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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

En la muerte de la hispanista marxista Rosa Rossi

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Una referente del hispanismo italiano, La estudiosa marxista centr su investigacin en la faceta rebelde de figuras como las de Cervantes, Juan de la Cruz y Teresa de vila, as titulaba Fanny Rubio su necrolgica de la gran hispanista Rosa Rossi el pasado martes 12 de febrero [1]. Como los del diario global son muy suyos no puedo reproducirla en su totalidad. Copio y selecciono algunos pasos de la excelente nota de la catedrtica de Literatura Espaola en la Universidad Complutense de Madrid.

Antes de ello, unos datos esenciales. Rosa Rossi era comunista, haba sido miembro del PCI, era de hecho miembro del PCI, como lo fuera su compaero y esposo Renzo fallecido hace algunos aos. Y Rosa era, desde luego, una gran gramsciana, amiga de juventud de otra hispanista y gramsciana, Giulia Adinolfi, tambin militante comunista del PCI (cuando vivi ms tarde en Espaa, lo fue del PSUC) y miembro de la resistencia italiana desde su adolescencia (Miguel Nez ha contado la admiracin que sinti por ella desde el momento en que la conoci).

Rosa Rossi naci en Canosa, en el sur de Italia, en 1928, y falleci el pasado 4 de febrero en Roma. De la estirpe de Mario Socrate, Dario Puccini, Carmelo Samona y Mario di Pinto, comenta FR, fue amiga en Espaa de Manuel Sacristn y Giulia Adinolfi y de los entonces jvenes analistas de las revistas crticas Materiales y Mientras Tanto, como Juan-Ramn Capella, Toni Domnech, Antonio Izquierdo y Francisco Fernndez Buey. En algunos nmeros de Materiales de finales de los aos setenta se editaron cartas de la polmica entre ella y Sacristn y Adinolfi en torno al PCI y a la extrema izquierda italiana. Rossi, prosigue FR, ha seguido creando cada da desde su ya lejana ctedra en la Universidad de Roma otro tipo de modelo interpretativo basado en la irrupcin de la historia en la vivencia creadora de los clsicos y en la potencia rebelde que alojaba la subjetividad de figuras como Cervantes, Juan de la Cruz y Teresa de vila. El modelo Teresa de vila que reconstruye desde la interioridad disidente, seala la profesora Rubio, es el de una mujer que existe como conciencia y con la sola ayuda de una oracin mental de subversiva lucidez, frente al primer ndice de libros prohibidos que somete al olvido transitorio a figuras que con el tiempo sern enaltecidas.

En los ltimos aos, recuerda FR tambin, ocup un lugar excepcional como mediadora del dilogo hispanoitaliano, pese a estar algo cansada y evidentemente distanciada del vomitorio de las cien mentiras en que se han ido convirtiendo, pese a ellas, las sociedades mal entretenidas de la Europa del sur que ella criticaba como buena marxista que aspiraba a cambiar lo que menos le gustaba del mundo que viva. Por eso se reconoci en los rebeldes espaoles golpeados por la historia de su tiempo, cuyo ritmo de pensamiento capt sabiamente.

Puedo dar testimonio de esto ltimo en la nica conversacin telefnica que mantuve con ella. Recuerdo muy bien la forma en que me habl del payaso Berlusconi!

Rossi ha seguido en los ltimos aos dando cuerda secreta a otro tipo de dilogo entre filologa, filosofa y poesa, convirtiendo en expresin liberadora las maldiciones que nos cercan de vez en cuando, seala Rubio. Siempre se refera a sus creadores y creadoras favoritos: los que conocieron la alegra de no estar de moda con el fin de poder ser ledos siempre. El comentario hubiera hecho las delicias de Manuel Sacristn. Algo parecido escribi este ltimo sobre uno de los autores ms amados por Adinolfi, Rossi y l mismo: Antonio Gramsci.

La casi clandestinidad creativa y la rebelda indiscutible de sus ltimos aos, concluye FR, sigui poblada de discpulos dentro y fuera de Italia, de manera que su abandono de la universidad nunca signific el de la tutela que ejerciera siempre de una forma de verdad equidistante que se aloja en el imaginario creador, a cuyo desvelamiento aspiran obcecadamente todava, de la mano de maestros como Rosa Rossi, los nuevos y golpeados fillogos de este difcil tiempo sin palabras.

Rosa Rossi intervino en los dos homenajes que se organizaron en 2005 en honor de sus amigos Giulia Adinolfi y Manuel Sacristn. Cuando preparamos los documentales dirigidos por Xavier Juncosa sobre la obra y vida del autor de Panfletos y Materiales, la entrevistamos en su casa de Roma. Hay un muy interesante testimonio de ello en la documentacin depositada en la Biblioteca de la Facultad de Economa y Empresa de la UB y en varios de los documentales que componen Integral Sacristn.

