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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2013

El asentamiento Madre Cristina del MST
Formacin de conciencias para construir nuevas realidades

Ren Rojas Gonzlez
Sociedad Latinoamericana


Introduccin

Recorriendo la selva amaznica, podemos encontrarnos con un asentamiento humano que lleva por nombre Madre Cristina, ubicado en el municipio de Ariquemes, en el estado de Rondnia, Brasil. Madre Cristina, en honor a una monja que emprendi una lucha comprometida por los pobres.

Qu tipo de asentamiento humano es ste? Se trata de uno de los espacios conquistados por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), movimiento social de corte campesino y de espectro nacional sumamente consolidado que al llegar a sus 26 aos de existencia cuenta con 29 aos actualmente- organiz y ofreci una opcin de vida a ms de 1.5 millones de personas en 23 estados y en el Distrito Federal. (Secretaria Nacional do MST; 2010: 10 y 11)

El MST es un movimiento social, de masas, autnomo, que busca articular y organizar a los trabajadores y trabajadoras rurales y a la sociedad para conquistar la Reforma Agraria y un Proyecto Popular para Brasil, que a travs de su organizacin, luchas y conquistas, busca construir permanentemente una sociedad socialista cimentada en el ser humano, en el respeto al medio ambiente y en los valores de la solidaridad, compaerismo, igualdad e indignacin contra cualquier forma de injusticia. (MST-CE; s/f: 8 y 9)

Lo anterior nos invita a pensar que, en consecuencia, el Madre Cristina es un espacio que se ha planteado regirse por una lgica diferente, una lgica que busca despegarse de las relaciones sociales capitalistas que enarbolan la igualdad entre los individuos y que conducen al progreso. Para ello, es preciso partir de una idea distinta, que al mismo tiempo es uno de los objetivos del MST y probablemente el que mejor expresa de manera concreta su entendimiento por reforma agraria: garantizar que la tierra, un bien de todos, est al servicio de toda la sociedad. (MST-CE; s/f: 10)

Con base en estos preceptos, la realizacin de una estancia y el recurrir a la teora, uno va entendiendo que existen diferentes mbitos en la dinmica cotidiana de las vidas de los asentados, confluyendo en lo que he llamado la formacin de conciencias: un proceso complejo donde la frmula prctica-teora-prctica, orientada por el MST, conduce a una transformacin de la realidad de las personas.

 

La Lucha Social del MST desde la Teora

Anclando el anlisis en la teora, resulta de gran utilidad retomar al gran pensador brasileo Paulo Freire, de tal forma que puede interpretarse que el MST es reflexin sobre la prctica en una realidad concreta que conduce a la teorizacin de esa realidad para que, a travs de la accin una nueva prctica-, sea transformada, materializndose una realidad imaginada.

Siguiendo la lnea de Freire, la imaginacin y concrecin de una nueva realidad exige un proceso de liberacin; pero, liberarse de qu? De la imposicin de la opcin de una conciencia a otra (Freire; 1970: 28), de una prescripcin en palabras del autor- en la que una conciencia es receptora de la conciencia opresora, generando un comportamiento obediente de los oprimidos a las pautas de los opresores.

Para Freire, la libertad es una conquista y no una donacin, es una bsqueda permanente en el acto responsable de quien la realiza, es partir de la premisa de que al no ser libre se lucha por conseguirla y no que se tenga la libertad para ser libre, es una condicin indispensable al movimiento de bsqueda en que se insertan los hombres como seres inconclusos. (Freire; 1970: 28)

Por lo tanto, la superacin de la situacin opresora implica el reconocimiento crtico de la razn de esta situacin, a fin de lograr, a travs de una accin transformadora que incida sobre la realidad, la instauracin de una situacin diferente, que posibilite la bsqueda del ser ms (Freire; 1970: 28), lo que significa la tarea de los oprimidos de partir de su ser menos al ser ms de todos, dado que la situacin opresora afecta tanto a opresores como a oprimidos.

De esta forma, estamos frente a un movimiento social en Brasil organizado por trabajadores y trabajadoras rurales, conscientes de una opresin hacia ellos y ellas, y que, por tal motivo, deciden actuar por una liberacin, a travs de la ocupacin de tierras que legalmente no les pertenecen, frente a los que consideran sus opresores, entre los que figuran hacendados, gobiernos y empresas transnacionales. Es as que se va forjando una formacin de conciencia en el campesino sin tierra.

 

Primeros Significados para la Formacin de Conciencias

Retomando el aspecto legal, desde el trabajo de la sociloga chilena Marta Harnecker, podemos conocer sus implicaciones profundas, mismas que van insertndose en dicha formacin de conciencia. La autora expone que el razonamiento de los Sin Tierra es, retomando a Joo Pedro Stdile y Frei Srgio, que la ley protege la propiedad privada de un latifundio que concentra la tierra, produce poco e impide el acceso de millones de personas a una vida digna Es una ley injusta. Y ningn ser humano est obligado a obedecer leyes injustas. Desobedecer pblica y deliberadamente una ley considerada injusta es, desde hace muchos siglos, un instrumento de lucha de los movimientos populares contra esas leyes y a favor de la vida. (Harnecker; 2002: 50).

