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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2013

A 20 aos del asesinato por la polica de la nia Sandra Catalina Vsquez Guzmn
El crimen de Germania

Roberto Romero Ospina
Rebelin


Han sido los minutos ms angustiosos de toda su vida. No atina cuanto tiempo pas. Veinte, treinta, cuarenta minutos hasta que encontr a su pequea tras una frentica bsqueda que le pareci una eternidad.

Recorri pasillos, subi escaleras, abri oficinas, se meti a las barracas donde la miraron con cara de y esta qu hace aqu, hasta que en bao del tercer piso, sus ojos no podan dar solvencia a lo inslito: Sandra Catalina Vasquez Guzmn, de 12 aos, yaca ahorcada, golpeada y con signos de violencia sexual.

Decenas de policas acuartelados ese domingo 28 de febrero de 1993 en la Estacin Tercera de Germania, casi en las estribaciones del cerro de Monserrate y apenas a dos cuadras de la Quinta de Bolvar, no pudieron impedir el asalto protector que el instinto de madre impulsaba a Sandra Janeth Guzmn Arana en bsqueda de su nia.

Ese domingo desdichado, Sandra Catalina acudi con su madre a la estacin de Polica en bsqueda de su padre, el agente Pedro Gustavo Vsquez, ya separado de Sandra. La nia, con la ilusin de saludar a su padre, corri hacia el patio principal creyendo verlo entre varios dragoneantes mientras su madre le escriba un recado. Cuando Sandra Janeth levant los ojos, su hija no se vea por ninguna parte.

Entonces no valieron los llamados a todo pulmn desde la entrada principal. Por eso resolvi adentrarse en los vericuetos del cuartel sin permiso alguno hasta encontrar a la nia sin pensar jams que en un lugar tan seguro algo le pudiera pasar.

Qu equivocada estaba. En una estacin de polica, al mando como todas del mejor polica del mundo, el general Roso Jos Serrano, se haba perpetrado uno de los crmenes que ms han conmovido al pas.

Y de inmediato todos los medios comenzaron a difundir el parte oficial emanado del comandante de la estacin: solo hay un criminal y no es otro que el propio padre. Una versin que se mantuvo por varios meses mientras el supuesto homicida pagaba aos de crcel.

La justicia lleg, pero como siempre retardada e inicua. Inicua por que el verdadero asesino, no el padre de Sandra, qued libre despus de pagar solo diez aos de crcel tras haber sido condenado a 45. E igualmente inicua porque en 2012, tras 19 aos de vergenza, la Polica Nacional, y slo por orden del Consejo de Estado, ofreci disculpas pblicas, pero slo al padre de la nia y no a la madre. Y de contera el perdn no lo pidi el ex mejor polica del mundo, el general Serrano, como deba ser sino el general Edgar Orlando Vale Mosquera, hoy subdirector de la Polica Nacional.

Con razn Sandra Janeth, con el honor en alto, se neg a cumplir la invitacin a una ceremonia que le significaba otra ofensa pues como seala el Colectivo de Abogados Jos Alvear Restrepo, el alto tribunal no ampara a la madre, vctima indirecta de este hecho de violencia de gnero contra una nia por parte de un agente del Estado.

Por eso con la frase "Ni una nia, ni un nio, ni una mujer ms vctimas de la violencia de las fuerzas del Estado. NI UNA MS!", decenas de personas se han dado cita este jueves 28 de febrero frente a la Estacin que devastara el candor aquel domingo de infamias.

(*) Roberto Romero Ospina es miembro del Centro de Memoria, Paz y Reconciliacin

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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