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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2013

El estado de la nacin

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Elaboro este escrito antes de que el 20 de febrero se renan los Diputados en el Congreso, y despus de haber publicado dos artculos ligados a dos sentimientos lmites como son la Desesperacin y la Impotencia. Poco podemos esperar de lo que ocurra en esas dos sesiones donde los Diputados van a hablar sobre el Estado de la Nacin, como ellos lo llaman. Como digo, poco o nada podemos esperar, a pesar de la que nos est cayendo. El partido gobernante tratar de maquillar los bochornosos asuntos que le ataen, y conseguir distraer a los dems, desviando la atencin hacia lo que ms interese a sus dirigentes. Seguro que lo conseguirn, convirtiendo el acto en un simple espectculo pattico e insustancial.

Los graves acontecimientos a los que estamos asistiendo ahora en este pas se enmarcan en un proceso de decadencia de un sistema socioeconmico que ha perdido sus seas de identidad, que nos sita en cotas alarmantes de inestabilidad creciente y que nos arrastrar hacia un callejn sin salida, si no somos capaces de rebelarnos frente a tanto desatino, si no somos capaces de hacer prevalecer la razn ante la sinrazn. Pero por el camino que vamos lo tenemos complicado.

Con absoluta seguridad, ninguno de nuestros representantes abordar con rigor y contundencia los verdaderos problemas que nos aquejan, que aquejan a una sociedad compleja, a una mayora doliente pero permisiva.

La mayora de la sociedad espaola es presa del sufrimiento, de la desesperacin silenciosa, de la indefensin, del engao y de la indiferencia. Pero seguro que los polticos no hablarn de estas cosas maana.

Hay hechos y motivos ms que sobrados para hundir al Gobierno actual, y al partido que lo sustenta, pero la oposicin no har nada para hacerlo, porque los polticos son corporativistas, por lo que se han granjeado, con razn, el apelativo de casta, de clase privilegiada, de grupo endogmico. Si consiguieran derrumbar al PP, saben que ellos iran detrs. Que pondran en cuestin el esperpento de modelo democrtico que sufrimos.

Ningn portavoz plantear, con la crudeza que se requiere, la tragedia del paro y de la precariedad. Del dolor de una juventud abandonada. Nadie hablar de la enorme desigualdad, ni de las medidas que podran combatirla, porque ellos estn del lado y en el lado de los privilegiados.

No se hablar de la manipulacin de los mass media, no se atrevern a juzgar su papel porque si lo hacen sern excluidos de las tertulias o de las entrevistas que les hacen para su nico y personal lucimiento. No se atrevern a denunciar con la fuerza y la eficacia necesaria a los que vierten tanta basura a diario. Nadie dir que todos los medios hoy da estn en manos de la reaccin, de poderosas empresas mediticas alejadas de los intereses comunes.

Los polticos y los medios de comunicacin forman un tndem que protege los intereses de los ms poderosos. Las tertulias, en particular, son un negocio para unos cuantos que cumplen una sucia funcin. Los tertulianos son una panda de servidores del poder a sueldo, lo que les convierte en un grupo cerrado que van de un sitio para otro haciendo caja. Se atribuyen el papel de analistas aunque su reducida capacidad intelectual les impida saber, incluso, en qu consiste esa capacidad. Estn bien elegidos.

El poder econmico otorga a los medios de masas el monopolio de la informacin y del pensamiento, ms bien de la ausencia de pensamiento. No existe un espacio para el pensamiento libre, crtico y democrtico, no cabe la idea discrepante.

Las acciones reivindicativas de otros tiempos no funcionan ahora. Es lamentable observar como los trabajadores de Telemadrid, de Iberia, de Sanidad o de Enseanza se movilizan sin que nada se consiga. Es sangrante observar los despidos masivos, los desahucios y tantas otras injusticias sin que esto reviente. Nada de esto ser motivo de debate en el Congreso estos das, y si lo hacen ser pura verborrea.

El PP saldr airoso de este acto a pesar de la cantidad y gravedad de tantos desatinos. Las intervenciones de la oposicin se convertirn un brindis al sol, sin que sean capaces de tomar las medidas que debieran tomar, porque algo podran hacer. Les doy algunas pistas: Abandonar sus escaos, porque motivos hay para ello, para dejar solos a los impostores, a los mentirosos, a los encubridores de la corrupcin, a los negadores de la evidencia. Porque un Parlamento con ellos solos hara tambalear esta pantomima hasta su derrumbe total. Hay motivos para combatir un modelo irracional, injusto y cruel. Pero les interesa combatir la injusticia y la irracionalidad a los que viven del cuento?

Para la ciudadana tambin hay propuestas. Los polticos, esos que segn las encuestas gozan de tan poca credibilidad, estn ah porque les han votado. Estarn ah 4 aos que es el periodo por el que se les ha elegido. Los movimientos sociales nada pueden hacer para reconducir el errtico camino. Las acciones al uso no estn sirviendo de nada. A las pruebas me remito. Por lo tanto, deberamos saber que cuando se convocan elecciones se puede votar o no votar. Si votamos ya sabemos a lo que nos arriesgamos. Por otro lado, habra que actuar con acciones diferentes a las que ahora se llevan a cabo, algunas de las que se me ocurren son inconfesables, lo siento.

Las sesiones parlamentarias de estos das se convertirn, como en tantas ocasiones, en un puro trmite, en un episodio rutinario por el que hay que pasar cada ao. Ser un acto para encubrir toda la mierda que nos rodea. El PP no ser castigado como se merece. Algunos vern las retransmisiones o los resmenes, aunque cada vez les interesa menos, lo que puede alimentar la indiferencia o la rebelda. Prefiero pensar que sea este ltimo sentimiento el que vaya tomando forma.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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