Por lo tanto y nuevamente apelando a Stdile y Frei Srgio-, la ocupacin es legtima, primero, porque est motivada por la defensa de la vida y por la conquista de los instrumentos para conseguir la supervivencia; segundo, porque es practicada por personas que la sociedad ha marginado y tercero, porque se realizan en tierras improductivas que no tienen un significado econmico para su dueo ni para la sociedad. (Harnecker; 2002: 50)

En sntesis, el porqu de este ejercicio de reflexin-accin retomando a Freire- sobre la realidad concreta que el Movimiento hace es el siguiente: por causa de una ley que al ser injusta la conciencia de la opresin- legitima la accin de la ocupacin de la tierra el actuar por la liberacin- en aras de alcanzar la supervivencia y el acceso a una vida digna la realidad imaginada.

 

La Pedagoga en la Accin y sus Implicaciones para la Conciencia

Es justamente sobre aquella visin de ocupacin que surge, al igual que cientos de asentamientos en Brasil, el Madre Cristina. Y as como existe una recuperacin de significados en lo que respecta a lo legal, el acto mismo de ocupacin ya se traduce en un gran impacto, digno de ser rescatado para la formacin de la conciencia del Sin Tierra.

En este sentido, resulta muy provechoso lo que retoma Harnecker de Salete Caldart: la accin de ocupar un latifundio representa una clara desobediencia que implica un cambio enorme en la vida del sin tierra: ste rompe con su tradicin de obedecer siempre a otro: al patrn, al padre, al alcalde, y bajar la cabeza; rompe con dos sentimientos muy fuertes en la vida del campesino: el miedo y el conformismo. Asimismo, con la ocupacin se vuelve palpable la lucha de clases: para los hombres y mujeres del MST el enfrentamiento que se vive al ocupar la tierra de un latifundista, es una vivencia que ayuda a la formacin de la conciencia de clase del campesino: antes de cortar el alambre y entrar a la tierra, el trabajador puede ver claramente la contradiccin y la diferencia de clase: de un lado, el latifundio improductivo, la burguesa altiva y la polica de su parte; y del otro, los trabajadores sin tierra, pero organizados. (Harnecker; 2002: 51)

Adems, Harnecker resalta, basndose igualmente en la autora mencionada, un cambio de valores: al ocupar una tierra, de alguna manera los sin tierra estn rompiendo con el valor supremo de la propiedad privada, y le estn diciendo a la sociedad, y a s mismos, que la tierra debe estar subordinada a valores como la vida y el trabajo [cursivas mas]. De esta forma, se van destruyendo algunos valores y se recuperan o construyen otros, como el de la organizacin. (Harnecker; 2002: 51) As, la ocupacin permite aglutinar a las familias campesinas y hacerlas vivir en carne propia la importancia de la organizacin para llevar adelante una ocupacin exitosa y luego poder sobrevivir. (Harnecker; 2002: 52)

De esta forma, las ideas recin expuestas confluyen con los conceptos que se han venido desarrollando: la diferencia de clase que el Sin Tierra percibe frente a l, en el terreno, en la realidad concreta, alimenta como nunca la conciencia de la opresin; si bien difcil porque se trata de un cambio enorme en su vida, en su tradicin, en su costumbre, debe desobedecer para vencer el miedo, el conformismo, el valor de la propiedad privada, debe ocupar, actuar por la liberacin, que encuentra su legitimidad en la defensa de los valores de la vida, el trabajo y la organizacin para la sobrevivencia.

 

El Lugar en el Posdesarrollo y sus Implicaciones para la Conciencia

Anteriormente, hemos hablado de que la formacin de conciencias conduce a una transformacin de la realidad. sta permitira la materializacin de una realidad imaginada, lo que en trminos del MST significa alcanzar la supervivencia y el acceso a una vida digna. Retomando el aspecto terico, cabe aqu la posibilidad de rescatar el concepto de lugar del antroplogo colombiano Arturo Escobar. La formacin de conciencias, con miras a la transformacin de la realidad, crea lugares, en los cuales se construyen nuevas realidades que apuestan por un actuar y un pensar que va ms all del desarrollo en su concepcin tradicional.

Entonces, podra perfilarse el asentamiento Madre Cristina como un lugar? Veamos un poco ms de cerca. Escobar parte de preguntarse sobre las condiciones que permitiran prcticas basadas-en-el-lugar para crear estructuras alternativas que les ofrecieran una oportunidad de sobrevivir, y de crecer y florecer (Escobar; 2000: 135) y halla respuestas en Arif Dirlik. En una primera parte, las condiciones para llegar a dichas estructuras alternativas son la proyeccin de lugares hacia espacios para crear nuevas estructuras de poder de manera de incorporar los lugares a su propia constitucin, as como la liberacin de imaginarios no-capitalistas para que formen parte de la constitucin de economas y estructuras econmicas, y defender las culturas locales frente a la normalizacin por culturas dominantes para que puedan convertirse en fuerzas polticas y de vida efectivas. En una segunda parte, el cumplimiento de estas condiciones exige, a su vez, una condicin: los lugares deben proyectarse hacia espacios que son actualmente del dominio del capital y la modernidad. (Escobar; 2000: 135)

Dicho de otra forma, es preciso un pensamiento alternativo al sistema imperante para que las prcticas basadas-en-el-lugar sean posibles, cuestin que se logra apuntando a los espacios dominados por el capital y la modernidad, que en el MST se traduce en la ocupacin del latifundio.

