Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2013

El significado de los Acuerdos de San Andrs

Gilberto Lpez y Rivas
Rebelin


1 .- El zapatismo impone la problemtica indgena en el debate nacional y obliga al Estado mexicano a negociar los Acuerdos de San Andrs en materia de derechos y cultura indgenas, los cuales independientemente de la traicin de la clase poltica y de los tres poderes de la Unin, constituyen una plataforma programtica para los procesos autonmicos de los pueblos indios de Mxico que se han desarrollado durante estos 17 aos y un referente necesario para las lucha de resistencia contra las corporaciones del capital depredador neoliberal. A diferencia de muchos sectores sociales, el EZLN y los pueblos indios cuentan con una estrategia, la autonoma, para resistir los embates de estas polticas neoliberales, defender los patrimonios naturales y recursos estratgicos propios y nacionales, con un proyecto civilizatorio distinto al que ofrece el capitalismo mundial.

2 .- En el dialogo de San Andrs, los zapatistas entregan la interlocucin con el gobierno federal a la sociedad civil y particularmente a los representantes de los pueblos indios, sin otra condicin que lograr el consenso de sus asesores en los acuerdos que presentara la comandancia zapatista en la mesa de negociacin. [3] Un mrito poltico innegable del EZLN es que haya iniciado una amplia y compleja convergencia ciudadana y sectorial, tanto en Mxico, como en el mbito internacional, dirigida a la comprensin de una realidad indgena negada secularmente, abriendo el dilogo de paz a una representacin amplia y genuina de la sociedad civil mexicana. Result inslito, en una mesa de dialogo entre una organizacin poltico-militar y un gobierno, la incorporacin a la misma, a travs de la figura de asesor e invitado del EZLN, de ms de mil personas provenientes de una amplia gama de organizaciones polticas, sociales, gremiales, acadmicas, periodistas, escritores, dirigentes polticos, especialistas y analistas de las ciencias sociales. Especialmente importante fue la presencia de representantes de alrededor de 40 pueblos de la abigarrada realidad tnica del pas, quienes tuvieron la oportunidad de exponer sus ideas y hacer sus propuestas, en un complejo mecanismo de negociacin a travs del cual los zapatistas trasformaron su dialogo en un espacio de debate incluyente y nacional. Tal era la autoridad moral y poltica de la delegacin zapatista, que el gobierno invit a dirigentes indgenas de organizaciones afines al PRI para contrarrestar a su contraparte en este terreno; cul no sera la sorpresa de todos, que en el momento de iniciar el dilogo, estos dirigentes oficialistas declararon su total apoyo a los hermanos del EZLN, e incluso, les solicitaban permiso para hablar. El proceso incluy la realizacin de foros sobre los temas de derechos indgenas y democracia y justicia, mismos que a su vez, fueron el marco de la conformacin de instancias de coordinacin, como el Congreso Nacional Indgena, que reuni a activistas y representantes de un sinnmero de organizaciones indgenas independientes del pas.

3. - El proceso de dialogo fue una universidad de cmo hacer poltica a partir de la participacin colectiva y sin que mediara el individualismo competitivo o el inters corporativo. [4] En San Andrs se practic una cultura poltica diferente a la que impuso el sistema de partido de Estado por ms de setenta aos, misma que trasmin lamentablemente a la izquierda partidista, la cual asumi todos los vicios del priismo, perdiendo en el camino las cualidades de entrega, disciplina, camaradera y honestidad que la distinguieron en aos de luchas memorables. Se dio la posibilidad de realizar reflexiones de fondo sobre las formas y contenidos de la cultura poltica existente y de las maneras como se encaran las diferencias, cuando se trata de llegar a resultados de inters general. Surgieron en esas largas sesiones formas nuevas de pensar y practicar la poltica en un pas en el que el rgimen de partido de Estado pervirti o mediatiz muchos de los esfuerzos por remontar, desde la izquierda, la fatal dicotoma de cooptacin-represin en que dicho rgimen se impona, y que el dicho popular sintetiza en la escalofriante disyuntiva de plata o plomo. En el momento de negociar, la parte gubernamental se enfrent a una realidad inusitada. No podan cooptar ni manipular un movimiento que sostena un principio simple pero inexpugnable: la defensa de la dignidad. Ese rgimen poltico, tan acostumbrado a los tratos tutelares, tan convencido de que poda corromper a todos y lucrar con las necesidades de la gente, tan dado a voltear hacia los humildes tan slo en coyunturas electorales, no lograba entender que la dignidad no se negocia. As, en el dialogo se enfrentaron dos culturas polticas disimiles e irreconciliables, y si se sostuvo la negociacin durante esos aos fue gracias a la voluntad poltica del EZLN y a la representatividad nacional (e internacional) del acompaamiento y apoyo que logr concitar esta organizacin. Tambin se enfrentaron dos estrategias de negociacin; por un lado, el EZLN, que abre el espacio para que la sociedad mexicana plantee un nuevo proyecto de nacin; por el otro, un Estado contrainsurgente que fue incapaz de cumplir con la palabra empeada con la firma de los Acuerdos.

