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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2013

La transicin cubana

Guillaume Long
El Telegrafo (Quito)


La apertura de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el rgano legislativo de la Repblica de Cuba, confirma un camino de cambios trascendentales para el futuro de la isla.

La clausura de la anterior legislatura, en diciembre, fue marcada por la reiteracin de las reformas econmicas planteadas en el VI Congreso del Partido Comunista: el otorgamiento de 400.000 licencias para la apertura de negocios propios, la creacin de cooperativas privadas, el alquiler de locales estatales a privados, y reformas en las empresas del Estado para volverlas ms eficientes. Pero el tono de la reapertura de la Asamblea fue sin duda de carcter poltico.

Ral Castro confirm lo largamente especulado: este ser su ltimo perodo como mandatario. Habl, adems, de reformar la Constitucin para limitar a un mximo de dos perodos consecutivos de cinco aos el desempeo de los principales cargos del Estado y del Gobierno y establecer edades mximas para ocupar esas responsabilidades. Gran parte de su discurso, de hecho, estuvo dedicado a la necesidad de entregar el poder poltico a una nueva generacin.

En este sentido, no deja de ser llamativo el nombramiento del ex ministro de Educacin Superior, Miguel Daz-Canel Bermdez, como Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros; es decir, como nmero 2 del Gobierno cubano. Daz-Canel, nacido en 1960, es el primer cuadro, nacido despus del triunfo de la Revolucin, en ostentar estos cargos.

Ral, evidentemente, se rehus a mandar una seal de aperturismo a lo ruso: A m no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolucin. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo, seal. Pero el hablar de referendos, de cambios constitucionales y generacionales, devela una transicin real y multidimensional en la isla. La reciente entrega del Premio Nacional de Literatura de 2012 a Leonardo Padura, un crtico descarnado del sistema, debe leerse, entre muchas otras seales simblicas, en ese sentido.

Los retos son mltiples. Cmo alentar un sistema econmico mixto, sin que se ahonden contradicciones y desigualdades cada vez ms patentes, contrarrestando la reaparicin, desde el Perodo Especial, de grandes penurias sociales? La respuesta de Ral fue rotunda: la economa; sin terapias de choque contra el pueblo (), superando la barrera del inmovilismo y la mentalidad obsoleta en favor de desatar los nudos que frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, o sea, el avance de la economa como cimiento imprescindible para afianzar, entre otras esferas, los logros sociales de la Revolucin en la educacin, la salud pblica, la cultura y el deporte, que debieran ser derechos humanos fundamentales y no un negocio particular. La apuesta, entonces, es el crecimiento y la acumulacin, para la redistribucin secundaria de la riqueza, pero dejando en manos estatales aquellos pilares de la revolucin.

Si los retos son inmensos, las circunstancias actuales podran ser propicias. El proceso de paz colombiano, en el cual Cuba juega un papel fundamental como sede y actor poltico; el rol de La Habana en las negociaciones internas del PSUV venezolano; visitas cada vez ms frecuentes de jefes de Estado de Amrica del Sur; y el ejercicio muy emblemtico de la presidencia pro tmpore de la Celac (aquella OEA sin EE.UU.), vuelven a dar un singular protagonismo poltico a la isla.

La condonacin, la semana pasada, de parte de la deuda con Rusia, le da, asimismo, algo de respiro econmico a una Cuba que necesita aliados firmes en una transformacin poltica y econmica llena de complejidades.



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