todava no era tan desesperada. Y cuando el Partido dio su golpe de Estado haciendo unas declaraciones de intenciones que dieron esperanzas, todo el mundo se calmo por todo Tnez.

En 2011, el ltimo discurso de Ben Al, el del 13 de enero, fue lamentable. Se mostr incapaz de convencer a nadie. Y, afortunadamente, no hubo nadie que se presentara para echar a Ben Al, para decirnos que haba que acabar con el rgimen. Lo que finalmente alter todo con relacin a las anticipaciones de los apoyos del rgimen fue la magnitud y profundidad de la desesperacin de la poblacin y de todas las capas del pueblo tunecino. Ya no haba esperanza, ya no quedaba la menor esperanza.

Sobre la base de un rechazo generalizado del rgimen, las informaciones, las fotos que circularon sobre los excesos cometidos por las fuerzas de seguridad unieron completamente al pueblo. Durante tres o cuatro das tuvimos un pueblo totalmente unido. El terreno era favorable: haba un rechazo completo del rgimen y de sus mtodos, y en aquel momento, todos haban dado ejemplo de hasta dnde iban estos mtodos! Desgraciadamente, ninguna clase, categora, partido poltico u otro fue capaz de ofrecer perspectivas a esta Revolucin. Nadie.

Cuarta parte: La clase poltica y la Revolucin despus del 14 de enero

-Dice que ninguna clase, categora social, partido poltico u otro es capaz de ofrecer perspectivas a esta Revolucin Cul es el papel de la clase poltica desde la Revolucin?

-Por un lado nos encontramos en presencia de una revolucin y por otro frente a una clase poltica que no saba qu hacer para controlarla. Cul era la nica solucin para nuestros polticos y gobernantes en estas condiciones? Saltar del tren y dejarle descarrillar! As pues dejaron que la Revolucin se estrellara contra un muro y tomaron el control poltico. Se lo repartieron como si no hubiera pasado nada y la Revolucin continu.

Como la Revolucin segua con la misma fuerza, se esforzaron por detenerla de diversos modos. En repetidas ocasiones continuaron tirando sobre la Revolucin y al final intentaron deslegitimarla, es decir, conferir finalmente otra legitimidad al poder que no procede de la Revolucin.

-Y las elecciones?

-Ah, s, la Asamblea Constituyente! Pero fjese en que de repente tuvieron mucho cuidado de eliminar totalmente cualquier posibilidad de participacin de la Revolucin en los resultados electorales.

-Habla de los candidatos independientes?

-Claro, por supuesto. Si se celebran elecciones sobre la base de un gobernorado de 300.000 habitantes, es necesario que las personas que hacen campaa sean capaces de cubrir esa gran superficie. En esos casos no se ve a los candidatos de los partidos que se presentan. En consecuencia podan resultar elegidos en Bizerte los destouriens a quienes se haba castigado en Gabs.

En cambio, en el marco de un escrutinio uninominal, con un solo candidato para 60.000 personas, los electores habran estudiado ms atentamente los perfiles de los candidatos. Entonces habra una Asamblea Nacional completamente diferentes! Todas las dudas de las ltimas elecciones sobre la participacin de los antiguos destouriens se habran regulado por s mismas, ya que no habran podido ganar en ninguna circunscripcin porque en todas los habran reconocido. Por lo tanto los destouriens habran sido eliminados de forma natural por el voto de los ciudadanos.

Con el sistema de listas que hemos conocido, era necesaria la prohibicin, de otra forma la Asamblea habra sido mayoritariamente de los destouriens, porque son quienes tienen ms medios! La constatacin es que la ruptura entre la sociedad poltica y la poblacin que quera cambios autnticos era total. Y esa ruptura se agrava a lo largo de los distintos gobiernos.

-Y esa ruptura entre la sociedad poltica tunecina y el pueblo sigue agravndose?

-S! Por eso, segn mi opinin, es intil seguir tirando de Ennahda. Ese movimiento actualmente en el poder se basta para suicidarse Todas las actuaciones que emprenden los responsables del actual gobierno los alejan todava ms del pueblo. Un ejemplo: el problema de los heridos de la Revolucin. Esos heridos tendran que haber sido asumidos por el Estado y hubo en la troika (actual coalicin en el poder) un proyecto de ley por iniciativa del ministro Ettakatol, de Asuntos Sociales. El citado proyecto por supuesto se ha rechazado: reconocer el derecho de los heridos a que los atienda el Estado es reconocer la legitimidad de la Revolucin.

Pero nuestros elegidos pasan su tiempo repitiendo que son los nicos legtimos porque los han elegido, porque son el resultado de las primeras elecciones libres de la historia de Tnez. Por desgracia el pas vive bajo la maldicin de Catn, el cual exclam Cartago Delenda est (Hay que destruir Cartago). Desde entonces, todos los pueblos que invadieron Tnez despus de los romanos han considerado que no quedaba nada de las pocas anteriores y que solo ellos llevaban la ilustracin al pas. Este sndrome se perpetu despus de la independencia: en primer lugar con Bourguiba, quien dijo: Haba un puado de personas y constru una nacin. Despus Ben Al, por su parte, repeta constantemente que la situacin antes de l se haba vuelto catastrfica. Ahora Ennahda considera que ha trado la legitimidad del primer gobierno nacido de unas elecciones libres, etc. Pero no ha aportado nada: es el pueblo el que ha aportado todo eso, un pueblo al que cuidadosamente quieren desviar del camino revolucionario. Sin embargo, lo que veo interesante es precisamente que nos encontramos en una situacin en la que nadie ha sabido representar a la Revolucin. Esta Revolucin no es de una clase o una categora, solo puede ser la de una ideologa!

Notas:

* Kamel Ltaief es un empresario del rgimen de Ben Al, muy prximo a su familia, al que se ha acusado siempre, incluso despus de la Revolucin, de ser el verdadero gobierno en la sombra. Actualmente tiene prohibido viajar, aunque sigue en libertad. Slim Chiboub, yerno de Ben Al, otro empresario del rgimen, expresidente del ms famoso club de ftbol de la capital, actualmente huido. Por ltimo, Sakher el-Materi, yerno tambin de Ben Al, condenado en ausencia tras la Revolucin por distintos delitos, actualmente huido en los Emiratos. (N. de la T.).

** En enero de 1978, una huelga general convocada por el sindicato UGTT llev a una feroz represin con cientos de muertos en las calles de Tnez. (N. de la T.).

*** El 7 de noviembre es el da en el que Ben Al dio el golpe de Estado contra Bourguiba y desde entonces y hasta la Revolucin de 2011 era da festivo. Esta fecha daba nombre a todas las calles y plazas ms importantes del pas. (N. de la T.).

[1] El hecho de que el ejrcito no tratara de tomar el poder decidi la solucin adoptada: seguir con el primer ministro

**** 1987 es el ao del golpe de Estado de Ben Al, que llev a algunos cambios cosmticos iniciales, entre otros el cambio de nombre del partido. (N. de la T.)

Alexandre Bisquerra es una joven francesa diplomada en Ciencias Polticas que vive entre Francia y Tnez. Le interesan la historia y los destinos cruzados de las ideas polticas en Europa y el mundo rabe y est convencida de que la historia nunca acaba de sorprendernos.

Lilia Weslaty es una joven periodista tunecina que trabaja para la web independiente Nawaat. Antes de la cada de Ben Al fue una dinmica ciberactivista que publicaba cortometrajes annimos en la red.

Fuente: Primer captulo, segundo, tercero, cuarto.



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