Buscando entender el lugar, Escobar nos seala, sin embargo, que casi toda la teora social convencional le ha restado nfasis a la construccin cultural de este concepto, por prestar atencin al proceso abstracto y aparentemente universal de la formacin del capital y del Estado, de tal forma que ha hecho invisibles formas subalternas de pensar y modalidades locales y regionales de configurar el mundo. (Escobar; 2000: 116)

En estas circunstancias, resulta pertinente definir al lugar. Escobar expone que las mentes se despiertan en un mundo, pero tambin en lugares concretos, y el conocimiento local es un modo de conciencia basado en el lugar [cursivas mas], una manera especfica de otorgarle sentido al mundo. (Escobar; 2000: 125) As, ante la desaparicin del lugar por el inters en la globalizacin, el autor resalta la existencia de trabajos que procuran superar esta paradoja a travs de un esclarecimiento epistemolgico en las teoras de la globalizacin, al tiempo que se dirigen hacia una conceptualizacin para pensar ms all del desarrollo [cursivas mas], es decir, un posdesarrollo [cursivas mas] que es ms favorable a la creacin de nuevos tipos de lenguajes, comprensin y accin. (Escobar; 2000)

Siguiendo esta lnea, en trminos espaciales o mejor dicho, de lugares- y culturales, son tremendamente valiosos para el entendimiento del posdesarrollo el siguiente par de argumentos concretos formulados por Escobar: el posdesarrollo, en el mbito espacial, es una ayuda para reaprender a ver y revaluar la realidad de las comunidades en Asia, frica y Latinoamrica, y, en el mbito cultural, es un intento de despejar un espacio [cursivas mas] para pensar otros pensamientos [cursivas mas], ver otras cosas, escribir otros lenguajes. (Escobar; 2000: 125) Por lo tanto, retomando lo que se plantea en los trabajos a los que hace alusin el autor, el lugar se opone al dominio del espacio y el no-capitalismo se opone al dominio del capitalismo como imaginario de la vida social.

Buscando sintetizar, podemos identificar entonces que el latifundio, nuevamente dentro de una consciencia de la opresin, es el espacio dominado por los opresores, por lo que se necesita que los oprimidos despejen ese espacio, actuar por liberarlo, en el caso del MST, que lo ocupen, para pensar otros pensamientos, para respetar el conocimiento local, en el que se posdesarrollan nuevos tipos de lenguajes, de comprensin y de accin, que son un modo de conciencia basado en el lugar. Se torna necesario sustituir el espacio por el lugar con el fin de ejercer una liberacin de la opresin.

Volviendo a los conceptos iniciales, se hace necesaria una formacin de conciencias nutrida por la bsqueda de la sobrevivencia, de la vida digna, as como nutrida por el impacto del acto de ocupar, basado en dicha bsqueda. Esta nueva conciencia (con)formada, en aras de alcanzar la sobrevivencia, la vida digna, opta por el pensamiento de pensamientos alternativos y el desempeo de nuevas prcticas en el lugar, en el espacio ocupado, es decir, opta por un posdesarrollo, que terminar por incorporarse a la propia formacin de conciencias. Por lo tanto, la formacin de conciencias incide en el posdesarrollo, al tiempo que el posdesarrollo incide en la formacin de conciencias.

Si, como vimos en un principio, el MST es un movimiento social que apuesta por la construccin permanente de una sociedad socialista y por la garanta del acceso a la tierra para todos, si esto ha empujado al Movimiento a la conquista del espacio dominado por el capital, si lo ha conducido a pensar y actuar por una nueva realidad, el asentamiento Madre Cristina puede ser ejemplo de la construccin del lugar, de la construccin de posdesarrollo.

Por tal motivo, sin abandonar el marco terico que hemos venido desarrollando, es tiempo ahora de recurrir a la vivencia de la estancia realizada en el 2012 por medio del relato analtico, de donde podremos recuperar el pensar y la prctica del colectivo de asentados del Madre Cristina dentro de la construccin de una nueva realidad.

 

Significados en la Produccin

En el centro del rea Social, una bandera del MST en el piso. Encima de ella, cultivos producidos en el asentamiento, as como un par de textos pertenecientes a algn asentado. Hay pltano, papa, papa dulce, cacao y papaya, acompaados por la Agenda 2012 del MST, un cuadernillo sobre Trabajo de Base y otro cuadernillo del Movimiento. Est por dar inicio una asamblea, que ya colocaba un ambiente diferente con el solo hecho de recurrir a la imagen del centro. De repente, Leonardo, asentado e hijo de Zonalia, la dirigente del asentamiento, comienza a leer un texto que habla sobre produccin, de lo que puedo rescatar que en la misma dinmica de produccin est la dignificacin. Cuando termina la lectura, un asentado dice: amn, pareciendo un poco el nimo de una broma.

