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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2013

Mosc mira a Oriente

Higinio Polo
El viejo topo


Una dcada despus de que Estados Unidos iniciase su plan de ataques y de intervenciones militares en Oriente Medio, primero con la invasin de Afganistn, y despus con la ocupacin de Iraq, campaas que han ido acompaadas de ataques quirrgicos durante toda la dcada en el extenso territorio que abarca desde el Magreb libio hasta la India, cuando se inicia el segundo mandato de Obama, la poltica exterior norteamericana se define por una confusa estrategia y una improvisacin que ha hecho disminuir su influencia global, aunque no por ello ha dejado de conseguir algunos xitos. Washington, centrado ahora en la revisin de su poltica hacia Asia, ultimando su salida de Iraq y, despus, de Afganistn, retiradas que quiere culminar con el menor desdoro posible, al tiempo que procura aumentar su influencia en la zona y navega entre la insostenible ocupacin israel y el sufrimiento palestino, apoyando a Tel-Aviv, e interviniendo en la guerra civil siria y en el acoso diplomtico a Irn, ha visto como el tablero asitico se complicaba para los intereses norteamericanos, aunque sus posibilidades de actuacin y su influencia continan siendo determinantes.

El retorno norteamericano a Asia est centrado en el reforzamiento de su alianza con Japn y Corea del Sur, en el despliegue militar en Oriente Medio (manteniendo los pactos con Arabia y las monarquas del golfo, y procurando gobiernos clientes en Iraq y Afganistn), y en su intento de convertirse en mediador en el Mar de la China Meridional entre algunos pases de la ASEAN y China, y en una frentica diplomacia que ha llevado a diferentes responsables del Departamento de Estado norteamericano y a la propia Hillary Clinton a viajar con frecuencia a Asia para impulsar nuevos acuerdos destinados a la contencin de China. En Asia es donde se juega la ms importante partida por el predominio estratgico del siglo XXI, un hecho que, sin embargo, al atraer la atencin prioritaria del gobierno norteamericano daa el esfuerzo que dedica a los otros continentes: Amrica Latina ha ganado autonoma y distancia de la potencia del norte, y sus lazos con China han pasado a ser determinantes, mientras que el nuevo Brasil de Lula y Rousseff se comporta ya como una potencia global; frica cambia vertiginosamente, porque, aunque sigue sumida en el subdesarrollo, las nuevas relaciones con China estn empezando a cambiar su estado de postracin. Junto a ello, Europa, sumida en una grave crisis, permanece ensimismada, y, aunque su tradicional relacin de dependencia con Washington no ha cambiado, ha dejado de desempear el papel de socio estratgico que tuvo para Estados Unidos en los ltimos cincuenta aos.

Por el contrario, China ha aumentado considerablemente su fuerza. En el inicio de la dcada, en 2001, China representaba menos de un tercio de la economa norteamericana, segn los clculos del FMI (con la metodologa del PPA). En 2012, la misma fuente indica que mientras Estados Unidos cuenta con un PIB de 15 billones de dlares, China alcanza ya los 12 billones con la perspectiva, segn la OCDE, de que, en cuatro aos ms, en 2016, China supere a Estados Unidos como mayor potencia econmica mundial. Ante esa perspectiva, las nuevas prioridades del gobierno Obama ponen el acento en dificultar el ascenso chino, de la mano de algunas iniciativas que pueden crear graves crisis polticas y enfrentamientos en un arco que va desde Corea hasta el Magreb, pasando por el Mar de China Meridional, Pakistn, Afganistn e Iraq, el golfo Prsico, Israel y Siria, con una prolongacin en las repblicas centroasiticas de la CEI. La reactivacin de viejas disputas territoriales y martimas, que Washington est estimulando, no va a contribuir al nuevo marco de colaboracin que debe surgir entre las principales potencias para abordar los desafos del planeta: si el enfrentamiento predomina sobre la colaboracin, los problemas globales se agravarn.