4. - Desde el momento en que irrumpi el EZLN en la escena nacional, los das del indigenismo estaban contados. El dilogo de San Andrs fue la festiva celebracin de sus funerales, y aunque todava sus fantasmas se aparecen en mbitos regionales y comisiones presidenciales, no existe hoy quien reclame su continuidad y pertinencia. El EZLN, con su proyecto de autonomas que se consolida con las Juntas de Buen Gobierno, cierra el ciclo de la dependencia y el paternalismo y, con ello, cancela toda relacin de clientelismo y corporativismo que practic el Estado mexicano, con la debida asesora antropolgica. El reconocimiento a la libre determinacin de los pueblos indgenas a travs de la autonoma, que establecen los acuerdos de San Andrs, identifica derechos y responsabilidades de sujetos sociales considerados pueblos, lo que en los hechos rompe con el cordn umbilical del indigenismo como poltica estatal hacia los indgenas y de las polticas corporativas del rgimen de partido de Estado que por muchos aos sometieron poltica e ideolgicamente a esos pueblos. La esencia de la autonoma indgena subyacente en San Andrs, y en aquellas de facto desarrolladas por los zapatistas y otros pueblos indgenas de Mxico, es que crea las condiciones para ampliar y desarrollar las potencialidades de sujetos autonmicos para que tomen en sus manos no solo los asuntos que les competen, sino tambin para incidir en la vida nacional. Este hecho, la conformacin del sujeto autonmico, de alcance y presencia nacionales, con lealtades armnicamente compartidas entre sus reivindicaciones propiamente tnicas y los proyectos democrticos de carcter nacional popular, es la mayor conquista de estos aos de lucha a partir del 1 de enero de 1994. Las autonomas indgenas y la conformacin de un sujeto poltico y social representan la alternativa liberadora de las estructuras corporativas del sistema de partido de Estado que imper en Mxico durante dcadas y de la poltica asistencialista del indigenismo oficial. Por ello, para el Estado oligrquico mexicano es inadmisible la existencia y actuacin polticas de un sujeto independiente de sus mecanismos de control y mediatizacin. El gobierno y las lites polticas de este pas debern acostumbrarse a la presencia vital de los pueblos indios en la vida de la nacin, hablando por s mismos y reclamando sus derechos seculares. Como destac recientemente el Subcomandante Insurgente Moiss: No nos volvern a Joder

5. - En la Mesa de Derechos y Cultura Indgenas, todos los documentos que derivaron en los Acuerdos de San Andrs, surgidos de las diversas fases del dilogo, fueron objeto de acaloradas y ricas discusiones para arribar al consenso, que fue el nico condicionante de la dirigencia zapatista a sus asesores e invitados. Este proceso culmina con la firma de los nicos Acuerdos a que arribaron las partes, en los que autonoma, libre determinacin, normas jurdicas y sistema de justicia internas, fueron la base de estos acuerdos. Su firma por las partes representa el principal triunfo poltico de los zapatistas. El contenido de todos los documentos en materia de derechos y cultura indgenas constituye, a la fecha, un referente de alcances histricos. Los asesores, junto al EZLN, firmamos un documento denominado Punto y seguido, en el que expresbamos que el dilogo de San Andrs no era un lugar de llegada sino el inicio de un proceso y de una estrategia de largo alcance encaminado a hacer realidad la libre determinacin y la autonoma, en el marco de un Mxico democrtico, a partir de las alianzas del movimiento indgena con el movimiento popular y nacional. La fortaleza que le dio el EZLN al movimiento indgena nacional es, precisamente, esa visin de conjunto de la problemtica del pas.

6. - La propuesta de las autonomas indgenas que se consensa en San Andrs, (con la presencia representativa de centenares de dirigentes indgenas del todo el pas y especialistas en la materia participando en las discusiones ms profundas que se han dado en ese campo), se fundamenta en una perspectiva de largo aliento encaminada a la democratizacin del pas: se busca una reforma profunda del Estado y la sociedad que modifique la esencia misma del pacto social; que otorgue derechos no solo a los individuos y a los ciudadanos sino tambin a las colectividades, a los pueblos diferenciados del resto de los mexicanos; que provoque un cambio en las mentalidades y en las formas de relacin entre indios y no indios. No es una forma para aislarse o replegarse en los lmites de los pueblos y las comunidades sino, por el contrario, es el camino para una unin de iguales en una multifactica y pluralista sociedad nacional.

