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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2013

Tnez: atentado mortal contra Chukri Belaid, lder marxista y panarabista
Manos negras y guantes grises

Santiago Alba Rico
Gara

El autor describe los efectos de la muerte de Chukri Belaid en el Gobierno y en la oposicin y seala que la respuesta colectiva al atentado traer el fortalecimiento de la democracia y del Frente Popular o la victoria de todas esas manos negras y guantes grises que buscan sumir al pas en el terror y la violencia.


Ayer la calle Bourguiba volvi a llenarse de detonaciones y gases lacrimgenos. Desde por la maana, una multitud se haba ido volcando sobre el Ministerio del Interior portando banderas tunecinas y del Frente Popular y lanzando al aire su dolor y su rabia: Tnez Tnez, libre libre, fuera el terrorismo o seguridad, libertad, dignidad nacional o el inevitable el pueblo quiere la cada del rgimen. Hacia las dos de la tarde, cuando el cortejo con el cadver de Chukri Belaid lleg hasta la plaza de los Mrtires, una violenta carga policial dispers a las 8.000 personas concentradas en la avenida. Entre tanto, en Sidi Bouzid, cuna de la revolucin, arda una sede del partido Ennahda y en Gabes, Sfax, Mahdia y Gafsa -un poco por todas partes- se producan protestas y manifestaciones de duelo.

Chukri Belaid, de 48 aos, era el lder del Movimiento Patritico Democrtico Unificado, fuerza marxista y panarabista que forma parte del Frente Popular. Junto a Hamma Hamami, el dirigente del Partido de los Trabajadores, era la cara ms visible, la ms meditica, la ms beligerante de la recin nacida coalicin de izquierdas.

Desde hace meses vena denunciando la complicidad entre Ennahda y las Ligas de Defensa de la Revolucin, una red confusa de comits locales que algunos describen como el brazo armado o las milicias del partido islamista en el Gobierno. Pocos das antes de su asesinato, Belaid haba proporcionado una lista de presuntos miembros de Ennahda implicados en la interrupcin violenta de un acto del Frente Popular en Le Kef. La vspera misma de su muerte, en una intervencin televisiva, haba alertado contra la violencia poltica y acusado al Gobierno de connivencia e induccin.

Para los miles de tunecinos que se manifestaron ayer para rendir homenaje al nuevo mrtir de la revolucin, el vnculo entre Ennahda y el atentado del martes por la noche es evidente. Tambin para los dirigentes de la oposicin. Hamma Hammami, en una declaracin enrgica y serena, atribuy la responsabilidad poltica y moral del crimen a Ennahda, al Gobierno de la troika y a la propia Asamblea Constituyente, que habra pasado por alto o incluso disculpado la creciente confrontacin. Otros lderes del Frente, menos prudentes, han acusado a Ennahda de haber dado la orden de matar a su compaero. Las contundentes condenas de todos los polticos sin excepcin -el primer ministro Jabali, el jeque Ghanouchi o el presidente Marzouki- suenan como hipcritas ofensas en los odos de los partisanos de la vctima.

Este vnculo evidente presenta, en cualquier caso, dos puntos dbiles. El primero, en efecto, es que es demasiado eviden- te. El segundo es que, en el marco de una lucha partidista mal asentada sobre un abismo de manos negras, es ms que dudoso que a Ennahda le beneficie en lo ms mnimo un aumento exponencial de la tensin y la inestabilidad.

Con la mitad de la poblacin aterrorizada y la otra mitad furiosa, la mayor parte de las preguntas son respondidas desde las vsceras y, por lo tanto, quedan inquietantemente en el aire, alimentando el pedaleo de angustia. No sabemos quin ha matado a Chukri Belaid ni qu vendr despus; no sabemos ni siquiera quin sacar provecho de esta sacudida poltica y emocional. Podemos tan solo describir los efectos.

El primero tiene que ver con el Gobierno. La remodelacin anunciada desde hace dos meses haba quedado en manos de los socios de la troika tras retirarse la oposicin de las negociaciones. Pero los tres partidos gobernantes no se ponan de acuerdo e incluso el presidente Marzouki haba amenazado con dimitir de su cargo si no se aceptaban las condiciones del CPR. Esas condiciones tenan que ver con la salida de Rafik Abdesalam, implicado en un escndalo de corrupcin, del Ministerio de Asuntos Exteriores; el primer ministro Jebali estaba dispuesto a sacrificar al yerno de Ghanouchi, pero este se obstinaba en apoyarlo.

Ayer, tras el asesinato de Chukri Belaid, el lder de Ennahda pidi un aplazamiento de la remodelacin gubernamental e inmediatamente muchos tunecinos se precipitaron en calenturas complotistas. Horas ms tarde el primer ministro Jebali anunci el adelantamiento de la remodelacin, que se producir en las prximas 24 horas, y muchos tunecinos -quizs los mismos- se han entregado a calenturas complotistas.

El segundo efecto tiene que ver con la oposicin. Durante los dos ltimos meses Nid Tunis, el partido del bourguinista Caid Essebsi y de los fulul del rgimen, ha atrado a su rbita a la mayor parte de la oposicin laica. Solo resista el Frente Popular. Pocas horas despus de la muerte de Chukri Belaid el Frente Popular se reuna con Nid Tunis y sus partidos satlites y juntos emitan un comunicado en el que anunciaban algunas medidas comunes: la convocatoria de una huelga gene- ral, la retirada de todos los diputados opositores de la Asamblea Constituyente y la exigencia de dimisin de un Gobierno a sus ojos definitivamente privado de toda legitimidad. Mientras que el Gobierno se descascarilla, la oposicin es cada vez ms un bloque. La confrontacin bipolar se vuelve as ms neta y virulenta. Y muchos tunecinos se precipitan, cmo no, en calenturas complotistas.

El asesinato de Chukri Belaid marca un giro dramtico y sin retorno, al menos mental, en esta estrategia de la tensin montada entre bastidores por una -o dos o tres- fuerzas interesadas en descabalgar al pueblo tunecino de su revolucin. Har falta un ejercicio casi asctico de inteligencia estratgica para no caer en la trampa. Una gran respuesta colectiva debe detener a los asesinos. Pero de la intensidad, calidad y prudencia de esta respuesta depender que el miedo y la furia dejen paso a un fortalecimiento de la democracia y, por lo tanto, del Frente Popular o a una victoria de todas esas manos negras y todos esos guantes grises que buscan sumir al pas en el terror y la violencia.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130207/386764/es/Manos-negras-guantes-grises

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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