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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2013

El peligro del fracking en Catalua

Lloren Plangum
Alba Sud


En octubre pasado, entidades, ayuntamientos y varias personas se empezaron a preocupar al salir a exposicin pblica dos concesiones denominadas Leonardo y Darwin que afectaban la Catalua interior: Osona, el Ripolls, la Garrotxa, el Bergued, la Segarra, y, con la sorpresa de que un ao antes ya haba sido concedido un permiso de investigacin denominado Ripoll y que afectaba sobre todo a la Garrotxa y el Ripolls.

En ninguna de estas concesiones se menciona explcitamente la tcnica de la fractura hidrulica (fracking) pero se deja abierta la posibilidad de poderla utilizar. Este hecho queda ms que claro cuando se investiga los currculums de las empresas implicadas o concesionarias, que utilizan esta tcnica habitualmente.

Pero qu es la fractura hidrulica? El fracking, como se conoce usualmente, es una tcnica moderna que se empez a utilizar a partir de 2002, que consiste en una perforacin en vertical a gran profundidad (de 2.000 a 3.000 metros) y posteriormente en horizontal por dentro del estrato donde hay localizados los hidrocarburos (gas o petrleo) hasta unos 2.000 metros de distancia. Posteriormente se inyecta agua a gran presin para fracturar la roca junto con una sopa de arenas y elementos qumicos para disolverla. Todo este proceso provoca que se incremente la permeabilidad de la roca y as poder extraer el petrleo o el gas que estaba atrapado en pequeas vacuolas dentro de la roca.

Esta tcnica es tecnolgicamente muy avanzada pero conlleva riesgos ambientales y sociales muy elevados:

a) Peligro de contaminacin de acuferos al utilizar productos qumicos. Una parte (el 20%) de ellos se calcula que no se pueden volver a extraer y permanecen en el subsuelo. Esto puede conllevar contaminacin en acuferos profundos y tambin superficiales si las maniobras con los tubos de la perforacin no se realiza correctamente.

b) Sobreexplotacin de acuferos al ser una tcnica que necesita mucha agua. Son habituales inyecciones de 12.000 a 24.000 metros cbicos, que es el equivalente a 12 24 piscinas olmpicas.

c) Trnsito y ruido tpico de una industria pesada. Estas explotaciones funcionan como una industria pesada con el consecuente trnsito de grandes camiones, lo cual, en un ambiente rural, afecta la tranquilidad y salud de las personas.

d) Impacto en el paisaje, por las grandes extensiones que se necesita ocupar en las explotaciones, equivalente a ms de una campo de ftbol . En un entorno rural ello conlleva una agresin al medio y un impacto visual de extraordinarias proporciones, al repetirse la huella de la explotacin por todo el territorio.

e) Pequeos terremotos . Generados por carga o extraccin de agua al haber fallas cercanas.

El uso de esta tcnica es consecuencia del agotamiento de las reservas de petrleo convencional que desde el siglo XIX se estn explotando, y que ha sido la sangre de la sociedad industrial desde los aos 20, al facilitar el transporte y el acceso a energa barata y muy eficiente. En estos momentos se calcula que el petrleo fcil de extraer, y por tanto el ms barato, ya se est agotando, lo que provoca un incremento del precio que hace rentable que intenten tcnicas como el fracking, que requieren mucha inversin y, a la vez, con muy poca tasa de retorno energtico (diferencia entre la energa utilizada para la extraccin y la que da los hidrocarburos extrados).

El fracking es una prueba ms de que estamos tocando los lmites de los recursos geolgicos y ecolgicos. La lgica capitalista del beneficio y el hecho de no internalizar el impacto ambiental en los balances de las empresas hace que se generen graves impactos sociales y ambientales en diferentes territorios del planeta. En estos momentos urge un cambio de modelo, ambiental y socialmente ms justo. Pero por los sesgos que toma esta crisis sistmica no parece que ste sea el camino, sino todo lo contrario. La lucha por los pocos recursos naturales que quedan en el planeta, sobre todo el petrleo, est sirviendo para mantener a una lite con una elevada riqueza. A estos sectores ya les interesa que el 99% de la humanidad llegue a niveles de pobreza suficientes y que mantengan un bajo consumo de estos recursos naturales cada vez ms reducidos, en lugar de hacer lo que realmente sera necesario: socializar los recursos para poder decrecer y repartirlos de manera sostenible entre el conjunto de la poblacin.

En este cambio de modelo Catalunya no est exenta, ya sea por medio de recortes brutales como de la debilidad de la administracin que debe velar por los intereses de la comunidad. Y es en este ltimo aspecto, en el marco de una administracin dbil, donde las empresas hacen y deshacen segn sus intereses, que nos encontramos estas concesiones de hidrocarburos. Sino no se entiende cmo la concesin Ripoll, que a diferencia de las otras concesiones su permiso de investigacin ya est adjudicado, que tiene ms que ver con una tpica historia de pases poco democrticos y con estructuras de estado muy dbiles que de un pas moderno y con una democracia bien establecida. Esta concesin que abarca buena parte de la Garrotxa y del Ripolls y una parte de Osona se concedi a una empresa que se llama Teredo Oils Limited propiedad de un multimillonario excntrico de 94 aos. El procedimiento habitual en estos permisos sera, si la administracin que nos gobierna fuera seria y rigurosa, analizar primero el impacto ambiental que pueden generar estas explotaciones en el territorio, informar y captar la opinin de la poblacin que vive ah y, finalmente, si ninguna de las dos anteriores es negativa, conceder la explotacin. Pero la nica informacin que tuvo Riudaura, lugar donde la empresa quiere empezar, y donde en los aos 60 se localiz gas pero se descart por su baja rentabilidad, fue la de la empresa y el excntrico multimillonario. Meses ms tarde las entidades ecologistas locales alertaron que se deba hacer un seguimiento estricto de las operaciones de esta empresa, porque las informaciones eran contradictorias, la administracin deca una cosa y la empresa otra. En este marco es donde todos y todas debemos reflexionar en que, aparte de vendernos el territorio por un plato de lentejas (hay muy pocas reservas de gas), lo hacemos a pequeas empresas que aprovechan lo que las grandes no quieren y donde la seguridad para la realizacin de este tipo de explotaciones genera todava muchas ms dudas y ms riesgos de impacto ambiental.

Por eso es necesario que el pueblo de Catalunya haga suyos los planteamientos de la Plataforma Anti-Fracking y pida que se detengan estas investigaciones. No queremos el fracking porque no nos llevar a la soberana energtica, ni por recursos disponibles en el subsuelo ni por los impactos que generar en el territorio. Queremos un cambio de modelo a travs de energas renovables limpias para alcanzar la independencia energtica y as conservar el territorio para las generaciones futuras. Por eso es necesario invertir en investigacin y tecnologa, inversin que recuperaremos en el futuro al ahorrar en la factura energtica las importaciones de hidrocarburos (actualmente el 70% viene de fuera de Catalua). La implantacin de estas energas renovables tambin debe ser socialmente justa, es decir no controlada por grandes empresas sino por cooperativas locales o empresas pblicas para as no caer en la lgica del enriquecimiento de unos pocos. Hay que pensar que en el futuro debemos disponer de menos, con ms eficiencia y ms equidad.

 

Lloren Planagum i Gurdia 
 es gelogo, miembro del Centre per la Sostenibilitat Territorial (CST) y colaborador de Alba Sud .

Fuente: http://www.albasud.org/noticia/es/392/el-peligro-del-fracking-en-catalu-a



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