A solo un mes de realizarse un
inédito proceso de revocatoria de la alcaldesa de la ciudad más importante
del país y a la vez capital peruana, la tendencia parece encaminarse hacia
un escenario en el que las diferencias entre las opciones del SÍ
revocador y el NO se acortan cada vez más.
Susana Villarán de la
Puente afronta la paradójica situación de ser al mismo tiempo no solo la
primera mujer alcaldesa en la historia de Lima, sino también la primera que
podría ser vacada del cargo en el municipio más importante del país. Elegida
para el periodo 2011-2014, en unas elecciones en las que empezó su campaña
con un escaso 5 % a favor de su partido Fuerza Social con el apoyo de
movimientos de izquierda, terminó imponiéndose a la favorita, otra aspirante
y curtida política peruana como Lourdes Flores, varias veces candidata
presidencial.
La legislación electoral peruana contempla la Consulta
Popular para vacar o revocar autoridades elegidas por el voto popular solo
en el caso de alcaldes, regidores, presidentes y consejeros regionales; más
no así para los cargos de presidente de la República ni congresistas o
legisladores.
En realidad, Susana Villarán empezó a sentir la espada
de Damocles de la revocatoria ni bien empezó su mandato y cuando su
presencia en la municipalidad limeña significaba la posibilidad de
investigar casos de corrupción que involucraban a su antecesor, Luis
Castañeda Lossio. El más emblemático fue el que se conoce como el caso
Comunicore, que consistió en el pago de 35 millones de Nuevos Soles (más de
10 millones de dólares de la época) por una deuda a una empresa privada que
había sido renegociada en 14 millones de Nuevos Soles.
A partir de
entonces se estableció una alianza entre los sectores políticos involucrados
con la corrupción y el poder económico y mediático vinculado a estos
sectores para desprestigiar y satanizar la gestión de la alcaldesa limeña a
través de demoledoras campañas que se tradujeron en deprimentes cifras de
aprobación que un momento apenas alcanzó apenas un 18%. Si bien la
percepción general es que los promotores de la revocatoria son el ex alcalde
a quien le apodan “el mudo” y el ex presidente Alan García, la cara visible
es un oscuro abogado que un tiempo fue regidor de Izquierda Unida y luego
terminó haciendo consultorías para Castañeda Lossio, llamado Marco Tulio
Gutiérrez, a quien hoy han bautizado como “Marco Turbio”.
Hay que
decir también que la propia alcaldesa y su equipo de gestión le han hecho
sendos favores a los revocadores, pues más allá de importantes iniciativas
para resolver los grandes y graves problemas que sufren los casi nueve
millones de limeños, han tenido deslices y errores políticos y de gestión
que han sido aprovechados para bombardear su gestión.
Sin embargo, más
allá del hecho conciso de que la figura de la revocatoria es parte del juego
político democrático que impera en el país, en este caso concreto lo que se
percibe es que es utilizada como un instrumento de venganza política de
quienes perdieron las elecciones municipales y pretenden volver a controlar
el gobierno de la ciudad y recuperar lo que consideran que es su botín que
les fue arrebatado por una advenediza.
Para ello, el principal
argumento de los revocadores es la supuesta “incapacidad” de la alcaldesa y
para demostrar eso no han vacilado en descargar gruesos adjetivos
descalificadores contra Villarán, lo que incluye la capacidad de mentir
descaradamente como acusarla de pagar 50 mil dólares a una encuestadora para
que levante las cifras a favor del No.
Por cierto, más allá de los
errores, la gestión de Villarán es percibida como una de las más honestas y
transparentes, lo que resulta ser quizás un valioso capital político al
momento de las decisiones claves, este 17 de marzo día de la consulta
popular. Se le reconoce también estar afrontando dos de los más complejos
problemas de la Capital a través de una reforma del transporte público
urbano y el comercio mayoritario de alimentos, medidas que han tocado
intereses de mafias enquistadas por años en estos negocios. El reciente
desalojo del llamado Mercado Mayorista de Lima, que ningún alcalde anterior
se atrevió a ejecutar y cuyo operativo llevó casi una semana con costos de
vidas humanas, grafica tal vez lo que significa enfrentar estos problemas.
Por lo demás, la actual gestión ha puesto en marcha un ambicioso programa de
construcciones para la modernización de Lima que comprometen cientos o
miles de millones de dólares de inversión con aporte de empresas
privadas.
Lo cierto es que la batalla por Lima ha entrado a la fase final
y además, de la trascendencia que tendrá para el futuro de la Capital,
este proceso revocatorio ha puesto sobre el tapete otros temas en la
política peruana. Uno de ellos es el poder y el margen de maniobra de la
corrupción enquistada en la política en alianza con el poder económico y
mediático. Como bien ha dicho el reconocido politólogo Sinesio López, no
por algo “son los gobernantes más corruptos de los últimos tiempos” los
que aparecen tras la campaña por el Sí revocatorio como el fujimorismo,
el Apra y el propio partido de Castañeda Lossio. Otro tema que ha salido
a debate es la pertinencia misma de la figura de la revocatoria como
instrumento que fortalece la institucionalidad democrática o la
debilita. Esto tomando en cuenta, que de prosperar la revocatoria, Lima
correría el riesgo de tener hasta cuatro alcaldes en un periodo de
cuatro años.
Al concluir esta nota, dos encuestadoras han publicado
cifras que revelan lo que parece ser la tendencia predominante de este
último mes de campaña: el ascenso de la opción por el NO y el declive el SÍ.
Una de ellas arroja 47 % por el SI y 45 % por el NO, dato que no resulta
menor si se considera que hasta el mes de enero el SI llegó a proyectar casi
un 70 % de apoyo. A ello, sin duda ha contribuido la presencia de
importantes y prestigiosos políticos, deportistas, artistas e
intelectuales que apoyan a la alcaldesa. Hasta hace un mes, la
revocatoria de Susana Villarán a mitad de su periodo era casi un mero
trámite; ahora a solo un mes de la consulta, las cosas han cambiado
rotundamente. Sea cual fuere el resultado, este será muy ajustado y de
hecho se abrirá un nuevo escenario político no solo en Lima sino que
trascenderá en el futuro político del país.
- José Coronado es
periodista peruano.Fuente original:
http://www.alainet.org/active/61730