En Asia, tanto China como Rusia podran afrontar un perodo de inestabilidad diplomtica y de enfrentamientos que daara sus intereses y les restara energa para afrontar sus propios problemas: en Rusia, el desarrollo y la modernizacin, junto con el declive demogrfico y la corrupcin, y, en China, la desigualdad fruto de un gigantesco crecimiento econmico que no ha alcanzado a todos por igual, y, tambin, la corrupcin, denunciada por el presidente Hu Jintao como una de las lacras del pas. Washington pretende utilizar las debilidades y limitaciones de Pekn y Mosc para limitar el fortalecimiento de sus rivales y para moderar su retroceso en Asia, aunque sabe que, a medio plazo, es inevitable. Es probable que Estados Unidos sobrevalore sus recursos y su poder, movido por la inercia histrica de considerarse la potencia hegemnica mundial, y evale mal su capacidad real para combatir el ascenso chino en Asia. Pero no por eso renuncia a intervenir.

Obama pretende garantizar una retirada ordenada de Afganistn, aplicando frmulas que ya utiliz en Iraq, evacuando sus tropas pero dejando un gobierno aliado, aunque su titubeante control sobre el gobierno iraqu tiene consecuencias para todo Oriente Medio. La desestabilizacin creciente de Pakistn, los bombardeos sobre poblaciones civiles, la dificultad para controlar las zonas donde actan los islamistas y la creciente desconfianza del gobierno pakistan en la eficacia de la poltica norteamericana tambin complican las cosas. Junto a ello, Estados Unidos trata de atraerse a la India a su coalicin antichina, que, aunque desmentida por su diplomacia, no es por ello menos evidente. Cada poca tiene su afn, y Washington repite, as, la inteligente operacin estratgica que desarroll en los aos setenta; primero, con la visita secreta de Kissinger a Pekn, y, despus, con la de Nixon en febrero de 1972, para entrevistarse con Mao Tse Tung: de esa forma, Washington consigui atraer a China a su bloque antisovitico. Ahora, Estados Unidos quiere conseguir el apoyo de Delhi para frenar a Pekn. En esa complejidad geopoltica, Asia central tiene un gran valor estratgico, y Washington est muy interesado en contar con bases militares permanentes en la zona, aunque algunas alianzas han cambiado en los ltimos aos.

En julio de 2012, Uzbekistn suspendi su participacin en la OTSC, la Organizacin del Tratado de Seguridad Colectiva que Rusia ha impulsado, trabajosamente, para agrupar a una parte de las repblicas soviticas. Las causas han sido las divergencias para acordar una poltica comn (pretendida por Mosc, pero que Tashkent no deseaba), y las diferencias sobre Afganistn. El presidente uzbeko, Islam Karmov, ha alternado sus preferencias polticas entre Mosc y Washington como una forma de granjearse el apoyo de ambas potencias y de desempear en Asia central un papel equidistante y, al tiempo, protagonista, en detrimento de Kazajastn, la otra potencia regional que puede ejercerlo. De hecho, para contrariedad de Karmov, Kazajastn ha consolidado ms su papel en la zona que Uzbekistn, y su crecimiento econmico es mayor que el uzbeko. Al mismo tiempo, Astan mantiene muy buenas relaciones con Mosc, y es uno de sus socios prioritarios, tanto en cuestiones econmicas como en la alianza defensiva. Karmov ya haba abandonado la OTSC en 1999, para iniciar un acercamiento a Estados Unidos que se trunc por los incidentes del valle de Fergana, que culminaron en una matanza. Entonces, Estados Unidos impulsaba el GUUAM, una estrafalaria organizacin cuyo acrnimo indicaba sus miembros: Georgia, Ucrania, Uzbekistn, Azerbaiyn y Moldavia. Su nico objetivo era sabotear el proyecto ruso de reintegracin de las repblicas soviticas. Las crticas norteamericanas a Karmov llevaron a ste a romper con Washington y, haciendo de la necesidad, virtud, se aproxim de nuevo a Mosc, reingresando en la OTSC. Ahora, recorre el camino de vuelta, y Estados Unidos se abstiene de criticar su rgimen dictatorial y celebra la aproximacin de Karmov. No ha sido sencillo para la diplomacia norteamericana, pero ha conseguido un relevante punto de apoyo para su poltica asitica: tras los desencuentros con Kirguizistn, una de las pequeas repblicas centroasiticas, Hillary Clinton reanud las relaciones amistosas con Karmov, con el objetivo de reiniciar sus lazos con Uzbekistn para poder seguir controlando, despus de 2014, el avispero afgano, as como vigilando la crisis iran y la desestabilizada zona que va de Siria a Pakistn. Obama no cuenta con un plan definitivo para la regin, pero es obvio que un ataque a Irn (israel o norteamericano) incendiara todo Oriente Medio.

