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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2013

Con la revolucin siria a pesar de todo

Elas Khoury
Al-Quds al-Arabi


A pesar de la frustracin, a pesar de la nebulosa poltica que vive la oposicin, a pesar de la falta de coordinacin entre las unidades del ESL, a pesar de la presencia del Frente de Al-Nusra, a pesar de los errores, tropiezos y posturas dudosas, a pesar del rechazo del mundo apoyar al pueblo sirio, a pesar de la tardanza en lograr la solucin militar y la confusin poltica, a pesar del enfado que provocan las declaraciones televisivas y a pesar de todo, estoy con la revolucin siria.

Esperaba que el rgimen de la dictadura cayera en Daraa, ante la sacralidad del sacrifico de Hamza al-Jatib. Esperaba que las flores de Ghiath Mtar y las botellas de agua que reparti entre los soldados lograran la victoria y el rgimen cayera sin prdidas. Esperaba que el grito de Homs, las canciones de Qashus y las decenas de miles que ocuparon las calles con sus gargantas y manos alzadas en un desafo pacfico bastasen. Esperaba que las armas no se levantaran contra las armas, y que la voluntad popular lograse despertar las conciencias que no tienen conciencia y que sus manos temblaran antes de disparar. Esperaba y sigo esperando, pero el salvaje rgimen mafioso cuyos tentculos se extienden por todas partes y que edific Al-Asad padre y hered su hijo, decidi enfrentarse al pueblo hasta el final.

Asad o nadie, Asad o quemamos el pas, Asad hasta la eternidad. Son los lemas del rgimen asadiano, que tiene por costumbre comportarse como si Siria fuera un reino canonizado con su nombre. Los aviones estn por todas partes y tambin la muerte. El rgimen no tiene otro objetivo que mantenerse y la condicin de su permanencia es humillar al pueblo. No es cierto que el objetivo de la represin que practica el rgimen, desde el inicio de la revolucin, sea asustar al pueblo sirio y destruir su tejido social. La poltica de terror comenz hace mucho cuando el poder se convirti en un monstruo inmundo que se separ de la sociedad con su aparato represor y se comport como una fuerza bruta de ocupacin sin nada que la detuviera. Lo que hoy estamos presenciando es la generalizacin de ese terror y su transformacin en el nico medio de tratar con la sociedad, sumergiendo al pueblo en sangre y convirtiendo la civilizacin en destruccin.

Las palabras sobre la solucin poltica de la situacin en Siria son humo y una prdida de tiempo. Este rgimen no comprende la poltica ms que en su forma de juego al borde del precipicio de la muerte. A sus enemigos polticos los aniquila, mata a los smbolos de la sociedad, y despus deja a quien queda vivo que aprenda la leccin y que se acostumbre a inclinarse, callarse y someterse.

Pero, en contrapartida, trabaja de forma muy experta en el mbito de la poltica exterior, a nivel regional e internacional. Se arrodilla, negocia, vende y compra para asegurarse su permanencia. Derriba un avin turco, pero se agacha ante el avin israel; apoya a Hezbollah, pero no perjudica en nada los acuerdos de seguridad en las fronteras siro-israeles, que se encogen y expanden segn los equilibrios de fuerzas. Sin embargo, su capacidad de maniobra regional e internacional depende de su xito total en sacar a la sociedad siria de la ecuacin poltica por completo.
Cuando los sirios rompieron el muro del miedo y salieron del atoramiento de la represin, el rgimen descubri su calidad de mafia que no habla ms que la lengua del crimen. Por ello, cualquier discurso sobre la solucin poltica con el rgimen es una mera ilusin y una invitacin a la debilidad y la relajacin. No comprende la poltica interior ms que como la no poltica; es decir, sacando a la gente de la poltica y devolvindolos a las cadenas de su adoracin.

La situacin en Siria es trgica, y el dolor de los sirios es demasiado grande como para soportarlo, pero la condicin para que se detenga la tragedia es la cada del rgimen. Todo lo que sea hablar de otra cosa es una mera ilusin y una compra de espejismos. Mientras la familia asadiana se mantenga en el poder, seguir comportndose como un len [1] con el pueblo. La condicin para que detente el poder es acabar con la voluntad de la gente y no se contentar con dividir el poder con nadie. La mafia puede llegar a un pacto de divisin en el que tenga influencia junto a otra mafia, pero no pueda formalizar un pacto con la Ley, ni el Derecho. La condicin para que se detenga la tragedia y se reduzca el sufrimiento de los sirios es la cada del rgimen, pero esto no supone en absoluto que la revolucin no juegue en poltica, o sea, no se trata de que no maniobre ni acumule victorias, ni hable con la lgica que saque al rgimen de asesinos.

Esto no es una invitacin ni llamada a negociar con Asad. El nico lugar de dilogo con el carnicero es el tribunal, donde el hijo y seor del rgimen deber confesar sus crmenes. Este es un llamamiento a construir una estrategia de accin poltica que avergence a los aliados del rgimen, especialmente su aliado ruso, que se ha afanado en cubrir el crimen, convirtindose en partcipe del mismo.

Y ello exige que la oposicin no acte como si no padeciera tres enfermedades:

La primera es la enfermedad de dudar de todos, una enfermedad que es resultado de la era de la dictadura cuando el rgimen logr hacer que el padre dudase del hijo. Se trata de una enfermedad letal y acarrea la posibilidad de que la oposicin se convierta en la otra cara del rgimen desptico.

La segunda es la enfermedad del autoritarismo, el autoritarismo y no la autoridad, pues la lucha es imaginaria. Dejad de luchar por imponer vuestra autoridad para poder vencer en la lucha por la autoridad con el rgimen.

La tercera es la enfermedad de la correccin del concepto de liderazgo, pues el liderazgo no reside solo en vivir en Siria y ser partcipe de las preocupaciones del pueblo, sino que tambin es la capacidad de adoptar posturas, condenar los errores y corregir el can del fusil cuando se convierte en un instrumento de terror.

A pesar de todo, deben unirse todos los sirios y los que creen en el derecho del pueblo sirio a la libertad en torno a la revolucin. No esperis una solucin del exterior: ni el petrleo del Golfo ni las promesas estadounidenses. La revolucin siria est por encima de que se la mire como si mendigara la victoria a quien nunca crey en el derecho de los rabes a vivir dignamente.

El pueblo sirio vencer porque lo merece tras sus enormes sacrificios. Cuando Siria vuelva a ser de los sirios y las sirias comenzar el camino del Levante rabe hacia la recuperacin de su voz y su presencia.

[1] Juego de palabras con asad, len.

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