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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2013

La capacidad de resistencia de Damasco

John Wreford
Your Middle East

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Tras haberme tomado un breve respiro de la vida en Damasco, regres hace unas cuantas semanas. Tengo aqu mi residencia, por tanto ir y venir no me supone realmente ningn problema. Me fui a travs de Jordania y regres a travs de Beirut, en ambos casos el viaje en taxi transcurri sin incidentes aunque hay ahora docenas de controles a lo largo de la carretera; en algunas ocasiones registraban el coche y en otras no aunque, en la mayor parte de los casos, los soldados fueron correctos.

Al dejar Damasco, la carretera hacia Deraa apareca horriblemente marcada por las cicatrices de la guerra, pero una vez que se sale de los suburbios apenas se notan los dos aos de conflicto.

Ni los jordanos ni los libaneses estn resolviendo bien la afluencia de sirios, ambas fronteras presentaban un estado catico al no haber incorporado personal de apoyo para poder enfrentar el estado de cosas. Presenci cmo la polica de fronteras utilizaba las porras para dejar a la gente afuera bajo una lluvia heladora. Se puede pasar por alto la falta de compasin y el aire de desprecio pero no puede ignorarse, no tan fcilmente, la ms absoluta incompetencia.

El puesto de control ms peliagudo que tuve que enfrentar fue el que estaba situado justo fuera de mi casa. Se considera que la barriada en la que vivo en la Ciudad Vieja es incondicionalmente leal al rgimen, por lo que se le han suministrado armas para que pueda protegerse a s misma. Desde el pasado verano, hay controles en cada esquina de las estrechas calles que llevan a la zona, la milicia est compuesta en su mayora de vecinos armados con Kalashnikov y walky-talkies, algunos de ellos, como el chico que se ocupa de mi colada, son caras familiares pero otros no. Me salud con la mano cuando super a la primera pareja, pero al llegar al ltimo control, a pocos metros de mi casa, no se mostraron tan serviciales, registraron mi equipaje y pareca como si desconfiaran de mi documentacin. Finalmente, uno de mis vecinos confirm que yo llevaba viviendo all mucho tiempo y cuando ms tarde sal otra vez de casa fueron muy amables y uno incluso se acerc para pedir disculpas en nombre de los dems.

Al poco de regresar a casa, la luz se fue. A lo largo del ltimo ao, los cortes han durado habitualmente de seis a ocho horas, incluso ms en ocasiones. Antes de la crisis, era normal tener cortes de una o dos horas durante el verano, aunque para los ricos no es problema porque disponen de generadores normalmente incluidos en el edificio. Muchas tiendas tienen pequeos generadores porttiles, cuyo zumbido resuena por docenas a lo largo del zoco de al-Hamadiyya, un sonido que rebota contra el viejo techo de hojalata; pero esta vez el corte elctrico dur tres das enteros y afect prcticamente a toda la ciudad. Los objetos de los vendedores ambulantes reflejan ya la crisis: los puestos callejeros estn llenos de velas, luces LED recargables y hornillos elctricos de un solo anillo.

La mayor parte de la gente utilizaba gas para cocinar, pero ahora es muy difcil de encontrar y muchsimo ms caro que antes. Mi bombona se agot al mismo tiempo que se fue la luz; despus de preguntar por los alrededores consegu hacerme con una nueva bombona pero cinco veces ms cara que al precio habitual.

Si hubo algn aspecto positivo en volver a casa fue el hecho de que los horrendos sonidos de guerra no eran ya tan atronadores como antes de irme, en que los bombardeos y tiroteos eran constantes, los helicpteros y aviones de combate pululaban por los cielos Las inesperadas explosiones de coches-bomba parecan haberse reducido, aunque no era la primera vez que ocurra y cuando empezabas a pensar que las cosas se estaban por fin calmando, todo volva de nuevo a empezar.

La seguridad alrededor de la ciudad se haba reforzado mucho, haba ms puestos de control y carreteras cerradas, registro de bolsos y documentacin, lo que complica mucho la circulacin. La zona central de Mahafazat est casi totalmente peatonizada y los bolsos se registran en cada una de las entradas. Todo el acceso de vehculos a la Ciudad Vieja est ahora estrechamente controlado. Mucha gente haba hecho campaa antes para que se prohibiera la circulacin de coches por la Ciudad Vieja , pero el gobierno fue incapaz de ponerla en prctica, hasta ahora.

