Por obra y gracia de esa magia mediática resulta
que las FARC-EP son responsables de las víctimas del conflicto,
desconociendo la realidad que demuestra que la insurgencia es
consecuencia de la violencia oficial y del terror por ella desatado y no
su causa. La resistencia armada es expresión del derecho a la rebelión y
a la defensa. Las políticas del Estado y sus diferentes gobiernos
impusieron la guerra, por tanto las víctimas de esta son en primera y en
última instancia su responsabilidad.
El accionar guerrillero
nunca se dirige contra la población civil, si en algún momento esta se
ve afectada por él, es porque las fuerzas armadas oficiales, incluyendo
sus paramilitares, y la policía usan al pueblo como escudos humanos.
Y
también debido al influjo de este sortilegio, resultaron las FARC-EP
responsables del despojo de tierras, según las “creíbles” cifras
oficiales citadas por el Minagricultura son “las autoras de cerca de un
tercio de los despojos de tierras que se han documentado en Colombia.
Estamos hablando de unas 800 mil hectáreas”. Además, para mayor colmo,
se asegura que están en poder de la organización, por obra y gracia del
malabarismo de cifras y palabras en el bombo mediático, ¡una guerrilla
terrateniente!, algo así como el diablo haciendo hostias.
Pero
el colmo de los colmos del embrujo es desconocer la confrontación,
presentan unas fuerzas militares atacando a la orden de triplicar las
acciones contra la guerrilla y pretenden que esta no se defienda, no
ataque, no desarrolle sus planes militares. Una confrontación donde solo
una parte puede accionar, la asimetría perfecta, la ley del embudo a la
enésima potencia.
Los intentos de hechizar a las mayorías
nacionales y mostrar el mundo al revés están signados por el fracaso. La
realidad no se cambia con titulares de prensa, por muy bonitos que
sean; los problemas no se resuelven en las ondas hertzianas y señales
satelitales, por muy masivo y fluido tráfico que se ostente; no son las
cámaras de filmación y los micrófonos las herramientas que producirán
los cambios estructurales necesarios para construir la paz.
Las
banderas de solución real a las causas del conflicto las enarbolan
manos de diferentes texturas y colores, son las manos del pueblo
colombiano. La dura realidad los vacuna contra brujerías y espejismos.
(*) Marco León Calarcá es miembro de la Delegación de Paz de las FARC-EP en La Habana.
Fuente: http://www.pacocol.org/index.php/noticias/2403-intentos-de-hechizar-marcos-leon-calarca-farc-ep