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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2013

Violaciones, la punta del iceberg

Anna Royo
Peridico En lucha


Son las 21:33 h. de la noche y viajo en metro a casa despus de una jornada de lunes agotadora. A mi lado, se sientan dos chicos que no superan la treintena. La conversacin entre ellos dos me indigna: "El prximo finde me la 'tiro'. Esta mujer debe ser ma". Tuya? Desde cuando somos propiedad de alguien las personas?

Frases como sta, sin ningn tipo de malicia, son del todo aceptadas y normalizadas en nuestra vida cotidiana e, incluso, en nuestras relaciones. Las aceptamos de forma espontnea en nuestro lenguaje, pero su significado real esconde un trasfondo de subordinacin y propiedad inducido, sin duda, por el capitalismo. La idea moderna de posesin del cuerpo esconde de manera sutil y permanente entre nuestro devenir diario, por ejemplo cuando nos entrelazan un cumplimiento por la calle, cuando nos quieren arrebatar el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo criminalizando el aborto o cuando se justifica la violacin a una mujer porque "llevaba la ropa demasiado ajustada y me ha provocado". El iceberg capitalista es tan camalenico que nos hace creer afirmaciones como stas.

Enajenacin absoluta

La opresin de la mujer se remonta siglos atrs porque se ha ido reproduciendo en diferentes tipos de sociedades anteriores al sistema capitalista. Pero en concreto, el capitalismo, adems de perpetuar estas opresiones en sus diferentes formas, convierte la sexualidad en mercanca; como lo hace en todos los aspectos del da a da de nuestra sociedad. El cuerpo de la mujer se convierte as en un objeto de consumo que se puede poseer, sobre lo que se puede decidir. En la subordinacin hombre-mujer (patriarcado arraigado desde hace siglos) le sumamos la idea existente de la propiedad del hombre hacia la mujer, porque al ser mercanca puede ser poseda. Esta concepcin jerrquica de dominio del hombre hacia la mujer puede llevar a justificar, e incluso culpar, de haber causado o provocado la propia agresin sexual. Estremecedor. La visin biolgica del sexo como un instinto innato irrefrenable entre los hombres permite, entre otros, exculpar la verdadera causa de un abuso sexual o de una violacin. No es una cuestin biolgica sino social.

Escaparate

El sexo tambin se entiende como un objeto ms de consumo. En el sistema capitalista la obtencin de placer es un pilar fundamental de alimentacin de este consumo: debemos saciar el deseo de necesidad y propiedad constante. Todo a nuestro alrededor es un escaparate inmaculado, listo para vender, listo para adquirir, listo para poseer.

Para comprender este factor no lo podemos desligar del papel clave que juegan los medios de comunicacin y la publicidad, donde el cuerpo de la mujer es sometido a una sexualizacin persistente. El lenguaje sexista tiene un lugar privilegiado entre los anuncios y la hipersexualizacin de la mujer en la sociedad actual es un hecho ampliamente naturalizado. Pese a que cada vez se hable ms de sexo, no se hace desde la igualdad sexual entre hombres y mujeres. O alguien se escandaliza al ver las imgenes, en las paradas de autobs, de cuerpos de mujeres medio desnudas anunciando la ltima campaa de sujetadores? La mayora de los hombres las contemplan con mirada lasciva mientras esperan su bus, otras mujeres las ven como una tortura del canon de belleza que nunca podrn alcanzar. Pero lo que es realmente es sexismo para las masas.

El pasado diciembre, en Nueva Delhi, India, Jyoti Singh Pandey fue violada en grupo y torturada en un autobs en marcha por siete hombres. Desgraciadamente no ha sido un hecho aislado. Miles de personas se han movilizado por toda la India denunciando la grave y cotidiana violencia que sufren las mujeres. La insistente demanda de endurecimiento judicial y penal o la promesa de las autoridades indias de fortalecer la seguridad ciudadana, no har desaparecer las violaciones ni los ataques masivos a mujeres. Tampoco devolver la vida a Jyoti, asesinada por sus violadores, ni a tantas otras nias y mujeres violadas, torturadas o asesinadas en la India y en todo el mundo. La condena de muerte al violador, causa penal que se est estudiando, tampoco dotar de igualdad a las mujeres del pas. Ninguna de estas medidas seala el culpable ltimo de la desigualdad hombre-mujer, de la cosificacin de la mujer, del hipersexualitzaci de su cuerpo, del sentimiento de propiedad, de la reproduccin del lenguaje sexista o de la exclusin que sufren los colectivos LGTB.

Debemos derribar el sistema que genera la opresin de la mujer en todos los mbitos, sealar la punta del iceberg que nos somete y derrumbar el capitalismo. Y lo tendremos que hacer con el puo alzado, hombres y mujeres juntas, para convertirse en una sociedad libre de cadenas y verdaderamente emancipada.

Anna Royo (@LHextraradi) es militante de En lluita / En lucha

Fuente: http://enlucha.org/site/?q=node/18245



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