Los uniformes del ejrcito y los kalashnikovs son habituales por toda la Ciudad Vieja, los controles levantados en las esquinas de las principales intersecciones estn cubiertos con plsticos para resguardarlos de los elementos y se han apilado sacos terreros en semicrculo para protegerlos de los ataques. Tambin aparece siempre la bandera siria y los carteles con la imagen del Presidente, para dejar claro quin manda. Esta es por supuesto la seguridad que se puede ver, ni que decir tiene que est tambin la clandestina. Han empezado a proliferar cmaras CCTV, de vez en cuando el ejrcito efecta redadas y registros casas por casa, golpeando con las culatas de los rifles las puertas de metal a las tres de la madrugada. He tenido que recibirles en mi casa en cuatro ocasiones, levemente confundidos al encontrarse con un extranjero; suelen actuar educadamente y la bsqueda de armas no es muy intensa.

A pesar de todo lo anterior, la gente intenta seguir adelante con su vida lo mejor que puede. La Ciudad Vieja aparece siempre llena de ajetreo; hay muchos desplazados por los combates en otros lugares que confan en que los antiguos muros de piedra puedan ofrecerles algo de proteccin; las parejas de enamorados continan vagando por las callejuelas y hay un proyecto de restauracin que sigue increblemente adelante adoquinando nuevas calles, en cruda contradiccin con lo que est sucediendo en las afueras, unos cuantos kilmetros ms all.

El mercado est lleno de alimentos, incluso hay pescado fresco, aunque los precios estn por las nubes. La cuestin de encontrar pan es un poco ms problemtica, hay largas colas frente a las panaderas subvencionadas. En los supermercados pequeos, hay paquetes de pan a 100 liras, muchsimo ms caros que antes, y la bsqueda de productos bsicos, como combustible, pan o gas, combinada con la electricidad intermitente, se ha convertido en el pan nuestro de cada da.

El sonido constante de la guerra nunca se aleja demasiado, los agitados suburbios de Qabun, Yobar y Harasta estn slo a un tiro de piedra de Bab Tuma y Bab Sharqi, las antiguas puertas de entrada a la Ciudad Vieja por el lmite oriental. En un buen da, puede parecer que se est trabajando en una cantera cercana, con alguna leve explosin y estruendo de vez en cuando, pero la pasada semana las cosas se intensificaron; durante un par de das aument el sonido de los lanzamientos de artillera y el ruido de los tiroteos pareca llegar cada vez ms ensangrentado. Al tercer da, el bombardeo era casi constante, con el aterrador boom de los caones sacudiendo la tierra, poda orse el silbido de los proyectiles como si estuvieran cortando el aire por encima de mi casa y las puertas y ventanas de mi frgil hogar parecan repiquetear de miedo, los aviones de combate chirriaban a travs del aire dejando como una especie de guirnalda de margaritas de humo y luces brillantes. Sucios nubarrones y gruesos penachos de humo colgaban del cielo por encima de la ciudad.

Las cosas se calmaron de nuevo durante los siguientes das pero los bombardeos prosiguen igual que han venido haciendo durante meses y meses, los aviones de combate aparecieron de nuevo hoy, con ambas partes reclamando la iniciativa aunque sin sonar muy convincentes.

Los damasquinos son resistentes, continan yendo al trabajo, a la universidad y al colegio a pesar de las bombas. Hacen colas durante horas para conseguir pan, el barbero afeita a su cliente a la luz de una vela

Le pregunt hace poco a un amigo cundo haba sufrido Siria una tragedia como sta. Y me contest sin dudar que, desde Tamerln, no haban sufrido algo semejante. Damasco es la ciudad ms antigua de la tierra continuamente habitada, sobrevivi a los mogoles en el siglo XIII, sobrevivir tambin a la actual tragedia.

John Wreford es fotgrafo. Lleva varios aos residiendo en la Ciudad Vieja de Damasco.

Fuente original: http://www.yourmiddleeast.com/features/resilient-damascus_13125

 



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