Mientras tanto, Rusia ha cerrado un acuerdo con Tayikistn para mantener sus instalaciones militares como mnimo hasta 2042, en un pacto suscrito por Putin y el presidente tayiko Emomal Rajmn. A su vez, el presidente de Kirguizistn, Almazbek Atambev, ha anunciado el cierre de la base norteamericana de Manas, en Bishkek, en 2014, que opera como centro de mando y organizacin para el transporte de tropas norteamericanas y materiales a Afganistn, y que cuenta con ms de mil quinientos militares estadounidenses. Mosc ofrece modernizar el ejrcito de Kirguizistn con mil cien millones de dlares en armamento ruso.

Otros escenarios envenenan las relaciones entre las grandes potencias: Siria e Irn. La guerra civil siria no es otra primavera rabe, sino una operacin gestada por Estados Unidos para disear de nuevo el escenario de Oriente Medio, en su ensimo intento de dibujar el mapa de la regin para seguir controlando en lo esencial el flujo de hidrocarburos y limitar la influencia rusa y china. Putin fue extremadamente crtico con Estados Unidos cuando, el verano pasado, defini la poltica norteamericana en Libia y Siria, como la democracia de bombas y misiles, mientras llamaba a impulsar los procesos de dilogo en la zona, frente al insistente recurso a la intervencin militar que, con diferentes excusas, reclama Estados Unidos en Oriente Medio. Tras su reeleccin, Obama y el Pentgono estn evaluando la hiptesis de una intervencin militar directa en Siria, aunque las posibles repercusiones en Israel y Palestina, Lbano, Iraq, Jordania (donde el rey Abdal II, aliado norteamericano, es cada vez ms cuestionado), e incluso Turqua, frenan el fulgor militarista de los halcones del Departamento de Estado y del Pentgono.

En junio de 2012, Putin y Obama se encontraron en Mxico, durante la cumbre del G-20, y sus declaraciones parecieron dejar el camino abierto a la colaboracin. El encuentro anterior entre ambos haba tenido lugar en 2009, tres aos y medio atrs. Aunque muchas disputas datan de la poca de Bush, e incluso antes, han pasado por momentos muy tensos: las diferencias sobre Georgia, donde Estados Unidos no hizo nada, al contrario, para detener la temeraria y provocadora poltica de Saakashvili, fue uno de los ms graves enfrentamientos, que llev a Mosc a trazar sus lneas rojas ante la evidente complicidad norteamericana en la gestacin de crisis en la periferia rusa. A su vez, el paulatino desarrollo de las fases de construccin del escudo antimisiles, junto con el proyecto de incorporar a Georgia y Ucrania a la OTAN (ahora, temporalmente paralizado), son para Mosc una prueba evidente de que Washington no cumple los compromisos que acepta en las reuniones en la cumbre. El reinicio que escenific Hillary Clinton en Mosc obligaba a compromisos de las dos partes. Obama se comprometa a examinar de nuevo sus planes sobre el escudo antimisiles, sobre todo en Polonia y en Chequia, y Mdvdev aceptaba revisar la posicin rusa sobre las sanciones a Irn, que el presidente norteamericano reclamaba. Mosc cumpli su parte, pero Washington, no.

El supuesto compromiso de Obama con Putin de revisar el escudo antimisiles norteamericano si ganaba las elecciones no parece avanzar. Debe recordarse que una parte del Congreso norteamericano, ligada al Partido Republicano, especula incluso con impedir la ratificacin del START debido a las supuestas limitaciones que impondra a dicho escudo. Mosc considera esa cuestin y la nueva poltica norteamericana en Asia, como los mayores focos de tensin con Washington, sin olvidar las diferencias sobre Siria o Irn. La reciente reunin del Consejo Rusia-OTAN se cerr con un acuerdo de colaboracin para 2013, no sin que el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Lavrov, insistiese en que ambas partes celebrarn consultas sobre el espinoso asunto del escudo antimisiles norteamericano en Europa.

