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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2013

El gordillazo: sismo sin rplicas

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Diseada y confeccionada como un evidente golpe poltico, la detencin de la lder del sindicato magisterial Elba Esther Gordillo no es un hecho menor ni intrascendente en el sistema poltico nacional. Inevitablemente, y de manera lgica, un acto de autoridad de esta naturaleza implica un reacomodo de las fuerzas actuantes en el escenario. Y el sindicato de trabajadores de la educacin, el ms grande de Amrica Latina se dice es y ha sido una pieza importante de la poltica del pas, y no slo en su aspecto educativo.

El SNTE ha servido tambin para operar procesos y fraudes electorales tanto a escala local como nacional. En mucho, Vicente Fox, Felipe Caldern y el mismo Enrique Pea Nieto le deben a esa operacin conducida por Elba Esther Gordillo el haber llegado a la presidencia de la Repblica. Con los tres, en diferentes momentos, hizo la Maestra alianzas que casi siempre (la excepcin es este ltimo caso) le redituaron enormes ganancias econmicas, polticas y en trminos de impunidad para conducir su sindicato y las reas en donde se le permiti extender su poder: el ISSSTE, la Subsecretara de Educacin Bsica de la SEP, la Lotera Nacional, gobiernos estatales y municipales, etc., etc. No hay duda: Gordillo termin por ser, durante los 23 aos de su permanencia al frente del sindicato, pero particularmente durante los dos gobiernos panistas, un poder real, formal y fctico a la vez, que ningn presidente o gobernador poda ignorar.

Razones para procesar a Elba Esther Gordillo sobran. Su enriquecimiento ilcito es conocido de muchos aos atrs, sin que sus aliados en el poder hicieran nada por evitarlo o ponerle un freno; el trfico de influencias que ejerci fue siempre ostensible; el manejo irregular de los fondos sindicales delito por el que ahora se la inculpa, y al que se ha agregado el de delincuencia organizada, al parecer con el fin de que no alcance el beneficio de la libertad bajo fianza, tambin fue siempre visible como la luz del da. Y no hay que olvidar el episodio oscuro en que fue asesinado, en 1981, el profesor Misael Nez Acosta, dirigente de la entonces naciente CNTE en Tulpetlac, Estado de Mxico, de cuyo crimen otros lderes disidentes como Teodoro Palomino, siempre han responsabilizado a la maestra Gordillo.

El que sea hasta ahora que aparezcan cargos concretos contra la dirigente magisterial pone en evidencia que, mucho ms que una accin justiciera, se trata de una decisin poltica del gobierno de Pea Nieto. El desmedido poder que lleg Gordillo a acumular la llev a chantajear a diversos gobiernos, particularmente el de Felipe Caldern, a quien oblig a remover a la entonces secretaria de Educacin, Josefina Vzquez Mota, aun ms all de las cuotas polticas que le haban sido asignadas. Apenas hace unos das, Gordillo no slo expres su oposicin a la reforma educativa impulsada por el gobierno peista sino tambin llam ignorante al secretario de Educacin Emilio Chuayffet. Pens que estaba an en el gobierno de Caldern.

La respuesta, fulminante, del gobierno de Pea Nieto, es el encarcelamiento a partir de un expediente abierto en la Procuradura General de la Repblica por desviacin de fondos sindicales; pero donde no se ha aclarado si existi una denuncia de hechos por parte del mismo sindicato o alguno de sus miembros ante el Ministerio Pblico Federal o ste actu per se para armar la investigacin previa.

Ms all del destino personal de la dirigente, el tema tiene implicaciones para el SNTE como organismo gremial y para otras reas de la vida sindical y la pblica. Las preguntas hoy abiertas son acerca de si la cada de la lder vitalicia llevar a la democratizacin del sindicato magisterial, y si tras este golpe seguirn otros contra figuras plenamente identificadas por la opinin pblica por su manifiesta corrupcin. La lista es larga, pero sin duda tendra que ir encabezada por el dirigente de los petroleros, Carlos Romero Deschamps, cuya riqueza es tan notoria o ms que la de Gordillo. Priistas como Arturo Montiel, Mario Marn, Humberto Moreira, Andrs Granier y otros, han estado involucrados recientemente o de tiempo atrs en escndalos de enriquecimiento y corrupcin, al igual que el perredista Juan Sabines y personajes relevantes del panismo, como los hijos de Martha Sahagn, ms lo que se acumule del recin concluido sexenio de Caldern.