As se nos estaba presentando la vida una maana, alrededor del 25 de marzo, en el asentamiento Madre Cristina, municipio de Ariquemes, en Rondnia, Brasil. Haya sido una broma o no aquella ltima parte, lo cierto es que haba acontecido un ritual que buscaba invitar a los asistentes a hacer una reflexin, previa a dicha asamblea, sobre el significado de la produccin en la vida, contando con el refuerzo visual de un pequeo altar de lo producido y de lo escrito, rodendolo los asistentes en un semicrculo irregular.

Meses despus comprendera que aquel acto se trataba de lo que el MST define como mstica y que me da la pauta para entender la carga de simbolismos incrustada en el afn de remarcar y compartir una perspectiva campesina y una forma de aprendizaje particulares. Ante esto, no queda ms remedio que reconocer que aquella mstica se presentaba como un ejercicio para el refuerzo de la formacin de conciencias de aquellas y aquellos Sin Tierra, buscando interiorizar o mantener interiorizado el significado del da a da: todo mundo ve que todo mundo trabaja para producir dentro de un lugar el asentamiento- que ya de por s es bastante pblico, pero que ahora, a travs de un lugar ms pblico el rea Social, donde se da la asamblea-, los asentados hacen explcito lo que todo mundo ve, a travs de una reflexin compartida. Hay un anlisis del sentido del trabajo cotidiano. Se busca un darse cuenta de lo que se hace, que va ms all de trabajar la tierra como hecho concreto. Si en la produccin est la dignificacin como rezaba el texto que lea Leonardo-, entonces trabajar la tierra es una prctica digna.

Si entendemos lo digno como aquello que merece respeto y que no permite la humillacin, asistimos a una valoracin de la actividad del ser humano, valoracin que, en este caso, descansa sobre producir para s y para los dems. La forma de ganarse la vida es digna en tanto permite el sustento y el respeto propios y de los otros.

Y en trminos msticos, vale la pena rescatar que, as como aquella apologa a la produccin, a travs de la palabra escrita/hablada texto compartido- y de los smbolos pequeo altar-, sugiere que la prctica cotidiana dignifica, tambin invita a entender que el trabajo diario es un ritual en s. Se le rinde culto a la produccin, que es aquello que se hace todos los das. De esta forma, si el trabajo cotidiano representa el sustento, la vida se convierte en un ritual.

 

La Frmula Produccin-Reproduccin y la Agroecologa como Perspectiva Alternativa de Produccin

Considero, adems, que la visin de la produccin campesina como un trabajo digno no slo est respaldada por el sustento y el respeto, sino tambin por un entendimiento de la frmula produccin-reproduccin y de una perspectiva alternativa de produccin, conocimiento al que tengo acceso alrededor del 27 de marzo, gracias a que Altamir, otro asentado del Madre Cristina, comparte conmigo una monografa. La autora de este trabajo es Milaine, asentada agrnoma y compaera de l. [1]

En la introduccin de ese texto acadmico, Milaine resalta la fuerte relacin entre produccin y reproduccin en la vida campesina: a partir del momento que los campesinos no logran reproducirse en el modelo de produccin desempeado en la agricultura convencional- optan por varias vas, stas van del abandono de la tierra a la creacin de nuevas maneras de producir, lo cual comprenda las especificidades del espacio de produccin y desarrollo del campesinado (Souza Lopes; 2010: 9). Asimismo, la economa campesina tiene como base la produccin para el sustento y la reproduccin familiar, son sos, objetivos que los campesinos intentan alcanzar a travs de la organizacin de los medios de produccin y de la fuerza de trabajo que dispone la Unidad de Produccin Agrcola. [2] (Souza Lopes; 2010: 10)

Si bien Milaine no especifica la variedad de vas por las cuales el campesino podra optar, por las implicaciones en la formacin de conciencias resulta muy ilustrativo que haga mencin de los extremos entre las alternativas: desde el abandono de la tierra hasta la creacin de nuevas maneras de producir. Y es muy ilustrativo, porque, bajo la perspectiva del MST, el abandono de la tierra no es una opcin, puesto que uno de sus objetivos centrales es la lucha por la tierra. Es por ello que la mstica de aquella maana con los campesinos asentados del Madre Cristina tiene mucho sentido: luchar por la tierra significa conquistarla y permanecer en ella, para trabajarla y hacerla producir, hacerla producir para dignificarse, que es, al mismo tiempo, una de las razones fundamentales para permanecer y no abandonarla.

Por otro lado, la perspectiva alternativa de produccin se encuentra representada en el concepto de creacin de nuevas maneras de producir que menciona Milaine, lo cual va ligado con lo que ella misma se encarga de remarcar: el abarcamiento de las especificidades del espacio de produccin y desarrollo del campesinado. Es muy importante esto ltimo, dado que las especificidades del espacio, que se trata en realidad bajo los fundamentos tericos ya expuestos- de las especificidades del lugar, es una de la caractersticas dentro de la alternativa de produccin que ella aborda en su texto, es decir, la agroecologa. Y para efectos del presente trabajo, puede resaltarse el siguiente planteamiento de la autora: en la resistencia los campesinos- construyen alternativas a la produccin convencional, que en las ltimas dcadas junto a la preocupacin de los problemas ambientales vienen desarrollando una manera de practicar la agricultura con principios ecolgicos, denominada agroecologa con el objetivo de implementarla buscando la sustentabilidad en el desarrollo rural. (Souza Lopes; 2010: 9)

