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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2013

No me cuadra

Xabier Anza
Rebelin


Esta vez escribo rpido. Urge compartir

No me gusta el pensamiento conspirativo, entendiendo por tal la referencia a alianzas secretas con propsitos ms o menos retorcidos de poner patas arriba un determinado orden establecido. No me gusta y lo combato normalmente, incluso con vehemencia. Siempre defiendo que los procesos sociales y polticos, as como los agentes, actan normalmente de manera eminentemente coherente y ms bien transparente, sin perjuicio de que todo el mundo tenga algunas vergenzas que esconder. Todos los partidos, sindicatos, movimientos sociales, patronales, iglesias, gobiernos son, una vez conocidos, antes que nada predecibles.

Lo creo pero debo confesar que lo de Brcenas no me cuadra y estoy a punto de tragarme mis principios. No me cuadra que Rubalcaba pida la dimisin de Rajoy en vez de pedir elecciones, que sera lo propio. No me cuadra que Prisa, uno de los pilares del rgimen impuesto en la postransicin espaola, y su peridico estandarte El Pas, confluya con El Mundo en el desgaste de un Gobierno que est cumpliendo como un campen todo el credo neoliberal. No me cuadra lo que hace unos das le dice Merkel a Rajoy. Cuando este habla de crecimiento, le dice la canciller que tiene que vender en Latinoamrica. No me cuadra hasta donde ha llegado el tema Urdangarin, y el cerco al que parece ya sometida la infanta

Cuando tantas cosas no cuadran, urge simplificar, y mirar a la infraestructura. Lo cierto es que Rajoy ha hecho los deberes de la Troica. Dos reformas laborales y de la negociacin colectiva (a sumar a las de zapatero); reforma de pensiones que viene (sumada tambin a la ZP); conversin masiva de deuda privada de la banca en deuda pblica; recorte subsiguiente de todos los captulos del gasto pblico (sanidad, educacin, condiciones de trabajo de la funcin pblica); destruccin masiva de empleo pblico; imposicin de lmites de dficit a todas las administraciones; concentracin inaudita del poder financiero mediante la privatizacin masiva de las cajas pblicas Las consecuencias se dejan sentir de manera dursima: seis millones de parados; bancos con casas que no pueden vender y personas desahuciadas de pisos que necesitan para vivir; el grueso de los desmpleados no cobra prestaciones Y los frutos de las polticas de shock en trminos de empobrecimiento van a ser crecientes durante los prximos aos.

En este contexto, retomo la respuesta de Merkel a Rajoy. Tengo para mi, aunque puedo estar equivocado, que Rajoy ha entendido que ha hecho los deberes y que no necesita ir ms lejos. Que la devaluacin interna en trminos de reduccin de la participacin de los salarios en la riqueza no slo se ha realizado, sino que se incrementar en los prximos aos como consecuencia de la aplicacin gradual de las reformas sin necesidad de hacer otras ms. Es por ello, entiendo, que ha urgido a Alemania, a las polticas de crecimiento y de empleo. La respuesta de Merkel diciendo que ahora nos toca vender en Latinoamrica resulta, para m, inequvoca: no se trata de que haya hecho o no los deberes, sino que las polticas de shock, la concentracin de capital en detrimento de las clases populares, deben llevarse hasta donde sea posible, hasta el umbral de rebelin de esas clases.

Es posible que la Troica, junto con los poderes econmicos y financieros que sostienen a los partidos, hayan decidido que Rajoy no les resulta ya funcional. O al menos hayan decidido que si no sigue avanzando por el camino de las reformas y recortes emprendido tienen capacidad para deponerlo y poner a otro.

A riesgo de parecer un cnico, yo creo que el problema no es si se cobran o no sobres, por muy grave que esto sea. La democracia no est en riesgo porque unos polticos tengan sobresueldos, aunque esto no sea de recibo. La democracia est en riesgo, porque el objeto de las donaciones de las empresas es que esa clase poltica haga las reformas y legisle a favor del capital, que es lo que efectivamente hacen.

No s si en la recmara los conspiradores tienen un relevo interno, es decir, un nuevo liderazgo dentro del propio Partido Popular. No s si estn pensando, por el contrario, en un tecncrata a lo Monti. La peticin de Rubalcaba a Rajoy para que dimita y no pidiendo elecciones, me suena ms a su disposicin a un eventual pacto de estado PP-PSOE en torno a un tecncrata.

La encuesta de intencin de voto publicada por El Pas el pasado domingo es aterradora. El PP cae ms de 20 puntos de los que no se benefician ni de lejos el resto de fuerzas parlamentarias. La aplicacin sostenida de las polticas de ajuste estructural unido ahora al escndalo de las donaciones, castiga gravemente a todos los partidos, generando un enorme vaco de representacin poltica. La historia de otros pases, y la propia historia de Espaa muestra claramente que cuando se producen estos vacos, cualquier cosa puede ocuparlos. Y que ese vaco no puede no ocuparse, lo cual desafiara a la fsica.

