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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2013

La revolucin no se dejar asesinar

Gilbert Naccache
Mag 14

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Gilbert Naccache, militante histrico de la izquierda tunecina, analiza las repercusiones polticas y sociales del crimen que ha costado la vida a Chokri Belaid. En su opinin, la movilizacin popular es un signo que no deja lugar a dudas: la revolucin no se dejar enterrar. Nos ha autorizado graciosamente a publicar el texto que viene a continuacin.

Por qu ha suscitado tanta emocin el asesinato de Chokri Belaid?, me pregunt con una ingenuidad un tanto sospechosa un periodista del canal de televisin tunecino Wataniya 1.

Trato de responder a esta pregunta, que en el fondo es legtima si se tiene en cuenta que por todo el pas personas que no conocan ni a Chokri Belaid ni su postura han manifestado primero su emocin y luego su clera: por todas partes se ha visto a personas llorando las cuales, a causa de este odioso crimen, acababan de adoptar como uno de los suyos a un militante que la vspera les era indiferente y que han querido mostrarlo.

Todo el mundo ha comprendido instantneamente, con la misma evidencia que la que hubo entre los das el 17 de diciembre y 14 de enero, que ms de all del asesinato de un hombre se trata de un atentado preparado hace mucho tiempo contra los principales logros de la revolucin, las libertades forjadas con al sangre de los mrtires y con la determinacin inquebrantable de todo un pueblo, en especial la libertad de pensamiento y la libertad de expresin.

Chokri Belaid era un dirigente poltico adems de un hombre que no tena miedo de decir lo que pensaba y que atacaba abiertamente tanto los tabes como a las personalidades y sus polticas. Matarlo es una manera de decir a todo el m undo que sea cual sea el lugar que se ocupe en la sociedad, ya no se tiene derecho a expresar algo que no sean las verdades establecidas (dnde?). Si con Ben Ali la libertad de pensamiento o de expresin se castigaba con torturas y crcel, se nos acaba de decir claramente que en adelante el precio por hacer uso de estas libertades es la muerte y ello sin tener el valor elemental de asumir esta declaracin de guerra al pueblo tunecino.

Y este no se ha equivocado: saliendo masivamente a las calles y atacand o los locales del partido que parece el ms cercano a estas excomuniones ha expresado su apego a la revolucin y su voluntad de que no se la entierre con Chokri Belaid. La revolucin ha demostrado su vitalidad en este arranque general contra el asesinato poltico: no est muerta y no se dejar asesinar.

Una de las primeras personas que ha aprendido una leccin de esta movilizacin popular es Hamadi Jebali: anunciando la creacin de un gobierno independiente de todos los partidos polticos y vinculado al in ters nacional, ha tomado acta de la extrema desconfianza que tiene el pueblo de los partidos polticos en general y de Ennahdha en particular, al que cada vez ms personas consideran un partido hegemnico. Los halcones de este partido fanfarronean y llaman a sus tropas a una manifestacin de millones de personas el da del entierro de Chokri: este llamamiento ser un estrepitoso fracaso, como lo fue (lo recordamos) un llamamiento parecido en un pasado reciente.

La doble pregunta que se plantea ahora es, por un lado, qu posibilidades tiene sacar partido de la reaccin negativa una direccin de Ennahdha, tras los pasos de Ghannouchi, cada vez ms abiertamente candidata a un poder dictatorial que no excluye, lejos de ello, el nepotismo y la corrupcin. Y, por otra, si la iniciativa de Jebali no llega demasiado tarde, si obtendr el mnimo de aprobacin popular que le permita tener xito.

Las cosas estn en este punto: por una parte una formidable movilizacin popular a favor de los logros de la revolucin que se concretizar en la huelga general convocada tambin por UGTT, como cierto da de enero de 2011; por otra, la irrupcin a plena luz del da del conflicto larvado en el seno de Ennahdha, donde la popularidad y credibilidad de la lnea dura estn ms que mermadas.

Cayendo bajo las balas de asesinos cobardes Chokri Belaid ha dado la oportunidad de que se mueva la situacin poltica volviendo a dar un lugar fundamental a la revolucin que no pueden detener ni las maniobras de unos ni el terrorismo con el rostro oculto de otro.

Fuente: http://www.mag14.com/national/40-politique/1519-gilbert-naccache-lla-revolution-ne-se-laissera-pas-assassineer.html



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