As, en trminos de formacin de conciencias, me parece importante extraer de este planteamiento que la construccin de alternativas a la produccin convencional se da en el marco de la resistencia. Esto significa que los campesinos practicantes de la agroecologa van interiorizando una conciencia sociopoltica, de donde habra que entender que, si se da en el marco mencionado, ms que alternativas a la produccin convencional, se trata de alternativas frente a ella, en defensa de la garanta del sustento y, por ende, de la reproduccin campesina. En el espacio del MST, esto se traduce en una postura poltica que, por su naturaleza justamente poltica, busca el beneficio colectivo para los campesinos aglutinados en torno al Movimiento y se dirige a la accin. Parte de dicha postura, por ejemplo, consiste en incentivar al trabajo de la tierra sin agroqumicos, resistiendo a la presin que, en el contexto de la agricultura convencional, genera la presuncin de que con el uso de stos se consigue una buena productividad, siendo que, adems, provocan afectaciones en la salud de los trabajadores rurales, de los consumidores y de la tierra, as como contaminacin en el agua. La accin concordante con esta postura es lo que conozco por vez primera entre finales de marzo y principios de abril en un encuentro de concientizacin en el municipio de Ji-Paran, Rondnia, y que han hecho llamar la Campaa Permanente contra los Agrotxicos y por la Vida, impulsada por La Va Campesina y a la cual est suscrito el MST.

Con lo hasta ahora mencionado, puede desprenderse, por un lado, la idea de que postura y accin polticas alimentan la conciencia sociopoltica de practicar la agroecologa y, por otro, la idea de que la dignificacin en la produccin no slo pasa por garantizar el sustento y la reproduccin, sino por producir con conciencia ecolgica, en concordancia con el argumento de Milaine sobre el hecho de que junto a la preocupacin de los problemas ambientales los campesinos vienen desarrollando una manera de practicar la agricultura con principios ecolgicos.

Continuando la lnea de conjugacin entre perspectiva alternativa de produccin y formacin de conciencias, considero que debe rescatarse otro planteamiento que hace la autora, el cual indica que vincular conocimientos ecolgicos de base popular y cientfica en la estructuracin de metodologas que vengan a disear los sistemas productivos ideales para cada lugar es una caracterstica de la produccin con enfoque agroecolgico. (Souza Lopes; 2010: 9)

As pues, uno de los elementos clave en la agroecologa es el rescate del saber popular con miras a una produccin ecolgica, con base en las caractersticas de una localidad determinada. Si los campesinos han resistido a la produccin convencional a travs de la agroecologa, ahora ellos reconocen que el conocimiento popular es til para alcanzar el sustento de cada da. Entonces, se va formando una conciencia cognitiva, el saber que se sabe. Y de esta forma, el producir con conciencia cognitiva tambin acaba por dignificar la produccin en tanto garantiza el sustento y la reproduccin y respeta el saber propio.

Llegados a este punto, estrechamente ligado con la contribucin de Arturo Escobar, resulta sumamente valioso rescatar lo que el ambientalista mexicano Enrique Leff aporta, a la hora de argumentar sobre repensar la geopoltica. Basado en Gonalves, expone que las geografas, como marcas dejadas por las civilizaciones en la tierra, son el locus, el hbitat en el que se asienta un mundo que ha sido trastocado por la globalizacin, que desplaza el lugar de su lugar, que hace prevalecer la globalidad de una razn nica, universal, dominante. Pero es tambin la escritura que van dejando en la naturaleza los nuevos movimientos sociales de reapropiacin de la naturaleza. (Leff; 2004: 6) Contina explicando que stos internalizan la racionalidad ambiental, deviniendo en la expresin de una demanda poltica y arraigndose en nuevos territorios y nuevas identidades.

Para Leff, una nueva poltica del lugar y de la diferencia est siendo construida a partir del sentido del tiempo en las luchas actuales por la identidad, por la autonoma y por el territorio. (Leff; 2004: 6) As, el territorio, es un espacio donde se precipitan tiempos diferenciados y es el lugar donde la sustentabilidad se enraza en bases ecolgicas e identidades culturales. Es el espacio social donde los actores sociales ejercen su poder para controlar la degradacin ambiental y para movilizar potenciales ambientales en proyectos autogestionarios generados para satisfacer necesidades, aspiraciones y deseos de los pueblos, que la globalizacin econmica no puede cumplir. (Leff; 2004: 5)

En este sentido, el autor da importancia particular al espacio local, del que emergen las sinergias positivas de la racionalidad ambiental y de un nuevo paradigma de productividad ecotecnolgica, as como al concepto de territorios culturales, los cuales implican una poltica cultural para la reconstruccin de identidades, para proyectar sus seres colectivos trascendiendo un futuro prefijado y excluyente; es resistencia a la hegemona homogeneizante de la globalizacin econmica y afirmacin de la diversidad creativa de la vida, construida desde la heterognesis cultural-ecolgica. (Leff; 2004: 6)

Es as que se corrobora a Leff mediante los argumentos de Milaine y los acontecimientos de la experiencia personal vivida, de tal forma que podemos entender que la agroecologa es una prctica basada en el lugar retomando a Escobar-, inserta como forma alternativa de actuar de producir- para garantizar el sustento y la reproduccin, valindose de una nueva formacin de conciencias: sociopoltica, ecolgica y cognitiva.

