El primer ministro irlandés, Enda Kenny, pidió perdón hoy a las cerca
de 10 mil mujeres detenidas entre 1922 y 1996 en las llamadas
Lavanderías de la Magdalena, un sistema de asilos públicos dirigido por
monjas católicas.
En nombre del Estado, el Gobierno y su ciudadanía, expresó su profundo
pesar y pidió perdón a todas aquellas mujeres a las que se hizo daño en
esas instituciones de acogida, donde eran forzadas a realizar trabajos
físicos duros en estado de semiesclavitud.
Hace dos semanas
Kenny emitió una disculpa de su Gobierno que no fue aceptada por las
víctimas, quienes reclamaron una mayor asunción de culpa por parte del
Estado irlandés.
Las mujeres merecen más que una disculpa
formal, reconoció el jefe de Ejecutivo en el Dáil (Cámara Baja) del
Parlamento dublinés, y confirmó el inicio de un proceso de revisión de
tres meses para determinar qué tipo de compensaciones económicas y de
apoyo recibirán las supervivientes de aquellos asilos.
Estoy
seguro de que este proceso nos permitirá ofrecer pronta, justa y
significativa ayuda a las víctimas de una manera compasiva y no
contenciosa, quiero que el fondo se destine principalmente a ayudar a
las mujeresy no para financiar costes administrativos o legales, apuntó
el Taoiseach (primer ministro).
Fuente:
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1127921&Itemid=1
Kenny aseguró hoy que las
lavanderías son una vergüenza para la nación, aceptó la directa
implicación del Estado en esas instituciones y pidió a la sociedad
irlandesa que se examine a sí misma, pues contribuyó durante décadas a
crear una Irlanda que se creía buena y temerosa de Dios, retrato que era
ficticio.
El pasado 5 de febrero el Taoiseach presentó el
contenido de una investigación gubernamental desarrollada por el senador
Martin McAleese para determinar el grado de implicación del Estado en
los sucesos de las llamadas lavanderías.
Los asilos recibían
mujeres que sufrían problemas de diferente índole, entre ellos el
rechazo de padres adoptivos, orfandad, abusos familiares, deficiencias
físicas o psíquicas, pobreza y actitudes inmorales, precisó el informe.
Según el texto, el Estado irlandés tuvo una implicación significativa,
pues dos mil 124 mujeres internadas en esos lugares fueron enviadas por
las propias autoridades, que podían conducirlas por viajar en tren sin
haber pagado billete y por delitos menores como robar o mendigar.
La comisión presidida por el senador McAleese añadió que la mitad de
las internas comenzaron a trabajar en las lavanderías con menos de 23
años y unas cuatro mil pasaron más de un año encerradas esas
instituciones.
ls/mar