Pero nada indica que el golpe de mano de Pea llevar a una verdadera democratizacin sindical. El antecedente de la defenestracin del entonces lder vitalicio Carlos Jonguitud en 1989, que llev a la misma Gordillo a hacerse del poder sindical bajo el patrocinio de Carlos Salinas y Manuel Camacho, indica que el propsito no es abrir paso a la democratizacin sindical, sino por el contrario, recuperar el control del mismo deshacindose de su incmoda y rebelde ex aliada: al mismo tiempo, busca como lo hizo Salinas en aquel ao, el primero de su mandato obtener un bono de legitimacin ante diversos sectores de la opinin pblica y conducir la atencin de la opinin pblica hacia los temas que al gobierno le interesa, mientras se cocinan en el Congreso las reformas estratgicas para el petrleo y la hacienda pblica y se afina la recin instituida constitucionalmente reforma educativa. Desde luego que el golpe contra Elba Esther fortalece polticamente a Pea Nieto, aunque ahora quizs tenga que negociar la nueva situacin sindical con la burocracia gordillista, que al menos declarativamente sigue apoyando a su lder. Impensable que se abran espacios a la disidencia sindical agrupada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin; al contrario: la recomposicin del liderazgo sindical buscar atacarla con ms fuerza, para lo cual el aliado estratgico de Pea, Televisa, ha venido preparando el terreno a travs de la asociacin llamada Mexicanos Primero.

Y es que el golpe contra Gordillo parece calcado de las acciones pretendidamente justicieras, pero siempre polticas, de otros gobiernos priistas. Miguel de la Madrid encarcel a dos de los amigos ms cercanos de su antecesor Lpez Portillo: Jorge Daz Serrano (ex director de Pemex) y Arturo Durazo Moreno (ex jefe de la polica del Distrito Federal); pero no llev ms all su anunciada renovacin moral. Salinas encarcel al lder petrolero Joaqun Hernndez Galicia (quien le haba regateado su apoyo para llegar a la presidencia y a quien se le atribua la publicacin de un libelo contra Ral y Carlos Salinas) y defenestr al ya mencionado Jonguitud; pero si bien estas acciones le permitieron remover algunos obstculos para llevar adelante sus reformas estructurales privatizacin de empresas pblicas, apertura de la petroqumica al capital privado, TLC, etc., no condujo ni a la democratizacin de la vida sindical en general ni a un combate generalizado a la corrupcin. Ernesto Zedillo encarcel al hermano de su antecesor, Ral Salinas, por su enriquecimiento y por delitos que lo involucraban con la delincuencia organizada; mas ello qued como una golondrina sin verano.

Ya ahora, el procurador federal Jess Murillo Karam a pregunta expresa de un reportero, afirma que en el caso de Romero Deschamps, no [tiene] un elemento tan claro como en este caso (el de Gordillo). Si tengo denuncias se actuar de la misma manera, afirm.

No se espere, pues, un comportamiento diferente del actual gobierno de Pea Nieto. Ni una cruzada general contra la corrupcin que tendra necesariamente que afectar a muchos de quienes lo ayudaron a llegar a la presidencia y a la investigacin a fondo de las operaciones con el banco Monex y Soriana en las que se apoy tambin su eleccin ni una apertura a la democratizacin sindical en el SNTE o en otras organizaciones fuertemente corporativizadas. La detencin de Elba Esther Gordillo s es un sismo que puede producir algunos reacomodos en las entraas del poder, pero no el derrumbe del sistema de control sindical, y sobre todo, que no amenaza con tener rplicas en otros mbitos de la vida pblica como el de la corrupcin.

 

Fuente original: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/editorial-7792




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