Es en este sentido que percibo una garanta de la produccin en el Madre Cristina, lo que conduce a una garanta de la reproduccin. Es lo que puede verse en la cotidianidad del asentamiento. Hay subsistencia y perdura la sobrevivencia. Se garantizan los alimentos de adultos, jvenes y nios y se constata la reproduccin con la llegada de las nuevas generaciones.

 

Alternativa ante la Carencia y Garanta de la Vida: Teologa de la Liberacin, Homeopata y Agroecologa

Es una maana del 10 de marzo en la casa de Valdir y Cida, pareja con la que vivir durante dos meses, y conozco finalmente a Claudinho, quien es uno de mis primeros contactos para concretar la estancia y coordinador estatal por el MST/Rondnia. Aquella maana tambin conozco a Altamir, el compaero de Milaine. Particularmente con ambos se da una charla natural sobre la prctica alternativa que representan los Sin Tierra, habiendo una dinmica donde de repente a cualquiera de los tres yo incluido- se le ocurre hablar.

Considero prudente mostrar, en primera instancia, a Claudinho, quien comparte perspectivas crticas, un poco sobre las ciencias, y ms tarde, en la casa de Altamir, un poco ms sobre la poltica; sin embargo, su visin a resaltar para efectos de este apartado es la siguiente: cuando una persona tiene carencias, tiene que buscar una alternativa. Ya veremos por qu.

Me queda la idea de que Claudinho se distingue de los dems por tener una mayor formacin, caracterstica que puede entenderse en tanto funge como coordinador estatal del MST. Ahora bien, esto no quiere decir que los dems estn faltos de conciencia sobre lo que sucede a su alrededor, tal como ocurre cuando, estando an en la casa de Altamir, tambin con la compaa de Claudio asentado de otro asentamiento-, a la hora de que Claudinho comienza a hablar de las iglesias en el Movimiento, los dems tambin expresan su formacin con base en su propia experiencia, de tal forma que van construyendo una conciencia comn de lo compartido en la pltica.

Lo recin mencionado acontece cuando repentinamente emerge el tema de la Teologa de la Liberacin, y que, desde la influencia de esta tendencia religiosa, Claudinho es el primero en plantear que ellos entienden otra cosa por riqueza, misma que para ellos est en la sobrevivencia. A partir de aqu, se van tejiendo las hablas de cada uno y acaban por confluir en que no concuerdan con la visin evanglica que, en palabras de ellos, exalta el que la gente siempre puede tener ms y que si tiene ms es por causa de Dios. Y entre los tres terminan por explicarme que hay varias iglesias dentro del Movimiento y que, segn la religin de los asentados, pueden ser ms o menos participativos.

Ahora me parece oportuno darle el turno a Altamir, el cual irrumpe en el escenario de la casa de Valdir y Cida con un hambre de soltar todo aquello que sabe sobre su especialidad: la homeopata. Ya que Claudinho habla de que cuando la persona tiene carencias, tiene que buscar una alternativa, la escena que percibo es que Altamir aprovecha complementarlo inmediatamente con su conocimiento, con la intencin de presentar la alternativa a travs de un ejemplo palpable. [3] Para comenzar, l no tiene duda de que la alopata significa veneno tanto en los medicamentos como en los alimentos y que ste produce cncer. [4] As, maneja la homeopata con plantas, animales, personas y con la tierra. Tambin habla de una capacidad vital, lo que, segn l, guarda relacin con la identificacin de energas en los cultivos. Altamir expone que los efectos de la homeopata son eficaces, si bien reconoce que esta prctica es preventiva. No pierde el tiempo y ya encaminado aprovecha ponerme un ejemplo sumamente interesante sobre las propiedades positivas del pltano desde el manejo homeoptico: en el caso de los seres humanos, para gripe, heridas, bacterias y pulmones, y en el caso de las plantas, para cuando les falta potasio. Altamir es un apasionado por lo que sabe y por expresarlo, en definitiva un tremendo parlanchn.

Por cierto, es un dato muy significativo que Claudinho en lo que parece ser una entrevista de seguimiento como parte de sus funciones- le pregunte a Altamir, ya en su casa, por qu hace actividades relacionadas con la homeopata, a lo que l responde: por apoyo econmico y social.

Con esta pequea historia de la maana del 10 de marzo slo pretendo exponer aquello que algunos asentados cargan en la conciencia, misma que, si percibimos bien, nos permite retomar a Milaine: si nos preguntramos por qu los campesinos no logran reproducirse en el modelo de produccin de agricultura convencional, Claudinho es el que responde. Si Milaine escribe que dicha situacin los empuja a optar por nuevas formas de producir y si Claudinho me dice que cuando una persona tiene carencias, tiene que buscar una alternativa, entonces las nuevas formas de producir parten de la carencia.