Incluso cuestiones menores, pero no desdeables, como la Ley Magnitski, pueden complicar las relaciones entre Mosc y Washington. La Ley Magnitski, aprobada por el Congreso norteamericano a finales de noviembre de 2012, hace referencia a una lista de sesenta altos funcionarios rusos (del gobierno, el espionaje, la Fiscala y los tribunales) a los que se prohibira la entrada en Estados Unidos y a quienes se congelaran sus cuentas, al considerar que tienen responsabilidad en la muerte en prisin, en 2009, de Sergui Magnitski, un abogado de la Hermitage Capital Management, del financiero norteamericano William Browder. Detrs de esta disputa, se esconde el mundo de la corrupcin en Rusia y la campaa internacional que lleva a cabo Browder para denunciar a Putin. El tiburn Browder amas una fortuna en los aos de la privatizacin salvaje de Yeltsin y, curiosamente, era partidario de Putin, y uno de los principales inversores extranjeros en Rusia, hasta que fue expulsado del pas en 2005; segn las autoridades rusas, por evasin de impuestos, y, segn Browder, porque l era una amenaza para los intereses de los polticos corruptos rusos. El ministerio de Asuntos Exteriores ruso considera la aprobacin de la Ley Magnitski como otro intento de inmiscuirse en los asuntos internos de Rusia y la califica de provocacin.

As, las crticas norteamericanas al sistema poltico ruso, la guerra civil siria, las acusaciones que surgieron en el Senado norteamericano sobre la supuesta ayuda rusa al desarrollo de misiles iranes, y la Ley Magnitski, han hecho aflorar de nuevo la tensin en las relaciones de Mosc y Washington. Sin embargo, no hay un criterio unnime en el seno del gobierno norteamericano. El Pentgono cree que es prioritario mantener buenas relaciones con Mosc, a la vista de su imprescindible colaboracin para culminar la campaa en Afganistn, que todava puede evolucionar mucho, y no en la direccin ms favorable para Washington, e incluso Hillary Clinton intenta limitar las consecuencias de la aprobacin de la Ley Magnitski, pero las diferencias con Mosc refuerzan a los partidarios de una poltica agresiva hacia Rusia. Las crecientes dificultades econmicas de Estados Unidos, Japn y la Unin Europea, preocupan a Putin, que considera que la ineficacia de los viejos centros del poder econmico mundial est limitando el desarrollo global, donde Rusia pretende desempear un papel creciente huyendo del aislacionismo, pero evitando tambin el enfrentamiento con Washington. Putin mantiene que es prioritaria para su pas la cooperacin rusa con China, que se ha convertido en su principal aliado comercial, aunque no por ello olvida a la Unin Europea: de hecho, Alemania es el segundo socio comercial de Rusia.

Junto a la redefinicin de las alianzas en Asia, a las disputas por el acceso a las fuentes de energa, al control de las rutas martimas y a los enfrentamientos comerciales, est el diseo de la seguridad. Las maniobras militares que organiz Estados Unidos en Hawai, entre junio y agosto de 2012, llamadas Rim of the Pacific Exercise, Anillo del Pacfico, tenan la intencin de, por una parte, hacer una demostracin de fuerza, y, por otra, dar la impresin de que China est aislada. Para ello, invit a veintids pases, incluso a la India y Rusia (era la primera vez que los rusos participaban), pero excluy a China. Sin embargo, Rusia se haba preocupado de realizar, dos meses antes, maniobras conjuntas con China, que se realizaron en el Mar Amarillo. China es el centro de todas las preocupaciones. Por todo ello, aunque no sin dificultades, el nuevo gobierno de Putin est intentando relanzar su poltica asitica, orientada a Oriente, al Pacfico, como una forma de intervenir en las disputas que protagonizan Pekn y Washington en la principal regin econmica del mundo: no hay duda de que la profundizacin de la relacin de Rusia con China supondra un duro golpe estratgico para Estados Unidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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