Una carta de 12 de junio de 1978, que sus amigos Sacristn y Adinolfi le dirigieron, se iniciaba con estas palabras: [] tienes razn en tu crtica de la nota antepuesta por la redaccin de la revista a las intervenciones en la reunin de Florencia del 7 de marzo de 1977 (Materiales, n 7, p. 133). Hay motivos sobrados para oponerse a la confusin de pensamiento cada vez ms difundida en los movimientos que atacan a las organizaciones polticas y sindicales de la clase obrera. Esas gachas mentales son ya hoy caldo de cultivo de grmenes reaccionarios, y no es imposible que se llegue a cocer con ellas -como hace sesenta aos- el caldo gordo para el gran capital en crisis. La experiencia movimientista-fascista que recuerdas en tu carta no es especficamente italiana. En Espaa se vivi de forma bastante parecida. Tambin aqu la oscuridad y confusin del pensamiento de varias tendencias revolucionarias dio cierto pbulo a la llama fascista. Y no se trata slo de historia.

En otra posterior, fechada el 3 de diciembre de 1980, unos diez meses despus del fallecimiento de Giulia Adinolfi, Sacristn comentaba a su amiga: [...] Estoy seguro de que llevas razn cuando dices que el dolor de quien la ha amado es inexorablemente distinto de cualquier otro. Eso est tan claro para mi, que no hablo de Giulia con nadie, a pesar de que yo estoy hablando conmigo mismo de ella o con ella, el da entero despierto, y de noche en sueos. No es que no me atreva a nombrarla ante otros. Al contrario: hablando con Vera [Sacristn] o con amigos que tambin lo fueron de Giulia la nombro a menudo. Pero no hablo en ella, como se dice en La Celestina.

Lneas ms adelante, Sacristn sealaba: El otro asunto es el de Mara de Cazalla [2], aunque entendido en general. Precisamente estos das en que no voy a clases por causa del enfriamiento que te he dicho, estoy ordenando los apuntes de Giulia sobre el siglo XVIII espaol, al que dedic tanto trabajo. A menudo me viene la idea de ponerme yo a estudiarlo, pero hasta ahora me resisto a ello; me parece demasiado irracional pasar ahora, a los 55 aos, de filsofo y ms-o-menos-germanista a hispanista. Creo que es ms serio que siga cultivando un poco el germanismo para llevar adelante lo mejor posible mi edicin castellana de Marx y Engels [3]. En esta cuestin t dispones de soluciones mucho ms ricas afectivamente.

Sacristn se propona aprovechar la situacin de Rossi y su competencia para pedirte consejos, una vez que tenga bien a la vista todas las cosas de Giulia.

Otro amigo suyo, recientemente fallecido, ley su obra con pasin y devocin: Francisco Fernndez Buey.


 

Notas:

[1] http://cultura.elpais.com/cultura/2013/02/11/actualidad/1360618397_832799.html

[2] Mara de Cazalla (Palma del Ro, 1487), vivi la mayor parte de su vida en los pueblos de Orche y Guadalajara, lugares donde se convirti en una de las lderes espirituales de los llamados alumbrados, movimiento del que ha sido considerada una de sus fundadoras. Cercana a los crculos intelectuales erasmistas de la recientemente creada Universidad de Alcal, Mara de Cazalla predic sus ideas y su interpretacin del Evangelio mayormente a mujeres y en la cocina. En 1532, dentro de una campaa de persecucin del erasmismo y el luteranismo, fue apresada y sufri un proceso inquisitorial durante el que estuvo mas de dos aos en las mazmorras secretas de la casa del Santo Oficio de Toledo.

Pueden verse referencias de Mara de Cazalla en el artculo de Rosa Rossi: Teresa de Jess (I), mientras tanto , n 14, febrero 1983, pp. 63-80 y mientras tanto , n 15, mayo 1983, pp. 29-46). En nota a pie de pgina de la primera parte (n. 5, p. 69), sealaba: Entre los rehabilitados estuvo tambin Mara de Cazalla, de cuyo proceso se desprende que uno de los cargos era el de ser esta rea tan presuntuosa, tomando oficio de predicadora y enseadora de doctrina que a solos hombres sabios e de Orden de oficio se concede; en ese proceso estaba trabajando en los ltimos das de su vida Giulia Adinolfi, y de su trabajo proceden no pocas de las ideas que estoy tratando de exponer aqu.

[3] Las OME, las Obras de Marx y Engels editadas por Crtica. Se proyectaron unos 70 volmenes, editndose unos 11 en total. Sacristn tradujo los tres volmenes editados de El Capital .


 

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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