Es as que descubro que la agroecologa de Milaine es una opcin digna para la produccin ecolgica y el rescate del saber popular frente a la carencia. Y no slo eso, descubro que la influencia de la Teologa de la Liberacin de Claudinho es una opcin espiritual digna para entender la riqueza como sobrevivencia frente a la carencia y que la homeopata de Altamir es una opcin digna a travs del uso de medicamentos saludables y econmicos frente a la carencia.

Adems, considero obligado hacer notar que lo anterior se encuentra inevitablemente entrelazado, es decir, la idea de riqueza en la sobrevivencia de la Teologa de la Liberacin va de la mano con la vida productiva de los asentados, enfocada en la subsistencia; al mismo tiempo, la alternativa homeoptica se constituye en una oportunidad de acceso a una medicina que mantiene saludable no slo al ser humano para que contine viviendo y, por ende, produciendo, sino a los animales, plantas y suelo destinados a la produccin. Si estas prcticas coadyuvan a la garanta de la produccin, entonces contribuyen a la garanta de la reproduccin. Asimismo, Teologa de la Liberacin y homeopata aparecen como dignas, al igual que la agroecologa, en tanto su prctica coadyuva al sustento y el respeto propios y de los otros. [5]

Esto me lleva a una temprana conclusin alrededor de aquel 27 de marzo que, de cualquier forma, se va reforzando a lo largo de la estancia: lo que ellos simplemente estn haciendo es garantizar la vida. Siento que sa es la esencia de su actuar. Eso es lo que est en el da a da.

Entonces, conforme lo que he venido revisando, es a partir de esa carencia, de ese no conseguir reproducirse en el modelo convencional, que se elabora colectivamente, a travs de los diferentes e interconectados mbitos produccin, reproduccin, influencia religiosa, salud- un discurso sobre la garanta de la sobrevivencia, que no es otra cosa que garantizar la vida. As, sustento y sobrevivencia, produccin y reproduccin, dignidad de las alternativas son motivaciones que encuentran espacio en las conciencias de los asentados.

No obstante, teniendo en cuenta lo que hablo con Zonalia alrededor de ese 27 de marzo, para que todo lo anterior sea posible, no puede olvidarse la primera garanta: la conquista de la tierra. Y para que esto sea posible, como ella dice, tiene que darse el primer paso: la ocupacin. Zonalia contina tomando la palabra, haciendo gala con sencillez!- de su visin estructural y pedaggica: una persona se forma en la sociedad. Un hijo no es el mismo despus de salir de la barriga de su madre. Una ocupacin es del mismo modo. Una vez que se hace una ocupacin, la persona no es la misma. Subraya cmo es la vida antes, que es individual y pensando que Dios soluciona los problemas, y como es la vida despus, que es colectiva, preocupndose por los otros. Y finaliza su intervencin, remarcndome que el MST dice que la ocupacin es la mejor escuela de un Sin Tierra, cuestin en tremenda consonancia pedaggica con lo que Harnecker expone sobre las rupturas que ste tiene que emprender.

Bsicamente, y nuevamente en trminos de formacin de conciencias, lo que Zonalia est planteando es que se vuelve a nacer a travs del aprendizaje que deja la ocupacin y que viene una nueva vida caracterizada por lo colectivo. No es casualidad que en aquella asamblea de alrededor del 25 de marzo, a la hora que toca discutir el tema sobre la fiesta del asentamiento por cuestin de la proximidad de su aniversario, ella declare: tenemos que decir por qu se hace la fiesta o por qu no Creo que es importante hacerla porque es la conmemoracin del da en que se hizo la ocupacin. Es como festejar el nacimiento de un hijo.

Y retomando la conversacin que tengo con ella, despus de que me expresa su visin a travs de un planteamiento analgico entre ocupacin-campamento/asentamiento y un hijo, me atrevo a hacerle una nueva analoga: el ciclo de la vida. Zonalia est de acuerdo. Nacimiento, crecimiento, reproduccin y la llegada de las nuevas generaciones. Luego le comento el razonamiento que me hace llegar a la conclusin de que ellos estn buscando garantizar la vida. Zonalia vuelve a estar de acuerdo conmigo.

 

Una Vuelta a Freire, una vuelta al Madre Cristina

A propsito de los oprimidos, Freire escribe que sufren una dualidad que se instala en la interioridad de su ser. Descubren que, al no ser libres, no llegan a ser autnticamente. Quieren ser, mas temen ser. Son ellos y al mismo tiempo son el otro yo introyectado en ellos como conciencia opresora. Su lucha se da entre ser ellos mismos o ser duales. Entre expulsar o no al opresor desde dentro de s. Entre desalienarse o mantenerse alienados. Entre seguir prescripciones o tener opciones. Entre ser espectadores o actores. Entre actuar o tener la ilusin de que actan en la accin de los opresores. Entre decir la palabra o no tener voz, castrados en su poder de crear y recrear, en su poder de transformar el mundo. (Freire; 1970: 29)

