paulatina y ordenadaen los próximos cinco años, señaló el presidente Raúl Castro. Puntualizó también que el que se inicia será su último mandato.
Pero con toda su importancia, la cuestión no se reduce al ascenso de una sola persona por más que ocupe el segundo cargo en la jerarquía del Estado cubano, definido por el texto constitucional como el sucesor del presidente en caso de ausencia. Hay más datos que reflejan la voluntad política de promover a las nuevas hornadas respondiendo a un meticuloso plan y, por cierto, de buscar una composición cada vez más representativa del pueblo cubano en los órganos de gobierno. Fueron también electos dos nuevos vicepresidentes del CE en sustitución de líderes históricos de la revolución: Salvador Valdés Mesa, un curtido dirigente sindical negro y Mercedes López Azea, la dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia de La Habana, nacida después del triunfo de la revolución. Otro obrero negro con larga hoja de servicios en el PCC, Esteban Lazo, recibió el espaldarazo del parlamento como su nuevo presidente.
El promedio de edad de los diputados a la ANPP es ahora de 48 años y
70 por ciento nació posteriormente al triunfo revolucionario. Fue
renovado un 67.26 por ciento de sus integrantes y ascendieron
ligeramente la proporción de diputados mujeres así como negros y
mulatos: 48.86 y 37. 9 por ciento respectivamente. En el proceso
electoral recién concluido, de un total de 15 provincias, en 10 fueron
electas mujeres como presidentas de las Asambleas Provinciales del Poder
Popular (equivalentes a gobernadoras). De los 31 miembros del CE, 41.9 y
38.6 por ciento son respectivamente mujeres y negros y mestizos, con un
promedio de edad de 57 años. Raúl, con su habitual expresión crítica y
directa, apuntó la necesidad de evitar que se nos repita la situación
de no contar oportunamente con suficientes reservas de cuadros
preparados para ocupar los puestos superiores del país y asegurar que el
relevo de los dirigentes constituya un proceso natural y sistemático
.
La intervención de Fidel Castro desde su curul de diputado
mostró dos planos en que se desenvuelve la realidad para los
revolucionarios. En uno: “¡…cada año de resistencia entre 1959 y 2013
fue una victoria que nuestro pequeño país tiene derecho a proclamar!”;
“luchamos por ideas que consideramos justas… a las que millones de
cubanos han dedicado su juventud y su vida”; ochocientos mil cubanos han
cumplido misiones internacionalistas; en octubre de 1962, la nación estuvo a punto de convertirse en campo de batalla nuclear
; la fulminante victoria de Bahía de Cochinos evitó una sangrienta guerra que habría costado a los invasores estadunidenses cientos de miles de vidas
y a Cuba destrucción y pérdidas humanas incalculables; “fuimos víctimas
de la ‘guerra sucia’ durante mucho tiempo, y 25 años después de la
crisis de octubre, tropas internacionalistas cubanas defendían Angola de
los invasores racistas sudafricanos”, provistos de armas nucleares
suministradas por Israel con la aprobación de Estados Unidos. El odioso sistema racista dejó de existir
;
“la lucha de clases desatada a pocas millas de la sede del imperio fue
la escuela política más eficiente que ha tenido nunca un país… abrió sus
puertas hace más de 50 años”. Desde los pioneros hasta las personas de
mayor edad, hemos sido alumnos de esa escuela; la gran batalla
que de acuerdo a lo que me contaba Raúl se impone
es una lucha sin tregua contra los malos hábitos y los errores que cometen diariamente muchos, incluso militantes.
El otro plano: “Mientras los polos se derriten velozmente, el nivel de los mares sube por el cambio climático, inundando grandes áreas en unas pocas decenas de años…”
En su intervención central Raúl reiteró: fui elegido para defender y continuar perfeccionado el socialismo, no para destruirlo
y cerró sus palabras citando el medular concepto de revolución expuesto por Fidel el 1º de mayo de 2000.