La historia de Espaa muestra, lamentablemente, que cuando se han producido ese tipo de vacos, unidos a crisis y a escndalos, la cosa ha terminado en conspiraciones, golpes de estado, dictaduras, falanges y fascismo, caverna en definitiva. En este sentido, la manera en que se hizo la transaccin, perdn, transicin, no permiti ni de lejos la consolidacin de una sociedad civil organizada que fuese ganando en raigambre democrtica. Estamos por tanto, entiendo yo, en un momento muy crtico.

La transicin no revis sino que impuso los enormes privilegios de las oligarquas y clases terratenientes crecidas durante la dictadura; la transicin no propici un tiempo para la modificacin de la estructura productiva y del empleo en el estado; la transicin no solucion los problemas histricos de encaje de las naciones que claman por su reconocimiento; la transicin no solucion el eterno problema espaol del reparto de la tierra; la transicin se blind a s misma impidiendo hacer verdad, memoria, justicia y reparacin de todos los crmenes cometidos; la transicin impuso una monarqua que est tambin en el punto de mira de no sabemos muy bien quin, pero no precisamente por vocacin republicana

Estamos, repito, as lo creo, en un momento crtico.

Junto al vaco de la representacin poltica, an peor, los vacos de proteccin y de seguridad. La prensa da cuenta de grupos neonazis que reparten alimentos en los barrios pobres de ciudades espaolas. Como no puede ser de otra manera, en este tiempo de empobrecimiento masivo saldrn fortalecidos aquellos grupos que se legitimen en la base como capaces de otorgar proteccin, reconocimiento y seguridad.

Ya no es slo el paro, tambin la situacin poltica invita a hacer las maletas. Aadir a ello la posicin geopoltica de Espaa, puente de Europa con una Africa donde se barruntan convulsiones de calado. Probablemente Merkel no est pensando pensando en un relevo espaol de grandes sutilezas democrticas. Como me deca un sindicalista sevillano: vosotros, los vascos, nacionalistas? Nacionalistas somos nosotros, o no ves lo que hacemos con las pateras?. A saber qu planes tiene esta Europa del capital para una Espaa que no da ms.

Desde Euskal Herria, la cosa tiene an ms colores. Ese vaco de representacin poltica del estado no se produce aqu, por el menor desgaste de los partidos nacionalistas y por el xito electoral de Bildu tras la decisin definitiva de ETA de abandonar la lucha armada. Las ltimas elecciones de la CAPV certifican con todo la debacle de PP y PSOE. En Nafarroa, por otro parte, todo el rgimen alumbrado al calor del Amejoramiento (la derecha del PP y UPN, el PSN, la CAN, UGT y CCOO, la patronal, el Opus. El Diario de Navarra) se enfrentan, como en Espaa, a un tremendo desgaste, en el que no van a faltar procesos judiciales para muchos de esos agentes.

Por eso llama la atencin el discurso del lehendakari. El mismo da en que el Pas saca a la luz el asunto Brcenas, Deia da noticia de la agradable reunin de la vspera entre Rajoy y Urkullu. Este no ocult en campaa que quera unos nuevos Pactos de la Moncloa en el estado, un acuerdo interinstitucional en Euskal Herria para blindar entre todos los partidos las polticas de recortes, y una agenda compartida con Rajoy en lo que se refiere a normalizacin poltica. Mucho Mariano espera Iigo para tanta agenda y pacto. Por lo dems, dice Gatzagaetxeberria, a recortar 1200 millones. Todo claro.

A finales de mes el primer congreso de Sortu. Me interesa si evolucionar hacia una socialdemocracia al uso o si ser capaz de una innovacin poltica que combine pragmatismo y radicalismo, accin institucional y de masas. Pero sobre todo me preocupa de ese congreso, y del proceso posterior, si habr una modificacin sustancial de la cultura poltica arraigada en la clandestinidad. De cmo acabe relacionndose esta fuerza con el movimiento social en su conjunto, y con el movimiento sindical, va a depender mayormente el futuro de nuestro pas. Creo sinceramente que el sindical es el mbito donde ms claramente puede irse configurando un enclave hegemnico favorable a la soberana y la justicia social. Pero ese espacio slo es activable desde un respeto escrupuloso a la autonoma de las organizaciones, incluidas las de la familia. La lgica de polarizacin, legtima y lgica en el mbito partidista electoral, no puede reproducirse mimticamente en el mbito social y sindical, que debe hacer de la acumulacin de fuerzas su prioridad. Aceptar la dialctica que desde el mundo sindical se lance a la poltica ser finalmente un signo de madurez inequvoco del proceso realizado.

En un escenario tan crtico como el descrito tenemos una gran responsabilidad nacional, en trminos de democracia y en trminos de clase. No podemos permitir que los vacos citados (representacin poltica, proteccin, seguridad) los ocupe el fascismo, los tecncratas u otros representantes de las cavernas.

A compartir, y a trabajar.

Blog del autor: xabieranza.wordpress.com



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