Para Freire, se es el trgico dilema de los oprimidos, dilema que su pedagoga debe enfrentar. Al respecto, contina exponiendo que por esto, la liberacin es un parto. Es un parto doloroso. El hombre que nace de l es un hombre nuevo, hombre que slo es viable en y por la superacin de la contradiccin opresores-oprimidos que, en ltima instancia, es la liberacin de todos. Y siguiendo la lnea, agrega que la superacin de la contradiccin es el parto que trae al mundo a este hombre nuevo; ni opresor ni oprimido, sino un hombre liberndose. (Freire; 1970: 29)

Desde mi punto de vista, el asentado del MST es ese ser humano que viene librando una batalla interna como parte de su proceso de liberacin, al cual le fueron ofrecidas una interpretacin de la realidad concreta, misma que ha reflexionado e interiorizado, una accin para transformarla, la cual ha adoptado y con la cual ha conquistado la tierra, as como diversas orientaciones para establecer una prctica sobre el espacio ocupado, sobre el lugar, sobre el territorio. Este proceso terico-prctico es el que forma conciencias e impulsa la creacin de nuevas realidades. Al mismo tiempo, las nuevas prcticas en las nuevas realidades alimentan la formacin de la conciencia, dentro de lo que considero un proceso dialctico.

Hoy, el Madre Cristina es claro reflejo de ello. Es el lugar de una prctica que dignifica. Es el territorio en el que permea una lgica diferente a la del desarrollo en su sentido capitalista. Es opcin de vida generada a travs de la organizacin colectiva de los Sin Tierra. Es, pues, la conquista de la tierra para quien la trabaja.

 

Ren Rojas Gonzlez es Maestro en Desarrollo Econmico y Cooperacin Internacional por la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla, es estudioso de los movimientos sociales latinoamericanos. De entre ellos, ha abordado principalmente a los movimientos indgenas en Bolivia y al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra en Brasil.

 

Bibliografa y Referencias Electrnicas

Escobar, Arturo. (2000). El Lugar de la Naturaleza y la Naturaleza del Lugar: Globalizacin o Postdesarrollo? Consultado el 6 de noviembre de 2012, en pgina web de Arturo Escobar, de http://www.unc.edu/~aescobar/html/texts.htm.

Freire, Paulo. (1970). Pedagoga del Oprimido. Siglo XXI, Mxico.

Harnecker, Martha. (2002). Sin Tierra. Construyendo Movimiento Social. Siglo Veintiuno de Espaa Editores, Espaa.

Leff, Enrique. (2004). La Geopoltica de la Biodiversidad y el Desarrollo Sustentable: economizacin del mundo, racionalidad ambiental y reapropiacin social de la naturaleza. En Seminrio Internacional REG GEN: Alternativas Globalizao. Rio de Janeiro, Brasil UNESCO. [ Versin electrnica] Consultado el 6 de noviembre de 2012, en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/reggen/pp12.pdf.

MST-CE. (s/f). Histria do MST (1984-2009). Caderno de Formao n 01, Cear, Brasil.

Secretaria Nacional do MST Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra. (2010). MST: Lutas e Conquistas, 2 Edio, So Paulo, Brasil.

Souza Lopes, Milaine. (2010). Potencialidade de Produo Agroecolgica no Assentamento Madre Cristina, Ariquemes RO. Monografia apresentada como requisito obrigatrio para a obteno do titulo de Agrnomo na Universidade do Estado de Mato Grosso Campus Cceres, Brasil.



* El texto que se presenta es resultado de una estancia de prctica profesional y de investigacin que realiz el autor por un periodo de cuatro meses entre los meses de marzo y junio del 2012- con el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra en Rondnia, Brasil.

[1] En junio de 2010, Milaine presenta aquella monografa dentro de un Curso de Agronoma de los Movimientos Sociales del Campo, en el marco de un Programa Institucional de Educacin y Socioeconoma Solidaria. Con este trabajo, obtiene el ttulo de Agrnoma por la Universidad del Estado de Mato Grosso. La monografa lleva por nombre Potencialidad de Produccin Agroecolgica en el Asentamiento Madre Cristina, Ariquemes Rondnia.

[2] Sobre este concepto, Milaine recupera la definicin de una publicacin titulada Administracin de la Unidad de Produccin Familiar: Modalidades de Trabajo como Agricultores, de Arlindo Prestes Lima y otros autores: un conjunto de medios de produccin (tierra, trabajo y capital) combinados entre s para asegurar una produccin vegetal y/o animal, sometidos a una gestin nica de una o ms personas (Souza Lopes; 2010: 10).

[3] El acercamiento de Altamir con la homeopata comienza con el apoyo de una iglesia y aos ms tarde a travs de un curso con una universidad.

[4] Segn los asentados, Rondnia es el estado en Brasil con el mayor nmero de casos de cncer.

[5] Deseo puntualizar que tambin hablo de respeto a los otros, ya que la Teologa de la Liberacin y la homeopata no son una imposicin a los asentados: pertenecen a otras religiones o son ateos y recurren a la alopata cuando reconocen los lmites de la homeopata. En el caso de la agroecologa, si bien no hay una lnea impositiva desde la dirigencia, la difusin sobre el manejo agroecolgico de la tierra es persistente.

Texto publicado en: http://sociedadlatinoamericana.bligoo.com/en-torno-al-asentamiento-madre-cristiana-del-movimiento-de-trabajadores-sin-tierra-de-brasil



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