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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2013

La nacionalizacin de la filial de Abertis y Aena en Bolivia
Un avance hacia la soberana

Erika Gonzlez
La Marea


El gobierno boliviano decret el lunes la nacionalizacin de la empresa Servicios de Aeropuertos de Bolivia Sociedad Annima (Sabsa), filial de Abertis y Aena, que gestionaba los aeropuertos de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. El gobierno de Bolivia justifica la expropiacin porque las empresas espaolas han incumplido el contrato en trminos de ausencia de inversin para el correcto mantenimiento de las instalaciones.

Las acusaciones a la filial de la transnacional espaola Abertis vienen de lejos. Ya en 2008 el gobierno de Bolivia investig a esta multinacional para comprobar si cumpla con las inversiones contempladas en el contrato. Adems, en 2009 los trabajadores de la empresa se movilizaron y denunciaron el incumplimiento de la ley del trabajo vigente en el pas andino. Las quejas continuaron, tanto por aspectos laborales como por irregularidades cometidas por la empresa. As, en 2011, tres trabajadores iniciaron una huelga de hambre para exigir un aumento salarial equiparable al aumento de las nminas de la gerencia y solicitaron que la Contralora General del Estado boliviana investigara cobros irregulares de la filial de Abertis y Aena.

Una vez ms, vemos cmo una transnacional espaola es nacionalizada en Bolivia tras haber recibido denuncias por sus impactos sociales, laborales o ambientales, consecuencia de una gestin orientada exclusivamente al lucro. Es lo que ocurri en 2006 con la nacionalizacin de los hidrocarburos que afectaba a Repsol, en 2011 con las pensiones que gestionaba el BBVA en oligopolio, en 2012 con el transporte de electricidad que operaba la transnacional REE y, ese mismo ao, con las filiales de Iberdrola en el pas andino.

Y a pesar de que el gobierno espaol y los grandes medios de comunicacin plantean el cronograma de expropiaciones de las empresas como una sucesin de agresiones a Espaa, estas decisiones son, en realidad, la mera materializacin de la soberana de un pas como Bolivia. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores y Cooperacin sobre esta nacionalizacin, calificndola como un acto inamistoso que obliga a replantear las relaciones bilaterales, hay que interpretarlas desde la determinacin del gobierno espaol tanto del actual como los anteriores de anteponer los intereses privados de una pequea lite sobre los derechos fundamentales de la mayora de la poblacin.

En este sentido, las alusiones del gobierno espaol y de las corporaciones transnacionales a la seguridad jurdica no tienen ninguna justificacin. En primer lugar, porque la nacionalizacin de los sectores estratgicos para la economa del pas est contemplada en la Constitucin de Bolivia. El avance de las polticas que garantizan la gestin estatal de sectores como el elctrico, las pensiones y el transporte, por tanto, constituye un primer paso fundamental para que estos servicios dejen de tener como prioridad el mximo beneficio para sus propietarios y pasen a funcionar con otra lgica, la del servicio pblico.

Pero es que, adems, las empresas espaolas que han tenido actividad en Bolivia, en su afn de obtener grandes ganancias, han vulnerado sistemticamente los derechos fundamentales de gran parte de la poblacin y han deteriorado el medio ambiente. Es decir, que no slo no han sido agentes de desarrollo, sino que puede afirmarse que han contribuido a deteriorar la calidad de vida de muchos bolivianos y bolivianas. De ah que el fortalecimiento del Estado, tanto en su actividad econmica como en las labores de supervisin, rendicin de cuentas y evaluacin, resulte imprescindible para poder avanzar hacia la verdadera seguridad jurdica, la que sita los derechos de las mayoras sociales por encima de los intereses privados de una minora.

Estas polticas, vistas desde un contexto como el que tenemos en el Estado espaol, donde se est dando el proceso exactamente a la inversa se nacionalizan los bancos y cajas con prdidas para luego sanearlos con dinero pblico y, finalmente, venderlos a un precio muy bajo a las grandes entidades financieras, representan una buena referencia del camino a seguir. De hecho, son reivindicaciones bsicas que deberan servir como modelo a seguir por los movimientos sociales para construir, entre todos y todas, otros modelos de economa y sociedad que no estn subordinados a la lgica del capital transnacional.

Investigadora del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) y autora de Las multinacionales en Bolivia. De la desnacionalizacin al proceso de cambio (Icaria, 2010).

Fuente original: http://www.lamarea.com/2013/02/19/la-nacionalizacion-de-la-filial-de-abertis-y-aena-en-bolivia-un-avance-hacia-la-soberania/



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