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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2013

De cara al Foro Social Mundial de Tnez
Indignacin y altermundialismo: dos dcadas de resistencias globales

Sergio Ferrari
Rebelin


Cuando el joven desempleado tunecino Mohamed Bouazizi se inmol pblicamente el 17 de diciembre de 2010, no imaginaba que su rabia individual explotara rpidamente en indignacin casi universal. Reconvertido en verdulero, y harto por el acoso oficial que le impeda trabajar libremente con su carretn, la denuncia de Bouazizi deton en pocos das movilizaciones masivas en su pas. Muy rpidamente, su indignacin y la de su tierra desbordaban las fronteras regionales y continentales. 

La protesta tunecina, que sac finalmente del poder a Ben Ali, se extendi a Egipto y a otros pases de la regin, promoviendo cambios significativos en tiempos histricamente cortos. De esta manera, la as llamada "primavera rabe" comenzaba a socavar las bases de monarquas duras o democracias desgastadas mediante cambios internos relevantes.

Apenas separada por el Mar Mediterrneo, la revuelta del frica nor-sahariana no tard en acercar orillas para transformarse en indignacin europea.

El 15 de mayo del 2011 deton en Madrid un proceso de movilizaciones ciudadanas masivas que se extendieron por toda Espaa y se reprodujeron en centenares de ciudades en ms de cuarenta pases del mundo. Como resultado de una marcha multitudinaria auto convocada a travs de Internet por la coalicin Democracia Real Ya, los manifestantes ibricos decidieron ocupar la capitalina Plaza del Sol, convirtindola durante semanas en su propio campamento urbano.

La ocupacin, mtodo de lucha recurrente empleado por muchos movimientos sociales en el mundo entero para defender sus reivindicaciones ms sentidas, como la reforma agraria de "los sin tierra" o la vivienda popular de "los sin techo brasileros", se desplazaba as al mismo corazn de la Unin Europea. Se estaba inaugurando una masiva modalidad de protesta ciudadana. Centenares de plazas y parques adquirieron el formato de los conocidos plsticos negros y las carpas improvisadas de los acampados del Sur.

La exclusin social, cada vez ms intensa y dramtica; el desempleo creciente, especialmente entre los jvenes; las polticas frreas de recortes al Estado social, y el desgaste crnico de las democracias tradicionales, aparecan como causas comunes de la movilizacin masificada en el Viejo Mundo.

Dentro de un marco global caracterizado por la profundizacin de una crisis preocupante durante los ltimos cinco aos, en 2010 y 2011 la explosin de la burbuja inmobiliaria provoc el empeoramiento dramtico de la situacin de decenas de miles de familias endeudadas en varios pases del continente.

En Espaa, por ejemplo, miles de familias muy pronto perdieron sus viviendas en un proceso que replicaba como calcomana una realidad traumtica que ya estaba causando estragos en los Estados Unidos. Esta crisis hipotecaria se daba paralelamente a un brutal aumento del desempleo, que en 2012 alcanz en Espaa, niveles nunca antes conocidos cercanos al 25 % de la poblacin productivamente activa y casi el doble entre la juventud.

Crisis similares, diagnsticos semejantes, reivindicaciones comunes... A mediados de septiembre del mismo 2011, un grupo de manifestantes tambin auto convocado ocup el Zuccotti Park en Wall Street, el centro financiero estadounidense, todo un smbolo del sistema hegemnico a nivel mundial.

El movimiento de los Ocupa Wall Street se extendi de inmediato a la Plaza de la Libertad en la ciudad de Washington, a escasos metros de la Casa Blanca, y a ms de mil ciudades y pueblos por todo los Estados Unidos, sin duda una de las movilizaciones ciudadanas ms importantes de la historia contempornea de ese pas.

El movimiento Ocupa estadounidenses se entiende como un espacio abierto y horizontal contra el capitalismo neoliberal, al que define en uno de sus primeros comunicados como un pulpo gigante, que como un vampiro, se adhiere con sus tentculos al rostro de la humanidad, chupando despiadadamente con sus ventosas cualquier cosa que huela a dinero". Su consigna central --somos el 99%, ellos son slo el 1%-- enfatiza su abierta confrontacin con el poder financiero y la corrupcin poltica y ubica en el mismsimo centro del debate nacional el tema de la desigualdad econmica y la creciente polarizacin social.

La democracia directa, basada en decisiones tomadas colectivamente; la distribucin orgnica de roles, con diferentes comits y grupos de trabajo claramente estructurados al interior del movimiento (prensa, logstica, formacin, entre otras); un liderazgo horizontal y repartido, y sin nombres propios, y la accin directa, aunque no violenta, constituyen los pilares conceptuales de los Ocupa.

En pocas semanas el movimiento logr romper el bloqueo meditico y poltico que intentaba sofocarlo y aislarlo; acapar los reflectores, aun los de las fuerzas policiales, y logr ubicarse en el centro de la agenda poltica nacional. El mismo Partido Demcrata debi reposicionarse frente a Ocupa Wall Street y sus reivindicaciones ms sentidas.

El movimiento Ocupa experiment rpidamente su propia globalizacin planetaria, protagonizando jornadas como las del 15 de octubre del 2011, con movilizaciones en 951 ciudades de 82 pases en prcticamente todos los continentes.

De Chiapas al igl resistente en Davos

Fines de enero de 2012 en pleno invierno glacial europeo. A slo unos centenares de metros del centro de convenciones de la ciudad suiza de Davos, y protegido militarmente como una fortaleza, se realizaba el Foro Econmico Mundial. Un centenar de activistas del movimiento Ocupa instal en el corazn de Davos un igl de resistencia construido con nieve alpina y adornado apenas por unos cuantos afiches y unas banderas rojinegras.