7. - Si tomamos como criterio actual para definir a la izquierda, como la fuerza poltica que construye poder popular contra el capitalismo, sin monopolizar la representacin ni restar protagonismo a los distintos sectores socio-tnicos que intervienen en ese proceso, el EZLN ha sido a lo largo de estos 17 aos una organizacin extremadamente congruente con uno de sus ms caros principios: Para todos todo, para nosotros nada, que hace realidad cuando retira a todos sus cuadros poltico militares de los distintos gobiernos autnomos bajo su hegemona. Mandar obedeciendo, revocacin del mandato, rotacin de los puestos, convencer y no vencer, bajar y no subir, son formas diametralmente opuesta al vanguardismo, al burocratismo, a la conformacin de castas que hacen del poder gubernamental y la representacin popular su modus vivendi y que han devenido en maquinarias partidistas electorales que a toda costa pretenden el cargo pblico para su propio beneficio y para enquistarse en una clase poltica divorciada del pueblo. Institucionales y sistmicas, estas izquierdas no llegan ms lejos que a la alternancia, y una vez en el gobierno ponen en prctica programas extractivistas, desarrollistas, clientelares, asistenciales y paternalistas para paliar la cara dura del neoliberalismo pero procurando no alterar el dominio estratgico del capital y los poderes facticos.

8. - Durante todos estos aos en cumplimiento de los acuerdos de San Andrs, el EZLN ha dado muestra de una extraordinaria capacidad de adaptacin e innovacin, sin tirar por la borda principio alguno, aportando en temas cruciales como el que dio curso, a la incorporacin plena de mujeres y jvenes a todos los mbitos de los procesos autonmicos de facto, educando a las nuevas generaciones en preceptos pedaggicos liberadores, asumiendo la dignidad y la solidaridad como brjula rectora de la convivencia social, el gobierno como servicio, amasando, a su manera, las ancestrales utopas revolucionarias. Es significativo que 19 aos despus, el 21 de diciembre de 2012, los ma y as zapatistas organizados en el EZLN volvieran sobre sus pasos de 1994, y esta vez sin armas, se tomaran simultneamente cinco ciudades del inicio de su movimiento: San Cristbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas, Palenque y Ocosingo. En silencio, perfecta sincrona, organizacin y simultaneidad, ms de 40 mil hombres y mujeres integrados en los contingentes de la multietnicidad que ha caracterizado al zapatismo, salieron en la madrugada de ese da de vaticinios de fin de mundo e inicios de nueva era, para cumplir, una vez ms, otra cita con la historia de este pas de la impunidad en el gobierno y de pueblos que resisten con la dignidad y el mandar obedeciendo que el EZLN ha establecido como efectiva y real alternativa democrtica. Precedidos siempre de la accin, antes que la palabra hueca de la clase poltica, este singular desfile de columnas de los ma y as zapatistas que sin excepcin, inclu y endo nios, subieron con el puo en alto a tarimas situadas frente a los palacios de gobierno de las cabeceras municipales ocupadas y flanqueadas por la bandera nacional y la rojinegra de esta organizacin, ratificaron con este hecho simblico quines son los que mandan y protagonizan esta lucha que cumple 19 aos de hacerse pblica y que ha estremecido al mundo de la emancipacin y las rebeldas. La reciente reaparicin del EZLN en Chiapas y los comunicados del Comit Clandestino Revolucionario Indgena-Comandancia General del 2013 constitu y en una demostracin de la fortaleza de este movimiento surgido de la imbricacin de las luchas de liberacin nacional en Amrica Latina con el mundo indgena, matriz civilizatoria de la nacin mexicana que ha prevalecido pese a los intentos de los poderes oligrquicos de todos los signos polticos por borrarlos como pueblos con identidad, cultura y gobiernos propios. Las experiencias de la nueva autonoma que se han establecido en territorio de hegemona zapatista marcan la diferencia de la nueva era, en la que los pueblos viven en la dignidad que otorga una forma de expresin del poder popular, sin burocracias ni mediaciones. Todo ello, se fundamenta en los Acuerdos de San Andrs; a 17 aos de su firma, podemos constatar su vigencia, y la fortaleza poltica de la organizacin que los hizo posibles.

Notas

[1] Ponencia para la Mesa Redonda Los Acuerdos de San Andrs Larrinzar, a 17 aos, Auditorio del Ex templo de Corpus Christi, Consejera Jurdica del GDF, martes 19 de febrero de 2013.

[2] Profesor Investigador del INAH-Delegacin Morelos.

[3] Este fue en esencia el mensaje del Subcomandante Insurgente Marcos a sus asesores, previo al inicio del dialogo.

[4] Hubo, sin embargo, quien pretendi romper la hegemona del EZLN en el movimiento indgena, criticando los Acuerdos de San Andrs, con el argumento de que lo pactado no convena a los intereses de los pueblos indgenas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter