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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2013

Ignacio Gutirrez de Tern escribe a Antonio Muoz Molina
"Lo que mas nos duele es ver a intelectuales como usted utilizar argumentos inconexos e irreales para justificar lo difcilmente justificable"

Ignacio Gutirrez de Tern
palestinalibre.org


Estimado Sr. Muoz Molina:

He ledo sus declaraciones en las que confirma su intencin de asistir a Jerusaln para recibir el premio que lleva el nombre de la ciudad. Por supuesto, es libre de obrar como mejor le parezca y de considerar que su participacin en la ceremonia de entrega redundar en el entendimiento entre los pueblos y que, por lo mismo, no se puede boicotear a un pueblo ni una sociedad, plural y con voces discordantes en un sentido u otro, en su conjunto. Le dara plenamente la razn si no fuera porque el premio Jerusaln no es un galardn concedido por la sociedad civil, un grupo de particulares sin implicacin en la labor de representatividad del estado de Israel o una asociacin cvica u organizacin no gubernamental; este premio, como usted bien sabe, tiene carcter oficial, est financiado con fondos pblicos (del estado de Israel) y representa, quiera usted o no, el punto de vista de la municipalidad de Jerusaln, la cual, como usted bien sabe, promueve una poltica de asentamientos y expansin que conculca, de manera evidente, los derechos de los ciudadanos palestinos, habitantes originarios de buena parte del rea metropolitana de Jerusaln y sus alrededores, por mucho que un porcentaje muy elevado haya sido expulsado de sus hogares y que la propaganda sionista ponga en duda la condicin de propietarios primeros de muchos de ellos o disfrace la poltica sistemtica de confiscacin y expulsin con eufemismos y fbulas de todo signo. Este premio, pues, no contribuye al entendimiento entre los pueblos ni favorece un debate sosegado y plural sobre la poltica de discriminacin articulada por el estado de Israel hacia la poblacin palestina. Tampoco representa siquiera la pluralidad de voces y opiniones existentes en el seno de la sociedad israel; ms bien, refleja el posicionamiento de unas autoridades que no han demostrado, usted bien lo sabe, predisposicin ninguna a dialogar sobre la flagrante situacin de injusticia que padece Palestina. De hecho, no conocemos a ningn intelectual occidental, de los que han mantenido una actitud abiertamente crtica hacia el estado de Israel, que haya sido distinguido con el premio; y algunos, como su antecesor, el britnico Ian McEwan, el cual critic de forma explcita la poltica de asentamientos y la discriminacin ejercida sobre los palestinos, al tiempo que lamentaba el nihilismo de las dos partes, poniendo de este modo al ocupado y el ocupante en el mismo nivel de responsabilidad, hubieron de ver cmo su presencia era utilizada por el alcalde de Jerusaln para comparar la pulsin de respeto y fomento de las libertades individuales apreciables en los libros de McEwan, virtud que, segn parece, valora en sumo grado la comisin que falla el premio, para encomiar la tolerancia que nosotros practicamos en Jerusaln.

No lo olvide: se fotografiar usted con personas que representan a las instituciones de un estado, incluido el presidente, que no respeta los derechos humanos ni la legalidad internacional. Y no se equivoque: yendo all no ayudar a colocar en un contexto de crtica y debate saludables la situacin de millones de palestinos privados de sus derechos bsicos; al contrario, contribuir a reforzar las tesis de un rgimen, el de Tel Aviv, que disfruta de un poder de accin y decisin en la regin de Oriente Medio que difcilmente justifica su supuesta condicin de estado cercado o sometido a amenazas permanentes. Ms bien habra que hablar de la vulnerabilidad de palestinos y rabes ante la formidable maquinaria militar de Israel y el apoyo incondicional de las potencias occidentales.

Y lo que ms nos duele a nosotros como gente que tratamos de leer, pensar y reflexionar sobre lo que nos rodea, sobre nosotros mismos, sobre valores tan humanos como la libertad y el respeto mutuo: ver a intelectuales como usted, cuyas palabras y actuaciones no dejan de tener eco meditico, utilizar argumentos inconexos e irreales para justificar lo que, si se tiene una visin de solidaridad y compromiso con los dbiles, los oprimidos y los vilipendiados, difcilmente puede justificarse.

Una ltima peticin, dando por hecho que no ceja en su intencin de acudir a Jerusaln: no abuse de los recursos retricos y las matizaciones terminolgicas. Los particulares y organizaciones que le hemos solicitado que reconsidere su decisin distinguimos perfectamente entre judos, Israel y sionismo. Estamos ante un caso de violacin de los derechos humanos, no disquisiciones confesionales o tnicas que, al cabo, nicamente sirven para que algunos desven la atencin de lo que verdaderamente debera importar con sutiles y capciosas cortinas de humo.

No deberan ser tiempos de sutilezas sino de obrar con consecuencia y honradez. Si usted es partidario del sionismo o cree que, pese a todo, hay que comprender lo que hace Israel porque, queramos o no, representa un manantial de libertad y conciencia creativa, dgalo. Mas djenos de retrucanos. Desprecie u obvie los escritos que, como este, le piden que reflexione pero abstngase de decirnos cosas extraas y un tanto pintorescas.

Buen viaje a Palestina. Millones de personas que nacieron all no pueden hacerlo. Acurdese de ellos al menos, un instante noms, cuando el Sr. Nir Barkat le estreche con ardor sus manos y proclame al mundo libre que las calles de Jerusaln componen un hermoso ejemplo de tolerancia, igualdad y amor por la humanidad.

Suyo atentamente,

Ignacio Gutirrez de Tern Gmez-Benita, profesor titular de Estudios rabes e Islmicos en la Universidad Autnoma de Madrid.

Fuente original: http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=43716



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