Ese igl fue la expresin simblica de este nuevo proceso de resistencia ciudadana ante uno de los eventos del poder econmico internacional. Se trata de una resistencia que parece no conocer fronteras y que apuesta segn sus principios a globalizar la solidaridad y la denuncia del modelo neoliberal, que hoy confronta una de sus crisis ms profundas.

Casi 18 aos antes de ese igl ocupa, el 1 de enero de 1994 el movimiento zapatista haba aparecido de la nada para ocupar San Cristbal de las Casas y otras cinco cabeceras del sureo y olvidado Chiapas. Los zapatistas denunciaban el Tratado de Libre Comercio (TLC) que ese da se acordaba entre Estados Unidos, Canad y Mxico. Con esta demostracin, los Zapatistas, entre otras cosas, estaban cuestionando radicalmente un tipo de mecanismo jurdico internacional que las potencias del Norte haban comenzando a imponerles a muchas naciones del Sur en nombre de su estrategia de capitalismo globalizado. Alzaban una voz proftica para globalizar la esperanza.

No morir la flor de la palabra. Podr morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podr ser arrancada por la soberbia del poder... Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educacin, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 aos. Estas son, hoy, nuestras exigencias, enfatizaba el Manifiesto Zapatista.

Casi dos dcadas ms tarde, rasgos conceptuales y metodolgicos vitales del zapatismo, como su reivindicacin de la participacin de "los de abajo", la democracia directa y la crisis al poder institucionalizado se estn reactualizando, tcita o abiertamente, en la prctica de los indignados y ocupas del siglo XXI. Y tambin sus colores.

Indignacin y otro mundo posible

Entre aquellos histricos acontecimientos y sus ecos recientes, durante la primera dcada del siglo actual nace y se fortalece el pensamiento altermundialista a la luz de los Foros Sociales Mundiales que arrancaron en Porto Alegre en 2001. Estos encuentros sin fronteras lanzaron el desafo de un cambio de paradigma, de sistema. Mediante la movilizacin activa, auto convocada, horizontal, sin protagonismos personales, se han dedicado a fortalecer las redes mundiales de una comunidad solidaria para la construccin de Otro Mundo Posible.

Este Otro Mundo Posible, para los atermundialistas, es y ser el resultado de una concepcin renovada de la participacin poltica; la apuesta a una nueva forma de democracia inclusiva para todos y con todos; el llamado a la participacin ciudadana activa; la crtica frontal contra el capitalismo y sus devastadoras consecuencias sociales y ambientales; el protagonismo colectivo, especialmente el de los ms relegados; la prdida del miedo y la intensificacin de la participacin popular; la visin amplia de construir innovando, sin esquemas rgidos ni exclusiones ideologizantes; la reivindicacin de la memoria histrica frente al olvido del poder...

Se trata de conceptos y prcticas que coinciden con muchas de las consignas-reivindicaciones del zapatismo y del altermundialismo as como de las movilizaciones ciudadanas de 2010-2011 en los pases rabes como las protagonizadas por los indignados o el movimiento ocupa.

Nuestra ira contra la injusticia sigue intacta. No, esta amenaza no ha desaparecido por completo. Convoquemos una verdadera insurreccin pacfica contra los medios de comunicacin de masas que no propongan como horizonte para nuestra juventud otras cosas que no sean el consumo en masa, el desprecio hacia los ms dbiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competicin excesiva de todos contra todos, enfatiza Stphanne Hessel en su Indignaos!, publicacin que se convirti rpidamente en referencia conceptual del movimiento.

Esta proclama convoca a la movilizacin de la sociedad solidaria para construir un nuevo rumbo que va contra el poder de banqueros y los grandes empresarios as como la corrupcin de los polticos de una democracia excluyente.

"Nosotros los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jvenes queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos dejen en el paro [desempleados], de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes polticos y econmicos de nuestra precaria situacin y exigimos un cambio de rumbo ", protestan los indignados en una de sus declaraciones de prensa al inicio del movimiento.

La humanidad es hoy testigo de casi dos dcadas (1994-2012) de luchas ciudadanas renovadas, nuevos actores y formas innovadoras de entender y de hacer poltica. Las diversas experiencias empricas enriquecen conceptualmente la bsqueda planetaria de opciones sistmicas en lo econmico, lo social y lo ecolgico.

Queda pendiente concretar dichas alternativas: llenar de contenido el Otro Mundo Posible; amasar aqu y ahora un mundo donde quepan muchos mundos; transformar la indignacin de estado (de nimo) en accin transformadora. El ao 2013 ser, sin duda, otro momento importante de este caminar colectivo. Y la prxima edicin del Foro Social Mundial que se realizar entre el 26 y el 30 de marzo en Tnez apuesta, particularmente, a integrar mucho ms frreamente indignacin y altermundialismo.

Desafo que puede significar un paso adelante en la capacidad de convocacin-movilizacin de la sociedad civil planetaria y su bsqueda de alternativas. Retomando, al mismo tiempo, tres fuentes de aportes significativos: el capital acumulado en los pases rabes en estos ltimos dos aos. El reforzamiento de la movilizacin social-sindical en Europa, como lo expresara le huelga continental del pasado 14 de noviembre del 2012. Y la experiencia enriquecida de los mltiples procesos progresistas con sus nuevas formas democrticas de participacin ciudadana en Amrica Latina.

Sergio Ferrari en colaboracin con la Agenda Latinoamericana; E-CHANGER (ONG de cooperacin solidaria activa); la FEDEVACO (Federacin de Vaud de Cooperacin) y la FGC (Federacin Ginebrina de Cooperacin).

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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